ANDRÉS GARRIDO Estatuto de Informativos El anuncio realizado en su discurso de investidura por el ya presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, de liberar a RTVE y Agencia EFE del tradicional control del Ejecutivo de turno, además de una esperanzadora noticia es sin duda un compromiso que avala, en cierta manera, el proyecto de estatuto de informativos que ha sido aprobado meses atrás por el Comité General Intercentros de RTVE. Desde 1990, la Unión General de Trabajadores en RTVE ha venido demandando este Estatuto, que pretende marcar las "reglas del juego limpio" en lo que a la información se refiere. Unas reglas del juego que, desde luego, nunca han pasado por el "control del Gobierno de turno"; todo lo contrario: se trataba –y se trata– de la necesidad de asegurar la imparcialidad, objetividad y veracidad que todo profesional de la información debe poner en su trabajo diario, sin tener que estar sujetos a ningún tipo de "tutela" o "vigilancia" que no sea la estrictamente profesional, a través de los órganos competentes que existan o puedan existir en un futuro. Es, además, poner en práctica el propio Código Deontológico del Periodista que se recoge en la Declaración Internacional de Principios sobre la Conducta de los Periodistas, aprobada en el II Congreso de la Federación Internacional de Periodistas, celebrado en Burdeos en 1954, con una posterior actualización en 1986, en Elsingor, durante el XVIII Congreso de la misma FIP Esos Consejos de Redacción que se proponían por UGT en 1990, y los ahora denominados Consejos de Información recogidos en la Sección Cuarta del aprobado Proyecto de Estatuto y Código Deontológico para los Servicios Informativos de RTVE, en febrero de 2004, tienen por objeto la creación de ese órgano colegiado del conjunto de los profesionales audiovisuales del Ente Público, por el que participan en la actividad informativa del medio radio y televisión que lo conforman. Sus principales competencias serán, entre muchas otras, conocer las previsiones informativas que se deben cubrir por los equipos profesionales, para la elaboración de las noticias y su difusión; participar en la toma de decisiones sobre cuáles de esas previsiones se deben cubrir y cuáles no; conocer el guión previo de los informativos y participar en el guión final de emisión; intervenir, en caso de discrepancias, sobre el tratamiento informativo de algún evento con el fin de que sea, finalmente, tratado con el máximo rigor y, en suma, otra serie de competencias todas ellas tendentes a que se observe el conjunto de reglas a favor de esa objetividad, veracidad e imparcialidad sin menoscabo para los derechos de los ciudadanos que recoge nuestra Carta Magna, el vigente Estatuto de la Radio y la Televisión y los Principios Básicos de Programación. Otro de los derechos y deberes que recoge este Proyecto de Estatuto y Código Deontológico –y que enlaza con otro de los compromisos de gobierno de Rodríguez Zapatero– es que el profesional de la información tiene que formarse para mantener su profesionalidad y competencia. Deseo que lo que hoy se puede contemplar como una utopía, se pueda convertir mañana en una realidad. Porque los profesionales que conformamos RTVE hemos estado y estamos, en un gran número, en contra de prácticas políticas no deseadas en cuanto al desarrollo de los informativos. Porque esas prácticas han propiciado otras opiniones contrarias a una Radio y Televisión Pública. Porque se ha cuestionado nuestro trabajo diario y nuestra deontología profesional, maniatada y usurpada casi a diario. Porque aquéllos que se han opuesto a esas "maniobras orquestadas" han sido sancionados o, cuando menos, apartados de su quehacer diario, vaciando sus competencias profesionales como si de apestados se tratara. Y lo más importante, porque la libertad de expresión en toda su extensión –esto es, sin menoscabo del respeto por todos, sin manipulaciones maquiavélicas que faltan a la verdad y favorecen a unos pocos– debe ser el norte de cada jornada que guíe a los profesionales de la información en general, y de RTVE en particular, para cumplir con un fin: informar verazmente, para que el ciudadano cree su opinión libre. Nunca la nuestra o la de otros. Por ello, la esperanza que en estos momentos se personaliza en José Luis Rodríguez Zapatero y su Gobierno se debe materializar y no defraudar. Así lo ha expresado la mayoría del electorado español y así lo esperamos todos. Por ello, se debe poner en práctica y cuanto antes ese Proyecto de Estatuto y Código Deontológico para los Servicios Informativos de RTVE. La sociedad española lo agradecerá.
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