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Portada nº 24
Información General y Opinión
Sección General


ALFONSO DIEZ

Presidente de la Agrupación General de Periodistas de UGT


Algunas aportaciones sobre los derechos de los periodistas

Buenos días. Permítanme que antes de nada haga dos referencias a cuestiones mencionadas en la mesa anterior. Preguntaba uno de los asistentes: ¿Para que serviría un Estatuto de la Profesión Periodística? Pues miren ustedes: por ejemplo, para que un director de informativos de Televisión Española condenado por manipulación no pudiera permanecer impunemente en su cargo, ni en la profesión.         

Y una aclaración: se ha repetido que "la mejor Ley de Prensa es la que no existe". Curiosamente esa frase la pronunció un personaje llamado Auterlich, quien inmediatamente se afanó en redactar la primera Ley de Prensa que hubo en Austria. Sucedió en los años veinte.       

Y ahora, al tema que me corresponde según el programa. Confieso que siempre me ha gustado más hablar de deberes. Eso lo primero y después los derechos.        

Teniendo en cuenta además que a la mayoría de los ciudadanos les gusta hablar sólo de nuestras obligaciones, hoy tenemos que agradecer al Grupo Parlamentario Socialista, al PSOE, que nos invite para que hablemos de nuestros derechos. Que un partido político caiga en la cuenta de que nosotros también tenemos de eso, bien merece que lo subrayemos con entusiasmo, porque indica que en algún momento la situación podría cambiar.       

Y este es el momento de dejar muy claro que el primer derecho de un periodista es comer diariamente, él y su familia. Sin garantizar este derecho básico, incomprensible para algunos empresarios, no existen los demás.        

La precariedad instalada en los medios, amparada por las leyes, sitúa ese derecho fuera de la lógica empresarial. Incluyo a la mayoría de los responsables de los medios públicos, especialmente RTVE, que utilizan estas situaciones para conseguir periodistas sumisos a los que no sea necesario dar consignas porque ya están atemorizados suficientemente y ya tienen leída la cartilla de antemano. No están, por tanto, dispuestos a jugarse el contrato por precario que sea.        

El ejercicio del periodismo, de un tiempo a esta parte, en los últimos cinco o seis años, se ha convertido en una especie de esclavitud adaptada a los tiempos que corren. Esclavitud que, sin ser obligatoria, impregna todo el marco de relaciones en el ámbito laboral.     

Juan José Lucas, hoy presidente del Senado, cuando era presidente de Castilla y León nos recibió en Valladolid y, demostrando un alto conocimiento del asunto, nos dijo: "No deberíais consentir que vuestra profesión sea tan precaria". Ni su partido, el PP, ni su Gobierno –del que pasó a formar parte como ministro– escucharon esta afirmación; porque, pudiendo haber pisado el freno a tiempo, lo único que parece interesarles es estar pilotando el proceso veloz de deterioro.                

Como tenemos muy poco tiempo, permitan que les resuma, enumerando lo que considero derechos básicos de los periodistas:      

– A la libertad de expresión.  

– A informar verazmente.     

– A buscar el equilibrio y la objetividad.     

– A que no se les coaccione.     

– A que cualquier proceso electoral no desestabilice su puesto de trabajo.      

– A no ser víctima de mobbing por negarse a escribir al dictado del poder.     

– A que se respete su dignidad personal en el trabajo.     

– A no soportar adicionalmente la humillación de que los manipuladores le den clases de buen hacer periodístico coincidentes con las ideas del partido en el poder.      

– Al acceso a las fuentes informativas.   

– Al secreto profesional.   

– A sus derechos de autor, que hoy le niega la Ley de Propiedad Intelectual (LPI). 

– A la existencia de un órgano capacitado para ampararle de inmediato cuando se violen o violenten su derechos.             

– A un código deontológico que vincule a las empresas.  

– A no tener que escuchar en los medios públicos que cualquier atropello al derecho a (y de) la información es una decisión profesional; es decir, responsabilidad de las propias victimas.  

– A que sus directores sean elegidos por competencia profesional y capacidad, no como terminales del poder político del que nombra, sin que importe otra cosa que la sumisión.      

Muchas gracias por haberme escuchado y por la invitación.      

 

* * * * * * * *

 

Respuesta a una pregunta de un periodista de la Agencia EFE:     

Tiene toda la razón. Y hay que añadir más ejemplos de cómo los medios públicos impulsan eficazmente la precarizacion. EFE, de la forma indicada (con contratos no laborales-basura, sin ningún derecho, a sus corresponsales). Ese problema ya lo superó RTVE, aunque también lo tuvo. Ahora la precarización en Televisión Española se maneja como una formidable arma política para manipular.      

Dos ejemplos: Ustedes habrán visto el seguimiento de la campaña electoral catalana, que ha sido realizado en su totalidad por el Centro de TVE en Cataluña. Pues en Madrid no se ha hecho igual. En estas últimas elecciones-bis, para controlar toda la información, se anuló literalmente al Centro de TVE en Madrid, repartiendo las responsabilidades de esta forma: Todo lo de los telediarios lo hacían redactoras de Nacional, casi todas contratadas, y lo de los informativos regionales se organizó de forma que lo del PP lo montaba y controlaba la jefa de informativos, a los de IU no le dieron carta de naturaleza y lo del PSOE lo hacía un redactor del Centro al que le remitían desde el Área de Nacional lo que convenía incluir en las piezas. No tienen esas redactoras de Nacional un contrato salarialmente precario, pero su precariedad estriba en que se les puede acabar en cualquier momento y encontrarse en la calle.          

Segundo, un dato: La redactora que cubrió la campaña de Esperanza Aguirre en las "primeras" elecciones lo hizo con un contrato de veintiocho días.      

 


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