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Portada Nº Junio 2004
Información General y Opinión
Sección General


FRANCISCO ANDÚJAR

Secretario General de UGT en RTVE


RTVE: Por la independencia
hacia el caos

El PSOE ha ganado las elecciones con un programa electoral que su líder, José Luis Rodríguez Zapatero, ha insistido en declarar un compromiso en firme con los ciudadanos, especialmente con sus votantes. En ese programa existe un compromiso expreso sobre RTVE, que dice todo lo contrario sobre privatizar o desmantelar el Grupo público.      

También existía el compromiso del PSOE de constituir un comité de expertos para diseñar el modelo de “los medios de comunicación de titularidad del Estado”, que suponga el factor orientador de dicha reforma y, en concreto, de las propuestas legales en las que se plasme la misma. Los primeros nombres propuestos para ese comité respondían a perfiles intelectuales, teóricos, éticos, progresistas e independientes, seguramente en razón a que determinasen un marco para el modelo inspirado por esos mismos valores y que tuviera que ser respetado en todo el complejo trámite parlamentario, sujeto al debate político y a diferencias e intereses partidarios.   

Pero la inclusión de Urbaneja en el comité final ha supuesto la ruptura de dichos perfiles, la incoherencia con los criterios que definían la medida política original de considerar a un grupo de expertos (de “sabios” en el lenguaje primigenio) como fuente inspiradora. Criterios que sí se han tenido en cuenta a la hora de nombrar a la directora general, una independiente que también responde a los perfiles, ésos que garantizan la convergencia del propio pensamiento con el modelo social que orienta al PSOE. Sólo así es posible entender, y conciliar, la participación de “independientes” con un proyecto político propio de un partido, el PSOE, y con el que esa formación ha ganado unas elecciones legislativas. Pero cuando la independencia se toma por una especie de “patente de corso”, que libera de observar la coherencia política del proyecto principal, que exime de atenerse a los criterios que inspiran la gestión y gobierno, que permite ignorar o despreciar a los que sí se sienten implicados y comprometidos con los objetivos del proyecto, se inicia el camino sobre presupuestos engañosos y una falta de solidez tal que es la forma de avanzar hacia el fracaso con seguridad.     

Los ciudadanos, los electores, siempre pediremos cuentas a quien tiene la responsabilidad intransferible, el partido en el poder y el gobierno que lo sustente. El fracaso de la SEPI para cumplir el encargo del gobierno del PP, de presentar en un plazo determinado la solución a la viabilidad de RTVE, recayó sobre el mismo PP. El resultado del encargo al comité de expertos y sus consecuencias será finalmente responsabilidad plena del PSOE y del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Tremenda responsabilidad para dejar de fijar los criterios que, en cualquier caso, constituyen las líneas fundamentales del proyecto. ¿Será eso lo que se viene en llamar “talante”, independencia dentro de ciertos criterios básicos?    

También en RTVE estamos en el momento de ver qué criterios inspiran el cambio necesario. Y, por el momento, la duda y el desconcierto invaden a la mayoría a la luz de los pocos nombramientos que se han producido. A falta del nuevo modelo que se proponga en su día, ahora toca la recuperación del servicio público de radio y televisión, tanto en su faceta informativa, como en el del resto de la programación y la administración del Ente y de sus sociedades, desde la situación de indignidad y bajos niveles de calidad y eficiencia en que nos dejaron cinco direcciones generales nombradas por el PP. Y esa recuperación empieza con decidir quiénes, desde puestos de responsabilidad, pueden colaborar con dicho objetivo. No pueden colaborar quienes fueron contratados expresamente para un proyecto distinto, el del PP, y vinieron a poner en entredicho la profesionalidad de los trabajadores de RTVE.    

No pueden colaborar quienes suplieron su falta de profesionalidad con la militancia política más servil. No pueden continuar quienes persiguieron y arrinconaron a muchos buenos profesionales llevados del sectarismo y la ambición. No pueden continuar los que no colaboraron decisivamente en la búsqueda de soluciones negociadas y consensuadas para el futuro de RTVE. No pueden continuar los que han agravado aún más la situación de RTVE por incurrir en prácticas corruptas o, cuando menos, gravemente negligentes. No pueden continuar los autores y cómplices de la censura, la represión y la manipulación informativa. Tampoco los que han pretendido combatir la manipulación con más manipulación, y ahora se ve claro que sólo era un medio para poder pasar factura por los servicios prestados. No pueden colaborar los que quieren formar a su alrededor camarillas de fieles para perpetuarse en el poder. No pueden colaborar los que están dispuestos a dejar de lado principios y compromisos para cobijarse confortablemente en el nuevo “aparato”.    

En 1996 y años sucesivos, el PP aplicó en RTVE una depuración sin precedentes y muchos buenos trabajadores fueron arrinconados y desposeídos de su trabajo. Muchos optaron por el ERE como forma de dar por terminada su situación y otros han sufrido durante ocho años una situación injusta y opresiva. Para la UGT, todo trabajador tiene derecho a un puesto de trabajo digno, con ocupación efectiva y donde, legítimamente, aspire a la mayor contrapartida retributiva, por lo que estamos contra las medidas de marginación propias de “listas negras” y otras prácticas depurativas. Pero ello no puede confundirse con la ingenuidad de no calibrar el grado de lealtad que cada persona pone en los objetivos fijados. Eso es sencillamente poner al zorro a guardar el gallinero.    

Por todo ello son necesarios los criterios, los fundamentos en que se basará la gestión de RTVE, los objetivos a alcanzar, la forma de proceder y actuar, los requisitos éticos y profesionales de comportamiento, el marco en el que debe circunscribirse la acción de cada responsable.    

A la UGT no nos toca, ni nos tocará nunca, dirigir RTVE. Somos un sindicato que siempre estaremos en nuestro papel de representar a los trabajadores ante el “patrón”, en nuestro caso el Estado, y teniendo como interlocutores a los directivos lograr las mejores condiciones de trabajo y las lógicas garantías de nuestros empleos. Al PSOE es a quien le toca dirigir RTVE. Es su prerrogativa y su obligación. Para eso ha sido votado por los ciudadanos y es responsable, consecuentemente, de la designación de quienes tienen que ejecutar su política en RTVE, que no es lo mismo que supeditarse a los intereses de partido. Para que podamos establecer qué nos une y qué nos separa, los criterios son determinantes y a la vez objetivos. Así sabremos las posibilidades reales de conseguir superar los problemas de RTVE, asegurar su futuro, su financiación, solucionar la deuda, mantener el empleo y la producción propia, no ser privatizados ni reducidos a la marginalidad y a la incompetencia, tener el mejor marco de relaciones laborales y ofrecer a la sociedad un servicio público sin igual.. 27 mayo 2004   

 


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