SANTIAGO DEL VALLE En la muerte de L. Riefenstahl: Leni, yo te adoraba
El simple hecho de seguir viva tanto tiempo fue la primera obra de arte en esta mujer que empezó en el cine en los años veinte como bellísima actriz de Arnold Fanck, empeñado siempre en arriesgadas tomas naturales entre aludes de nieve reales o icebergs a punto de hundirse, que exigían actores aventureros. Leni es madre de todas las filmaciones y retransmisiones deportivas que en el mundo han sido, desde que el Comité Olímpico Internacional la contrató en 1936 para filmar "Olympia" en Berlín. Por primera vez hizo zanjas junto a las pistas para poner la cámara a ras del suelo; filmó bajo el agua en piscinas de saltos; acercó como nadie antes el rostro de los deportistas al espectador usando nuevos teleobjetivos; y aplicó su sentido del ritmo y su experiencia de bailarina y coreógrafa para convertir el deporte en música visual. Ya era reconocida como directora y realizadora genial por el "Triunfo de la Voluntad", trabajo con el que en 1934 convirtió en obra de arte el congreso del partido nazi. Se lo encargó personalmente Hitler en contra de la opinión de Goebbels, que quería filmar con los equipos del partido. Tras la hecatombe nazi aquellas imágenes son la reencarnación del mal, pero las cosas no se veían del mismo modo en 1934, cuando muchos burgueses conservadores e intelectuales europeos admiraban a Hitler, como referente de modernidad, orden y protección contra las amenazas revolucionarias, aunque luego muchos renegaran de sus anteriores argumentos y actitudes. Es una obra pionera en la sincronización de movimientos de imagen, juego de planos y música. De hecho, fue premiada en el Festival de Cannes, aunque luego se prohibió su proyección porque los acontecimientos posteriores la convirtieron en incono del mal. Leni Riefenstahl reconoce que en algún momento de su vida simpatizó con Hitler, a quien trató personalmente en aquellos años. Lo describe como el psicópata fascinante que sin duda tuvo que ser para conseguir seducir a un país tan extraordinario y culto como Alemania. Pero tras los múltiples procesos a que fue sometida quedó claro que nunca perteneció al partido nazi; ni tuvo relación alguna con aquel genocidio. La acusaron de utilizar gitanos de campos de concentración para rodar su costumbrista y estética "Tierra Baja", por lo que fue juzgada y absuelta, pero se le vuelve a echar en cara cada vez que presenta sus últimos trabajos en cine o fotografía. Sería menos injusto, pero igual de tonto, que en cada presentación de un nuevo modelo preguntaran a la casa Mercedes por el trabajo de esclavos nazis en sus factorías... Riefenstahl era una mujer de carácter y tuvo varias vidas geniales. Aunque fue absuelta en los juicios de postguerra, el secuestro de sus obras y el veto de estudios y distribuidores la llevaron a la miseria. Para respirar huyó a África con su Leica y descubrió a los nuba justo a tiempo para hacer eternas las imágenes de una cultura milenaria que desaparecía. Ya anciana, inició una nueva vida. Buscando trabajo y emociones aprendió a bucear y nos dejó obras maestras del documental submarino. Dentro de poco por fin la veremos en cine encarnada en la actriz Jodie Foster. Un regalo para la actriz y un reto para el guionista, que tendrá que meter en noventa minutos una vida tan larga e intensa. Leni ya sabía que no podría intervenir en el guión y se temía un berrinche del cual es probable que la muerte la haya librado. En cualquier caso, ya vive en las estrellas. |
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