SANTIAGO DEL VALLE El chapapote de la mentira El Presidente José María Aznar está demostrando tan poco respeto a la verdad, como a las reglas de juego que corresponden a una democracia en la que se reconoce a los ciudadanos la mayoría de edad. Después de haber negado la existencia de una marea negra hasta que los marineros, abandonados por el Estado, tuvieron que recogerla con sus manos, abandera una maniobra de distracción que consiste en hacer responsable a la oposición. Aznar acusa a la oposición de “demagogia y oportunismo” sólo por haber denunciado un gravísimo problema cuya existencia negaba el Gobierno español con increíble cabezonería y falta de reflejos; mientras lo veían todos los que estaban en la zona inundada de fuel y lo mostraban las televisiones del mundo. La acusación de Aznar contra Zapatero en el Parlamento es una muestra de su peor estilo parlamentario, de ese que trata de emular a su personaje en el guiñol de Canal +: "Hay manchas que son peores [que el fuel vertido en Galicia], que son la de la insolidaridad, la demagogia y del oportunismo, y esa la lleva usted en su currículum para toda su vida". Aznar piensa acaso que este episodio no enriquece su currículo, o tal vez está desencajado precisamente por eso. Descalificar de forma tan grosera a la oposición en vez de reconocer abiertamente sus propios errores es un insulto al sentido común; cuando los ciudadanos esperan que por una vez tengan la humildad y la gallardía de reconocer que se equivocaron estrepitosamente y que tomaron decisiones descabelladas y que engañaron a los ciudadanos; para finalmente intentar cubrir la fechoría con una chapapote de mentiras y descalificaciones a la oposición socialista. Es larguísima la sucesión de contradicciones e informaciones absurdas que emitieron ciudadanos que cobran por asumir responsabilidades en la Administración del Estado que, hay que recordarlo, sostenemos con nuestros impuestos para que funcione:
El vicepresidente ha tenido a bien comparecer ante las televisiones un día tras otro, modificando cada día sus afirmaciones, pero nunca se ha disculpado por los errores de información anterior. De los hilitos de plastilina y pequeñas grietas hasta decir que salen unos pocos kilos, muchos más o hasta 150 toneladas por día. Todo ello a lo largo de varios días en los que, según él mismo reconocía, no se habían producido nuevas inmersiones del submarino Nautile. Lars Wailder, el portavoz de Smit International, ha asegurado a la SER que se contactó con las autoridades para advertirles del riesgo de que el barco se partiera en dos. Según el remolcador, en el puerto hacía mejor tiempo que en alta mar y se podía estabilizar el barco para extraer el fuel. Según Wailder, las autoridades españolas se negaron a dar refugio y "nos ordenaron alejarnos e ir mar adentro". Desde alta mar, con los arrastreros tirando del "Prestige" se insistió en la posibilidad de que el barco se rompiera. Las autoridades fueron muy claras en su orden: "Márchense, aléjense" se dijo casi literalmente. Así se consiguió depositar el barco cargado de fuel en el lugar más profundo, donde es técnicamente imposible recoger el fuel; en una zona donde las corrientes aseguran que quedará afectada la mayor extensión de costa posible. ¡Vaya éxito! Como mínimo deberían devolver parte de sus sueldos, porque no cumplieron con su trabajo. |
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