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BEATRIZ ELOLA Defienda sus derechos
Explote su ciudadanía europea Existe una Carta de Derechos Fundamentales de la UE para garantizar la dignidad del ciudadano europeo en su circulación por el territorio comunitario. Además de los derechos tradicionales, tales como la libertad de expresión o reunión, que en nuestro mundo occidental todos damos por supuestos, disfrutamos de ciertas ventajas gracias a la creación de la unión de los Estados europeos. Sería importante tener conocimiento de éstas para explotar al máximo la rentabilidad de nuestra doble nacionalidad –la del país miembro de origen y la europea–, así como los derechos de que gozan los ciudadanos venidos de terceros países que residen o tienen su domicilio legal dentro de las fronteras de la Unión. Aquí me propongo señalar sólo algunos de estos derechos, los que considero son menos conocidos pero básicos cuando se trata de moverse por la Europa comunitaria. Todo ciudadano de la Unión tiene derecho a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros. Se podrá conceder libertad de circulación a los nacionales de terceros países que residan legalmente en el territorio de un Estado miembro. Todo ciudadano de la Unión posee la libertad de estudiar, de buscar empleo, de trabajar, de establecerse o de prestar o recibir servicios en cualquier Estado miembro. Eures es un portal de internet que puede ayudar al ciudadano europeo a encontrar ofertas de trabajo y formación profesional por todo el territorio de la UE. Se prohíbe toda discriminación, y en particular la ejercida por motivos de sexo, raza, color, orígenes étnicos o sociales, características genéticas, lengua, religión o convicciones, opiniones políticas o de cualquier otro tipo, pertenencia a una minoría nacional, patrimonio, nacimiento, discapacidad, edad u orientación sexual. Los nacionales de terceros países que residan legalmente en el territorio de los Estados miembros tienen derecho a unas condiciones laborales equivalentes a las que disfrutan los ciudadanos de la Unión. Los trabajadores nacionales de un Estado miembro que residan en otro Estado miembro, así como los integrantes de su familia, tienen derecho a las mismas prestaciones de seguridad social, a las mismas ventajas sociales y al mismo acceso a la atención sanitaria que los nacionales de este Estado miembro. Los trabajadores tienen derecho a una protección en caso de despido injustificado. Todo ciudadano de la Unión tiene derecho a ser elector y elegible en las elecciones al Parlamento Europeo en el Estado miembro en el que resida, en las mismas condiciones que los nacionales de dicho Estado. Todo ciudadano de la Unión tiene derecho a ser elector y elegible en las elecciones municipales del Estado miembro en el que resida, en las mismas condiciones que los nacionales de dicho Estado. Se prestará asistencia jurídica gratuita a quienes no dispongan de recursos suficientes, siempre y cuando dicha asistencia sea necesaria para garantizar la efectividad del acceso a la Justicia. Nadie podrá ser condenado por una acción o una omisión que, en el momento en que haya sido cometida, no constituya una infracción según el Derecho nacional o el Derecho internacional. Igualmente, no podrá ser impuesta una pena más grave que la aplicable en el momento en que la infracción haya sido cometida. Si, con posterioridad a esta infracción, la ley dispone una pena más leve, deberá ser aplicada ésta. Nadie podrá ser juzgado o condenado penalmente a causa de una infracción de la cual ya haya sido absuelto o condenado mediante sentencia penal firme conforme a la ley. Todos los ciudadanos de la Unión tienen derecho a dirigirse por escrito, en una de las lenguas de los Estados miembros, a cada una de las instituciones u organismos de la Comunidad y ser contestado en la misma lengua. Todo ciudadano de la Unión, así como toda persona física o jurídica que tenga su domicilio en un Estado miembro, podrá acceder a los documentos del Parlamento Europeo, del Consejo y de la Comisión en condiciones que se han de especificar. Hay algunas profesiones que tienen derecho al reconocimiento de títulos en todos los países dentro de la UE; éstas son: médico, enfermero responsable de cuidados generales, farmacéutico, odontólogo, veterinario, enfermero especialista en Enfermería obstétrico-ginecológica (matrona) y arquitecto. Si algún ciudadano europeo considera que sus derechos no están siendo respetados, que se está aplicando incorrectamente la legislación comunitaria, puede recurrir a dos organismos. El primero de ellos es Solvit, un sistema gratuito que pretende solucionar los problemas que se le planteen como consumidor o ciudadano al europeo sin necesidad de recurrir a un proceso judicial. Solvit se basa en una red de centros gestionados por los poderes públicos de todos los países de la UE. La manera de contactar con ellos es a través de internet, en el portal "Europa es suya". El segundo es el Defensor del Pueblo Europeo. Esta institución actúa como intermediaria entre el ciudadano y las autoridades de la UE. Su función es investigar las denuncias que reciba de ciudadanos, empresas e instituciones de la UE –que vivan o tengan su sede dentro de la Unión– ante supuestos casos de mala gestión. Injusticias, discriminaciones, abusos de poder, la falta o denegación de información, retrasos innecesarios, procedimientos incorrectos, etc., es lo que se entiende por mala gestión. El Defensor del Pueblo puede tomar cualquier tipo de iniciativa política que considere necesaria, y tiene una total independencia para actuar. Si descubre un caso de mala gestión, informará a la institución concernida y presentará recomendaciones. La institución tiene tres meses para exponer su opinión detallada sobre el asunto. Posteriormente, presentará un informe al Parlamento y a la institución en cuestión, así como dará a conocer al denunciante el resultado de las investigaciones. Cada año el Defensor del Pueblo remite al Parlamento un informe sobre todas sus actuaciones. Una persona, empresa o institución que haya sido víctima de una mala gestión por parte de una institución u órgano de la UE no debe, sin embargo, acudir directamente al Defensor del Pueblo. Es imprescindible intentar solucionar primero el problema contactando con la institución responsable. Si no se consigue, entonces se puede acudir a la figura del Defensor del Pueblo, siempre y cuando se haga antes de que transcurran más de dos años desde que ocurrió la falta. Para contactar con El Defensor del Pueblo Europeo hay que escribirle en cualquiera de las doce lenguas de la UE, expresando claramente contra qué institución u órgano de la Comunidad Europea se dirige la reclamación y el motivo de la misma. No es necesario que coincida el sujeto emisor de la denuncia con la persona que ha sido víctima de la mala gestión. Se puede conseguir en la red un formulario de reclamación para facilitar que se elabore correctamente la queja: www.euro-ombudsman.eu.int/form/es/default.htm. El Defensor del Pueblo no intervendrá en asuntos ante un tribunal o sobre los que ha recaído con anterioridad una sentencia. Se puede acudir al Defensor del Pueblo Europeo: –
Por correo ordinario: – Por teléfono: (33) 3 88 17 23 13 – Por fax: (33) 3 88 17 90 62 – Por correo electrónico: euro-ombudsman@europarl.eu.int –
Dirección en internet: www.euro-ombudsman.eu.int.
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Portada Portadilla Nº Mayo 2004 Reportajes y Entrevistas Sección General © OPIN@R. Las personas interesadas en
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