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Portada nº 23
Reportajes y Entrevistas
Sección General

 


JORGE GARCÍA, DIPUTADO DE IU EN LA ASAMBLEA DE MADRID

"La alternativa al PP
es la izquierda plural"


Por LETICIA ALONSO

Jorge García (foto L. Alonso)

Son las ocho de la tarde. Nos encontramos en pleno corazón de Madrid. La plaza de Neptuno aparece ante nuestros ojos y parece situarnos en tiempos mucho más lejanos. En plena campaña electoral, mirar elementos que nos recuerden el pasado de nuestra realidad resulta clave para poder decidir sobre el futuro.   

Tenemos una cita con Jorge García, diputado de IU por Madrid, que acude con puntualidad británica al lugar de encuentro.    

Estudiante de Sociología, decidió aparcar sus estudios para involucrarse en el mundo político y convertirse en uno de los diputados más jóvenes de la Asamblea de Madrid. Su juventud le brinda todo un futuro por delante que aún no sabe bien hacia dónde enfocar. Lo único de lo que no duda es de la importancia de buscar un cambio en España.      

Ante el 14 de marzo adopta una actitud esperanzada y confía en que los ciudadanos darán su apoyo a un Gobierno de la izquierda plural. Podría parecer la ingenuidad propia de la juventud, pero la realidad es que Jorge García cree en lo que hace y quiere mejorar una situación que no considera la adecuada.    

Mientras llega el día en que las urnas decidan, nos explicó su opinión sobre la actualidad y nos acercó el programa de su partido...     

Pregunta.– La última vez que hablamos estaba inmerso en plena campaña electoral de Madrid. ¿Qué ha estado haciendo estos meses? ¿Cómo ha cambiado su trabajo?     

Respuesta.– Mi trabajo hasta ahora ha sido recabar información y reunirme con colectivos, sindicatos y con todo tipo de organizaciones. Han sido unos meses relativamente relajados porque, tras su investidura, Esperanza Aguirre ha dado vacaciones parlamentarias. No hay presupuestos y por tanto no hay trabajo parlamentario.    

Puede que tradicionalmente las cosas se hayan hecho así, pero pensamos que hay que tener en cuenta que ya se perdió tiempo teniendo que repetir las elecciones. Si hubiese sido una situación de normalidad no hubiese pasado nada, pero teniendo en cuenta que no hay presupuestos es muy problemático y va a traer graves consecuencias en el sector de la escolarización, de la tercera edad, etc.         

P.– ¿Cuál va a ser su trabajo en la campaña de las elecciones generales?    

R.– Por un lado está el trabajo parlamentario, que empieza en febrero, y por otro está todo aquello que tenga que ver con la campaña que se realice en Madrid. Concretamente, a mí y a otros compañeros nos tocarán los sectores más juveniles y los movimientos sociales. Es una labor semejante a la que realizamos en la anterior campaña, pero esta vez teniendo en cuenta que se reparte entre diecisiete comunidades. Por tanto, son actos puntuales y elaboración de programa, pero esta vez sin que recaiga todo el peso de la campaña en nosotros.    

P.– Si tuviese que destacar aquellos aspectos fundamentales que quieren trasmitir a la gente, ¿qué aspectos del programa de IU resaltaría como los más significativos?    

R.– Nos presentamos como una fuerza de izquierdas, ecologista y federalista. 

Ante la gran polémica actual acerca del modelo de Estado, tenemos las ideas claras y defendemos un modelo federal. No vamos para delante y para atrás como otros...      

Nuestro planteamiento es muy claro. Hemos dado un giro ecologista en la última asamblea federal celebrada. Tenemos un liderazgo y una dirección respaldada casi al 80 por 100 y tenemos un programa federalista muy claro.   

Quizás ésta sea la ocasión en la que nos presentamos con las cosas más claras y asentadas, pero siempre dentro de lo que ha sido la línea de Izquierda Unida. Es decir, una apuesta por todo lo social, una presión fiscal fuerte para las rentas altas y un apoyo contundente al medio ambiente.       

P.– Ya que habla del tema, ¿qué le ha parecido la propuesta de Zapatero sobre reforma fiscal?     

R.– No comparto esta propuesta. En primer lugar, nosotros creemos que se debe tener más presión fiscal para las rentas altas, sobre todo para las grandes empresas y lo que es el poder real de este país. Me explico: no creemos en una subida de impuestos en general, sino en una subida de la presión fiscal basada en las rentas más altas y que afecte a las grandes empresas. El tema está en no agobiar con impuestos a las clases medias, pequeñas empresas y semejantes, como parece que quiere el Partido Popular.        

P.– ¿Cuál es su opinión sobre el programa socialista?      

R.– Lo cierto es que no conozco con detalle su programa. Lo realmente importante es que la alternativa al Partido Popular es la izquierda plural. Con esto quiero decir que si yo fuese un elector, me fijaría más en las muchas propuestas que compartimos la izquierda que en lo que diga el PSOE en una situación de agobio electoral.       

Nuestros partidos han coincidido en aspectos fundamentales como educación, sanidad, medio ambiente... Y creo que ese es el punto de partida correcto.     

P.– ¿Qué le parece entonces la propuesta educativa de Zapatero? ¿Coinciden en eso?       

R.– Hablando con sinceridad, la propuesta de los ordenadores me parece, como mínimo, inviable. Un ordenador cada cinco alumnos, por ejemplo, acarrea no sólo un gasto importante, sino un enorme problema de mantenimiento y de espacio. Yo intentaría hacer propuestas más realistas. Sobre todo porque hay que valorar la situación dramática de la Administración Pública de la que partimos.     

En cuanto a los colegios bilingües, considero prioritario que los niños hablen bien español, que no lo hacen. Tender a una educación bilingüe es un objetivo fundamental, pero estudiando otras opciones, como puede ser subvencionar viajes a otros países para aprender el idioma. Creo que son propuestas que merecen un debate mucho más amplio.        

P.– ¿Son insalvables estos desacuerdos o podría llegarse a un acercamiento de posturas?       

R.– No tengo ninguna duda de que, sentados en una mesa, todos los partidos que vamos a componer un próximo Gobierno de la izquierda llegaremos a un acuerdo.         

P.– ¿Cómo cree que va a influir en las elecciones el pacto tripartito de gobierno de Cataluña?

R.– A nosotros no nos va a perjudicar en absoluto. Hemos doblado en Cataluña y elección tras elección vamos subiendo en votos. Tras pasar momentos muy difíciles y estar muy solos, las propuestas federalistas van creciendo y avanzando.    

El gobierno de la izquierda plural en Cataluña es una bendición para la izquierda plural del resto del Estado.       

Sé que hay gente dentro del PSOE que no está conforme con este acuerdo, y puede que el Partido Socialista pierda votos en ciertas zonas, pero en mi opinión es porque no ha tenido una postura clara desde el primer momento. Si desde el principio hubiese tenido un proyecto federal claro, lo hubiese contrapuesto al PP y hubiera estado con nosotros en el Parlamento, no sufriría tantas críticas. Con esto quiero decir que al PSOE le puede perjudicar, pero que la izquierda en general va a subir, no me cabe ninguna duda.      

Uno de los problemas radica en que algunos sectores del PSOE no creen en la izquierda plural, como es el caso del señor Ibarra. No quiero hablar mucho de las declaraciones de Ibarra, simplemente le diré que no apoyamos ni el Plan Ibarretxe, ni el Plan Ibarra...    

P.– Hablaba antes del modelo de España. Aznar defiende con fuerza la unidad de España y les acusa de querer romper esta unidad. ¿Representan realmente un peligro tan grande?   

R.– No representamos ningún peligro, simplemente defendemos un cambio de modelo hacia un Estado federal, lo cual parece asustar bastante. Pero no me cabe ninguna duda de que el futuro está en la España federal.     

Ya Maragall, en su discurso de investidura, dijo que España o se reconoce plural y es plural, o se rompe. Estoy totalmente de acuerdo. Lo que pone en riesgo la unidad del Estado son las políticas centralistas del anterior régimen, que llevan a cada vez más sectores a sentirse incómodos dentro del Estado. El que ha hecho que Esquerra Republicana suba y que el PNV vaya a aumentar sus diputados en el próximo Parlamento es Aznar.    

Quiero dejar claro que el que está poniendo en duda la unidad del Estado es el Partido Popular, que no cuenta con un proyecto político detrás de su proyecto electoral. Todo el mundo sabe que hay que sentarse a negociar en algún momento. Este órdago no se puede mantener más. Hay que dialogar o, poco a poco, irán surgiendo nuevas fuerzas nacionalistas y cada vez más capas de la población se sentirán incómodas dentro del Estado.     

Nosotros no planteamos la reforma de los estatutos desde un punto de vista academicista. No hablamos en teoría. Nuestra propuesta busca incluir derechos que no estaban recogidos. Y es que hay muchos temas que en 1978 no existían, pero que hoy en día están pidiendo un debate.     

Hay cuestiones de plena actualidad que es evidente que necesitan una reforma, como es el caso de los tribunales superiores. Por ejemplo, si hay un juicio entre catalanes, ¿por qué tiene que ir un expediente de Cataluña a Madrid y luego devolverse a Cataluña? ¿No será mejor resolverlo allí? Otra cosa es que exista un elemento de arbitraje a escala estatal, cuestión que nadie discute. Y lo mismo ocurre con las agencias tributarias.    

P.– Dentro de todo este tema podríamos incluir el debate de los nacionalismos...         

R.– Lo primero que habría que cambiar es la costumbre de hablar del "problema de los nacionalismos", como viene siendo frecuente.    

El debate sobre el modelo de Estado no se va a cerrar nunca, ni tiene por qué cerrarse. Hay que ir adaptándose a las nuevas circunstancias que vayan surgiendo.    

Teniendo en cuenta que hay un proyecto de constitución europea, que nos parece muy bien, entendemos que habría que hacer un doble proceso de descentralización del Estado, uno hacia arriba y otro hacia abajo. Es decir, que hay que respetar a todo el mundo, tanto a los nostálgicos que se duermen escuchando el himno nacional, como a los que opinen lo contrario.     

P.– Por tanto, apoyan una reforma de la Constitución...     

R.– Por supuesto. Hay aspectos que son evidentes, como puede ser el Senado, que no sirve para nada excepto para producir un gasto enorme.     

La realidad está ahí, pero no hay que dramatizar. Nadie defiende hacer otra Constitución, sino que es la propia Constitución la que recoge mecanismos para cambiarse.         

P.– Estando tan cercanas las elecciones generales es inevitable acordarse de todo lo sucedido en Madrid. Viéndolo ahora con la distancia que da el paso del tiempo, ¿cree que la repetición de elecciones, con la victoria de Esperanza Aguirre, fue la solución más justa?    

R.– La más justa no fue. Y menos con nosotros, que no habíamos hecho nada.    

En su momento animamos al PSOE a asumir su responsabilidad, pero no nos escuchó y pocas salidas más quedaron. Incluso podría haberse ensayado una solución mixta, que fue la que propusimos en verano, de un Gobierno de concentración. Hubiésemos estado los tres partidos, la única ocasión en la que habríamos estado con el PP en un Gobierno, pero en ese momento había cosas más urgentes y era la opción mejor para los ciudadanos. Si se antepusieron los intereses partidistas, cada uno que asuma sus responsabilidades.        

P.– En las elecciones de Madrid parecía que el PP iba a pagar en las urnas la guerra de Irak y finalmente no fue tanto como se esperaba. ¿Cree que puede perjudicarles más en unas generales?    

R.– Es cierto que se esperaba un fracaso mayor, pero el PP perdió votos.    

Hay una cosa muy clara. El PP ha perdido totalmente la unión con los sectores juveniles. La mayoría de los jóvenes no comparte la política del Partido Popular, y eso quedó patente en las movilizaciones en contra de la guerra. A día de hoy, en una encuesta entre menores de treinta años, sólo el 25 por ciento se califica de derechas. El PP sólo gana electoralmente entre los mayores de sesenta años. El problema es que hay muchos mayores y pocos jóvenes...      

P.– El 14 de marzo será la primera vez que, tanto Rajoy como Zapatero, se enfrenten a unas elecciones generales como números uno de sus respectivos partidos. ¿Qué le parece Rajoy como líder del Partido Popular?    

R.– Es el mejor candidato que pueden tener. Rajoy es un hombre con muy buen talante, pero en un partido tan militarizado como el PP, donde todos dicen lo mismo, tampoco va a poder representar un cambio. Un cambio para el PP habría sido Gallardón. Fuera de él, no había cambio.    

Rajoy es más de lo mismo. Además, Aznar no se va del todo. Y aunque Rajoy consiguiese el poder, tampoco va a poder hacer lo que quiera. Recientemente pudimos ver a Aznar llorando en un acto, y eso refleja que no quiere irse.        

P.– ¿Cuál es su pronóstico para el 14 de marzo?    

R.– Hay más posibilidades de que gane la izquierda plural. Pero para lograrlo, primero el PSOE debe reconocer que hay una izquierda plural y alejarse de cualquier tentación de ir hacia un modelo bipartidista. En ese sentido, cuando formule una propuesta no debe pensar sólo en sus intereses y en su marketing electoral, sino en el próximo Gobierno de izquierda que puede haber.     

Soy optimista y creo que no vamos a perder ni por culpa nuestra, ni por culpa de Esquerra Republicana. El único que tiene que decidirse es el PSOE. Que deje de luchar por el centro, que ni siquiera sabemos si eso existe o no. En su momento acertó cuando volvió a la calle y se reunió con los que ya estábamos allí. Ahora tiene que demostrar que eso no fue oportunismo y que  realmente quiere estar en la izquierda.       

P.– ¿Cómo ve el futuro de su partido y el suyo propio dentro de él?   

R.– Hemos pasado una crisis durísima, pero lo más grave ya ha pasado. Estamos viviendo un gran momento. Hemos reforzado nuestras relaciones con CC.OO., con sectores ecologistas y con el público joven. Quizás ello no represente un porcentaje enorme de votos en este momento, pero puede ser determinante para el futuro.       

Personalmente estaré esta legislatura y puede que la siguiente, aún no lo sé. Nosotros tenemos una limitación de mandato de dos legislaturas. La realidad es que tampoco tengo grandes aspiraciones, me conformo con hacer mi trabajo bien ahora y luego ya se verá...       

P.– ¿Cómo definiría a la izquierda?   

R.– Hay que diferenciar entre la izquierda más clásica y la que vive, y lucha, con los problemas de hoy en día.     

La izquierda debe de tener dos aspectos fundamentales en la trasformación de la política. Por un lado, una democratización de la propia estructura de los partidos y las instituciones, para avanzar hacia una democracia más participativa. Y por otro, un fortalecimiento del poder político con una mayor implicación de la gente, de tal manera que no ostenten el poder las grandes empresas. La izquierda es la única fuerza que tiene este posicionamiento.    

Estos dos planteamientos son los que va a valorar la gente. El ciudadano busca que el poder le proteja, y nosotros tenemos que perder el miedo a los poderes fácticos para lograrlo. Hay que abandonar la retórica política para comenzar con los hechos.      

 


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