DAVID MÁRQUEZ GONZÁLEZ Guantánamo, tierra sin ley El Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia la segunda institución judicial más importante de los Estados Unidos, tras el Tribunal Supremo se pronunció de forma unánime acerca de la situación de los presos de la base militar de Guantánamo. La sentencia reafirmó que el régimen penitenciario de los prisioneros no vulnera la legislación norteamericana, ya que no se considera, a efectos legales, territorio estadounidense. Según la sentencia, el territorio posee soberanía cubana. Sin embargo, se considera propiedad de los Estados Unidos, que, en función de un Tratado firmado en 1903 por ambos países, obtenía la potestad sobre el territorio siempre que en él se ubicase una base naval. Los presos, por tanto, a pesar de encontrarse en territorio propiedad de los Estados Unidos, están sujetos a la legislación cubana. Las declaraciones del juez Raymond Randolph, al tratar de justificar la decisión acatada por el Tribunal de Apelaciones, son esclarecedoras: "Ningún tribunal de los Estados Unidos tiene jurisdicción para otorgar el recurso a los detenidos de Guantánamo, incluso aunque éstos no hayan sido declarados enemigos de Norteamérica". La reacción ante estas declaraciones no se hizo esperar. Las asociaciones de lucha por el reconocimiento de los derechos humanos y civiles mostraron su oposición al fallo del tribunal. Amnistía Internacional no dudó en acusar a la Administración Bush de estar creando una red de campos de concentración como los que proliferaron durante las primeras décadas del siglo XX en Alemania y la URSS. John Ashcroft, fiscal general de los Estados Unidos, reaccionó en defensa de su presidente, al que calificó como "garante de la seguridad de Norteamérica". Cerca de setecientas personas se encuentran detenidas en la base militar de Guantánamo. Durante más de un año se las ha mantenido incomunicadas. Según publicaba el diario norteamericano The New York Times, a los detenidos se les priva del sueño, de la comida, de la bebida, de la asistencia sanitaria. Más de veinte prisioneros han intentado suicidarse. La situación que se vive en Guantánamo no es una excepción. El régimen de Washington cuenta con otros "campos de concentración" en algunas islas británicas, en el Índico y en Afganistán. Las condiciones de vida a las que se somete a los prisioneros de estas bases se encuentran por debajo del umbral de la dignidad humana. No importa quién esté retenido en Guantánamo o qué delitos haya cometido. Los derechos humanos deben reconocerse en todo el mundo. Incluso a los seres más despreciables del planeta. A George W. Bush, también. |
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