Portada Opin@r

Portada Opin@r

Portada Nº Mayo 2004
Información General y Opinión
Sección General


ELIA ARMERO I GIMÉNEZ


España siente

¿Qué está pasando en España? Las imágenes que aquel jueves impregnaron nuestras retinas de sangre ya nunca las podremos borrar de nuestra memoria. Se trataba de una mezcla de rabia, sinrazón, impotencia, incomprensión... Tras un breve período de asimilación, de silencio reflexivo, pronto el pueblo, un pueblo que hacía escasas horas se había quedado huérfano, manifestó su poder en las calles de, incluso, el más recóndito lugar del país. La sola idea de la introducción de una banda terrorista internacional dentro de nuestras fronteras nos provocaba un estremecimiento pavoroso.       

La mañana del sábado, cercanías, vagones de metro, trenes de largo recorrido, circulaban acompañados del más ensordecedor de los silencios. El "santuario de Atocha" conseguía arrancar del fondo del alma las lágrimas recelosamente contenidas de todo viajero que, como yo, había de avanzar hacia el andén… quinto, destino Alicante. Flores, velas, notas, crespones negros, gente... Mucha gente.      

Antes de podernos reponer, antes de poder suprimir de dentro de los tímpanos el chirriante vaivén de sirenas, Renfe volvía a ser punto de mira. La eficiencia de los artificieros, así como de los cautelosos vigilantes de las dependencias ferroviarias españolas, pudieron encontrar y desactivar, sin lamentar ninguna pérdida, una bomba estratégicamente depositada en las vías del Ave Madrid-Sevilla. ¿Qué hemos de hacer los ciudadanos ante estas amenazas? ¿Cómo hemos de desarrollar nuestras vidas? Es obvio que la vida ha de seguir su curso cual accidentado río. No obstante, es lógico pensar en la incertidumbre de quienes hemos de usar esos medios de transporte con habitual frecuencia.     

La vigilancia de seguridad se ha visto efectivamente ampliada, sobre todo tras la famosa carta donde España se veía amenazada directamente por su implicación en guerras llevadas a cabo en distintos países de Oriente Próximo. El desasosiego de los ciudadanos aumenta: militares con metralletas en los andenes, policías y miembros de seguridad inspeccionando las papeleras acompañados de perros policías, el mensaje de vigilar nuestras pertenencias que se repite cada escasos minutos por megafonía en el metro de Madrid... Es imprescindible, es lo mínimo, es lo lógico; pero, ¿qué pasa en España?     

No habiendo suficiente con el recelo de vivir bajo la sospecha de la actuación de los grupos extremistas islámicos, tres paquetes bomba son reconocidos por un escáner en una oficina de correos aragonesa. Esta vez, ETA. Sin palabras. Ver el telediario se ha convertido en una auténtica desesperanza. Los medios de comunicación, concretamente tres periodistas, volvían a estar en el ojo del huracán que arrastra ETA.      

Sin duda alguna, la tarde del sábado en Leganés fue la gota que colmaba un vaso que hacía semanas que sobrevivía ya desbordado. La inmolación tan espectacular de varios terroristas islámicos fue otro duro golpe, sobre todo teniendo en cuenta el estado del inmueble donde ocurrió el suceso, hogar de muchas familias.      

Definitivamente, la población española no se encuentra segura. El pueblo ha dejado ver su aflicción, con una debilidad muy, pero que muy valerosa. El pueblo español, unido, unánime, se revuelve por algo injusto, por algo injustificado, por la lucha contra masacres y padecimientos, inexplicables en toda sociedad democrática, civilizada. Ante este disparadero en el que nos hemos visto inmersos en el transcurso de escasamente un año, solamente podemos afirmar que el temor llena de incertidumbre, a estas horas, a la población. España siente.19 abril 2004   

 


OPI

Portada  Portadilla Nº Mayo 2004  Información General y Opinión  Sección General


© OPIN@R.
© Cada uno de los autores de los artículos o fotografías.

Las personas interesadas en publicar sus colaboraciones en OPIN@R o ponerse en contacto con la Redacción,
tienen a su disposición la siguiente dirección de correo electrónico:
correo@opinar.net