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Portada nº 24
Reportajes y Entrevistas
Sección General

 


ENRIQUE ECHEGOYEN, DIPUTADO DEL PSOE EN LA ASAMBLEA DE MADRID

"Luchamos por un mundo más justo; desde la perspectiva de la justicia, no de la caridad"


Por LETICIA ALONSO

Enrique Echegoyen (foto L. Alonso)

El Partido Socialista busca el respaldo de los ciudadanos para poder formar Gobierno el próximo 14 de marzo. Zapatero se enfrenta a su mayor reto como líder del partido y se verá las caras por primera vez con el candidato popular, Mariano Rajoy.     

En plena campaña electoral, la actuación de cada uno de los miembros del PSOE cobra una importancia crucial. Es el momento de convencer de que su partido es la mejor opción para el futuro de España.        

Consciente de esta situación se presenta Enrique Echegoyen a nuestra cita. Estamos en la Asamblea de Madrid, donde ocupa el cargo de secretario general del Grupo Parlamentario Socialista, y puede notarse en el ambiente la tensión electoral.    

Echegoyen tiene toda una trayectoria profesional a sus espaldas, que le avala como un miembro fundamental del PSOE en Madrid. Su dedicación y entrega desde 1976 hace que sus palabras y opiniones adquieran una importancia crucial en estos momentos.    

Durante la entrevista aparece un hombre que cree en el programa electoral del partido y desea que los ciudadanos lo conozcan a la perfección para que puedan decidir con seguridad. Y con esta actitud se sentó a dar respuesta a todos nuestros interrogantes.    

Pregunta.– Tras la repetición de las elecciones en la Comunidad de Madrid, ¿cómo ha cambiado su trabajo? ¿Qué ha estado haciendo estos meses?     

Respuesta.– Después de que los ciudadanos decidieran en las elecciones que el Grupo Parlamentario Socialista debía seguir en la oposición, nos estructuramos para desempeñar esta labor de manera constructiva. Yo, en concreto, he sido nombrado secretario general del Grupo Parlamentario Socialista.          

P.– Las cosas, con el paso del tiempo, suelen verse de otra manera. ¿Cree que el final que tuvo la crisis en la Asamblea de Madrid, con el triunfo de Esperanza Aguirre, fue la solución más justa?    

R.– Para nosotros es un tema que ya pertenece al pasado. Ocurrió lo que todos sabemos. El PP ganó la repetición de las elecciones por un estrecho margen y no hay nada que objetar a eso.     

Ahora tenemos puesta la mirada en el futuro, para desempeñar así una buena labor de oposición y, sobre todo, ganar las próximas elecciones generales.    

P.– ¿Qué labor va a realizar en la campaña electoral del 14 de marzo?    

R.– Como cualquier militante del Partido Socialista, haré lo que sea necesario para hacer llegar a los ciudadanos nuestros mensajes políticos e intentar ganar las elecciones.      

Pero será un Comité Electoral quien, tanto en el ámbito nacional como regional, defina las líneas estratégicas de la campaña.      

Mi labor en concreto será la propia del secretario general del Grupo Parlamentario, y no desempeñaré ninguna función específica en esta campaña.      

P.– ¿Cuáles cree que son los mensajes principales del programa socialista para estas elecciones?     

R.– Una de las líneas básicas de nuestro programa electoral es dar prioridad a los asuntos sociales. Dentro de este contenido social, el referente más fuerte es la educación.    

Hacemos un especial hincapié en este aspecto porque es la base de nuestro futuro. Queremos trabajar por la educación en todos los niveles, desde el escolar hasta la formación profesional o universitaria, porque es el único modo de conseguir una sociedad más culta y, por tanto, más competitiva.     

En estos momentos en España se invierte poco en educación y sin una buena formación no resultamos competitivos. El razonamiento es sencillo. No podemos competir con países que ofrecen mano de obra más barata, así que lo que tendremos que ofrecer es mayor calidad de trabajo, y eso sólo se consigue con una buena formación.       

Junto a la educación, otro aspecto fundamental es el económico.     

Planteamos que se pueden hacer más cosas sin incrementar la presión fiscal, por medio de dos líneas de actuación muy importantes. Una es analizando las políticas de gasto, de tal modo que pueda darse prioridad a aquello que consideramos fundamental, como es el tema de la educación. Y la otra es incrementando las inversiones en infraestructuras.    

Lo que planteamos es posible, pero es necesario luchar contra el fraude fiscal, en lo que el PP ha fracasado estrepitosamente en estos ocho años. En España no pagamos impuestos todos y este fraude está provocando que haya actuaciones de gran importancia que no puedan llevarse a cabo.         

P.– Usted tiene una gran experiencia y formación en el sector económico. Ya que menciona este tema, ¿podría explicar por qué ha levantado tanta polémica la reforma fiscal de Zapatero y decirnos en qué consiste exactamente?      

R.– Más que críticas, lo que se está pidiendo son más aclaraciones. Nuestra propuesta es novedosa y, si no se está entendiendo bien, es porque el PP lo está impidiendo de todas las formas posibles. El Partido Popular está ocultando todos los datos estadísticos que justifican esta propuesta económica.      

No obstante, hemos sido capaces de presentar una propuesta valiente y progresiva.     

Se habla, por ejemplo, de que el impuesto sobre la renta es progresivo, pero no lo es. Lo que es progresivo es el impuesto sobre la renta del trabajo. Las rentas de capital tributan el porcentaje mínimo que se tributa dentro de las rentas de trabajo. Nosotros queremos que ambas rentas sean progresivas.    

El programa económico socialista, y tengo plena seguridad en lo que estoy diciendo, ha sido estudiado por expertos muy cualificados y supone una mejora sustancial de la realidad fiscal de nuestro país.      

El problema está en que muchos ciudadanos no tienen conocimiento de esta propuesta. El PSOE, como cualquier partido, necesita de los medios de comunicación para dar a conocer su programa, pero no es fácil.      

Desde aquí puedo aprovechar para transmitir los puntos clave de la propuesta. En primer lugar, no supone pérdida de recaudación a corto plazo, de modo que a medio plazo se pueda recaudar más para hacer frente al resto de propuestas que planteamos. Lo segundo es que no hay una bajada literal de impuestos, sino un reajuste de impuestos, de manera que paguen más las rentas de capital y paguen menos las rentas del trabajo. Y finalmente, bajar el IVA sobre productos básicos de primera necesidad e incrementarlo sobre productos como el alcohol y el tabaco.     

Otro aspecto muy importante es el gran fraude que existe en España. No lo decimos sólo los socialistas, sino que lo dicen los propios organismos dependientes de Gobierno en materia fiscal. Si somos capaces de hacer aflorar todo ese dinero negro y, por tanto, cobrar los impuestos de ese dinero, al haber más gente que paga impuestos, se lograrán mayores recaudaciones. El fin es que no paguen los de siempre, que suelen ser los asalariados, y pague todo aquel que tenga pagar.        

P.– El otro punto que destacaba como prioritario era el de la educación. ¿Cómo van a llevar a cabo la propuesta socialista de los ordenadores en los colegios, los profesores bilingües, etc.?       

R.– Es perfectamente factible. Requiere un tiempo de desarrollo, pero ante todo es necesario. En estos tiempos, pensar que se puede desarrollar una enseñanza de calidad sin el uso de las nuevas tecnologías y de los idiomas es no querer ver el mundo real. Para empezar, se está creando una diferencia entre aquellos alumnos con recursos para tener herramientas informáticas en su casa y los que no pueden.      

Hay que ser conscientes de que vivimos en un ámbito europeo, y los universitarios españoles que salen al mercado laboral se están encontrando con una dura competencia de otros países. Por todo esto, es imprescindible una formación lo más alta posible.     

Nadie niega que la propuesta requiere un esfuerzo importante, pero ya existen ejemplos de que es posible. Ahí tenemos Extremadura, que es una región con un nivel de desarrollo por debajo de la media pero que ha conseguido importantes logros con la informática en sus colegios. Si lo hemos conseguido en Extremadura, ¿no lo podemos lograr en el resto de la nación? Es todo cuestión de voluntad y prioridades.        

P.– Una de las cuestiones sobre las que está girando esta campaña es la del modelo de Estado. Frente a la unidad de España actual que defiende el PP y el modelo federal que propone IU, ¿cuál es la propuesta del PSOE?     

R.– El Partido Popular tiende a ver España como les gustaría a ellos que fuese, pero no como es en la realidad. España es un conjunto de gente que ve al país desde puntos de vista diferentes.      

El Partido Socialista Obrero Español, como su propio nombre indica, es un partido de ámbito nacional que cree en la visión de España, pero desde la pluralidad. El reconocimiento de diferencias no significa que dejemos de ser una nación.      

El PP es, a veces, el principal creador de nacionalismos, porque adopta una visión de España de Cid Campeador.     

Las diferentes características de las regiones que integran España lo que han hecho es hacerla mucho más plural y más rica.     

Hay que intentar unir y no dividir. Lo cual no implica que en ciertas cuestiones no haya que ser rotundo, como con el plan Ibarretxe, que el PSOE rechaza claramente.     

Hay muchas propuestas que se deben discutir antes de descartarlas. Si se proponen diecisiete agencias tributarias, antes de decir que no, veámoslo. Hagamos un estudio y un debate del tema y decidamos después si es o no conveniente.      

Lo que no se puede hacer es, como hace el PP, utilizar la unidad de España como arma electoral, porque es muy peligroso.     

En el PSOE tenemos una idea muy clara. Defendemos la España de la Constitución, lo cual requiere un mayor debate sobre ciertos aspectos.      

P.– Entonces, ¿cómo cree que debe tratarse la cuestión de los nacionalismos?      

R.– Lo primero es recordar que tenemos una Constitución. Y, por tanto, cualquier modificación, ya sea de los estatutos o de la misma Constitución, tiene que seguir el procedimiento marcado en la propia Carta Magna.    

Es evidente que el PSOE jamás va a admitir procesos que tiendan a la desintegración del país. Lo que defendemos es la unidad, pero analizando la diversidad.     

Afortunadamente para la riqueza de este país, cada Comunidad es distinta y de cada una de ellas puede aprenderse algo.   

P.– Por lo cual, ¿sí son partidarios de reformar ciertos aspectos de la Constitución?..  

R.– Creemos que sí. Ese miedo de que si se reforma algo se puede ir de las manos, es absolutamente ridículo. Pero no decimos que haya que modificarla en cualquier cosa, sino en aquellos aspectos que lo requieran por las nuevas circunstancias.     

En su momento, una de las mejores características de la Constitución es que salió de un consenso, y ese mismo espíritu de consenso es el que queremos para cualquier reforma.      

No hay que tener miedo a pensar, y hoy en día hay muchas cuestiones que requieren una profunda reflexión.       

La visión del Partido Popular, me atrevería a decir, es exclusivamente territorial. Nosotros vemos más allá de los territorios porque vemos a las personas.    

P.– Ya que tratamos el tema de los nacionalismos, ¿qué le parecieron las declaraciones del señor Ibarra?        

R.– Como muchas declaraciones, se podrá juzgar si son o no oportunas; pero es legítimo que dentro del PSOE haya diversidad de opiniones.    

Lo importante en este tema es que el PSOE tiene una Ejecutiva y una línea marcada que todos compartimos y apoyamos.   

P.– En cuanto al pacto de gobierno que hicieron en Cataluña, ¿cómo cree que puede repercutir en las próximas elecciones?      

R.– El pacto va a traer consecuencias positivas. ECiU ha gobernado durante veintitrés años y ahora los ciudadanos han querido cambiar a un Gobierno de izquierdas.    

P.– ¿Y cómo cree que va a influir en las urnas la guerra de Irak?    

R.– Va a influir no sólo la guerra de Irak, sino la política exterior española en general. Hemos olvidado que España ha de desarrollarse dentro del marco de la Unión Europea. Las relaciones con EE.UU. han de ser de cordialidad y respeto mutuo, pero no de una dependencia como la que tiene el señor Aznar.   

El tema de la guerra de Irak fue una barbaridad dentro de toda esta política. Nadie duda que Sadam fuese un dictador intolerable, pero como él hay muchos otros en el mundo. Y lo peor aquí fueron las mentiras para justificar el ataque. El tiempo ha demostrado que Aznar mintió a sus ciudadanos. El Gobierno de una nación se debe a sus ciudadanos y aquí no sólo se les ignoró, sino que además se les mintió. Si se lo harán pagar en las urnas el 14 de marzo será algo que decidirán ellos...   

P.– ¿Se presenta Zapatero con un respaldo unánime dentro del partido?   

R.– Totalmente. Puede parecer poco creíble al decirlo un miembro del partido, pero es así. El PSOE es un partido en el que se discute y hay diferentes opiniones, pero si hay algo en lo que se coincide totalmente es en el apoyo incondicional a Zapatero.    

Por poner un ejemplo, la candidatura al Congreso de Diputados y al Senado por parte de la Comunidad de Madrid salió respaldada con un 95 por ciento de los votos en el Comité Regional. Si eso no es contar con el respaldo del partido, ¿qué lo es?     

Que haya algunas diferencias de opiniones no es lo importante. Lo importante es que, cuando llega el momento de tomar una decisión, se toma y se respeta. En el PSOE siempre prevalecen los intereses del partido sobre los individuales.      

P.– ¿Y cómo ve a Rajoy como nuevo líder del Partido Popular? ¿Cree que les beneficiará el cambio?    

R.– El Partido Popular es quien le ha elegido y ellos sabrán si han hecho bien o no.      

En estos momentos la imagen que da Rajoy es la de ir en la misma línea que Aznar. No sabemos cómo puede actuar en el Gobierno, pero sinceramente prefiero ver cómo trabaja desde la oposición, porque significará que nosotros estaremos gobernando.       

De todos modos, ahora mismo no da la sensación de ser una persona con ideas brillantes, ni carismática, sino más bien de moverse bajo las órdenes del actual presidente del Gobierno. Incluso parece tener menos personalidad que otros líderes del PP, pero el tiempo lo dirá.         

P.– ¿Qué cree que pasará el próximo 14 de marzo?   

R.– No me atrevería a lanzar pronósticos, pero sí un deseo. Queremos que gane el Partido Socialista porque queremos que cambien las cosas.    

Este país necesita un cambio y desde las filas socialistas estamos construyendo la mejor alternativa posible con unos proyectos muy ambiciosos. Ahora sólo tenemos que hacer llegar este programa a los ciudadanos, porque estamos convencidos de que si conocen nuestro programa, ganaremos las elecciones. Ese es el trabajo que vamos a realizar de aquí al 14 de marzo.     

P.– Zapatero ha declarado que únicamente formará Gobierno si obtiene más votos que el PP. Es una afirmación muy arriesgada…    

R.– El mensaje del PSOE es claro. Para nosotros lo importante no es gobernar a toda costa, sino poder realizar un programa electoral. Pero para poder hacerlo es necesario que no tenga excesivas hipotecas, por lo que pedimos a los ciudadanos que nos respalden con la mayoría suficiente.     

Zapatero lo único que busca es la legitimación de su posible Gobierno por parte de la población.     

Estamos demostrando que no queremos gobernar a toda costa. Nos estamos autolimitando para transmitir a los ciudadanos que vamos a gobernar, sí; pero no de cualquier manera.    

P.– ¿Cuáles considera las bases ideológicas que debe tener un buen político? ¿Qué le movió a dedicarse a esto?    

R.– Me afilié al Partido Socialista en el 76 tras pasar por la Universidad y vivir el movimiento estudiantil. Y lo hice por dos razones. Una, porque conocía bien la historia del socialismo y de sus protagonistas y me había impactado mucho. Y otra, porque Felipe González, líder del PSOE en esos momentos, me causó una gran impresión y terminó de decidirme.   

En mi opinión, un buen político debe ser honesto y transparente con sus ciudadanos. En estos momentos habría que desarrollar un aspecto importante, que es el de acercarse más a la población. Hay que tratar de mantener una relación más cercana para poder escuchar sus problemas y ayudar a solucionarlos.    

En el PSOE madrileño, por ejemplo, hemos puesto en marcha una iniciativa por la que cada diputado autonómico tiene asignados un área sectorial y un área territorial. Trabajar en un territorio concreto nos permite conocer en persona qué necesita esa gente.      

P.– ¿Qué es para usted la izquierda?   

R.– La izquierda es la gente que no está de acuerdo con la situación actual.    

La situación de pobreza, de mortalidad infantil, de explotación, etc., es lo que crea esa disconformidad.    

La gente de izquierdas lucha contra la insolidaridad a nivel mundial. Hay que ser conscientes de las limitaciones y de las culpas de cada uno para empezar a solucionar las cosas.   

Creo que, en general, la gente que no se conforma con esta realidad y lucha por un mundo más justo es la gente de izquierdas. Y es una lucha desde la perspectiva de la justicia, no de la caridad.      

 


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