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ANDRÉS GARRIDO
XIII FESTIVAL DE SAN JAVIER Jazz “pata negra” y fusiones entre Oriente y el Caribe con los cuartetos de Marcus Strickland y Avishai Cohen
La primera jornada doble de la presente edición de Jazz San Javier ha estado dedicada al jazz para aficionados “pata negra”, con dos conciertos diferentes pero igual de serios. Sus protagonistas han sido el saxofonista Marcus Strickland, y el contrabajista Avishai Cohen, ambos en formación de cuarteto. Conceptos diferentes de entender y ejecutar el jazz pero enriquecedores y gratificantes para los que gustamos del género más ortodoxo. El saxofonista norteamericano Marcus Strickland presentó un concierto de alta categoría, haciendo gala de la estela que desde sus comienzos ha seguido, con maestros y guías de la talla de John Coltrane, Sonny Rollins o el propio Wayne Shorter. Pero Strickland ha llegado a un punto que desarrolla desde hace tiempo su propio estilo. Escuchándole, no te puedes sustraer al recuerdo de esos y otros maestros del saxo, pero al tiempo no tienes por menos que reconocer que él mismo (a pesar de sus 31 años) comienza a tener ya maneras de “maestro”. Tras presentar a su habitual cuarteto, integrado por su hermano, E. J. Strickland, a la batería; el contrabajista Ben Williams; y el pianista David Bryant, Marcus presentó su primera pieza: “Surreal”. Un tema con mucho “swing”, en el que el soprano fue la voz-guía para que todos fueran desarrollando sus conocimientos musicales. Tras ello, otra pieza rítmica en la que destacaría al baterista E. J. Strickland, que dejó una primera muestra de sus finas habilidades para con la percusión.
Ya con el saxo tenor, Marcus nos deleitó con una primera balada, “A Memory’s Morn”, que cierra su precioso disco dedicado a esa especialidad titulado “Of Song”. De nuevo he de destacar el claro dominio de E. J. con los platos de su batería, con los que fue introduciendo ricos matices a golpes suaves de mazas. De nuevo, piezas “swing” como “Arnold found” o “Prince”, antes de regresar a otra balada, “Dann”, con nuevo protagonismo para el saxo soprano. Y dos “obuses” rítmicos para llegar al final de un concierto grande. El primero, “Set free”, en el que cada uno de los músicos del cuarteto tuvo su momento de gloria. Y tras ello, “Prince of darkness”, en la que todos brillaron de manera definitiva, con un E. J. Strickland introduciendo ricos matices con los platos, mientras su finura interpretativa atrapaba sin remedio. ¡Esto es jazz. sí señor! El público les alagó con un largo aplauso de 5 minutos, que los músicos agradecieron con su presencia y varias reverencias. ¡Magnífico, Marcus y compañía! Un concierto que muchos de nosotros no olvidaremos por su alta calidad.
La segunda parte de esta tercera jornada del XIII Jazz San Javier nos posibilitó otra faceta diferente de entender el jazz en la actualidad. El contrabajista Avishai Cohen apareció en el escenario junto al percusionista Itamar Doari, y el pianista Shai Maestro. En formación de trío atacaron una primera pieza, “Leolam”, de la que se desprenden sus raíces judías, ya que mezclaba folklore de esta procedencia con estructuras jazzísticas. Cohen –que nació en 1970 y se inclinó, al principio, por el piano hasta que escuchó a Jaco Pastorius– atrapó de inmediato al auditorio del Parque Almansa. A renglón seguido otra pieza, “Shenei Shoshanim”, que de manera inevitable nos situaba en cualquier punto de Oriente Medio, con la participación en la voz de Karen Maika, quien también aportó sus matices percusivos al tema. Y continuidad, a modo de una especie de “suite”, con comienzos aflamencados tras gritar Cohen “España ganadora” –-refiriéndose a la final del Mundial de Fútbol, que el auditorio al unísono agradeció y aplaudió–, esta segunda pieza fue una fusión descarada de estilos entre el flamenco, los ritmos caribeños y el jazz, fruto todo ello de su ya dilatada trayectoria musical por Norteamérica y de haber tocado con músicos como Danilo Pérez, Bobby McFerrin o el mismísimo Chick Corea, con cuya banda Cohen participó en la tercera edición de este Jazz San Javier. El contrabajista israelí realizó una demostración de cómo sacar un magnífico partido a su instrumento, complementándose espléndidamente con el percusionista Doari y completando todo ello con las voces de Karen y los toques del piano que introducía Maestro. Tras darse un respiro e ingerir un poquito de agua, Cohen atacó una pieza en solitario por bulerías y a modo de introducción, “In One”, para dar paso al resto de la banda que continuaba en formación de cuarteto. La música que hoy por hoy está experimentando Avishai Cohen está en otras fronteras antes exploradas por otros músicos que, tal vez sin tanta fortuna por las cláusulas que los sellos discográficos han venido imponiendo en las producciones, Cohen ha resuelto de manera satisfactoria –al menos de momento–, con la creación de su propio sello denominado Stretch. Tras estas primeras interpretaciones, Avishai Cohen explicó que lo escuchado hasta ese momento pertenecía a su más reciente disco, “Aurora”, con cuyo tema continuó “embobando” a un auditorio que permanecía atentísimo a las ejecuciones de la formación que lidera el contrabajista israelí. Karen Maika abandonó momentáneamente el escenario para que el trío inicial desarrollara una larga creación de Cohen –como todas las de este concierto–, titulada “Alon Basela”, en la que el pianista Shai Maestro dejó constancia clara de su férrea formación clásica en la introducción de esta partitura. Cohen continuaba “jugando” con el contrabajo, sacándole sonidos desde las cuerdas hasta la caja y haciendo “guiños”, una vez más, a temas de siempre del repertorio latino, como “Bongosero”. Las fusiones musicales siempre han sido bienvenidas en San Javier y este concierto del contrabajista judío no iba a ser menos. Hasta me atrevería a indicar que más novedosas que otras anteriores, aunque no desconocidas para el selecto aficionado que acude cada noche al Parque Almansa. Así acabó su concierto tras una hora y un minuto. Pero el público pidió más y Cohen, en solitario, interpretó en perfecto español y con el solo acompañamiento de su contrabajo la popular canción de Violeta Parra, “Alfonsina y el mar”, en la que se recreó con su instrumento. El público estaba entregado sin condiciones y Cohen hizo salir al resto de la banda, para atacar otra pieza del Caribe: “Vámonos p’al monte”. Fue definitivo para que todo el auditorio se arrancara por palmas y bailara al son de la pieza. Tal vez, si el contrabajista hubiera interpretado estas piezas antes, el concierto hubiera resultado de otra manera: no menos brillante, pero sí más festiva que hasta ese momento. El pianista recordaba, en su forma de tocar, a otro querido y gran músico: Michel Camilo. La fiesta del fin de semana estaba servida y el Parque Almansa era el recinto en el que todos, al compás, acompañaban al combo con sus palmas y coros. Y dos bises más, para culminar un final delicioso de un concierto singular. En suma, que esta tercera jornada de Jazz San Javier 2010 nos posibilitó una noche de absoluto disfrute musical, con dos estilos bien diferenciados aunque sin perder de vista el jazz como nexo de unión entre ambos. Una sesión para los “pata negra” del género en la que, además de la ortodoxia, también hubo ricas fusiones. La próxima cita será el miércoles, día 14, con dos monstruos del blues: Canned Heat, en la primera parte, y Dr. John para la segunda. El blues nos espera en Jazz San Javier. Larga vida para él.
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Portadilla Nº Septiembre 2010 Reportajes
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