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BEATRIZ ELOLA Globalia: el
dinero
Air Europa lo deja claro en sus anuncios: “Lo hacemos todo por sus vacaciones”. Y no les quepa la menor duda, lo hacen todo. Incluso acabar con los pocos paraísos que conserva la Tierra, si es necesario. La empresa española Globalia, que incluye a Air Europa, Halcón Viajes, Viajes Ecuador, Travelplán y Pepe Car, está intentando construir un hotel de 1.200 habitaciones en un área de 4 millones de metros cuadrados, en el Parque Nacional del Este de República Dominicana, que fue declarado zona protegida en 1975 dada su incalculable riqueza natural y arqueológica. El Parque acoge nada menos que 572 especies vegetales, de las cuales 53 son endémicas (es decir, sólo crecen allí). Es una zona de desove de tortugas, así como el hogar de 144 especies de pájaros y 26 especies de reptiles. En cuanto a su valor cultural, el subsuelo del Parque alberga 23 cuevas con 1.200 pictografías de los indios taínos, antiguos moradores de la isla. Es el complejo arqueológico más importante del Caribe insular. Cuando se creó el Parque, el Gobierno dominicano expropió las tierras a sus dueños, pero éstos conservaron sus títulos de propiedad. La empresa Globalia compró uno de ellos en 1995 a muy bajo coste, porque era una zona no edificable. Ahora está intentando que el Senado apruebe la parcelación del Parque y excluya el área propiedad que tiene, para empezar a construir este faraónico proyecto turístico, mostrando un nulo respeto por los pocos lugares protegidos que hay y que amparan especies únicas en la Tierra, que no olvidemos les permiten sostener –a duras penas– el ciclo vital. Fuera del Parque hay tierra disponible para construir en primera línea de playa, pero a Globalia no le interesa. El negocio es más suculento teniendo su construcción aislada en medio de la naturaleza salvaje, sobre todo cuando el terreno se ha comprado a precio de saldo. Numerosas organizaciones sociales, empresariales y civiles de la República Dominicana, entre ellas la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes, la patronal (CONEP), la Universidad Autónoma de Santo Domingo o el Consorcio Ambiental Dominicano..., han firmado en contra de este atentado contra la naturaleza en una lista que se puede leer en la página web del Parque: www.parquenacionaldeleste.com. El peligro es real, pues ya están vallando la zona. Mientras, los datos de desaparición de especies son alarmantes. E. O. Wilson, biólogo de la Universidad de Harvard, cree que por lo menos de 4.000 a 6.000 especies se extinguen cada año solamente como resultado de la destrucción de los bosques pluviales tropicales como éste, aunque cree que la tasa real de extinción en todo el mundo pudiera ser mucho mayor. Peter Raven, del Jardín Botánico de Missouri, afirma que cada día se extinguen 100 especies, lo que significaría alrededor de 1 cada 15 minutos. El fisiólogo de la Universidad de California en Los Ángeles, Jared Diamond, estima que, si continúan las tendencias actuales, por lo menos el 50 por 100 de todas las especies que actualmente existen se habrán extinguido o estarán en peligro para el año 2050. Tan sólo 50 años necesitamos para destruir lo que la Tierra ha conseguido crear en millones de años. Más de 19.000 especies vegetales y 5.000 especies animales en todo el mundo ya han sido clasificadas como en peligro de extinción, y muchos miles se habrán extinguido cada año antes de que los biólogos las puedan identificar. Del total estimado de 10 a 50 millones de invertebrados, no más de una décima parte habrá sido descrita. De ellos se podrían aprovechar gran cantidad de sustancias útiles, pero se perderán antes de poder hacer uso de las mismas. Son, también, fuente de alimento y cumplen importantes funciones ecológicas en el funcionamiento de la ecosfera. Desgraciadamente, la crisis más severa se da en los bosques pluviales tropicales del planeta, en uno de los cuales se encuentra El Parque Nacional del Este de República Dominicana. En ellos se da la más densa concentración de especies. Sirven de hogar para, por lo menos, el 50 por ciento de todas las especies vivientes; el 90 por 100 según algunos. Y, desgraciadamente, estas zonas necesarias para el equilibrio térmico y la sostenibilidad del planeta no se respetan. Nada. Al ritmo que vamos, todos los bosques tropicales habrán desaparecido en 40 años. Esto es apostar por la desertización del planeta, el hambre y las riadas, como las que han sacudido recientemente República Dominicana y Haití, causando millares de muertos; por la destrucción de la capa de ozono y la consecuente indefensión ante las radiaciones solares perniciosas para la piel (es decir, el cáncer); por el cambio climático y fenómenos como El Niño, los tornados o el calentamiento de los polos, y con ellos las inundaciones y la desaparición de todas las zonas costeras y las que están a poca altura, como los Países Bajos; etcétera, etcétera. Es decir, en último término, apostar por nuestra propia destrucción.
Con una inteligente política forestal de uso y aprovechamiento de estos
bosques, no sería difícil conseguir no sólo conservar estas masas
forestales sino, además, obtener de ellas recursos para sostener a la
población local. Hay muchos proyectos en marcha para llegar a una
explotación sostenible de este ecosistema, pero todavía queda mucho camino
por recorrer hasta detener su destrucción. No permitamos que la codicia de
algunas empresas acabe con lo que es patrimonio de la vida.
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Portada Portadilla Nº Octubre 2004 Reportajes y Entrevistas Sección General © OPIN@R. Las personas interesadas en
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