Portada Opin@r

Portada Opin@r

Portada Nº Mayo 2004
Cultura, Ciencia y Sociedad
Sección General


LETICIA ALONSO


La globalización del terror

INTERNACIONAL

Un hombre con una correa al cuello como si fuese un perro. Cuerpos desnudos amontonados uno encima de otro. Violaciones a hombres y mujeres. Gente humillada ante la mirada triunfante de una soldado que hace el signo de la victoria.    

Así son algunas de las imágenes que han aparecido esta semana en los medios sobre la situación en las cárceles de Irak. Viéndolas sin fijarse en detalles podría pensarse que corresponden a las cárceles de Sadam Hussein y a las torturas que este dictador realizaba a su población, pero cuando prestas atención a todos los elementos de las espeluznantes imágenes puedes percatarte de que sí, son las mismas cárceles que usaba Sadam para sus torturas pero que son soldados americanos quienes están torturando a presos iraquíes. EE.UU., el "país de la democracia y las libertades", que bombardeó Irak y ahora dice estar reconstruyéndolo, debería avergonzarse de su actuación.    

NACIONAL

Mueren apuñaladas una mujer y su madre por el marido de la primera. Una joven es asesinada por su novio. Más denuncias de malos tratos.     

Esta es la cruel realidad con la que nos levantamos todos los días en nuestro país. La situación es insostenible. Cada día más mujeres sufren el maltrato físico y psicológico de sus parejas y demasiadas pierden la vida por tratar de escapar.    

Que cada vez haya más casos de mujeres muertas no significa que antes no ocurriese. Hace años la mujer casada no tenía derecho a abandonar a su marido por mucho que éste le pegara, no se le permitía divorciarse porque el matrimonio era para toda la vida "en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte os separe". Los nuevos tiempos han cambiado la situación. La mujer ha asumido su valía e independencia y tiene la posibilidad de separarse y, sobre todo, el derecho a denunciar si sufre malos tratos. El hombre ante esta situación ha reaccionado asimilando la frase "hasta que la muerte nos separe" y prefiere matarla antes de que se vaya con otro. "Si no es mía no es de nadie", se dicen a sí mismos muchos antes de matarlas.    

La situación es insoportable.    

GLOBAL

¿Qué relación pueden tener los casos que hemos comentado? ¿Qué pueden tener en común las torturas a presos iraquíes con la violencia de género? Aparentemente nada excepto lo inhumano de ambas actuaciones, pero en el fondo tienen la misma raíz. Tienen el mismo germen: el abuso de autoridad.    

El hombre pega a su mujer o acaba asesinándola porque la considera de su propiedad. Cree que como esposa, novia... ha de estar bajo su mando y acatar sus órdenes sin rechistar. En caso de no hacerlo simplemente merece una paliza para que aprenda.    

Los soldados estadounidenses torturan a los presos porque se consideran superiores. Ejercen su autoridad y así autojustifican sus actos.   

Una reflexión más profunda nos lleva a preguntarnos más cosas.    

En las fotografías ha causado especial escándalo la aparición de la soldado Lynndie England, de 21 años, arrastrando a un preso con una correa atada al cuello o con un cigarrillo en la boca, haciendo el signo de aprobación de los pulgares arriba, mientras señala los genitales de un preso sólo tapado por una capucha en la cabeza.    

El hecho de que sea una mujer no debería sorprender más, pero lo hace. Sí llama más la atención, porque como mujer se supone que "a priori" debería entender mejor qué es sentir la humillación de otro que se considera superior a ti. Las mujeres sufren la humillación masculina desde tiempos inmemoriales y de la lucha por la igualdad parece que muchas mujeres han aprendido la peor parte.    

Cuando las pasadas generaciones de mujeres lucharon por conseguir los mismos derechos que el hombre en ningún caso buscaban que el género femenino asumiese también el lado negativo de éstos. La humillación a un semejante, hombre o mujer, jamás debería ser una práctica a imitar.    

De aquí la relación con los malos tratos. La violencia de género es igual de condenable la ejerza el género que sea. Cuando un hombre pega a una mujer lo hace en una situación de superioridad física y psicológica. Cuando una mujer, como es el caso de la general Karpinski, a cargo de las prisiones militares en Irak, permite dichas torturas lo hace en el mismo estado de superioridad y abuso de autoridad.    

El enemigo actual al que se enfrenta el mundo es peligroso. No es sólo el terrorismo, sino también esa sensación de superioridad sobre otros seres humanos y que lleva a cometer semejantes barbaridades.     

Todos debemos reflexionar sobre el panorama actual. Desde España luchamos fervientemente por acabar con la violencia de género y es totalmente imprescindible que este objetivo se cumpla. Pero todos deberíamos pensar si como país civilizado y democrático no miramos por encima del hombro a otros países del tercer mundo. Si lo pensamos un poco, ellos no tienen nada porque nosotros tenemos demasiado.    

La lucha a la que nos enfrentamos actualmente es la de aprender a mirar a todo el mundo, a cada ser humano del planeta, a los ojos. Mirarlo frente a frente y de igual a igual porque sólo así desaparecerán los abusos, las humillaciones, las vejaciones... y tantos y tantos actos impropios del ser humano, que se considera el único animal racional.     

Demostremos nuestro raciocinio. Demostremos que las cosas pueden cambiar y para ello empecemos por asumir una idea clave: el respeto a los demás. 13 mayo 2004     

 


OPI

Portada  Portadilla Nº Mayo 2004  Cultura, Ciencia y Sociedad  Sección General


© OPIN@R.
© Cada uno de los autores de los artículos o fotografías.

Las personas interesadas en publicar sus colaboraciones en OPIN@R o ponerse en contacto con la Redacción,
tienen a su disposición la siguiente dirección de correo electrónico:
correo@opinar.net