LETICIA ALONSO El que amenaza de muerte, "Un hombre mata a su ex mujer y a dos hijos…". Así ha empezado el día. Así empiezan desgraciadamente muchos días. Son ya demasiadas las mujeres que han fallecido en lo que va de año dentro del entorno doméstico, y tres de ellas únicamente en la última semana. Los hechos criminales que han tenido lugar recientemente nos muestran la magnitud de locura que se mueve dentro de las mentes humanas. El pasado 17 de abril, un hombre apuñaló a su ex mujer y a su hija, dejándolas gravemente heridas. El 20 de abril, un hombre de 84 años hirió gravemente con un tronco a su mujer, de 82 años. El 26 de abril, una mujer murió acuchillada por su compañero en Getafe. El 28 de abril, un hombre mató a puñaladas a su pareja y a su bebé de ocho meses. El 30 de abril un hombre, con orden de alejamiento, quemó a su ex compañera y a dos de sus hijos unas horas después de que la Policía abandonara el domicilio. Estas situaciones se repiten diariamente a lo largo y ancho de nuestro país, sin que nada ni nadie pueda remediarlo. La Justicia y los Servicios de Seguridad españoles se afanan por impedir estos hechos; no obstante, suelen llegar tarde. Una orden de alejamiento acostumbra a ser el remedio más común ante estos casos. Pero, ¿es suficiente? ¿Quién controla ese "supuesto" alejamiento? Centenares de mujeres viven atemorizadas por su pareja o ex pareja, la cual propina palizas, amenaza o acosa. Ante estos hechos, las asociaciones feministas saltan a la palestra en defensa de la protección de la vida de las mujeres y sus hijos, ya que se ven desamparadas. Algunas asociaciones piden prisión preventiva para los maltratadores que no cumplan la orden de alejamiento, o una vigilancia más exhaustiva del criminal para que no pueda reincidir o incluso matar a sus víctimas. Hablamos de mujeres por tratarse del género que sufre la violencia de sus parejas más intensamente. No obstante, somos conscientes de que cualquier tipo de violencia doméstica, sea del género que sea, ha de ser repudiada por las autoridades competentes y por todos los ciudadanos en pro de la seguridad y de la dignidad. En multitud de ocasiones son las mismas víctimas las que no se atreven a denunciar a su agresor, ya sea por miedo, por amor, por inseguridad o porque no tienen los papeles de residencia en nuestro país, como hemos visto recientemente. Para que la situación pueda avanzar por buenos derroteros es necesario que las instituciones difundan un mensaje más claro y eficaz a toda la población. Hemos de ser conscientes del grado de peligrosidad que supone vivir con continuas agresiones. Hemos de saber que no estamos solos, pues existen asociaciones donde acudir para pedir seguridad e información en la manera de proceder para presentar las denuncias. Uno de los inconvenientes que con más prontitud es necesario paliar es el hecho de que muchas mujeres ni siquiera se sientan víctimas. En muchos hogares, fruto de una educación tradicional machista, donde el patriarcado está arraigado todavía, la mujer asume como normal la realización de ciertas tareas domésticas dentro de un tratamiento puramente servil y sumiso, donde incluso caben los malos tratos como algo "habitual". Es en este momento en el que las personas hemos de reaccionar. No permitir que nadie nos maltrate, nos discrimine, nos haga sentir inferiores… Porque no es justo, porque no es cierto. El nuevo Gobierno socialista se ha comprometido a desarrollar una ley contra la violencia de género, puesto que las medidas actuales de alejamiento no bastan para reducir el número de víctimas. Es sabido que continuará habiendo casos en los que sea imposible evitar los actos violentos, puesto que siempre existirán verdugos que burlen los mecanismos de seguridad. No obstante, es de obligado cumplimiento hacer todo cuanto se pueda para salvar la vida de las personas. Algo que viene siendo habitual es la extensión de la violencia hacia los hijos o hacia otros familiares directos de las víctimas. Es necesario, pues, custodiar a los hijos, ya que suelen recibir similar maltrato que las mujeres. El agresor, en un afán de hacer "sufrir" a su víctima, normalmente su mujer en trámites de separación, a quien ve como "de su propiedad", acosa, amenaza y maltrata a sus hijos. Son seis los menores que han fallecido en lo que llevamos de año por causas similares. Por ello, desde el Ejecutivo se van mostrando medidas para erradicar, desde abajo, estas circunstancias. Recientemente, el Gobierno creó una Secretaría de Igualdad donde poder combatir la discriminación. Desde la enseñanza, desde la educación familiar y profesional, ha de incentivarse el diálogo acerca de la igualdad de sexos. De este modo, podrán evitarse entre los más jóvenes, futuro de todo país, pensamientos machistas y de superioridad, los cuales son, en la mayoría de los casos, desencadenantes de violencia de género. ¿Qué hacer? Será la pregunta que muchas personas se hagan periódicamente ante posibles malos tratos. Debemos saber que existen teléfonos gratuitos de
emergencia para la denuncia de los malos tratos que, como el 900 100 009, están disponibles las 24 horas del día. Asimismo, en muchos puntos de España existe un Servicio de Atención Inmediata para Mujeres Maltratadas, donde se informa y se apoya psicológica y físicamente a las afectadas. Es necesario que nos mentalicemos: el que amenaza de muerte, si puede, lo hace. Ante eso, solamente nos
queda la opción de denunciar esta situación.
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