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Portada Nº Junio 2004
Información General y Opinión
Sección General


LETICIA ALONSO


Derecho a debatir

Ante las próximas elecciones europeas del 13 de junio los debates entre candidatos han vuelto a la actualidad, tras once años de ausencia. El pasado día 1 de junio pudimos ver a los representantes de los dos grandes partidos nacionales, Josep Borrell por el PSOE y Jaime Mayor Oreja por el PP, debatiendo en Telecinco, y el día 3 tuvo lugar un debate en TVE entre las seis fuerzas políticas con presencia en el Parlamento Europeo que se presentan a las elecciones.     

La novedad es evidente, ya que hacía once años que no ocurría, pero no debemos agradecer que estos debates hayan tenido lugar. Los ciudadanos tenemos derecho a saber qué programa defiende cada partido, cómo piensan sus candidatos, etc. El hecho de que nos haya sido negada esa posibilidad durante once largos años es lo que debería sorprendernos.     

Resulta llamativo ver cómo el Partido Popular se muestra tan dispuesto a debatir sus propuestas con el resto de candidatos, cuando durante sus ocho años de mandato los ciudadanos hemos sido privados de este derecho.     

En las últimas elecciones generales, hace tan sólo un poco más de dos meses, la población pedía un debate entre José Luis Rodríguez Zapatero, actual presidente del Gobierno, y Mariano Rajoy, actual líder de la oposición. Pero ese cara a cara no tuvo lugar, como tampoco tuvo lugar ningún debate entre Esperanza Aguirre y Rafael Simancas en las elecciones a la Comunidad de Madrid del pasado 26 de octubre, y así podríamos remontarnos años atrás hasta que nuestra vista no tuviera más alcance, porque la realidad es que once años son un horizonte muy lejano, demasiado.      

El gran problema ha estado en que el paso del tiempo fue minando nuestro interés. Es decir, hace once años el debate entre José María Aznar y Felipe González reunía a millones de personas ante el televisor. Había un enorme interés. Pero según iban pasando los años la gente perdía la posibilidad de ver este tipo de acontecimiento y no lo exigía, seguramente, porque había olvidado que podía hacerlo.      

Hay momentos en los que conviene recordar qué es eso de la política. Conviene recordar que el Gobierno es elegido por el pueblo y que a él debe explicaciones. Los políticos deben tener presente que son los ciudadanos quienes les dan el poder y quienes se lo quitan. El pasado 14 de marzo España fue un ejemplo clarísimo de cómo funciona una democracia. Durante ocho años el PP disfrutó del apoyo mayoritario de la población. Gobernó gracias a sus votos pero olvidó que el apoyo ciudadano no es incondicional, sino que está supeditado a su actuación a lo largo de la legislatura. Olvidó que las decisiones tienen consecuencias y el 14 de marzo los ciudadanos decidieron pedir explicaciones y cambiar de Gobierno. Eso es la democracia. Los atentados del 11 de marzo influyeron en los españoles, y decir lo contrario sería negar la evidencia. Influyeron porque, como seres humanos, no podemos permanecer impasibles ante una barbarie semejante, pero no nos cegaron a la hora de votar. La matanza del 11 de marzo nos abrió los ojos de par en par, y con la mirada atenta acudimos a votar. Cuando el Partido Popular dice que el 13 de junio hay que recuperar la democracia perdida el 14 de marzo está menospreciando a millones de personas que ejercieron su voto con seguridad y convicción y, sobre todo, con espíritu democrático.      

Hay una norma evidente: si los políticos representan a los ciudadanos y los ciudadanos eligen a sus políticos, los ciudadanos tendrán que conocer qué defiende cada partido para elegir a los mejores representantes. Parece sencillo, pero ante las próximas elecciones al Parlamento Europeo una gran parte de la población desconoce cómo se forma el Parlamento Europeo o cuáles son sus funciones. Por eso es fundamental la existencia de debates, porque son uno de los modos más fáciles de que los españoles conozcan para qué están votando.    

El debate del día 3 de junio fue una vitrina donde los programas electorales de cada fuerza política quedaron a la luz pública. PSOE, PP, IU-ICV, Galeusca, Coalición Europea y Europa de los Pueblos mostraban sus programas políticos y daban la oportunidad a los españoles de escuchar sus propuestas y, en base a ellas, decidir qué papeleta introducirán en la urna el 13 de junio.   

El Parlamento Europeo no es algo que deba mostrarse lejano, porque las decisiones que allí se tomen repercutirán directamente en nuestro país. Y dependiendo de que fuerza política que ocupe más escaños en él, las decisiones serán distintas.    

Ahora sólo nos cabe desear que no tengan que pasar otros once años para poder ver más debates por televisión. Sólo podemos esperar que se haya aprendido de los errores pasados y la realización de debates no se muestre como una excepción, sino como una práctica habitual en todas las campañas electorales que tengan lugar en el futuro y que los españoles podamos disfrutar de ello con normalidad. Esperemos que jamás vuelva a privársenos de este derecho. 7 junio 2004   

 


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