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Portada Nº Mayo 2004
Información General y Opinión
Sección General


ANTONIO GARCÍA DE DIEGO


El día después

José Luis Rodríguez Zapatero ha sido elegido por el pueblo español para dirigir su destino, al menos en los próximos cuatro años.     

Como siempre, Gabilondo demostró su buen hacer periodístico con una entrevista a quien será nuevo presidente en las tempranas horas del día después. Y Rodríguez Zapatero siguió manteniendo su promesas de gobernar con humildad. A mi esto me parece noble, como contraposición al orgullo y la soberbia, y me parece magnífico como propuesta política democrática en cuanto a: disposición de que confluyan en un mismo espacio la pluralidad de ideas con el ánimo y fin de buscar la mejor solución para el bien común. En definitiva, para que la persona pueda alcanzar su máxima realización en el contexto social. Y esto supone, sin duda alguna, un talante nuevo, del que el mundo está necesitado. La democracia es la fórmula más razonable para gobernar, pero a través de ella también se ha venido buscando el poder por el poder. La propuesta de gobernar con humildad del señor Rodríguez Zapatero puede sentar un nuevo estilo y modo para hacer las cosas. No hay precedentes de lo que propone, y he ahí el reto.     

Ahora bien, tal vez sería bueno que Rodríguez Zapatero aclarase algo más el término, porque según el diccionario humildad es "virtud para reconocer las propias limitaciones y debilidades y obrar de acuerdo con estas limitaciones", pero también "sumisión, rendimiento". Y no creo que nuestro nuevo presidente quiera decir eso ni acepte por válidas estas últimas acepciones. Y si no, a las pruebas me remito: siempre tuvo la confianza de que ganaría y ahí están los resultados.   

Pasando las páginas electrónicas de los periódicos tropecé con una fotografía, en mi opinión bastante sospechosa, que ilustraba el siguiente titular: "El presidente francés, Jacques Chirac, y el canciller alemán, Gerhard Schröder, celebran la nueva posición de España respecto a Iraq y la constitución europea". En la imagen, ambos mandatarios mostraban una alegría incontenida y ello me llamó la atención. La verdad, uno no puede evitar sentir cierta inquietud, porque el presidente francés no le va mucho a la zaga al señor Aznar en demostraciones y propósitos de soberbia, así como en otros menesteres, pues también sabemos que la política francesa es muy dada y versada en eso de tirar la piedra y esconder la mano (como ilustra, no se olvode, el continuo batallar del presidente González para que Francia dejara de ser el "santuario" etarra). Pero permítame, señor Rodríguez Zapatero, que como ciudadano de a pie no deje de admirarme la nueva y alborozada actitud de Chirac, del mismo modo que en su día consiguió pasmarme el apoyo del presidente galo a Marruecos en el incidente de la isla de Perejil. Así es que uno no sabe si esa alborozada foto expresa una sana alegría por el cambio en España, o dicho beneplácito risueño es por eso de la humildad, porque vaya a usted a saber...    

Lo de la constitución es otra cosa. Acostumbrado a los telediarios de Urdaci, uno está un tanto desfasado entre lo que se dijo y lo que es o puede ser. Tal vez sería conveniente conocer, de manera clara y sencilla, todo ese lío de la doble votación y lo que estipulaban los acuerdos de Niza. Si realmente todo aquello que alguna vez se dijo en los telediarios manipuleros, y que nos inclinaba a pensar que don Jacques Chirac estaba empeñado en mandarnos a la "segunda división" europea, era producto de la fantasía aznarista o tenía algo de verdad.     

Hoy, un día después, nos hemos vuelto a abrazar y felicitar por su victoria, por nuestra victoria, mucha gente con alma socialista. Sabemos que se han abierto las compuertas de una enorme represa, y los periódicos llenan páginas y páginas sobre propuestas ministeriales, sobre puntos programáticos, sobre promesas electorales, sobre esperanzas y expectativas... También de cómo el señor Ibarretxe está dispuesto a entrevistarse con usted, y hay que sobreentenderle lo que quiere decir cuando expresa que quiere tener un diálogo "sin condiciones", porque evidentemente él ya las está imponiendo implícitamente, el señor Imaz es más explícito y también quiere hablar con usted, y según dice "nuestros criterios principales serán acabar con el recorte de las libertades". ¿Tal vez se refiere a los informativos de TVE? ¿Se nos ha venido ocultando algo que sea contrario a nuestra Constitución?     

Señor presidente, a los ciudadanos sencillos, a los de a pie,a los que usted muy bien conoce, a los que se les pide que llenen las urnas, les gustan las palabras con terminación en "ad". Recordemos, si no, cómo en todos lados se conmovieron con aquello de: Libertad, Igualdad, Fraternidad. En esas tres palabras se sintetizó lo que sería la historia del mundo contemporáneo, el paso del feudalismo a la sociedad capitalista, la burguesía arrebatando el poder a la aristocracia y a la monarquía absoluta. En esas tres palabras se sintetizó un nuevo modelo de sociedad y de Estado, una nueva manera de pensar. Usted, señor Rodríguez Zapatero, ha advertido que estamos rebosantes de principios y bien necesitados de terminaciones. Y por ello, usted ha sido capaz de sintetizar también: ha propuesto gobernar con "humildad". Todo un reto ilusionante encerrado en una palabra que tendrá desde ahora, estamos tan seguros de ello como usted tuvo la certeza de ganar las elecciones, una nueva acepción en el diccionario.      

 


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