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ISMAEL SERRANO, CANTAUTOR “Cuando hago una apuesta política o me adhiero a una causa, no lo hago desde el cheque en blanco”
“Siempre
hay que mirar al poder desde una perspectiva crítica sea cual sea el poder” Por JOSEFINA GIANCATERINO STEGMANN Probablemente Ismael Serrano le hubiera puesto letra y música a esa tarde fría, en la que el viento y la nieve dejaban a Madrid inmóvil por su inclemencia, que acechaba sin cesar a una ciudad que se niega a acostumbrarse a días así. Cualquiera se hubiera negado a atravesar Madrid para hacer una entrevista ese día, pero la cuestión es que Ismael Serrano no es cualquiera. Aparte de ser un reconocido cantautor madrileño, nacido en Vallecas un 9 de marzo de 1974, que lleva 7 discos en su haber, uno por nacer y que además ha incursionado en el cine, Ismael es una persona con gran sensibilidad (no sólo por ser músico) y, sobre todo, poseedor de una cualidad que escasea en su profesión y en muchas otras: la humildad. Con una extremada ciclotimia (reconocida por él mismo) pasa de la carcajada inevitable, a la seriedad más profunda cuando se entra en ese terreno tan peligroso y apasionante como es el de la política. Podrá tener un humor cambiante, pero hay algo que nunca se modifica en él: su mirada reflexiva, inquisidora, curiosa, llena de ideas y pensamientos que escribe en su mente y que refleja con gran lucidez en sus canciones. Durante la entrevista, ha elaborado minuciosamente cada respuesta, como pensando en voz alta; pero no entregando ideas inconexas como pueden ser las de la mente, sino cargadas de sensatez y claridad. No ha abandonado por el éxito, aquellas cualidades que lo hacen, aparte de un gran músico, una gran persona. Ismael no ha cambiado, pero lo que sí lo ha hecho es su música. Desde su primer disco “Atrapados en Azul” hasta su último disco “Sueños de un Hombre Despierto” se percibe una clara evolución: “El cambio es un cambio natural, comenta Ismael, resultado de un aprendizaje, aprendizaje que conlleva estar trabajando en esto de forma continua, estar en contacto con músicos profesionales de mi oficio y tratando de estudiar nuevas maneras de expresarme musicalmente. Creo que el cantautor hace una búsqueda permanente de un sonido que le identifique y eso es lo que nos diferencia de lo que son los grupos musicales. Ellos encuentran antes un sonido característico y propio, nosotros al ser solistas y cuyas principales herramientas de trabajo son la guitarra y la voz, se nos complica un poco más porque necesitamos de una investigación más compleja. Y resultado de esa investigación, de esa búsqueda, se produce esa evolución”. “Tenía 21 años cuando, prosigue Ismael, empecé a trabajar en mi primer disco. Venía de tocar en bares, en cafés durante mucho tiempo y había estudiado música, pero no tenía tan claro cuál era el camino que debía seguir para llegar adonde quería llegar”. “Con 21 años lo único que tenía claro lo que no quería desde un punto musical. Cuando tienes claro lo que no quieres, lo que tiendes es a ser más austero en los sonidos porque no eres capaz de utilizar con soltura todas las herramientas musicales de las que uno dispone, tiendes a dosificar mucho las cosas. Con el tiempo vas aprendiendo a utilizar esas herramientas, van ganado en complejidad las canciones y en complejidad también las producciones, que es ahí donde se marca mas la evolución. Al tener más control de esas herramientas, tienes más grado de libertad, tienes un abanico más amplio de sonidos por los que transitar y el resultado de todo eso es estar en el lugar en el que estoy musicalmente”. “Soy consciente de mis limitaciones, tampoco estoy en la vanguardia musical ni pretendo estarlo, no hago música experimental, yo hago canción de autor y ésta trata de buscar el equilibrio entre la melodía, la armonía y la letra, se trata de en cada disco dar una vuelta de tuerca más, de afinar más y pese a que se asumen ciertos riesgos, tampoco hay un disco que sea rupturista con especto a los anteriores, es decir, cualquier canción de “Atrapados en Azul” podría convivir perfectamente con una canción de mis últimos discos sin que chirriase demasiado. Esa diferencia de sonido es resultado una aprendizaje natural, como ocurre en cualquier oficio”. Deja clara la diferencia entre el cantautor y el resto de los artistas, tal vez porque a éste se le exija más que a cualquier otro músico. Puede cambiar en lo musical pero el cambio en su forma de pensar es quizás más peligroso, en el sentido de que un cantautor está relacionado casi siempre con fuertes convicciones ideológicas o compromiso social. En “Vértigo”, una de sus primeras canciones, Ismael le canta a ese deseo ferviente de que el paso del tiempo no impida que cada vez que se mire al espejo se reconozca: “Hoy me reconozco porque me siguen moviendo los mismos sentimientos a la hora de agarrar la guitarra y ponerme a tocar encima de un escenario. En ese sentido, a pesar de que el vértigo es inevitable por el paso del tiempo; aunque más que el paso del tiempo la fugacidad de las cosas; a pesar de ello, me sigo reconociendo”. “Hay constantes, asegura Ismael, que van a estar en mi música y en mi forma de entender el oficio, y en el hecho de encontrar en la música una terapia para enfrentarme a mis miedos. La música me sigue acompañando de la misma forma, o sea, lejos de ser solamente un oficio, es una terapia, una forma de expresarme de la que no me puedo desvincular de ninguna manera, siempre va a convivir conmigo de forma muy íntima. Sigue teniendo esos mismos valores terapéuticos que me ayudan a enfrentarme a mis dudas, que me ayudan a equilibrar mi conciencia y a buscar una conexión con la realidad, con los que me rodean, a sentirme parte de una sociedad en la que uno está implicado. En ese sentido, sigo viviendo la música de forma apasionada y por lo tanto, sigo reconociendo a aquel chaval que empezó hace 13 años, a grabar su primer disco”. “Lo cierto es que ese reto, prosigue, de la coherencia que en algún punto se convierte en una obsesión, no es difícil de cumplir, porque tengo claro cuáles son mis principios, que son inamovibles y eso hace que la coherencia sea algo natural, intrínseco a mi forma de entender la música. Y quiero pensar que es algo inherente al género de la canción de autor. La coherencia, la honestidad en lo que uno hace, el ejercicio de sinceridad que supone escribir una canción en el caso del cantautor es extremo. Lo que lo diferencia de otros géneros es que éstos buscan el puro divertimento, y que también está bien que exista, pero en el caso de la canción de autor la carga poética que puedan tener las canciones responde a que hay una búsqueda interior, un ejercicio de sinceridad quizás que se lleva más lejos que en otros géneros”. En una entrevista a un periódico argentino, el Página 12, Ismael declaraba que sería muy pretencioso de su parte pretender remover conciencias o hacer de la música un instrumento revolucionario. Dado el grado de carga ideológica en algunas de sus canciones se tiene la tentación de preguntar de si lo que busca a través de su música es simplemente expresar sus sentimientos: “No es solamente la expresión de pensamientos. Cuando compones, efectivamente, solo respondes a tu conciencia, es decir, cuando uno compone no está pensando en lo que le gente quiere escuchar o no debiera pensarlo, solo tiene que responder a los dictados mas íntimos de su alma. Yo compongo esta canción porque quiero, porque necesito expresarlo, porque es algo que me apetece decir. Ahora, una vez que ese ejercicio de composición se ha terminado, cuando uno se sube a un escenario es porque busca encontrar gente con la que se sentirse identificado. Uno no compone para remover las conciencias pero sí compone para conectarse con la sociedad, la música sirve para compartir fundamentalmente el miedo a la soledad, para romper la burbuja que nos aísla, para conectarnos, para sincronizarnos y ahí sí hay una búsqueda, ahí está el elemento social que pueda tener la canción de autor. Yo no compongo una canción como “Zona Cero” para que la gente tome conciencia de que la zona cero existe en más lugares que en Nueva York, sino porque yo tengo esa conciencia. Y de la rabia, del sentimiento de solidaridad, de lo que sea, surge esa canción. “Cuando la canto sí hay una necesidad de sentirme conectado a ciertas personas que caen en la cuenta de que no están solos, sí hay una búsqueda de sentirse acompañado, eso si, pero yo creo que le sucede toda persona que se sube a un escenario y en ese sentido sí que hay un elemento reivindicativo y político, mas aún en una sociedad en la que vivimos tan aislados unos de otros. En una sociedad tan atomizada, la música es un elemento de conexión entre unos y otros que nos ayuda, a caer en la cuenta de que somos unos cuantos los que nos cuestionamos la realidad y eso nos hace sentirnos mas fuertes”. “No es una cuestión tanto de propaganda política pero sí es una herramienta que nos puede ayudar a fortalecernos en nuestras convicciones políticas. Quizás no se trate tanto de dar respuestas pero sí de que nos formulemos preguntas, de sentirnos acompañados en esas preguntas, en ese cuestionamiento de la realidad”. Vive la música como una terapia para combatir un “miedo casi patológico a la soledad” y ello hace que jamás pueda desligarse de ella. Pero ese apego no le ha impedido abandonar por un tiempo, no solo la guitarra sino también su papel de cantautor para volcarse al cine con la recién estrenada en Argentina “El Hombre que corría tras el viento” haciendo nada más y nada menos que de guionista y actor: “Fue una experiencia alucinante, muy bonita, a mi el cine siempre me ha apasionado pero es algo que siempre he visto desde lejos, yo no he podido imaginar que iba a participar en un proyecto cinematográfico tan de lleno, en tantos rubros, desde el guión hasta la actuación. Siempre había tenido en mente escribir un guión pero era consciente de la dificultad que ello entrañaba y ahora, que me he enfrentado a la realidad de escribirlo, me he dado cuenta de es algo que no es fácil. También he podido hacerlo porque lo he escrito con el director de la película, Juan Pablo Martínez que tiene los conocimientos y la experiencia de poder hacer guiones”. “Muchas canciones, cuenta Ismael, tienen estructura cinematográfica, estructura de guión. Había elementos en mi forma de escribir que me sugerían que podía embarcarme en un reto así. Gracias a la propuesta del director, me embarco en este proyecto, asumo esa responsabilidad y de repente también me veo asumiendo otras responsabilidades, casi como un juego, porque cuando estábamos escribiendo el guión le propuse casi en broma al director que me dejase participar en el casting de protagonista, a lo que respondió que adelante y la verdad es que fue una experiencia alucinante”. “El cine tiene una magia muy especial y la interpretación en la película me ha enseñado muchas cosas que uno puede trasladar a la interpretación en la música. Por ejemplo, una de las cosas que te das cuenta es que el director está invitando al actor a que se contenga, es decir, el cine te enseña que la contención dice muchas más cosas de lo que pudiera parecer y en la música pasa igual. Yo que soy muy admirador de la música francesa, canción, que es una tradición de la que ha vivido gente como Serrat, te das cuenta de que hay un ejercicio de contención. En el caso de Jacques Brel, que no era francés pero pertenecía a esa escuela, lleva esa contención al histrionismo debido al apasionamiento, pero con la contención a veces te da la sensación de que te expresas más que dándolo todo. Se cree que para expresar más tienes que abrir todos los grifos y liberar todas las energías y a veces dosificarlas también es interesante. Aprendes que los silencios dicen muchas más cosas, y que en definitiva el silencio también es música”. PREGUNTA.– Una de las entradas de su blog dice: “Al revisar las canciones del que será mi próximo disco me escuché cantándole al futuro reiteradamente”. ¿Esto supone un cambio de perspectiva? ¿Le ha cantado demasiado al pasado, a la memoria, con anteriores canciones? ¿Hay una conexión entre ambos? RESPUESTA.– Hay una conexión entre ambos. En este disco incluso hay una canción que se llama “Balance” en la que hago repaso de lo que soy, es muy personal e íntima. Y cuando se hace ese balance se acaba diciendo que a partir de aquí hay que construir. La memoria es algo que está presente. Yo no renuncio a ese patrimonio que es indispensable para construir el futuro. Pero sí que hay una mirada al futuro, no sé si está en otros discos, en este disco sí está. Hay otra canción que le escribí a mi sobrino que tiene un año que también habla de eso, de lo que hay que construir o “El Espejismo” que hace referencia precisamente a que hemos vivido un espejismo que se ha roto y que ahora debiéramos construir una realidad diferente. Siempre que se mira para atrás se hace con la certeza de que hay que construir, de que hay que seguir para adelante. P.– Está actualmente trabajando en su próximo disco. ¿Por qué “Memento Vivere”? R.– Cuando acabo las canciones, elijo el repertorio que va a ir en cada disco, hago repaso de las letras y trato de buscar una idea en común, algo que aparezca de forma recurrente ya que creo que en el disco como algo conceptual y que de hecho, es algo que se está perdiendo: una de las cosas que impone Internet es el consumo de las canciones una por una y yo creo en disco como un todo que define un momento creativo, artístico. Las canciones están compuestas en un periodo de tiempo en el que uno está inmerso en un estado sentimental y creativo que inevitablemente tiene que empapar las canciones, por lo tanto, busco una idea o ideas comunes que revelen ese estado anímico. Cuando hice el repaso de las canciones me di cuenta de que había muchas referencias al futuro, a la necesidad de afrontar el futuro como una posibilidad cierta de felicidad, cargado de esperanza, dejando los fatalismos de lado, que estaba hilado con lo que decía en el anterior disco “Sueños de un hombre despierto”. Se trata de una mirada hacia el futuro de forma permanente, incluso cuando se mira para atrás, porque cuando se mira para atrás se está observando el andamiaje que sustenta finalmente los días que han de venir. Me acordé que en algunas leyendas que aparecen en algunos relojes de arena se hace referencia al paso del tiempo pero no desde la perspectiva fatalista, que también hay muchas, y me encontré con una que decía “Memento Vivere” en contraposición al “Memento Mori” que es bastante más habitual en los relojes y significa recuerda que vas a morir. Más allá de recordar de forma fatalista que vas a morir, que el final pudiera estar más cerca cada día, lo que había que acordarse es de vivir, porque el futuro nos lo exige con urgencia. Acordarse de vivir es acordarse de las cosas importantes, acordarse de que el futuro hace una llamada necesaria a aprovechar el instante, a asumir las responsabilidades que nos tocan. Me gustó ese título y se lo puse. Porque además, cuando se cante a la nostalgia, al pasado, a las batallas perdidas se está haciendo un ejercicio de memoria para recordar que ello supone vivir, recordar que estamos vivos. En los momentos en que damos todo por perdido la música tiene esa capacidad de rescatarnos y de sensibilizarnos aún cuando nos creemos insensibilizados, y por ello me pareció acertado poner por eso “Acuérdate de Vivir”. A “Acuérdate de Vivir” le falta poco para ver la luz. Ismael se encuentra dentro de ese proceso de creación de un disco que conlleva varias etapas y que él encuentra “igual de apasionantes e igual de divertidas”. “Es algo, comenta, que también aprendes con el tiempo. Cuando vas asumiendo cada vez más responsabilidades en la producción, a la hora de elaborar el disco de principio a fin, te vas enganchando con cada fase y te das cuenta que es igual de interesante cada una de ellas. Componer es algo muy íntimo, es el ejercicio quizás más doloroso, porque es como la parte más traumática. Pero una vez que surgen las canciones, cuando hay que enfrentarse a qué forma darles, a qué colores imprimir, esa búsqueda también es muy bonita. Cuando estás grabando, la tensión creativa que hay en el estudio, en el que uno tiene la capacidad de experimentar, de probar cosas, de volver hacia atrás, todo ello es como un proceso artesanal y se vuelve muy gratificante. Me ha enganchado totalmente, y me ha llevado a pensar que me encantaría producir otras cosas”. A Ismael lo delata su acento, que hace reconocer su origen puramente madrileño o vallecano al instante, pero hablar de Ismael es hablar también de Argentina, Uruguay, Chile, México, Guatemala, en definitiva, hablar de Latinoamérica; porque le ha cantado a sus gentes como al Che Guevara o al líder zapatista, el Subcomandante Marcos y porque el grueso de sus giras lo han llevado allí en muchas oportunidades, lo que lo hace un gran conocedor de esa región y de sus gentes: “Latinoamérica es muy plural, a pesar de que sí hay elementos comunes a los que debería mirar más Latinoamérica, porque su futuro precisamente depende de que sea capaz de mirarse así misma y de generar complicidades entre unos y otros para fortalecer su proyecto que debiera ser un proyecto común, como lo ha hecho Europa. Latinoamérica está en un momento crucial por muchos aspectos, para bien y para mal. Crucial porque durante estos últimos años han surgido nuevos líderes políticos que se han tratado de diferenciar mucho de los líderes convencionales y que han sido muy críticos con el neoliberalismo que hasta ahora venía imperando, y que tienen la responsabilidad de dar una respuesta real a las necesidades de la gente, ya que representan, según ellos, algo diferente”. “Se trata de que sus actos en la política no se queden en meras palabras o en una mera pose estética y demagógica. Uno se pregunta si realmente estos nuevos líderes van a incidir en un problema que es reiterativo en Latinoamérica como es el clientelismo o ese caudillismo y personalismo que no hacen ningún bien a Latinoamérica”. “Este tipo de proyectos que tratan de refundar los países, las constituciones, solo tienen un carácter de continuidad si son realmente integradores en el sentido de que se haga partícipe y cómplice a la sociedad civil, que la democracia sea realmente participativa y que se entienda que cuando se otorgan derechos a los ciudadanos no se están otorgando como una gracia que el líder magnánimo concede al pueblo, sino que son derechos del pueblo, que son patrimonio suyo y que le son devueltos porque le pertenecen por naturaleza. Aunque no depende solamente de los líderes políticos sino de que la sociedad civil sea capaz de llegar a ese grado de conciencia. De esa manera, cuando son tan personalistas…” P.– ¿Chávez puede ser un ejemplo de ese personalismo? R.– Sí, yo creo en el pluralismo político, yo creo que tiene que haber un espacio para la disidencia. Uno de los proyectos de Chávez, por ejemplo, es también el de imponer un partido único y no creo que eso sea saludable para ningún proyecto político. Siempre hay que mirar al poder desde una perspectiva crítica sea cual sea el poder. Luego no dudo que Chávez esté haciendo cosas bien interesantes, que esté redefiniendo las relaciones de Latinoamérica con el resto del mundo, cosa que era absolutamente necesaria, pero claro, no sé hasta qué punto los cambios son estructurales, es decir, hasta que punto hay una mirada a largo plazo y no se trata de cambios inmediatos que se queden en el asistencialismo; se tiene que ir mas allá, se tienen que hacer cambios duraderos, y para ello tienen que ser cambios integradores”. Es difícil también, porque es difícil en Latinoamérica no llegar a la confrontación cuando tienes una posición que es prácticamente golpista, que no es precisamente demócrata. Es lo que paso aquí en tiempos de la República con el Frente Popular: los partidos de izquierdas tenían en frente una posición que era golpista, que estaba conspirando constantemente y es muy jodido tratar de integrar a toda a esa gente en un proyecto común porque pertenecen casi a otro planeta, desde el punto de vista político. Por eso digo que se está en un momento crucial como lo está Argentina, porque los Kirchner hicieron una propuesta que en un principio era diferente y que lo fue en cuestiones como en cuanto a su política en materia de derechos humanos o en su enfrentamiento con las oligarquías, con los poderes tradicionales que es muy loable, pero por otro lado hay cosas que chirrían, esos modos tan personalistas, tan… P.– Prepotentes... R.– Tan prepotentes y no exentos de vanidad porque además, aparte de ser honesto hay que parecerlo…pero bueno, el tiempo lo dirá, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar… el problema en Argentina, como en casi toda Latinoamérica es qué opciones hay, ése es el problema, las opciones que se puedan tener…y ahí está el problema porque lo malo de esto no es que la gente pierda la fe en los políticos, lo malo es que la gente pierde fe en las instituciones. La gente identifica inmediatamente a la clase política con las instituciones, o sea, “El Estado es corrupto” y eso no es así, los que son corruptos pueden ser los funcionarios o los políticos…“La Democracia es un caldo para la corrupción” y no es así, porque una clase política puede ser corrupta y eso no justifica esa afirmación. Muchas veces, afirma Ismael, en algunas encuestas que hacen organismos internacionales, de repente hay una gran masa de ciudadanos que no ve con malos ojos las dictaduras como modo de gobierno porque equivocadamente piensan que las dictaduras no son corruptas. Algo que ni siquiera es real y se ha visto con Pinochet que aparte de ser un asesino, era ladrón. Esa perspectiva puede conllevar a desacreditar la democracia como modelo de convivencia y por eso Latinoamérica está en un momento crucial, que es además algo generalizado, el desencanto de todo el mundo con la clase política es lo que está “berlusconizando” todo. El político ya no tiene que ser un referente moral sino que representa lo peor, apela a los instintos más primarios, casi animales y se ven esos referentes de inmoralidad como un ejemplo a seguir. P.– Una canción inédita como “Por qué no te quedas en casa”, referida a la intromisión de EEUU en los asuntos de otros países, ¿sigue teniendo vigencia con el actual gobierno de Obama? ¿Qué diría de su mandato hasta ahora? R.– La canción sigue teniendo en gran parte vigencia a pesar de que Obama representa una sensibilidad diferente a lo que es Bush, pero Estados Unidos, por desgracia, no deja de tener en muchos aspectos ademanes imperialistas que son inaceptables. Obama representa otra sensibilidad, Obama busca complicidades que Bush no quería para nada, Obama habla de multilateralismo y su política va dirigida ahí, habla de desmantelar Guantánamo…el problema es que sigue ahí. Fue premio Nobel de la Paz y pronunció la palabra “guerra” no sé cuántas veces, fue un poquito hiriente que en la recepción del premio Nobel de la Paz tratara de justificar la guerra como algo inevitable. Él decía que algunas guerras son justas, sí, es posible que algunas sean justas, lo cierto es que Estados Unidos no siempre ha estado del lado de los justos sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial. Por más que él quiera identificar a otros en el Eje del Mal, son otros los que han sufrido los excesos y sus tiranías y por eso, no sé hasta que punto representa el Eje del Bien. Pero sí es verdad que Obama tiene otra sensibilidad, no solamente en cuanto al multilateralismo, sino en lo que está tratando de hacer con su reforma sanitaria, su empeño por impulsar tratados en vías de encontrar un equilibrio ecológico. Pero aún le queda mucho por hacer, y dar un golpe de timón en un país como Estados Unidos debe costar muchísimo porque tiene esa tendencia al imperialismo y hacer lo que le da la gana debido a la presencia de una posición republicana tremenda que está representada en el Parlamento, pero es que también hay un republicanismo sociológico que es ultraconservador y que no sé si es muy masivo pero sí que es muy ruidoso. P.– ¿Qué piensa de la gestión del actual del gobierno español, una vez concluido el año 2009? R.– Hay una tendencia que no solo sigue este gobierno sino que han seguido todos los gobiernos y que consiste en sostener con el Estado el sistema actual. Si bien hay cosas de este gobierno que podríamos decir que son positivas, como su empeño en no promover una reforma laboral que paguen los trabajadores o ampliar el paro para aquellos que han terminado de cobrar, en general ha habido una tendencia que ha consistido en darle el dinero a los banqueros que han seguido apretando el crédito y que no han asumido ningún tipo de responsabilidad. Entonces, yo tengo ese reproche, que no haya sido más valiente al exigir responsabilidades de forma directa a los que finalmente generaron esta crisis y hacer pagar en algún punto los impuestos, que al final son impuestos que directamente pagan todos los ciudadanos y que no van en función de la renta. Por eso, habría que ser más exigente en las políticas redistributivas; si realmente se quiere paliar la crisis a los que más la padecen lo que tienes que hacer es una redistribución que por un lado, favorezca a los que mas lo necesitan y por otro, que graven de manera clara aquellos que han obtenido mas beneficios y que sigue obteniendo gente que en gran parte es responsable de la crisis. Finalmente, la sensación que te queda por mas que ha habido un debate en el que se habla del control financiero, de la tasa Tobin o de la regulación de los sueldos de los altos ejecutivos, la sensación que te queda es que se privatizan los beneficios porque toda esta gente ha tenido las primas que le correspondían sin renunciar a ellas, y se socializan los riesgos, es decir, estamos asumiendo las pérdidas entre todos, el Estado está bancando todas esas pérdidas. Por eso, yo hubiera sido más exigente a pesar de que, yo creo que con el PP hubiera sido más duro, porque se hubieran aprovechado de estas crisis para recortar los derechos de los trabajadores que son los que no tienen ninguna culpa y que además, cuando las cosas van bien, tampoco se hacen políticas para cambiar los derechos sino que las reformas laborales se toman en situaciones así y quedan por los siglos de los siglos, se siguen recortando derechos y aún cuando la economía va bien nadie se para a decir: “¡un momento!, vamos a replantear las reglas del juego”. P.– En España hay mucha controversia con respecto a la Iglesia Católica ¿Qué piensa de medidas como las del aborto, que choca con las doctrinas de la Iglesia? R.– En ese sentido, sí que el gobierno de Zapatero nos ha puesto en la vanguardia de los derechos civiles, cosa que quedará en la historia en los haberes del gobierno de Zapatero. Lo que hizo en el gobierno anterior con cosas como el matrimonio homosexual, la violencia de género, lo que se está haciendo por la igualdad, y lo que ha hecho con el aborto. Lo que hizo con el aborto fue normalizar una cosa que estaba ocurriendo en España y que no era normal. No hay que mirar las estadísticas para darse cuenta de esa doble moral que maneja el PP de forma constante, es decir, se produjeron numerosísimos abortos dentro de ese supuesto ambiguo de las repercusiones psicológicas que pudiera tener en una mujer en aborto, y era un coladero que ponía en una situación de inseguridad jurídica a muchas mujeres y que hacía necesario plantear una reforma o plazo para equipararnos a lo que es Europa, para igualar los derechos de las mujeres españolas con los derechos del resto de las mujeres europeas, y reconocer el derecho a su planificación familiar o el derecho a abortar en el caso de que ella lo considere necesario. La Iglesia es muy hipócrita porque ella plantea un debate ahora que no ha planteado durante la legislatura del PP. Incluso el PP, que también es muy hipócrita, plantea un debate que además ya está superado porque ellos aprovechan esta reforma para plantear un debate de “aborto si o aborto no” que ya se tuvo cuando se hizo la primera ley. El aborto ya es legal en España pero con unos supuestos concretos y ahora lo que se ha hecho es modificarlo. Yo no vi que se manifestaran contra todos los ministros ni que condenara la Iglesia a la excomunión a todo el gobierno del PP, a toda la gente del PP que gobernaba en esos años durante los cuales se seguían haciendo abortos. P.– Apoyó abiertamente determinados gobiernos, como el de Bachelet en Chile, y ha rechazado abiertamente otros. ¿Ha sentido desilusión o arrepentimiento en alguna ocasión? R.– Hay cosas que he aprendido, que me ha enseñado gente como el cantautor argentino León Gieco: comprometerse conlleva arriesgarse, lo más cómodo es quedarse quieto. Desde ahí uno puede señalar y decir lo que está mal y lo que está bien pero si uno quiere cambiar las cosas hay que arriesgarse aunque a veces uno cometa errores… ¿los he cometido? no lo sé, en el caso de Bachelet yo creo que no he cometido un error, pero sí tengo cosas que reprocharle, porque yo no le di un cheque en blanco con mi apoyo, es decir, la apoyé con unas condiciones y es verdad que no ha cumplido con todas las cosas con las que se comprometió, con lo cual no puedo estar de acuerdo con toda su legislatura. No responsabilizo solo a Bachelet; a Bachelet le han puesto muchas zancadillas, incluso dentro de su propia concertación. Lo que revela estos años de gobierno y la carrera electoral que está viviendo ahora Chile, es el desgaste, el agotamiento de un modelo que es el modelo de la concertación y que es resultado de un sistema binominal electoral que ella se ha comprometido a modificar y no ha sido capaz de reformar, en el que minorías de izquierdas como el Partido Comunista no tienen representación precisamente porque hay una ley electoral que les veta su presencia, hay una sensibilidad de izquierdas que no se ve representada y hay una sensibilidad de derechas que está sobre representada, entonces, hasta que no se solucione eso no habrá terminado la transición política en Chile y no se habrá normalizado la política en ese país. Y luego también es necesaria una derecha modernizada que condene de forma explícita a Pinochet y los excesos del pinochetismo, que rompa con esa tradición de la dictadura y que reinvente una tradición democrática de derechas como existe en Europa, que eso no se ha hecho aún porque Piñera tiene que buscar inevitablemente sus complicidades, digo inevitablemente, porque sino no puede llegar al poder, con el pinochetismo sociológico que aún sigue existiendo…todas esas cosas hacen que para mi la transición en Chile no se haya terminado del todo. Ese es el reproche. Cuando hago una apuesta política o me adhiero a una causa no lo hago desde el cheque en blanco, yo previamente planteo cuáles son mis exigencias, aún más, cuando me sumo a una causa no dejo de perder la perspectiva crítica y exigente. Nunca ha de ser un cheque en blanco, uno tiene que estar ahí, tener libertad de conciencia, tener la suficiente independencia como para poder ver lo que está bien y lo que está mal y hay muchas cosas del gobierno de Bachelet que no me han gustado. P.– En definitiva, esa postura es como la del votante que deposita su confianza en determinado partido o personaje político, que se ha comprometido a una serie de cosas que después puede que no cumpla... R.– Sí, lo que pasa es que cuando uno es un personaje público se le exige bastante más y asume una responsabilidad también mayor. El voto es secreto y uno lo dice abiertamente, cuando votas estás votando y no haces una llamada al voto y yo lo que estoy haciendo es hacer una llamada, ahí es cuando asumes la responsabilidad porque estás dando tu cara. No puedo decir que me siento engañado, aunque tampoco se trata de eximir a Bachelet de sus responsabilidades pero creo que es la convivencia en una concertación desgastada entre políticos de muy diferente sensibilidad, lo que imposibilita que ciertos compromisos se lleven a cabo y por eso creo que se tiene que reformular el panorama político y redefinir las leyes electorales. La tentación de hacer una entrevista enfocada pura y exclusivamente en la política es inevitable, porque Ismael es un músico, que aparte de músico, está fuertemente comprometido con el mundo que le toca vivir, de hecho, si se hace repaso del nombre de algunos de sus discos como “Atrapados en Azul”, o “La Memoria de los Peces”, todos ellos tienen una connotación fuertemente social. Pareciera un intento del artista por presentarse ante el público como un músico comprometido con la realidad más que un romántico que le canta a la vida y al amor, que también lo hace y a la perfección: “No está tan pensado así, si es así será porque tengo ese componente inevitablemente en mi música o en mi conciencia. Hay una búsqueda que te hacia lleva a ese lugar, no parto del título del disco sino que se llega a él, y éste trata de definir lo que son las canciones”. En definitiva, ya sea cantándole al amor, a una ruptura, a una huida o a la zona cero y al Che Guevera, Ismael ha crecido muchísimo musicalmente logrando llenar 10 veces el imponente teatro Gran Rex de Buenos Aires, pero ello, que puede ser muy gratificante conlleva un inevitable vértigo: “Sí, da vértigo en algún punto pero no se es tan consciente porque, finalmente, asumo este trabajo como cualquier otro, entiendo que forma parte de mi trabajo, es decir, me vaya al Gran Rex o me vaya a Guatemala a hacer un pequeño café para presentarme por primera vez, asumo las mismas responsabilidades y trabajo el concierto con la misma convicción y casi con los mismo nervios, entonces, sí da vértigo. Sobre todo, hay que ser consciente de la suerte que tienes, quién me iba a decir a mi que esas cosas me iban a pasar, cuanta gente sueña con que tantas cosas buenas le iban a pasar… Lo que tengo que estar es agradecido a toda la gente que ha hecho posible eso”. Pero el hecho de llenar estadios o grandes teatros plantea la cuestión de si ello es compatible con la figura del cantautor: “Creo que ese es el reto, tocando en grandes espacios precisamente el reto es no olvidarse de la que música es un diálogo vivo que implica cercanía y que eso conlleva que trates de trasladar a los grandes teatros ese diálogo que mantenías con tu público, ese es el gran reto: tratar de romper esa barrera que te puede distanciar de la gente y pensar que las cosas no deben cambiar tanto a pesar de que el lenguaje, la forma de hablar puedan cambiar…es necesario asumirlo con un reto para que no cambie tu forma de comunicarte con la gente”. El éxito que lo lleva a llenar grandes teatros hace también que su público tenga la particularidad de ser muy heterogéneo, reuniendo con su música, a adolescentes y personas que rozan los 50 y 60 años. Pero para Ismael eso no se trata de una fórmula, sino de un fenómeno propio del género que cultiva: “La canción de autor siempre ha sido así, en los conciertos de Silvio Rodríguez te encuentras gente muy joven, los chavales en las guitarreadas siguen cantando canciones de Silvio y la gente mayor sigue escuchando sus discos también, sigue cantando sus canciones porque supongo que hay temas que van mas allá de los generacional, es lo que tiene la poesía; la poesía, por un lado, es eternamente joven con lo cual conecta con la gente mas joven, y por otro lado, al ser eternamente joven nos sirven a mi o a los que son mas mayores que yo para rescatar esa esencia de juventud que siempre debiéramos llevar encima. La música tiene esa capacidad de conectarnos mas allá de las generaciones”. La versatilidad de Ismael lleva a la deducción de que, aparte de la música, tiene proyectos pendientes: “Siempre hay metas por cumplir, tengo una editorial de libros y me encantaría tener una colección de poesía donde crear un espacio para jóvenes creadores, me gustaría producir discos, seguir viajando a países en los que no he estado como Colombia o Venezuela…Siempre hay proyectos pendientes”. Y ese amor por la poesía, por la literatura que se ve claramente reflejado en sus canciones lo vincula con algunos de los lugares que ha visitado: “Mis vínculos con Latinoamérica empiezan por la poesía, por gente como Pablo Neruda, Mario Benedetti, César Vallejo, Jaime Sabines o la literatura de García Márquez, Vargas Llosa, Cortázar o Saramago”. No olvida sus orígenes y se siente admirado por la obra de poetas españoles contemporáneos como Liz García Montero, Ángel González, Felipe Benítez Reyes o no tan contemporáneos pero sí eternos como Antonio Machado. Pero no olvidar sus orígenes no implica solamente acordarse de aquellos artistas con los que, casi sin darse cuenta trabaja mano a mano, puesto que son una importante fuente de inspiración. También implica no olvidar aquellas cualidades intrínsecas que, pese al paso de los años, al éxito o a los miedos, no se borran, como es la capacidad de un artista de quitarse el sombrero y hacer protagonista a su público: “Estoy eternamente agradecido por todo lo que me han permitido compartir con ellos”. “El reto de
todo artista es compartir el crecimiento…las vivencias que uno tiene con
treinta tantos años quizás no sean las mismas pero sigues compartiendo cosas
porque te sientes identificado en el crecimiento de ese artista que te
gusta. Ojalá la gente se siga sintiendo identificada con las canciones que
uno pueda presentar en el futuro. Decía antes que me subía al escenario
porque uno necesita sentirse menos solo, acompañado en ciertas búsquedas, y
por eso le agradezco al público el hecho de que durante tiempo me ha hecho
compañía”.
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Portadilla Nº Julio 2010 Reportajes
y Entrevistas © OPIN@R. Las personas interesadas en
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