VÍCTOR SÁNCHEZ Tocar poder a cualquier precio Se
frotan las manos quienes, haciendo trampa, vienen predicando tiempo ha el
fin de las ideologías. Todos buenos. Partidos interclasistas. Sindicato
vertical. Domingo,
3 de diciembre. Casi muero de la forma más idiota conocida: el croissant
atravesado en la garganta. Leo el periódico: “El nuevo secretario del PSC-PSOE, Juan Carlos Alemán,
se declaró ayer abierto a la posibilidad de rubricar un pacto con el
Partido Popular de José Manuel Soria en el caso de que éste rompiera sus
acuerdos de gobierno con Coalición Canaria. A kilómetros de distancia,
el líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, avaló, sin embargo,
un entendimiento con los nacionalistas”. Vamos,
que el secretario general de los socialdemócratas canarios no ve
impedimento a un gobierno regional de coalición derecha-izquierda. ¿Hay
que concluir que los programas de la derecha y de la izquierda se pueden
llevar adelante, se pueden aplicar, de una manera sincrónica? ¿Se trata,
acaso, del mismo programa? Me
aterra pensar que, después del duro camino recorrido, todo se reduce a un
reparto del mercado. El Corte Inglés, PP, Coca-cola, PSOE, McDonalds, IU,
Telefónica. Campañas publicitarias. Unos cuantos millones encima de la
mesa del mandamás de una agencia de publicidad, de un gabinete de imagen.
Una máquina de ganar elecciones. No
cuadra. No puede ser. Mi proyecto de sociedad no es el mismo que el de El
Corte Inglés, la Coca-cola o McDonalds. El
Salario Mínimo Interprofesional es actualmente en España de 70.680
pesetas. Se puede contratar a un trabajador para prestar servicio ocho
horas diarias por 70.680 pesetas. Aproximadamente, 400 pesetas la hora. Un
paquete de tabaco rubio americano… Yo
pago por la gasolina exactamente el mismo precio que Emilio Botín. Pero
lo que yo gano en un año, su familia lo gana en diez minutos. No
cuadra. No puede ser. El secretario general del Partido Socialista de
Canarias se ha dado un golpe en la cabeza. Sin duda… Precisamente,
lo que, sobre el papel, separa a la izquierda de la derecha es el proyecto
diferente en relación con el reparto de la riqueza generada por el
sistema productivo. La parte del pastel que le toca a cada uno. Reparto
del pastel que se hace explícito no sólo en el salario que merece el
trabajo, sino en la aplicación de medidas correctoras de las diferencias.
Medidas correctoras que llegan vía impuestos. Por
esa vía, la recaudación de impuestos, y mediante las prioridades en el
gasto de los recursos públicos, la izquierda mantiene el compromiso de
atemperar las diferencias: sanidad universal y gratuita, enseñanza pública
de calidad, infraestructuras, etc. Hay
diferencias. No es lo mismo gobernar para los poderosos, gobernar para la
propiedad, que gobernar para todos, gobernar para la libertad, para la
igualdad, para la justicia y para el progreso. No es lo mismo. No
es lo mismo quedarse en la mera democracia formal que avanzar hacia la
democracia económica. No es lo mismo. Por
eso, esta mañana se me ha
atravesado el croissant en la
garganta. Más
debate ideológico y menos apego al sillón. |
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