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ANGELINO ALEJANDRE
Homenaje en Toledo a los cientos de republicanos que aún yacen en fosas comunes desde la entrada en la ciudad de las tropas de Franco
Más de un centenar de personas rindió homenaje en Toledo a las víctimas de la feroz represión que se desató en la ciudad tras la entrada de las tropas del Ejército de África comandadas por el general Franco, el 27 de septiembre de 1936. Convocadas por la entidad Patio 42, que agrupa al Foro por la Memoria y distintas organizaciones políticas y sindicales toledanas, las personas asistentes al acto leyeron un manifiesto reivindicativo a la entrada del cementerio y depositaron un ramo de flores con los colores republicanos y una corona de rosas rojas en el lugar donde, en medio del más completo y bochornoso abandono, reposan los restos de un numeroso y todavía indeterminado grupo de ejecutados. La génesis de este homenaje data de octubre de 2002, cuando el Ayuntamiento de Toledo acomete una actuación urbanística en el tramo 42 del camposanto municipal, más conocido como "Patio de la Caridad" porque tradicionalmente eran enterrados allí los cuerpos de quienes carecían de recursos para costear la inhumación. En plena faena de vaciado de la extensa parcela, casualmente los obreros descubrieron e identificaron los restos de algunos familiares o amigos dados por desaparecidos en aquellas terribles jornadas que siguieron a la "liberación del Alcázar", un gesta cantada por el régimen franquista cuyo ominoso epílogo no fue otro que la más ruin venganza (Isabelo Herreros, secretario general de Izquierda Republicana, nos explicaba al término del acto que los líderes políticos o sociales que razonablemente podían temer por su vida, dada su clara significación republicana o antifascista, habían tenido tiempo de replegarse a Ocaña, Aranjuez o Madrid, de modo que la saña de los vencedores se ejerció contra quienes pensaron que no eran peligrosos para los franquistas y no iban por tanto a correr peligro quedándose en sus casas). La aparición de estos restos junto a los procedentes de la caridad hace suponer que el Patio 42 fue, en definitiva, el destino final de una parte al menos de las víctimas republicanas tras la toma de Toledo. Aunque hoy por hoy sigue siendo imposible conocer la identidad y cuantía total de los ejecutados, al menos sí se sabe el número de personas que fueron inhumadas en el cementerio toledano. En efecto, gracias a las anotaciones realizadas en aquellas fechas por el funcionario encargado del Libro de Registro, entre el 27 de septiembre y el 13 de octubre de 1936 fueron enterradas en las fosas comunes 727 personas, en sucesivas tandas, registradas en su día con el número total de la misma y la escueta anotación de "desconocidos". Como se dice
en el Manifiesto por la Memoria leído en el acto organizado por Patio 42,
"desde el interés del historiador sería necesaria su contabilidad, su
datación y la determinación de la causa de la muerte. Desde el amor y el
recuerdo de los familiares, la constatación de un hecho presentido pero
nunca confirmado, la inscripción en el registro civil y si no es posible
la identificación individual, al menos el reposo colectivo en un lugar
digno. Y desde la decencia política y cívica, por encima de cualquier
ideología, el reconocimiento para quienes estuvieron, sustancialmente o
accidentalmente, del lado de aquella República legítimamente establecida.
Cualquier gesto, menos la pala excavadora y el osario anónimo y
vergonzante".
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Portada Portadilla Nº Septiembre 2004 Reportajes y Entrevistas Sección General © OPIN@R. Las personas interesadas en
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