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Portada Nº Septiembre 2010
Reportajes y Entrevistas
Sección General

 


PRUDENCIO MEDEL, DIRECTOR DE “PARLAMENTO”

“El programa ‘Parlamento’ ha contribuido a mostrar a los espectadores en qué consistía la democracia”

Prudencio Medel considera a “Parlamento” como un “programa de servicio público”
 


 Por JOSEFINA GIANCATERINO STEGMANN

El programa “Parlamento”, emitido por La 2 las mañanas de los sábados, tiene más de tres décadas de existencia. Vio la luz en plena transición democrática y a partir de ese momento se ha convertido en un referente para todos los ciudadanos. Su labor informativa sobre la actividad en el Congreso y el Senado, el tratamiento de las leyes más importantes aprobadas o propuestas en las Cortes y el debate que tiene lugar en el programa y que reúne a todos los grupos parlamentarios, le ha valido el premio Luis Carandell, en su sexta edición, en la categoría de “Cronista Parlamentario”. Con este premio se ha reconocido el rigor, la objetividad y claridad de “Parlamento”, características fundamentales en un programa de esta naturaleza.    

Prudencio Medel, director de “Parlamento”, ha subrayado la importancia del mismo por su valor para el ciudadano, y ha reconocido la poca cabida que tiene este tipo de programas en un contexto de lucha despiadada por alcanzar los máximos niveles de audiencia.   

PREGUNTA.– “Parlamento” tiene más de 30 años de existencia. ¿Qué balance se hace de tres décadas de trabajo? 

RESPUESTA.– “Parlamento” primero contribuyó a mostrar en qué consistía la democracia a los espectadores y después a mostrar la evolución de la democracia en España; las distintas alternativas de gobierno con sus distintas situaciones y los papeles en cada momento y, sobre todo, ha servido para que el Congreso y el Senado estén más cerca de los ciudadanos. 

P.– ¿Cuáles son las cualidades de “Parlamento” que le han permitido informar sobre la actividad parlamentaria durante tantos años?   

R.– Sobre todo ser un programa de servicio público equidistante de los distintos partidos o grupos parlamentarios, dando información no sesgada, simplemente reflejando en qué consistían los debates de cada semana en el Congreso y en el Senado y luego, el análisis que hace como resultado de la participación de los distintos partidos políticos.

Creo que eso hace que todos consideren de interés que este programa exista.  

P.– Los inicios del programa se remontan a la transición democrática. ¿Se puede afirmar que “Parlamento”, de alguna manera, ha contribuido con esa transición informando a la gente sobre la actividad parlamentaria? 

R.– Más que contribuir, “Parlamento” lo que ha hecho ha sido reflejarla y luego explicar la necesidad de la democracia. Era el año 1978, donde todavía existían tiranteces entre quienes no terminaban de quitarse de encima el peso de la dictadura y quienes pugnaban por la democracia. Había que apostar por el sistema democrático y por la Constitución, la cual creo que es el asentamiento de la democracia, y la transición ahí cumple su papel fundamental, con la elaboración de la Constitución de 1978. 

P.– ¿Supone una gran responsabilidad el hecho de ser el nexo entre las Cortes y los ciudadanos?  

R.– No. Simplemente es hacer la labor de periodista. Aunque sí es una responsabilidad el hecho de tratar de ser ecuánime, equidistante y no implicarnos hasta el punto de tomar partido, salvo que sea tomar partido por la democracia. Pero más allá de ello no tiene más responsabilidad que cualquier otro trabajo o cualquier otro papel en Televisión Española.  

P.– ¿Cómo se hace “Parlamento”? 

R.– “Parlamento” tiene dos partes: Una parte es un debate que dura aproximadamente media hor,a en el que elegimos un tema que esté de actualidad, bien sea en el debate público, bien sea en el debate del Congreso y del Senado. Ese debate lo organizamos, generalmente, con cuatro formaciones políticas, las dos grandes están siempre y las demás van turnándose. El resto del programa consiste en ir seleccionando los temas más importantes que se debaten en el Congreso y el Senado. Normalmente son proposiciones de ley, o las sesiones de control, donde está el presidente del Gobierno, los ministros y la oposición. Tratamos de reflejar la situación de cada semana. 

Somos una redacción pequeña, de seis personas más dos de producción y una de realización. Es un equipo que se ha ido amoldando a la situación de la empresa, inicialmente éramos quince y ahora somos nueve. El programa lo hacemos a lo largo de la semana, el debate se graba a mitad de semana y rematamos el viernes. Hay un hándicap aquí, porque al grabar 24 horas antes de la emisión, supone que puede haber algunos asuntos que se pueden quedar desactualizados, pero son riesgos que se corren. 

P.– ¿Se ven obligados a hacer una “traducción” de las leyes más importantes aprobadas por ambas cámaras para que lleguen al ciudadano; es decir, se exige el uso de un lenguaje sencillo?  

R.– Sí, porque el lenguaje político suele estar distanciado del lenguaje corriente de la gente. Solemos adaptarlo aunque, a veces, hemos de reconocer que nos cuesta. Tratamos de traducir y de seleccionar porque una noticia de un informativo en televisión dura un minuto y medio. Y en ese tiempo, como metas palabrajos, no llega a la gente. 

P.– “Parlamento” ha sido galardonado con el Premio Luis Carandell en la categoría de “cronista parlamentario”. ¿Qué supone ese premio para usted como director y para el programa? 

R.– Para mi personalmente es un orgullo que nos lo hayan dado ahora, pero hay que reconocer que como es la sexta edición pues nos lo habrían podido dar antes. Pero al margen del orgullo personal, es el reconocimiento a la labor de 32 años de distintos equipos que han ido haciendo el trabajo tan dignamente que, como decíamos al principio, han contribuido a que el programa siga existiendo, siga resistiendo al paso del tiempo. Un orgullo para mí, pero sobre todo para el equipo actual, y un reconocimiento al trabajo de estos 32 años.  

P.– En la entrega del premio dijeron que hubiera sido difícil concebir el programa en un medio que no fuera público…   

R.– Creo que en un momento en el que se pelea por la audiencia, está claro que este programa no es de una audiencia grande. Pero no solamente la audiencia en sí misma, sino también la composición del propio programa. Los programas que hay de información política, si no tienen bronca, sino tienen una discusión más acerada, con más voces elevadas, pareciera que no tienen sentido. Sin embargo, el nuestro es un debate de más sosiego, más tranquilo. Entonces, si no fuera por la televisión pública, este programa estoy convencido de que no existiría. Y de hecho no existe en otras televisiones. Y en la radio no existe un programa así, salvo en Radio Nacional de España.   

P.– ¿Y usted cree que debería haber más opciones en este sentido?    

R.– Creo que sí, pero la vorágine de las audiencias lleva a las televisiones a no plantearse que este tipo de programas pueda existir. Creo que a día de hoy ni se lo plantean, y si no se lo plantean hoy es porque no se lo han planteado nunca. Creo que podrían o deberían existir, pero como no son de gran audiencia no se lo van a plantear jamás.   

P.– Quizás porque la programación está orientada al entretenimiento...     

R.– Sí, exactamente. Y luego los programas de debate que hay buscan más el conflicto que la reflexión, y por eso no lo veo en una televisión privada. Aunque a lo mejor ahora, con el afloramiento de la TDT, existe alguna televisión específica. Pero se planteó en su momento que existiera un canal dedicado a la información parlamentaria y desistieron.  

P.– Durante la entrega de los premios, el presidente del Senado, Javier Rojo, pronunció un discurso en donde lamentaba la crítica “injusta” que él considera que los medios hacen del trabajo de los políticos, y ha reconocido que le “inquieta” la “proliferación de tertulias políticas y de foros de debate político-periodístico en los que de la crítica se salta al insulto”. ¿Qué opina de estas declaraciones?   

R.– Fue una parte del discurso en donde hizo una autodefensa, yo creo que justificada, porque una información que surge cíclicamente consiste en sacar una fotografía de los escaños del Congreso vacíos, de los escaños del Senado vacíos, como argumento para criticar a los políticos. Es muy difícil para ellos, y para nosotros, convencerles de que cuando no están los diputados y senadores en sus escaños, están haciendo otro trabajo extra que contribuye también a que después las leyes se hagan de una manera o de otra. Entonces, esta batalla la tienen perdida los diputados y senadores y eso trataban de reflejar las palabras de Javier Rojo.

Por eso se han visto obligados, entre comillas, u obligados sin comillas, a poner plenos en los meses de enero y de julio, que en la Constitución están recogidos como meses sin pleno. Ello es por esa sensación de que no trabajan lo suficiente. Y luego, si se junta en este cóctel la corrupción, que cada día se refleja en los medios de comunicación, da una imagen muy negativa de la política, y eso es lo que tratan de reflejar las palabras de Javier Rojo, con las que puedo estar de acuerdo en el fundamento de su reflexión.   

P.– A lo largo de tantos años, el programa ha tenido momentos estelares o de tensión. ¿Recuerda alguno de ellos?   

R.– Sí que recuerdo como momentos estelares las comparecencias de Aznar y de Zapatero en la Comisión de Investigación de los atentados del 11M. Fueron sesiones larguísimas, la tensión sobre todo en la comparecencia de Aznar era más que evidente, y recuerdo como un momento de mucha sensibilidad y de mucho sentimiento cuando compareció Pilar Manjón en esa misma Comisión. Luego Pilar ha sido denostada por unos, ensalzada por otros, pero creo que aquel día, cuando reprochó que algunos diputados de la Comisión se estuvieran sonriendo cuando ella estaba dando un discurso lleno de sentimiento, porque su hijo había muerto hacía unos meses en los trenes, lo recuerdo como uno de los momentos cumbres en el Parlamento; y no fue un pleno precisamente, sino que se produjo en la Comisión de Investigación.   

P.– ¿Ha habido algún grupo político que ha criticado el programa por no verse representado?   

R.– Expresamente al programa no, pero ha sido una crítica más amplia a la televisión pública por no estar presentes los grupos que están en el mixto. No es una justificación, pero sí es cierto que en el Grupo mixto hay cinco ó seis partidos políticos, dependiendo de la legislatura. En este momento, está el bloque Coalición Canaria, UPyD (Unión, Progreso y Democracia), Nafarroa Bai, UPN (Unión del Pueblo Navarro) y el Bloque Nacionalista Gallego. Con lo cual es muy difícil encajar a ese grupo a la hora del debate. Sí que se puede sacar de vez en cuando, pero en informaciones que duran dos minutos, salvo que la propuesta sea de ellos o que sea muy interesante lo que dicen, que sí suele serlo, pero también es interesante lo de los grandes. Por lo tanto, no suelen tener la cabida que ellos desearían. Por el programa no han protestado, pero sí en genérico, por su presencia en Televisión Española.

No le veo el remedio fácilmente, aunque lo intentamos. Por ejemplo, para esta semana hemos propuesto que venga Coalición Canaria al debate; la semana pasada vino el Bloque Nacionalista Gallego. Son dos formaciones que están en el Grupo mixto, tanto en el Congreso como en el Senado. Lo intentamos, aunque no siempre lo conseguimos.   

P.– ¿Cómo ve el Poder Legislativo? ¿Cuál es la “salud” del Parlamento?   

R.– En estos momentos yo creo que está sobrepasado por la dimensión de la crisis económica. Entonces, legislativamente, está un tanto paralizado. Apenas se han aprobado 15 leyes en esta legislatura, y reales decretos alguno más. La salud del Poder Legislativo está muy condicionada por la salud de la economía española, y en estos momentos la veo un poco maltrecha.   

P.– ¿Han tenido dificultades a la hora de abordar leyes controvertidas, que haya costado tratarlas más que otras, por ejemplo la Ley de Memoria Histórica o la Ley del Aborto?   

R.– Cuando hemos tenido alguna dificultad ha sido con asuntos de terrorismo. Es muy difícil organizar un debate sobre terrorismo con los grupos parlamentarios; ahí sí hemos tenido dificultad. A la hora de organizar un debate sobre el aborto no ha habido dificultades. Aunque, eso sí, ha habido que buscar un equilibrio de voces a favor y en contra en el debate, que no fue tan sencillo, porque los había partidarios con matices y los había contrarios con matices. Pero las principales dificultades las he encontrado en debates sobre terrorismo, que hoy por hoy se me antoja imposible. Ello reconociendo que esta legislatura no tiene nada que ver con la anterior. Porque si ésta está monopolizada por la crisis, la otra estuvo monopolizada por el debate sobre el terrorismo.   

P.– ¿Siempre ha estado relacionado con el mundo de las Cortes Generales? ¿Cuáles fueron sus inicios?   

R.– Soy un periodista que ha hecho información económica. Empecé en Televisión Española hace 25 años, en el Centro de TVE de Murcia. Después, en el área de economía de los telediarios, hice información de agricultura, que era muy interesante en aquellos momentos porque se producía la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea. Había que explicar muchas cosas a los agricultores, porque se les iba a cambiar totalmente su manera de trabajar. Entonces, en los telediarios, me tocó hacer mucha información de servicio público.

Después estuve un año y medio en La Rioja haciendo información de todo tipo cuando se puso en marcha el centro territorial. Volví a Madrid y estuve trabajando cuatro años en un programa de agricultura, y después estuve diez años trabajando en el área de economía de los telediarios. Pasé un año y medio en la edición del telediario de las 3 de la tarde, y ya llevo cinco años y medio en el programa “Parlamento”. Mi formación periodística, y lo que me podría definir como tal, es que me he dedicado a la economía, a la información económica más que a la información parlamentaria.   

P.– Si tuviera que elegir, ¿con cuál se queda, con la labor como periodista económico o parlamentario?    

R.– A mi la economía me gusta mucho. Y me gusta mucho la tensión de los programas diarios. Es cierto que los programas semanales te permiten más reflexión, pero me gusta el ritmo del programa diario. Es cierto que la economía en los programas diarios tiene subidas y bajadas muy brutales, porque hay veces que tiene mucho peso y a veces pasa inadvertida. Ahora tiene mucho peso por la crisis, pero si fuera una etapa de bonanza, la economía en los telediarios tendría dos o tres noticias diarias en el mejor de los casos.  

P.– Trabajando con información económica habrá tenido que hacer el mismo esfuerzo de “traducción” a los ciudadanos que con la información parlamentaria...    

R.– En Televisión Española hemos procurado, sabiendo que te diriges a millones de espectadores, traducir palabras como “inflación” por subida y bajada de precios, aunque ahora quizás esté más aceptada o es más conocida; o “déficit público” por dinero que entra y sale de la caja del Estado, etc. Es decir, utilizar términos coloquiales para que se puedan entender.

Es cierto que la información económica es a veces la más árida que hay en los telediarios, y los que hemos trabajado en economía hemos hecho el esfuerzo por entenderlo nosotros primero para poder transmitirlo. Y creo que es más difícil entenderlo que transmitirlo.  

P.– Volviendo a “Parlamento”, ¿está contento con los resultados del programa? 

R.– Estoy contento con el equipo que tengo. Tenemos una buena relación y reflejamos lo que se produce cada semana. Es cierto que con la llegada de la TDT, y con la abundancia de canales, la audiencia del programa ha ido mermándose, y tal vez tendré que pensar que tampoco lo estamos haciendo todo lo bien que deberíamos hacerlo. Quiero pensar que es porque la audiencia se ha divido tanto que para nosotros el hueco es pequeño. Además, somos una rara audiencia en la programación de las mañanas de los sábados, todo lleno de programas infantiles, y un programa de este tipo queda un tanto descolocado. Pero es un bloque que tiene La 2 de programas informativos, donde está bien encajado. Pero el horario... No sé si nos castiga; pero ayudarnos, no nos ayuda.  

P.– Tal vez el problema radique en el “bombardeo” de otro tipo de contenidos a los que se ha acostumbrado a la gente...    

R.– A esas horas, fundamentalmente, lo que hay es público infantil. Ysi ya en general es difícil que un programa de este tipo sea atractivo en sí mismo, para los niños, desde luego, es inadmisible este tipo de programa.  

P.– Habría que cambiar el horario...    

R.– Quizás es esa la solución, pero tampoco estoy seguro. Quiero decir con esto que si por arte de magia nos ponen a las 9 de la noche, no por eso vamos a tener una audiencia mejor. Es muy difícil competir. Ahora, nuestra redifusión en el canal 24 Horas es los domingos a las 8 y media de la noche, y ahí nos va bien. Dentro de lo que es la audiencia de ese canal, considero que tenemos una audiencia digna y el resultado es digno, pero no sé si sirve como banco de pruebas.  

P.– ¿Considera que es necesaria una labor de concienciación para que la gente le de el valor que tiene a este tipo de programas?    

R.– Creo que es una batalla estéril, inútil. A veces pienso que la solución sería dejar un mes sin televisión a todo el mundo y reinventar otra vez la tele para reeducar, pero tampoco estoy seguro que ese sea el remedio. Al público le gustan determinados tipos de programas, y muchas veces se dice que le gustan porque se los damos. Esto no es así. Yo creo que ni concienciando... A veces me desanima bastante ver cuáles son los programas que más se ven. Aunque también es cierto que no sólo gustan los programas del corazón o que son críticos con los famosos, sino que también se buscan otras cosas. Pero los resultados no son positivos. 

En Televisión Española se intenta un cambio: se emiten programas informativos en horas estelares y tienen resultados más o menos aceptables. Programas como “Comando Actualidad” o “Españoles por el mundo” son distintos y tienen buenos resultados, pero cuesta competir con los grandes hermanos y los programas del corazón. No sé si los pide, pero el público los ve, por eso no sé si serviría sólo con la concienciación... 28 abril 2010  

 


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