Portada Opin@r

Portada Opin@r

Portada nº 6
Cultura, Ciencia y Sociedad
Sección General


ENRIQUE CABRERA VÁSQUEZ


Conceptualización
científica del arte

Ellos jamás podrán ser ignorados. Son tres luminarias del pensamiento universal. Tres lúcidos, formidables e inmensos pensadores de vuelos altos. Sensibles y humanos, que abordaron con objetiva profundidad científica el complejo problema de establecer una definición terminológica conceptual estética y analítica del arte. Lo trataron con esmerada seriedad y lo asimilaron científicamente. Le dieron seguimiento histórico, rastrearon su presencia universal y lo depuraron de los esquemas mediatizantes y los criterios tabúes que consideran el arte como una expresión única del espíritu al margen de las interrelaciones que se dan en su entorno y que le son condicionantes. El rudo Jorge Plejanov, el español José Ortega y Gasset y el también rudo León Tolstoy, desarrollaron tan vasto y complicado tema en varios ensayos en cuestión, artículos periodísticos y magistrales conferencias propia de intelectuales que fueron recopiladas en monumentales obras filológicas y sociales, donde expusieron sus respectivas teorías e hipótesis con amplitud crítica. Los tres visualizaron desde ángulos diferentes, pero sobre aceradas bases científicas, el significado social, estético, psicológico e histórico del arte. Asumieron con profundidad el análisis de sus respectivas preocupaciones e inquietudes. Hicieron aportes conceptuales científicos sobre el arte, y no sólo se adentraron en una discusión prolífica sino que lograron plasmar criterios nuevos y revolucionarios que han servido de obligado punto de referencias de las investigaciones y opiniones a posteriori. Los tres lograron enfocar desde ópticas distintas, pero en la misma dirección de producir una definición terminológica científica del arte; que lo rescatara de las profanas apreciaciones tendente a situarlo como una mera expresión de “espíritu absoluto”, de la “voluntad universal”, de la “relación divina”, o bien de “ideas y vivencias subconsciente del artista”.        

El genial José Ortega y Gasset desmenuzó la esencias deshumanizante del arte. Cuestionó los criterios pueriles y estúpidos que se empecinan en esquematizarlo, desfigurándolo en su recorrido social. En su objetivo espiritual y humano.          

La sociedad demanda siempre un arte renovado, fresco y limpio que contribuya a elevar el nivel de comprensión del mundo, al tiempo que obtiene ideas nuevas que posibiliten un sistema de convivencia social más humano y armonioso, bases fundamentales para construir los peldaños que sostengan la dura brega en la lucha por la redención y la emancipación de la humanidad.    

La receptividad a media que se hace del arte lo aprisiona y no llega a las mayorías nacionales; sólo un segmento fragmentario de la comunidad lo puede comprender y valorar. Esto lo trató Ortega y Gasset. Observó que el arte nuevo tiene a la masa en contra y la tendrá siempre. “Es impopular por esencia, más aún, antipopular”. A su juicio, lo característico del arte nuevo, es que divide al público en estas dos clase de hombre: los que entienden y los que no entienden. .“Esto implica que los uno poseen un órgano de comprensión negado, por tanto, a los otros”, que según él son las dos variedades distintas. Desde su atinada óptica, vio que se acercaba el tiempo en que la sociedad, desde la política del arte, volverá a organizarse, según es debido, en dos ordenes o rangos: el de los hombres egregios y el de los hombres vulgares; en este sentido analizó la deshumanización del arte pariendo de la imperecedera enseñanzas del maestro Aristóteles, estableciendo con propiedad que el arte joven se ha disociado en una muchedumbre de direcciones e intentos divergentes.                    

Exigente en su análisis, reclama una producción artística que no sea copia de lo “natural”, y que, sin embargo, posea alguna “substantividad”, implica el don más sublime”.             

Para Ortega y Gasset la realidad acecha constantemente al artista para impedir su evasión. ¡Cuánta astucia supone la fuga genial! ¡Ha de ser un Ulises al revés que se libera de su Penélope y entre escollo navega hacia el brujerío de Circe...”              

Conceptualizó que “El placer estético tiene que ser un placer inteligente. Porque entre los placeres los hay ciegos y perspicaces”. A través de este certero pensamiento, estableció una dicotomía señalando, que lo humano, “el repertorio de elementos que integran nuestro mundo habitual posee una jerarquía de tres rangos”. “Hay primero el orden de las personas, hay luego el de los seres vivos, hay, en fin, las cosas inorgánicas”.         

El insigne español ahondó su recorrido analítico al apuntar que “Tanto para leer como para crear una poesía debiéramos exigir cierta solemnidad. No una solemnidad de exteriores pompas, más si aquel aire de estupor íntimo que invade nuestro corazón en los momentos esenciales”.          

Denunció que la metáfora es el más radical instrumento de deshumanización del arte, indicando que a través de la misma se produce una inversión del proceso estético. Cuestionó la interpretación inglesa de la belleza, diciendo que Ruskin era uno de los hombres más funesto para la belleza. “Ruskin, que ha dado al arte una interpretación inglesa de las cosas la cual consiste en su reducción a objetos domésticos y habituales. Aspira el inglés, sobre todo, a vivir bien, cómodamente; lo que es para el francés la sensualidad y para el alemán la filosofía, es para el inglés el confort”.             

En este proceso de categorización dado en la investigación social nos encontramos con los juicios atrevidos y polémicos del ruso León Tolstoy, quien cual verdadero micrografo y moralista, “desencadena una tremenda requisitoria contra el arte moderno por apartarse de Dios y de la perfección cristiana” . Le imprime un sello humano en su dimensión más profunda, en su evolución filosófica; en su manifestación espiritual y social.         

Para el conde Tolstoy, el arte expresa los sentimientos de los hombres. Lo separa de la palabra. Considera que la actividad artística consiste en un “despertar en uno mismo un sentimiento experimentado y, después de haberlo despertado, transmitirlo mediante movimientos, líneas, imágenes expresadas en palabras, de modo que los demás experimenten el mismo sentimiento” . A pesar de su aporte, del entusiasmo como trató el asunto, no quedó complacido con las definiciones que hizo. Al final no tuvo plenamente satisfecho con sus ideas, que independientemente de ello, tuvieron un marcado acento científico. Fue un intento serio con aportes imperecederos. Buscó en sus investigaciones las respuestas más apropiadas científicamente. En esta afanosa búsqueda consignó que el arte es uno de los medios de comunicación de los hombres entre sí. Esbozó que el arte expresa los sentimientos de los hombres, mientras que la palabra expresa sus pensamientos. Llegó a apreciaciones amplias procurando con ello la aproximación más posible en la conducción de obtener el concepto más claro que respondiera a su inquietud. Hizo aportes substanciales que lo situaron en una actitud altamente reveladora de su pensamiento profundo. Privilegió el arte como una escala social dentro de una escala espiritual de primer orden, sus ideas fueron un tanto atrevidas pero sinceras. Eran razonamientos objetivos y polémicos. En su “Qué es el arte” se colocó en los umbrales de las consideraciones más exactas.        

Pero fue el maestro Jorge Plejanov quien partiendo desde una posición materialista dialéctica de la historia, le dio el más profundo sentido científico, dándonos la definición conceptual más acabada posible sobre el arte.         

Consideró positivo los intentos del gran Tolstoy, y amplió los criterios enunciado por éste al respecto. Cuestionó algunas de las ideas de Tolstoy y sacó conclusiones dialécticas.            

Basado en la primicia fundamental de que el arte es un fenómeno social, que el mismo expresa tanto el sentimiento como el pensamiento del hombre, y viendo la poesía como una de las formas más alta de la expresión de la palabra del sentimiento. Sus prolíferas investigaciones lo condujeron a rígidas posiciones. Consideró que la interpretación idealista de la historia, tomada en su forma pura, estima que el desarrollo del pensamiento y de los conocimientos es la causa ultima y más remota del movimiento histórico de la humanidad.                  

Denunció que este concepto dominó totalmente en el siglo XVIII, del que pasó al siglo XIX.   

Armado del materialismo dialéctico enfrentó las ideas de San- Simon y Augusto Comte, tan en boga en esa época. Se apoyó en las geniales ideas de Darwin para aproximarse a la respuesta científica y revolucionaria sobre el arte. Con Darwin y su análisis biológico interpretó y comprendió el origen de nuestros gustos estéticos; de lo bello, expresado como concepto contradictorio según las razas; de las sensaciones sociales. Como inmenso visionario científico social puntualizó que los partidarios de la concepción materialista de la historia quieren explicar los destinos históricos de las especies, comenzando precisamente en el mismo punto donde terminan las investigaciones los darvinistas.           

Demostró que no hay ninguna obra artística que carezca por completo de contenido ideológico. Que en las diferentes épocas del desarrollo social el hombre recibe de la naturaleza impresiones distintas, porque la contempla desde puntos de vistas diferentes.  

Gracias a las aportaciones científicas de estos tres artistas del pensamiento social, podemos hacer objetivos razonamientos sobre el arte, ese producto de la capacidad creativa del género humano. Esa expresión espiritual e ideológica; esa manifestación de comunicación social que constituye en sí un reto de la estética dada en el desarrollo social de la humanidad y que según Rodin “Es el placer del espíritu que penetra la naturaleza y en ella descubre el alma que la anima”. Agregando que, “Es la misión más sublime del hombre, puesto que es el ejercicio del pensamiento que intenta comprender”, evidencia el nivel de la capacidad creativa del género humano.   

Atendiéndonos al pensamiento de Plejanov, podemos afirmar que el arte, en todas las épocas, se ha caracterizado por su contenido de clase, por su sello político-ideológico. El sentido estético ha tenido siempre su sentido social. Las particularidades y generalidades del arte han estado dominado por la expresión de clase que se le yuxtapone en el sentir humano. La espontaneidad del arte ha estado condicionada por las relaciones sociales de convivencias en correspondencias con la realidad del medio ambiente social que conforma el hábitat de los seres humanos. Las motivaciones espirituales del arte, la inspiración que le precede, es el resultado de las mismas condiciones de existencia humana. De la conciencia social que se adquiere, lo cual pone de manifiesto la axiomática concepción de que el ser social determina la conciencia social. Las manifestaciones artístico-culturales como expresión real del arte constituye el vuelo más alto del sentimiento humano. Su más acabada expresión de la conciencia humana dada espiritualmente por la “Musa”: el arte social.    

Esta sublime y excelsa manifestación de los adentros más íntimos del sentimiento humano, esta producción social que refleja la alta capacidad expresiva de las condiciones cualitativas proveniente del proceso dialéctico de la conciencia humana; tiene una valorización histórica que define caracteres sociales y simboliza estadios históricos-sociales, dándole definición sustanciales a la vida humana. Su presencia se inicia de manera individual para transformarse en un producto colectivo dentro de la formación de las realizaciones económicas de producción.   

Como expresión de comunicación social el arte llena un espacio histórico en el marco de un contexto socio-cultural. Representa y expone el sentimiento más profundo de su época en todos los sentidos. Es el vehículo ex profeso que proyecta las intenciones traslucidas en la práctica social, siendo el decir más sincero y profundo de la estética pública de los pueblos.   

En definitiva, el arte constituye el desarrollo de la conciencia humana. Impulsa el mejoramiento del régimen social de vida de los pueblos en sociedad. Es la expresión más alta del pensamiento humano. De la condición humana.       

 


OPI


Portada  Portadilla Nº 6  Cultura, Ciencia y Sociedad  Sección General


© OPIN@R.
© Cada uno de los autores de los artículos o fotografías.

Las personas interesadas en publicar sus colaboraciones en OPIN@R o ponerse en contacto con la Redacción,
tienen a su disposición la siguiente dirección de correo electrónico:
Teclee esta dirección en su programa de correo electrónico