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Portada Nº Julio 2004
Información General y Opinión
Sección General


MAR SÁNCHEZ


Regresan las tropas

Apenas horas después de haber jurado el cargo ante el Rey como nuevo presidente del Gobierno, José Luis Rodrigo Zapatero compareció públicamente y anunció el regreso de las tropas de Irak.     

Su primera intervención desde el Palacio de la Moncloa, y en su condición de presidente del Gobierno, no ha podido ser más impactante. Desde luego nadie le podrá acusar de dilatar las promesas que ofreció a sus electores, por difíciles o complicadas que éstas sean.     

No faltarán voces que tachen su actitud de cobarde o sumisa ante los nuevos grupos de terroristas globales. Esta es una infamia que ha venido sufriendo el electorado, con más o menos calma, desde que votó por mayoría al PSOE el 14-M. Por supuesto, han sido las voces que han continuado manteniendo la postura del sector oficialista americano, a través del apoyo incondicional que le dio su brazo político en España: el PP. Unos y otros han omitido desde el principio reconocer abiertamente que la  promesa, que ahora ha hecho efectiva Zapatero, venía recogida en su programa electoral, con la única salvedad de mantener las tropas allí si tomaba el mando del conflicto la ONU.     

El recién estrenado presidente, tras la orden de regreso del contingente español, ha explicado y recordado su promesa electoral, así como las fechas y circunstancias de la misma. Ha sido una declaración corta, directa y con fundamento; porque a nadie se le puede escapar que tras los acontecimientos de estos últimos días, y el aumento descomunal de la violencia, difícilmente la ONU va a poder hacerse cargo de la situación antes del 30 de junio. El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, ha expresado que el organismo que él representa sólo regresará a Irak cuando cambien las circunstancias de seguridad, con el respaldo mundial y con un claro mandato del Consejo de Seguridad.     

Por otra parte, George Bush no parece tener muy claro el papel y el respaldo de la ONU, aunque lo haya pedido públicamente; de ser así, no hubiera vuelto a poner en peligro la credibilidad del organismo internacional en las actuales circunstancias apoyando abiertamente a Sharon y destruyendo el Plan de Paz para Oriente Próximo, expresado en la Hoja de Ruta y firmado en 2001 por EE.UU., Rusia, la Unión Europea y Naciones Unidas. Tampoco le hemos oído levantar la voz en contra de los asesinatos de los dos líderes de Hamás, Yassin y Randisi, llevados a cabo por Israel en menos de un mes. También ha mantenido su mutismo frente a las declaraciones de Kofi Annan, quien denunció los hechos y pidió públicamente "poner fin inmediatamente a las ejecuciones extrajudiciales". Tantas y tan graves contradicciones no facilitan el traspaso de poderes a un Gobierno democrático iraquí.    

La fecha del 30 de junio esta muy próxima, la guerra de guerrillas en el punto más álgido desde que comenzó la campaña bélica y la ONU necesita de un reconocimiento y un respaldo internacional que se ve interrumpido constantemente con el descrédito que le ocasionan las posturas de George Bush.19 abril 2004   

 


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