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XOSÉ LOIS CARRIÓN Presidente de AGP-UGT de Ourense Los familiares de
Víctor Pérez Boveda Una fosa común en León puede albergar, junto a los de otros 37 republicanos, los restos de un militar ourensano y militante de UGT, desaparecido en noviembre de 1937 Existe un
elevado número de fosas comunes esparcidas Ourense, 8 horas del 12 de julio de 2001. Manuel Pérez Fernández, de 65 años, y su hijo Víctor Pérez Vázquez, de 29, salen de Ourense en coche con dirección a la provincia de León, concretamente a la zona conocida como Cuatro Valles, limítrofe con El Bierzo y Asturias. Pretenden sólo encontrar por sus propios medios lo que la Justicia no le permitió en los últimos 64 años: conocer el lugar donde presuntamente están los restos de su padre y abuelo, respectivamente, Víctor Pérez Bóveda, vecino que fue de la ourensana calle de la Liberdad. De profesión mecánico, al estallido del golpe de Estado fascista de 1936 Víctor Pérez se incorporó al ejército legítimo de la República, donde fue, con el cargo de teniente, miembro del Batallón de Infantería (246) III de la 199 Brigada del Ejército del Norte, XVII Cuerpo. Según explica Manuel Pérez, "mi madre me contó que mi padre trabajaba en la empresa Malingre, de ajustador. Cuando le tocó hacer la mili, fue a Melilla. Coincidiendo con un permiso en Ourense, comenzó la Guerra, por lo que decidió quedar escondido para no tener que ingresar en el ejército golpista". Las ideas progresistas y fieles a la República del conjunto de la familia los fascistas prendieron a su abuelo, mataron a familiares, persiguieron a otros "hicieron que mi padre, afiliado a la Unión General de Trabajadores y a las Juventudes Socialistas Unificadas, huyera a la zona donde estaba el Gobierno legítimo, concretamente a Asturias, donde se incorporó al Ejército", explica Manuel, luchando por Proaza, Caranga y el desfiladero de Entrepeñas. "Para no comprometer a la familia que lo escondió cuando llegó el ejército de Franco, decidió junto con otros echarse al monte", recuerda su hijo. Añade que "como los fascistas hicieron correr por la zona que a los que se entregaran no les iba a pasar nada, se entregó en Vega de Viejos (León)". De su reclusión en el pueblo son testimonio tres cartas que, secretamente vía Cruz Roja, hizo llegar a su familia en Ourense. La última está fechada el 31 de octubre de 1937. En ella escribió: "Querida madre: después de saludarte, paso a decirte que me encuentro en dicho pueblo Vega de Viejos, y mañana seguramente me trasladan a León. Así que si puedes te trasladas a León, y si allí no estuviese, preguntas dónde estoy. Por el dinero no te preocupes pues yo te lo daré. Procura traer buenos informes y, si puedes ir a ver a Taboada, le vas a ver pues me hacen falta buenos informes y como los tengo, no te será difícil traer informes del trabajo y de la Alcaldía. Ven tan pronto te sea posible y no te olvides si pudiese venir contigo Pepita la de Víctor, sería conveniente. Sin más, recibes el cariño de tu hijo que te quiere. Recuerdos a Serafina y a mis hermanas y hermanos y a mi tío". Por obligación, tuvo que escribir también en la carta "Viva el Ejército Nacional". Su mujer fue a buscarlo, sin éxito, en enero de 1938. "Cuando preguntó por él a los militares explica su hijo, todos negaron que estuviera allí, creándose una tensa situación cuando mi madre les mostró las cartas". Desde aquel día Víctor Pérez Bóveda, de 23 años, está desaparecido. En mayo de 1981, para que su mujer pudiera percibir una pensión, los familiares de Víctor obtuvieron en el Registro Civil de Lena, en Oviedo, una certificación de defunción en la que se indica que falleció "entre el día 1 y 10 de noviembre de 1937, lugar de Vega Viejos, causa a consecuencia de la guerra civil". A mediados de los años 50, "aprovechando un partido de fútbol entre el Ourense y el Turón asturiano, vino a casa una persona de la casa donde estuviera escondido mi padre en Asturias, dándole a mi hermana una foto que quedara allá de él y una sortija. "Al mismo tempo que busco dónde está mi padre, quiero también encontrar a esta familia, para agradecerle lo que hicieron", dice Pérez Fernández. El nieto de Víctor, que lleva su nombre en su recuerdo, explica que hace un año encontró en la revista 'Interviu' que existía una asociación que trata de recuperar la memoria histórica de los caídos y desaparecidos por la República. "Me puse en contacto con su responsable, Santiago Macías, ya que en aquel reportaje se hablaba de la apertura de una fosa común con 13 cadáveres de republicanos, asesinados el 16 de octubre de 1937 por los fascistas en Priaranza del Bierzo, y además de la existencia de otra en Piedrafita de Babia, localidad próxima a Vega de Viejos, donde dijo mi abuelo que estaba en la carta. Por coincidencia de fechas y situación geográfica, puede ser posible que mi abuelo esté en esa fosa", señala Víctor Pérez. Para conocer el asentamiento concreto de la fosa, Manuel y Víctor recogen en Palacios del Sil a Isabel González Losada, una joven que va para los 84 años, y que en esa fosa cree que están un hermano y un cuñado. "Ambos desaparecieron el 7 de noviembre de 1937, tras entregarse. Hasta 1943 no supe nada de dónde podían estar. Ese año escuché en León a un señor que decía que había enterrado a unos de Palacios, preguntándole entonces yo si me podía llevar al lugar, a lo que contestó que sí y allí fuimos", afirma Isabel. A Manuel, Víctor e Isabel se une en el pueblo de Villablino otra mujer, de 87 años, que presuntamente tiene en aquel mismo lugar a dos hermanos. No quiere que su cara o su nombre aparezcan en los medios de comunicación. "Ya habrá tiempo cuando aparezcan todos los desaparecidos", mantiene esta también dinámica mujer. A lo largo del trayecto hasta Piedrafita de Babia, Manuel va indicando geográficamente todo, tanto por donde pasan como en los alrededores. Es la primera vez que hace este viaje, que hizo hace un año una hermana suya, pero "llevo años estudiando los mapas de esta zona y sé dónde está todo", insiste una y otra vez. De hecho, en varias ocasiones, contradice con razón a las acompañantes por temas geográficos que pasan en el itinerario. A las 14,36 horas llegan al lugar donde están presuntamente las fosas, en la margen derecha de la carretera comarcal 623, a la entrada de Piedrafita de Babia, localidad perteneciente al municipio de Cabrillanes. De hecho, en el suelo se aprecian dos zonas excavadas hace muchos años. "En las tumbas puede haber 20 personas que sacaron de las cárceles un día y otros 18 más en otro", dice Isabel. La otra señora no se atreve a dar una cifra de personas, "pero lo que sé que sí es cierto es que fueron traídos en dos camionetas". Otras personas a lo largo de la jornada mantuvieron también que en aquella zona aparecieron restos de ropa y calzados, así como charcos de sangre. "Incluso una madre y su hija que pasaban por el lugar vieron los cuerpos", añade Isabel. Las dos mujeres muestran su temor a que las obras de construcción de un colector a orillas de la carretera puedan hacer perder algún resto. Tanto una como la otra dicen que cuando pasan por el lugar y ven obreros, les dicen que tengan cuidado, "y siempre nos contestan que no tengamos miedo, que no van a tocar las fosas", indican. En la visita a Vega de Viejo, donde Víctor Pérez firmó su última carta, a unos 2 kilómetros de las fosas, Manuel reconoce antes de inspeccionarlo el inmueble, hoy muy deteriorado, donde su padre debió estar recluido. "Estuvo aquí seguro, porque todo está tal como me lo contó mi madre cuando vino". Un vecino del lugar, de 16 años en 1937, le explicó que el pueblo fue ocupado por el ejército de Franco durante 2 años para detener a los que huían de Asturias, y que los detenidos eran encerrados en varias casas, una de ellas la señalada por Manuel. Este vecino, que no reconoció al desaparecido en una foto que le mostraron, dijo también que los detenidos estaban unos pocos días en las casas y luego desaparecían, bien enterrados en Piedrafita o arrojados del puente De las Palomas al río Sil, 82 metros más abajo, existente un poco más allá, o bien eran mandados a San Marcos, en la capital leonesa. Cuando eran las 6 de la tarde, los cuatro llegan a la Casa Consistorial de Cabrillanes, donde se entrevistan con el alcalde socialista Francisco Javier Fernández Fernández, para un futuro levantamiento de las tumbas. El regidor, que dice tener relación con Ourense, ya que su padre es de Baños de Molgas, y un natural de Cabrillanes, José García, es el comisario jefe en la ciudad de As Burgas, mantiene que "por mí no va a haber ningún problema. Estudiaremos lo qué se pueda hacer y el Ayuntamiento agilizará todos los trámites necesarios". Casi una hora más tarde, los cuatro hablan en Piedrafita de Babia con personas que conocían la existencia de las tumbas por si alguien sabía algo del ourensano desaparecido. Manuel y Víctor sí supieron, según dichos testimonios, de la existencia de diferentes enterramientos en los alrededores de republicanos asesinados. Concretamente hablaban de la zona donde actualmente hay un área recreativa en la carretera de Vega de Viejos a Las Casillas, Puerto de Somiedo; también entre Piedrafita de Babia y Villaseca; en la carretera de Piedrafita a Vega de Viejos, frente a un miliario, en dirección a Cabrillanes. Además de fosas presuntamente ocupadas por varios cadáveres, los testigos hablaban de sepulturas aisladas en cunetas o a la entrada de Villablino, en una antigua fábrica de tejas. De nuevo al coche para dejar a las señoras en sus respectivos hogares y regreso a Ourense, donde Manuel y Víctor llegan coincidiendo con la media noche. "Dentro de unos días volveré para ver si sé algo más de mi padre, además de para buscar a las personas que lo protegieron", afirma contento Manuel, quien confía en encontrar pronto los restos de su padre y poderlos traer al panteón familiar en Ourense.
"NO DESCANSARÉ HASTA QUE DESAPAREZCA LA IDEA FRANQUISTA DE QUE LOS COMBATIENTES REPUBLICANOS ERAN UNOS BANDIDOS" Isabel González Losada cree que hay una deuda histórica con todos los represaliados y desaparecidos de la Guerra Civil. "Todos fuimos víctimas de la historia y es hoy aún, después de más de 60 años, que nadie desde el Poder ha hecho nada. Yo hace 18 años que regresé a España estuvo exiliada y sigo siendo perseguida igual que en la dictadura". A la puerta de su casa, algún vecino pintó una esvástica, "que no pienso borrar, porque eso les haría felices", indica. Reconoce que "si aparecen los restos de mis familiares, yo no descansaría del todo todavía. Soy de las que pienso que no consiste sólo en sacarlos de la fosa y llevarlos al cementerio. Aunque importante, es mucho más que el mundo sepa que las acusaciones franquistas de que los combatientes republicanos eran bandidos, bandoleros, sinvergüenzas y ladrones, son totalmente mentira. Si no llegó con asesinarlos, también les calumniaron. Hoy hay que aclarar que eran personas decentes completamente, con ideas sanas y válidas, y que si no fuera por aquellos fascistas, hoy España sería otra historia muy distinta, mejor. Para mí lo más importante es que el mundo sepa que estas personas fueron unos valientes".
PRONTO SERÁN ABIERTAS FOSAS EN AYUNTAMIENTOS DE CUBILLOS DEL SIL, EL BIERZO Y LACIANA Santiago Macías Pérez, natural de Ponferrada, es el responsable de la Asociación para la recuperación de la memoria histórica correo electrónico: memoria36@hotmail.com. De familia de izquierdas, represaliados y también con algún ejecutado el guerrillero Abelardo Macías, compañero del valdeorrés Mario de Langullo, indica que si bien no tiene ningún desaparecido, "considero que tengo a mucha gente porque estoy identificado con esta causa". La asociación tiene contactos individuales en Galicia con ex combatientes y ex guerrilleros. Explica Santiago Macías que "en los últimos meses investigué por los registros civiles del Bierzo y obtuve unas 1.500 actas de defunción. Calculo que el 30 por ciento de los republicanos fallecidos están inscritos, por lo que el resto son desaparecidos o posibles aparecidos en cualquier cuneta, pero sin identificar". Esta dramática situación, a su juicio, "pasó en todos los sitios, pero aquí se dio la circunstancia de que en la provincia de León la zona que cayó en un primer momento en manos de los llamados nacionales fue la zona más republicana, mientras que el norte, más de derechas, quedó con el Gobierno legítimo de la República. En julio y agosto del 36 no pasó nada, pero a partir de septiembre y después de la caída del frente norte de Asturias, en octubre del 37, empezó una verdadera masacre que no envidia en nada a los tristes y recientes sucesos de Yugoslavia". Previsiblemente, tras el verano serán abiertas las fosas comunes de Piedrafita. También próximamente serán abiertas varias fosas comunes en los ayuntamientos de Cubillos del Sil, El Bierzo y Laciana, que contienen en torno a las 70 personas. En la existente en Vega de Espinareda, en los Ancares leoneses, al lado de un camino, están enterradas dos personas, una de ellas el minero Perfecto Álvarez González "Carrero", natural de la comarca de Valdeorras o bien del sur de Lugo. Estaba afincado en Sésamo y era trabajador de la minería en Fabero y afiliado a la CNT. En Pozo Grajero, de la localidad asturiana de Lario, municipio de Burón, así como Oviedo o Tarragona, hay vestigios de fosas comunes. "Ahí y en muchos más sitios, prácticamente en toda España", mantiene el representante de esta asociación. Afirma Macías Pérez que "lo que mejor podían hacer los herederos del franquismo, que es actualmente el PP porque lo está demostrando, es que acepte la próxima proposición no de ley que se le va a presentar en el Parlamento español para la exhumación de las fosas comunes y la identificación de los restos. Aceptando eso está, entre comillas, pidiendo perdón", añadiendo que "aceptando hace unos meses, aunque en parte, el tema de los guerrilleros y rehabilitando moralmente el nombre de guerrilleros en vez de bandoleros, pidió perdón a medias. Ya sabíamos que no eran bandoleros, pero a nivel de reconocimiento se ha hecho, aunque cuando se ha hablado de dinero, no han queridos saber nada". |
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