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Portada Nº Octubre 2004
Reportajes y Entrevistas
Sección General

 


BEATRIZ GARCÍA BLAS


La importancia de llamarse @

Una noticia muy curiosa ha aparecido estos días en los medios de comunicación. No ha pasado de ser eso, curiosa, pero me parece que, detrás de la mera anécdota, subyace algo más importante.   

La información es la siguiente. Un ciudadano chino que había sido padre acudió al registro civil de su ciudad para inscribir a su hijo. Hasta aquí, todo normal. La historia empieza ahora, cuando el individuo les dice a los responsables del registro que el nombre que quiere ponerle a su hijo es el de “@”. Sí, han leído bien. El buen hombre quería llamar a su hijo “arroba”, como el archiconocido símbolo informático usado cada día en los correos electrónicos.   

Extrañados, los responsables del registro le respondieron que la ley china no admite símbolos y cifras en los nombres de los ciudadanos, por lo que se negaron a inscribir al niño como “Wang @” (“Wang” es el apellido del hombre). De hecho, los registros civiles chinos ni siquiera admiten que un nacido en el país tenga un nombre formado por letras del alfabeto latino, por lo que los padres extranjeros deben inscribir a sus hijos usando los hanzi (caracteres chinos). Esto se debe a que los signos latinos no tienen pronunciación en aquella lengua, por lo que, como explica el diario China Morning Daily, todos los nombres deben ser traducidos al chino. Lo mismo ocurre con la “@”.   

Pero estas explicaciones no convencieron al sujeto, que no dudó en denunciar la situación en el diario chino Beijing Morning Post. Según declaró este apasionado de internet, la elección del nombre para su hijo no se debía sólo a su afición por la red, sino también a que, en chino, “arroba” suena de forma similar a “le amo”. ¡Qué curioso! 

Sin embargo, por raro que parezca este caso, lo cierto es que son muchos los padres chinos que buscan nombres originales para sus hijos. Algunos llegan incluso a consultar con monjes o futurólogos para dar con uno que suene bien y que tenga una bella caligrafía.   

Pero bueno, volvamos al tema de la “arroba”, que es el verdaderamente interesante. Aunque lleva mucho tiempo utilizándose, ha sido su aplicación en el mundo de la informática la que ha extendido su uso. Actualmente, es necesario escribir el símbolo con el que se representa para enviar cualquier correo electrónico.    

LOS ORÍGENES DE LA @

El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua señala que “arroba” procede del árabe rub, que significa “cuarta parte”. Mientras que en su primera acepción indica que la arroba es una medida de peso equivalente a 11'502 kilos, en la quinta recoge su uso en informática, como símbolo usado en las direcciones de correo electrónico.   

Pero, ¿cuándo comenzó a utilizarse la “@”? Según publicó el periódico británico The Guardian el 31 de julio de 2000, unos investigadores italianos sostienen que la primera representación escrita de este símbolo aparece en una carta enviada por un mercader florentino, Francesco Lapi, el 4 de mayo de 1536. El documento describe la llegada a España de tres barcos cargados con tesoros procedentes de Latinoamérica. El mercader, que viajaba de Sevilla a Roma, escribe: “Así, una arroba de vino, que es 1/13 de un barril, vale 70 u 80 ducados”. La palabra “arroba” se representaba con el símbolo, ahora tan familiar, de una “a” envuelta por un círculo que nace de su extremo: @.    

Gracias a estos estudios, se descubrió que el signo @ fue desarrollado por los comerciantes italianos en una escritura mercantil que crearon entre la Edad Media y el Renacimiento. Los investigadores italianos aseguran que fue a través de las rutas por el norte de Europa donde el signo adquirió su significado contable contemporáneo: “al precio de”.   

Cuando Ray Tomlinson ideó el correo electrónico, necesitaba usar un signo que separara, en las direcciones electrónicas, el nombre del usuario de internet y el del servidor que prestaba el servicio. ¿Por qué se decidió por la @? En primer lugar, era un signo que ya aparecía en los teclados, dado su uso en los registros contables. En segundo lugar, porque no se prestaría a ninguna confusión, ya que era un símbolo que no formaba parte de ningún nombre. Y finalmente, porque indicaba que la primera parte de la dirección electrónica se encontraba ubicada en el servidor mencionado inmediatamente después de este símbolo. 

Así pues, la modesta @ ha experimentado una espectacular evolución a lo largo del tiempo y del espacio. Como señala el profesor Stabile, uno de los responsables de la investigación que descubrió los orígenes de la @, este signo ha pasado de representar la historia de la navegación a través de los océanos a tipificar el viaje a través del ciberespacio. No debería extrañar, pues, que un apasionado de internet quiera que su hijo lleve tal nombre, el de un símbolo que parece predestinado a convertirse en la seña de identidad de la era digital. 24 octubre 2004   

 


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