CARMEN CORDERO La sociedad del cotilleo Hoy día lo que mueve a la sociedad, entre otras cosas, es la televisión. Ya no es en general el arte, la cultura..., sino más bien la “culturilla”. Ya no hay trato personal entre el vecino del primero y un vecino del cuarto. No hay diálogo, ni interrelación, a pesar de que estemos en la era de la comunicación. Y es curioso que siendo hoy tan fácil ponerse en contacto en el momento con alguien que está en la otra punta del mundo, poco a poco vayamos eliminando las relaciones con un vecino que ni siquiera tienes que buscarle, que está al lado, en el mismo bloque. Poco a poco hemos dejado de lado la cultura por el cotilleo. Quizás sea por tanta modernización, por esa facilidad de estar en contacto con el mundo gracias a un televisor, que yo en lugar de llamarle comunicación unidireccional llamaría directamente incomunicación social. Y es que después de un trabajo tan estresante..., lo único de lo que se tiene ganas es de llegar a casa y encender la “caja tonta” (esto es ya casi un rito) y que nadie ni nada nos moleste. No se desea aprender, sino entretener el rato. Pero como ya no hay vida en comunidad, ya no se conoce a la vecina del quinto, pues necesitamos ese “cotilleo” en nuestra vida cotidiana. ¿Y dónde lo obtenemos? Pues en la caja tonta, que es nuestra aliada. Y sabemos más de la vida de un personajillo de la televisión que de quien vive puerta con puerta con nosotros. Es muy triste pensar que si alguna vez mi vecino necesitara mi ayuda yo no se la daría porque no le conozco. Aunque, bueno, ¿para qué vamos a ayudar al vecino si tenemos en nuestra súper televisión a un actor que hace que tiene un problema como el suyo y nos coge bastante lejos?
Quizás esta gran expansión tecnológica poco a poco nos convierta en seres
menos sociables. Queriendo saber lo que pasa en el mundo, en nuestro
entorno, pero sin movernos del sofá y con el mando del televisor como
nuestro más fiel amigo.
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