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ANDRÉS GARRIDO
Pablo Milanés cantó con el corazón y atrapó al abarrotado auditorio de San Javier
La noche del 27 de febrero de 2010 será inolvidable para el cantautor cubano, Pablo Milanés, porque su poesía y música llegaron al corazón de las almas que abarrotaron la carpa del ciclo “Músicas del Alma”, organizado por el ayuntamiento de San Javier (Murcia). No cabía ni una más; hasta el punto de que se agotaron las sillas disponibles y un buen número de seguidores del cubano tuvieron que sentarse en el suelo. Porque lo importante era dejarse inundar por sus canciones, sus sentimientos. Pablo Milanés nos regaló un concierto plagado de cercanía, desnudando su alma y atrapándonos a todos. La fórmula de trío ya ha sido utilizada por el artista en otras giras, pero la de piano y violín (junto a su inseparable guitarra), tal vez era más novedosa aunque no por ello menos enriquecedora. “Vengo naciendo” fue su arranque para hacer posible el inicio de una noche para la música de cada una de las más de mil doscientas almas citadas en la carpa del Parque Almansa. Una noche en la que Pablo Milanés fue desgranando sus muchos “Días de gloria”, que tuvieron su comienzo allá por la década de los 60 en pleno siglo XX. Y ciertamente, después de lo vivido en San Javier, su empeño no cayó “En saco roto” porque la “Nostalgia” se hacía dulce a cada nota, a cada palabra musicada que surgía de la garganta de este trovador del Caribe. El público (qué decir de este auditorio de San Javier que no se conozca ya) guardaba silencio absoluto mientras Milanés y sus músicos iban recordándonos otros momentos de nuestras vidas, a fin de poder revivir intensamente aquellos otros que no sé muy bien si fueron o no “nescafé”, pero seguro que inolvidables para la mayoría. Momentos en los que fuimos más jóvenes e inexpertos en tantas materias, pero ilusionantes e intensos con toda nuestra inquietud de juventud. Melodías y letras como las de “Mírame bien”, “La soledad” o “El largo camino a Santiago” (inspirada en esa especie de rito religioso-social, para llegar hasta el apóstol) estaban logrando el propósito de Pablo Milanés: atrapar nuestros corazones y almas. Y es que cuando un artista como éste ha vivido lo que él, sus sentimientos se hacen nuestros y todos conformamos una sola sensación que perdura “Años”, en los que “Yolanda” fue uno de nuestros primeros amores aunque fuera por un “Breve espacio”. Pablo Milanés finalizaba, así, su hora y 25 minutos de concierto. La comunicación entre artistas y público fue total y absoluta desde el primer compás. Por ello, nadie quería moverse de su ubicación y se insistía en que nuestro “hermano”, Pablo Milanés, nos cantara más. No se hizo de rogar mucho. Al poco regresó al escenario para regalarnos un viejo himno: “Yo pisaré las calles nuevamente”; las de Santiago de Chile, ensangrentadas. ¡Qué broche más hermoso! Pablo Milanés, cantante y compositor cubano; poeta al que la vida le ha dado la oportunidad de vivir dos veces, para que la contemple con el sosiego de lo pasado a lo largo de más de medio siglo. Gracias por todo lo que nos has dado, Pablo. La vida se ha portado tan bien contigo que no tenemos, por menos, que agradecerte lo que le has devuelto con creces. La próxima cita en “Músicas del Alma” será el sábado, 13 de marzo, con el retorno a esta población del Tingvall Trío que nos presentarán su nuevo disco titulado
“Vattensaga”.
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Portadilla Nº Julio 2010 Reportajes
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