ANDRÉS GARRIDO CEDRO celebró en Murcia el Día del Libro y los Derechos de Autor
El Jardín del Salitre, en la capital murciana, ha sido el lugar elegido por el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) y el Ayuntamiento de Murcia para celebrar el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. En este acto, el presidente de CEDRO, Josep M. Puig de la Bellacasa, ha explicado que este árbol quiere simbolizar el arraigo que pretende la entidad que dirige, que en la sociedad vaya calando la idea de los derechos de autor. Puig de la Bellacasa ha dejado constancia de que, en estos momentos, España no es pionera, por desgracia, en el reconocimiento de los derechos de autor y en ese trabajo se centra buena parte de la actividad de CEDRO. La reprografía y la piratería son dos de los grandes enemigos de esos derechos; de ahí que buena parte del trabajo que lleva a cabo esta institución, reconocida por el Ministerio de Cultura, sea para Puig de la Bellacasa "la información a los jóvenes, para que respeten ese derecho, como parte fundamental para el desarrollo cultural". Para ello, el presidente de CEDRO recuerda que la entidad viene haciendo, además de actos como éste de Murcia, campañas, charlas y reuniones en diferentes estamentos, como la Universidad, "en las que se explica con detalle los principales problemas que sufre el derecho de autor". "Afortunadamente, –ha indicado Puig de la Bellacasa–, en España no está instaurada la piratería del libro, que en países hispanoamericanos es una práctica común". Pero aún queda mucho por hacer, porque aparecen nuevas técnicas, como la digital (internet). En muchas páginas web, se pueden encontrar copias íntegras de libros, o lo que CEDRO denomina "piratería digitalizada". Puig de la Bellacasa ha destacado que en los últimos años la tirada media de los libros ha descendido; muchos proyectos editoriales no ven la luz porque sus editores saben que venderán pocos ejemplares al ser fotocopiados en centros de enseñanza y universidades. Todo ello, insiste el presidente de CEDRO, conlleva una pérdida de puestos de trabajo, no dar oportunidades a nuevos autores y, en resumen, la depreciación de la creación y el trabajo intelectual. El máximo responsable del Centro Español de Derechos Reprográficos insiste en que "la reprografía o fotocopia es el verdadero caballo de batalla en España, al fotocopiarse el equivalente a 18 millones de libros por un importe que ronda los 210 millones de euros. Por ello –ha subrayado– pretendemos demostrar a los jóvenes, sobre todo, que si no se respetan los derechos de autor, éstos dejarán de crear al ver mermada seriamente su lógica retribución, además de abrir un amplio camino de retroceso en el desarrollo cultural". Josep M. Puig de la Bellacasa se muestra relativamente satisfecho, porque estos jóvenes, por lo general, se muestran muy receptivos con estos planteamientos de CEDRO. Como muestra, la entidad ya ha suscrito convenios que limitan la reprografía de libros con la mayoría de las universidades españolas, además de otra parte importante de empresas reprográficas de todo el país. Y va más allá: "Parece que no es coherente, en una sociedad que apuesta por la información y el conocimiento, que no esté dispuesta a retribuir a sus creadores. Parece que la gratuidad del trabajo intelectual ha de ser sobreentendida, en todos los ámbitos de la sociedad, como si los creadores no tuviesen otra obligación que ceder su trabajo gratuitamente". El presidente de CEDRO ha hecho un llamamiento a todos aquellos que tienen responsabilidades de este género en el ámbito de las administraciones públicas, para que se consiga el respeto por los derechos de autor –al igual que sucede en otros países como Francia, Reino Unido o Suecia y Noruega–, sobre todo en la Administración y centros de enseñanza; que son los que registran una mayor actividad de fotocopias en España. En esa línea, Puig de la Bellacasa ha destacado en la capital murciana que esta Comunidad Autónoma española es la que mayor respeto guarda por los derechos de autor. Como ejemplo, ha citado el convenio que mantiene con las tres universidades existentes en esta región o la Biblioteca Regional de Murcia. Los periodistas forman parte de CEDRO y, en consecuencia, la entidad colabora con estos profesionales de la información. En esa línea, Puig de la Bellacasa ha recordado que desde hace algún tiempo se mantienen negociaciones entre éstos y las empresas editoras –en las que CEDRO no puede entrar, auque sí da su respaldo absoluto, al defender un derecho de autor sea por el medio que sea–, de las que CEDRO espera sus resultados finales. Otra de las actividades que lleva adelante CEDRO es la puramente administrativa. En cada ejercicio, la entidad hace llegar a los autores y editores los ingresos por derechos de fotocopia de sus obras, habiendo repartido CEDRO, desde su creación, casi 54 millones de euros por ese concepto. En cuanto a su función social, el Centro Español de Derechos Reprográficos ayuda a los escritores que pasan momentos de necesidad, contribuyendo a que situaciones difíciles sean menos dolorosas. Situaciones que antes se repetían con asiduidad y sin esperanza, y que hoy, gracias a CEDRO, se han reducido ostensiblemente. Instrumentos como póliza de seguros, teleasistencia o ayudas sociales personalizadas lo han hecho posible. Por último, y entre otras acciones, CEDRO destina una buena parte de sus recursos a la formación y promoción de autores y escritores. Josep M. Puig de la Bellacasa ha mostrado su convencimiento sobre el arraigo del cedro plantado en la capital murciana, que se debe traducir en que toda la sociedad respete el trabajo intelectual y editorial cuyo fruto más preciado es el
libro. |
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