Portada Opin@r

Portada Opin@r

Portada Nº Julio 2010
Reportajes y Entrevistas
Sección General

 


ANDRÉS GARRIDO


James Carter y su Quinteto (foto: Marta Pinilla Aldaraví)

XIII FESTIVAL DE SAN JAVIER

Disfrute sin límite con las Damas del Blues y el saxofonista James Carter


Deitra Farr durante su intervención en Jazz San Javier (foto: Marta Pinilla Aldaraví)

La octava jornada de Jazz San Javier volvió a resolverse con dos conciertos contrastados, en los que se pudo disfrutar de toda la fuerza de uno de los mejores saxofonistas del momento en su vuelta a este festival, James Carter, así como de otra “fiesta del blues”, con Women Of Chicago Blues, al frente de la cual se encontraron primeras voces del género como Graná Louise, Deitra Farr y Zora Young. Otra noche en la que la el auditorio del Parque Almansa disfrutó “sin límite”.  

El quinteto del saxofonista James Carter salió al escenario mostrando una enorme alegría en su regreso a esta cita veraniega a orillas del Mar Menor, que fue correspondida por todo el auditorio al unísono con aplausos, risas y silbidos amables. A renglón seguido, la música hizo su aparición con una creación del propio Carter, titulada “Bossa J.C.”, que hizo posible la magia que ya en su primera visita lograron Carter y su banda en el auditorio de Jazz San Javier.   

Pero el concierto acaba de iniciarse y Carter –que ya conoce a este público– quiso premiarle desde el primer instante y atacó, en solitario con su saxo, el tema de Django Reinhardt “Nuages”. ¡Qué versión más original de este clásico! A destacar, de manera especial, el trompetista Corey Wilkes (que sustituía al anunciado Dwight Adams), o el pianista Gerard Gibbs.  

“Shadony sands”, un éxito de Jimmy Jones, nos dejaba un ambiente de banda sonora de película de “cine negro”, con un duelo entre trompeta y barítono en el que el piano jugaba un papel arbitral que ponía las situaciones en su justa medida. La sordina de la trompeta acentuaba ese ambiente de gánsteres y detectives al que aludíamos, con un sonido de conjunto que completaba el envoltorio para ser creíble. Este quinteto del saxofonista James Carter está compuesto, junto con los ya citados Gerard Gibbs (piano) y Corey Wilkes (trompeta), el contrabajista Ralph Armstrong –por cierto, con un dominio absoluto del arco en esta pieza–, y el simpático baterista Leonard King.  

“Is that so” fue una excusa para que Carter –que ya al final de la anterior partitura nos dio un adelanto con el saxo barítono– demostrara su técnica con el tenor, sacándole sonidos más propios de un instrumento de percusión. Una técnica que por lo escuchado debe haber perfeccionado en estos últimos años. Los aficionados apenas pestañeaban para no perder detalle, pero sabían premiar cada tema que el quinteto de James Carter interpretaba para conformar su concierto en Jazz San Javier.  

James Carter lo había anunciado previamente, y las primeras notas del piano nos lo confirmaban: “In a sentimental mood”, pieza clásica del añorado Duke Ellington, inundó la noche de verano, que había amenazado tormenta. Balada muy conocida, en la que brillaron el piano, con un Gerard Gibbs que dedicó una extensa parte de su solo a las notas altas del teclado con su mano derecha, mientras Corey Wilkes reiteró su dominio con la trompeta y James Carter hizo lo propio con la flauta, otro de los instrumentos en lo que se mueve con mucha agilidad y dominio. El final lo puso otra partitura del propio Carter, titulada “J.C. on the set”, con la que el quinteto ponía el punto y final a su programa oficial. ¿Era todo? Todos queríamos pensar que no.  

El público insistía en su regreso al escenario, lo que hizo para saludar e indicar que venía detrás otro concierto de blues despidiéndose y reiterando las gracias. Pero el auditorio reiteraba su deseo de un bis musical y tardó tres minutos en rendirse a lo evidente. Con el acompañamiento del contrabajista, Carter y su tenor interpretaron otra pieza más que además de grandiosa (fue una demostración en toda regla de su magisterio interpretativo) resultó graciosa, simpática e improvisada. Los aficionados, puestos en pié, aplaudían sin descanso premiando un concierto que, después de lo visto y escuchado, también pasará a la historia del festival como uno de los destacados de todas estas ediciones. Y es que James Carter y sus músicos han crecido mucho en estos dos años que separan su primera visita a San Javier de esta más reciente.  

James Carter durante uno de sus solos con el saxo tenor (foto: Marta Pinilla Aldaraví)

La segunda parte de este viernes en Jazz San Javier se nos había reservado para otra actuación dedicada al “blues”. En la pasada edición, la Historia Viva del Blues de Chicago triunfó de tal manera que para esta edición 2010 se ha repetido en cuanto a los músicos, pero no así en las voces. Nos llegaba “Women of Chicago Blues”. Y les puedo asegurar que el recibimiento fue apoteósico. Por dos razones. La primera es que el quinteto de James Carter ya había dejado al público muy animado. La segunda es que, lo reitero una vez más, el blues es un género muy bien acogido en este festival y, con la magnífica experiencia de Chicago del año anterior, el éxito estaba prácticamente asegurado.   

La banda atacó las primeras notas de “Wet Match”. Graná Louise apareció simpática y grandiosa sobre el escenario, y liberó ese torrente vocal atrapando al instante a todos los presentes. Sin mediar más palabras, Graná y el grupo de músicos –integrado por el guitarra, Billy Flynn; Raphael Wressnig, piano y Hammond B3; Felton Crews, bajo eléctrico; y el baterista Kenny Smith– abordaron “Smokestack lightning”. Pero uno de los momentos más grandiosos llegaría con la versión del inmortal “Summertime” (uno de los números musicales más populares de “Porgy & Bess”, de Gershwing), que arrancó los enfebrecidos aplausos de un auditorio entregado. La despedida de Graná Louise fue al compás de “Where you been”, sacando a bailar a algunos de los varios aficionados que se agolpaban al borde del escenario en el ya famoso foso del auditorio.  

Graná Louise bailando con un aficionado en el escenario (foto: Marta Pinilla Aldaraví)

Pero ahí no acababa la fiesta. Porque Billy Flynn anunció a Deitra Farr, otra de estas tres Damas del Blues de Chicago, quien a los primeros acordes de “When they really love you” apareció en escena. La banda sonaba compacta, como en su anterior visita a Jazz San Javier, y las notas inundaban un auditorio que bailaba al compás de las mismas. Le siguió “Bad company” y “Anywhere but here”.   

Deitra es una consumada cantante, además de una experta periodista –mantiene una columna titulada "Artist to Artist", en el Living Blues Magazine–. Finalizó su intervención en esta fiesta blusera con “My turn, my time”. Los aficionados, para entonces, andaban flotando en una nube de absoluta felicidad y muchos de ellos rezaban para que aquello no acabara.  

Y fue entonces cuando llegó el turno para Zora Young, que tras lanzar unos cuantos besos al respetable regalaba “Love of mine”. Tras indicar que hacía mucho calor, el blues lento apareció con “Toxic”, para hacer posible un pequeño descanso en tanto frenesí rítmico y para que pudiéramos apreciar las bases “gospel” en las que, sin ningún género de duda, Zora bebió en sus comienzos.  

Pero de inmediato retomó la fiesta con “”Pity party” y acabó con “Daughter of a son of a gun”. El delirio se había logrado entre el público y, entonces, el final de esta fiesta llegó con un clásico del “soul”, “Baby I love you”, en el que Zora Young era la solista y Graná Louise y Deitra Farr hacían los coros. Aquello sonaba a coro celestial y todos nosotros estábamos en el Paraíso. No se podía pedir más. O sí. Porque el auditorio no tenía ganas de marcharse a la cama. Era viernes noche, y al día siguiente muchos no tenían que madrugar. Así es que las palmas y los coros de “otra, otra” no se hicieron de rogar.   

La banda comenzó “Queen bee” y las tres reinas aparecieron de nuevo en el escenario cantando esa pieza tan recordada, en la que el auditorio coreaba la canción, bailaba y se movía frenéticamente al compás de esa música. Parecía como si estuviésemos un domingo por la mañana en los oficios de una iglesia evangélica, y el coro entonaba un cántico que a todos nos contagiaba. Con un “os queremos”, se despedían de Jazz San Javier las Damas del Blues de Chicago. ¡Qué noche, madre, qué noche!  

Y este sábado, otra sesión doble y de contrastes musicales, con Dhafer Youssef Quartet (fusiones con bases de música sufí), y el quinteto del pianista catalán Lluis Coloma, que trae a un invitado muy especial desde Chicago con el que protagonizará un duelo de pianos: Barrelhouse Chuck. Otra noche para no perdérsela y disfrutarla con la mente absolutamente abierta a sorpresas musicales. 24 julio 2010   

Zora Young sacó sus mejores esencias gospel (foto: Marta Pinilla Aldaraví)

 


OPI

Portada  Portadilla Nº Julio 2010  Reportajes y Entrevistas
Sección General


© OPIN@R.
© Cada uno de los autores de los artículos o fotografías.

Las personas interesadas en publicar sus colaboraciones en OPIN@R o ponerse en contacto con la Redacción,
tienen a su disposición la siguiente dirección de correo electrónico:
Teclee esta dirección en su programa de correo electrónico