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COMITÉ ANTIMANIPULACIÓN
DE LOS SERVICIOS INFORMATIVOS DE TVE


Informe nº 13

La cobertura de la crisis política en la Comunidad de Madrid ha puesto de manifiesto nuevamente las malas prácticas de la Dirección de Informativos de TVE y comportamientos de dudosa ética profesional.            

El tratamiento de la noticia de la abstención de dos diputados socialistas en la votación para elegir la presidencia de la Asamblea de la Comunidad de Madrid ha sido escandalosamente parcial y sesgado.       

En el Buenas Noches del martes, 10 de junio, el director y presentador del Telediario y máximo responsable de los Servicios Informativos de TVE atentó contra los más elementales principios de objetividad y neutralidad informativa, al presentar de esta forma la noticia del día:      

La rebelión de dos diputados socialistas ha arruinado las aspiraciones del PSOE de ocupar el poder en la Comunidad de Madrid y la presidencia de las empresas públicas madrileñas.     

El Buenas Noches debe ofrecer a la audiencia la síntesis de la noticia o noticias más relevantes del día, con la mayor fidelidad posible a los hechos, sin valoraciones subjetivas y mucho menos políticas. Es muy grave que el responsable de la edición y a la sazón de los informativos de la cadena pública dijera lo siguiente:       

"La rebeldía de Tamayo y Sáez ha arruinado esa expectativa y los planes para ocupar el poder en las instituciones y las empresas públicas de la Comunidad".      

Resulta tendencioso además de inexacto utilizar el término ocupar para describir una acción política absolutamente legítima, como es acceder al gobierno de una Comunidad en este caso por contar con un número de representantes electos suficientes para hacerlo. Aún más insidiosa es la referencia a las empresas públicas, ya que con ello se desliza la idea de que la nueva mayoría salida de las urnas pretende hacerse con las cajas públicas, con los recursos y bienes administrados por esas empresas. Cuando una mayoría política gobierna es responsable de la Administración en su conjunto, y eso incluye, en las condiciones y sujeto a las normas que en su caso estén en vigor, la gestión de empresas, bienes y servicios de titularidad pública.       

Hay un amplio consenso entre los partidos políticos, los medios de comunicación y la opinión pública sobre la naturaleza de esta crisis. Todos coinciden en señalar el comportamiento indigno y absolutamente reprochable de dos personas, de dos diputados socialistas que, con su actitud, han estafado políticamente a quienes han apoyado en las urnas las listas de una determinada formación política.       

Los responsables de los Informativos de TVE, en cambio, se han venido empeñando durante toda la semana en presentar la crisis como una disputa entre familias de la Federación Socialista Madrileña, haciendo continuas referencias a corrientes, grupos y sensibilidades que, en algunos casos, ya no existen, se han autodisuelto o pertenecen claramente a tiempos pasados.       

Dirigentes del propio Partido Popular y editoriales de la prensa poco sospechosa de simpatía con la izquierda han calificado de "tránsfugas" a estos dos diputados. En TVE, por el contrario, se prefiere denominarlos la mayor parte de las ocasiones "rebeldes", "disidentes", "díscolos", etc.     

En las entradillas y presentaciones de la piezas informativas de la crisis, y en algunas de esas piezas, se ha insistido en avalar o apoyar la justificación del diputado Tamayo para ausentarse de la votación en la Asamblea; es decir, su desacuerdo o desagrado por las negociaciones entre la dirección socialista e Izquierda Unida para la formación de un gobierno de progreso. En cambio, se ha ignorado o mencionado apenas de pasada que en las últimas reuniones de la ejecutiva regional de la FSM ha habido pronunciamientos unánimes a favor de ese pacto entre las formaciones de izquierda.       

En esa misma edición del Telediario se ofreció al diputado tránsfuga prácticamente el mismo tiempo que al principal responsable socialista en la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas. Se incluyó el sonido, sin imagen, de unas declaraciones de Joaquín Leguina en las que señalaba la responsabilidad de algún miembro de la ejecutiva federal socialista por la inclusión de las dos personas en las listas electorales. No nos parece mal, pero se silenciaron otros pronunciamientos de personalidades relevantes del partido que ponían el énfasis en la prioridad de denunciar la estafa, desenmascarar a los corrompidos y a los corruptores y depurar, también, responsabilidades.       

En su línea, desgraciadamente ya demasiado habitual, Urdaci tampoco se privó ese día de calificar los comentarios o reacciones de las fuerzas políticas a lo ocurrido. Así, por ejemplo, se refirió a la valoración de Gaspar Llamazares como "insólita", por decir que Izquierda Unida defendería el resultado de las elecciones en los órganos institucionales y en la calle.     

En ediciones posteriores, ha primado el sesgo partidista sobre el empeño de imparcialidad y prudencia. Las informaciones han venido lastradas por el objetivo claro de presentar la crisis como una disputa entre familias socialistas y no como el resultado de una conducta unánimemente repudiada por los observadores políticos y por la ciudadanía.        

En algunos casos se raya en lo grotesco, como por ejemplo en alguna edición del informativo local de Madrid, cuando se cita la posición mantenida por la FSM y a continuación, de forma lapidaria, se sigue con la frase "pero lo cierto es que en el PSOE conviven lo que se conoce como familias muy diferenciadas". Es admisible que se diga que, según ciertos análisis políticos, se mantienen familias en el PSOE madrileño. Lo que resulta inaceptable es que se equiparen algunas opiniones con lo cierto y, por exclusión, se deje por embustera a la dirección socialista.     

La gravedad en la comisión de malas prácticas en el asunto informativo de la semana deja en un segundo plano otros atentados a la objetividad, la neutralidad y la imparcialidad informativa en otros temas de actualidad, como las denuncias del ex jefe del contingente militar español en Afganistán sobre la inseguridad del transporte aéreo de tropas, el deterioro de los servicios públicos por la falta de inversiones, etc.     

Este Comité Antimanipulación quiere volver a expresar su preocupación ante la conducta reprochable de los responsables de los Servicios Informativos, por el deterioro que representa para la credibilidad de nuestro principal medio público de información.     

Mucho nos tememos que sin una adecuada y responsable presión por parte de los profesionales de Televisión Española, durante la próxima temporada política, que se anuncia intensa, asistamos a un auténtico atropello informativo.              

12 de junio de 2003.

 


OPI

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