Portada Opin@r

Portada Opin@r

Portada Nº Abril 2004
Información General y Opinión
Sección General


MAR SÁNCHEZ


Medidas contra la xenofobia

Hasta el 11-M Europa no había sido foco directo de los ataques en nombre de la Yihad. Los movimientos terroristas de los grupos extremistas islámicos parecían estar muy lejos de nuestra vida cotidiana. Eran, en nuestras mentes, un mal endémico de los países árabes. Tras la masacre de ese día fatídico, conocemos las posibles vinculaciones entre Al Qaeda y sus filiales con otros grupos de terroristas internacionales, según ponen de manifiesto diversas fuentes internacionales de inteligencia.    

Después del atentado de Atocha, los acontecimientos continúan sucediéndose rápidamente en la misma línea del horror: Renfe vuelve a ser amenazada con bombas en las vías del AVE y, por primera vez dentro de nuestras fronteras, los mártires se inmolan mientras cantan versículos del Corán y provocan muerte y destrucción a su alrededor.     

El ciudadano de a pie vive con la terrible incertidumbre: ¿pasará algo hoy? Y mira de reojo, en el mejor de los casos, a vecinos de origen musulmán. Incluso algunos de los que no intentaban ser partícipes de la injusticia que genera el racismo, respiran aliviados si en su bloque no reside ningún seguidor del Islam.     

Racismo y miedo se mezclan ante la figura del árabe. La xenofobia se divide en dos grandes grupos: el islámico y el resto. En el primero, se va contra todo aquel que sea de origen árabe, independientemente del país de procedencia y de las actuaciones como individuo. Y en el segundo, se englobarían el resto de los inmigrantes de todas las nacionalidades. Estos dos grandes bloques a su vez dan pie a otra división ancestral, que subyace en el tema religioso: por un lado los católicos y por el otro los musulmanes. Esta postura nos lleva a retroceder cientos de años para anclarnos en el pasado, como si fuéramos personajes de un desfile tradicional de moros y cristianos Eso sí, la indumentaria en esta nueva lucha sería muy diferente: tendríamos que sustituir las espadas por armas aún más mortíferas para la humanidad.     

La respuesta ante la amenaza constante que supone el terrorismo la sabemos: unanimidad internacional en su contra y más medios y efectivos para desarrollarla.     

Lo que no está tan claro es la postura que debemos desarrollar ante el resurgir de los brotes xenófobos y los medios para atajarlos: únicamente tenemos la palabra y la idea de justicia.     

Los medios de comunicación iniciaron la corriente de información sobre grupos de musulmanes que habitan en España, tras la matanza del 11-M, y les dieron la posibilidad de mostrar su repulsa. Esa es, indudablemente, una vía eficiente para aplacar los brotes racistas.      

Los terribles sucesos posteriores han vuelto a levantar los ánimos de un pueblo que sufre, que está entristecido y temeroso. De nuevo ahí la palabra tiene que estar para que esta desazón no se convierta en sinrazón y odio a cualquier ciudadano de origen islámico. A pesar de que las circunstancias desfavorables y el miedo sean comprensibles, ello no nos debe apartar de la recta línea de la justicia. 6 abril 2004   

 


OPI

Portada  Portadilla Nº Abril 2004  Información General y Opinión  Sección General


© OPIN@R.
© Cada uno de los autores de los artículos o fotografías.

Las personas interesadas en publicar sus colaboraciones en OPIN@R o ponerse en contacto con la Redacción,
tienen a su disposición la siguiente dirección de correo electrónico:
Teclee esta dirección en su programa de correo electrónico