COMITÉ
ANTIMANIPULACIÓN Informe nº 5 Cuando se entra en la tercera semana de la operación militar anglo-norteamericana contra Irak, las malas prácticas de los responsables de Informativos de TVE se mantienen. Si bien el entusiasmo a favor de la guerra parece ahora haber descendido en los comentarios valorativos que hace el director de los Informativos en el TD-2, siguen produciéndose conductas que vulneran normas básicas de la ética profesional. La información sobre el conflicto bélico adolece, en general, de un exceso de atención y foco sobre las operaciones estrictamente militares, abundando en detalles sobre supuestos avances y retrocesos de tropas, situación de los frentes, etc., que resultan innecesarios y farragosos, cuando no completamente confirmados. Pero lo peor es que entradillas y buenas noches reflejan con absoluto seguidismo las versiones oficiales del Pentágono y, lo que resulta realmente grave, sin citar casi nunca la fuente. En contraste con la saturación militar, los debates sobre los aspectos políticos y sociales que la guerra está provocando en los principales países afectados ocupan un espacio insignificante o nulo. Más preocupante resulta el doble rasero aplicado a los dos bandos en conflicto, a veces de forma tan escandalosa que sólo puede hacerse deliberadamente. El ejemplo más sangre es el del tratamiento de las víctimas de la guerra: muertos, heridos y prisioneros. Se elaboran piezas largas y con detalle sobre el rescate de una soldado norteamericana apresada por las fuerzas iraquíes y, sin embargo, decenas de víctimas iraquíes las que tienen la "suerte" de morir menos ruidosamente que las bombardeadas en mercados– están condenadas al anonimato y prácticamente ignoradas en los comentarios del director de Informativos o en las entradillas. Resulta especialmente sangrante que en la noticia urgente que se dio de la masacre del control de carretera la referencia a que hubiera mujeres y niños fue eliminada por la edición del Telediario, pese a que en la versión inicial de la Redacción ese dato estaba incluido. Las presiones para no utilizar las imágenes más duras de las víctimas civiles son constantes. El doble rasero se aprecia también en el tratamiento selectivo y arbitrario de las valoraciones sobre el conflicto que realizan las ONG´s. Se omiten las opiniones, declaraciones y comentarios de prestigiosas organizaciones como Amnistía Internacional o American Rights Watch, posiblemente porque son críticas con el Gobierno de Estados Unidos. Y, en cambio, se eleva a categoría de verdades incuestionables las vertidas por organismos menos conocidos y con menos experiencia. Resulta poco fiable que un portavoz del Consejo europeo de ayuda humanitaria, al que el propio Urdaci sitúa en el Kurdistán, opine sobre la situación humanitaria en el sur de Irak, al otro lado del país, naturalmente para señalar que sólo el régimen de Bagdad es responsable de los problemas que puede tener la población civil. Como ha sido norma desde el principio de la guerra, e incluso antes, el director de Informativos editorializa en las entradillas y en el Buenas Noches. Las insinuaciones, los comentarios valorativos, calificaciones y descalificaciones (según a qué bando se dirijan) y la repetición de latiguillos oficialistas son constantes. A veces, se llega a excesos bochornosos como el que reproducimos a continuación: "De uno y otro bando, los voluntarios se apuntan a la guerra. En Irak, con vocación de mártires suicidas. En Estados Unidos, para defender la libertad propia y la libertad del pueblo de Irak". Otros detalles no deben pasar desapercibidos. Por ejemplo, el tratamiento desproporcionado que se le ha dado a la localización de dos cápsulas de atropina, una sustancia química, en el frente norte. Mientras la prensa internacional refleja estos días el hecho objetivo de que, en su avance, las fuerzas anglonorteamericanas no han encontrado todavía los supuestos arsenales de destrucción masiva con los que Sadam amenazaba al mundo, el máximo responsable de los informativos de TVE sobrevalora un hallazgo sobre cuyo alcance hay serias dudas. Estas exageraciones contrastan más, si cabe, con las ausencias. La posición de Rusia, prácticamente ignorada desde las fases previa e inicial del conflicto, de repente es recogida en el Telediario cuando Putin dice que no le interesa la derrota de Estados Unidos. París y Berlín estás virtualmente ausentes. Pero más interesante resulta la desaparición reciente de Londres, precisamente ahora que el primer ministro británico comienza a realizar valoraciones políticas algo diferentes de las sostenidas por Washington, en particular sobre el papel relevante que la ONU debe tener en la organización de la posguerra en Irak. Claro que hay una excepción con Gran Bretaña. Se da una pieza en la que se cuenta cómo un soldado desde el frente solicita en matrimonio a la mujer con la que vive, durante un programa en directo de la televisión británica. A la deshonestidad se une la banalidad como criterios rectores de los informativos. Atentos, porque todo indica que suavizaremos con piezas de color. Sobre las consecuencias del conflicto en España, las malas prácticas alcanzan cotas realmente abusivas. Silencio absoluto sobre las discrepancias o discusiones internas en el PP. Ni una palabra sobre la entrevista con Pastor Ridruejo en El Mundo. Ni una palabra sobre el artículo del presidente de la Comisión del Interior y Justicia del Congreso, el popular López-Medel, en el Diario Montañés. Ni una palabra de las dimisiones, protestas o quejas de concejales del PP en varias localidades de España. Como nada se dijo, en su momento, del abandono del PP por parte del ex ministro Pimentel. Aunque la ausencia de incidentes en las manifestaciones contra la guerra de los últimos días ha hecho más difícil cargar las tintas en la violencia de las protestas, las entradillas de Urdaci continúan mencionando el acoso a los dirigentes o militantes del PP. Cuando escuchamos al propio presidente del Gobierno enfatizando esta supuesta persecución, el jueves, en RNE, o el fin de semana, en ABC, se comprende la necesidad de mantener viva la supuesta crispación. La descalificación de la oposición por su supuesta complicidad con los violentos se mantiene, aunque cada vez resulten más forzadas las manipulaciones para sostener esta tesis. En los últimos días, para suavizar el apoyo del Gobierno Aznar a las operaciones militares, se destaca continuamente el carácter humanitario de la contribución española. Finalmente, no podemos omitir algunas manipulaciones y malas prácticas que nos remiten compañeros de centros territoriales. Para no alargar más esta nota, seleccionamos una denuncia de los compañeros del País Vasco, donde se critica el tratamiento de la contaminación de agua en Bilbao por su sesgo partidista a favor del grupo municipal popular. Mucho nos tememos que el Comité Antimanipulación se va a ver obligado a seguir redactando estos informes-denuncia sobre la actuación de los responsables de informativos. No hacerlo supondría hacernos cómplices de unas malas prácticas nocivas para la salud democrática del país. 3 de abril de 2003. |
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