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Portada Nº Abril 2005
Cultura, Ciencia y Sociedad
Sección General


JORGE RUIZ FERNÁNDEZ


Especies de vecinos

No es un estudio sociológico. Pero después de centrarme en la observación de mi vecindad, en el análisis del entorno en el cual se basan las relaciones sociales de las distintas especies de individuos que configuran el plural hábitat de una comunidad vecinal, me ha parecido que debía compartirlo con ustedes. Al igual que Darwin realizó un minucioso estudio sobre las distintas especies en las Islas Galápagos, yo he llevado a cabo un estudio de las distintas especies que componen la calle donde vivo.   

El lugar en el que nos vamos a situar se encuentra ubicado en un barrio a las afueras de Getafe, un “pueblo” (tiene más de 160.000 habitantes) de la zona Sur de Madrid. Por lo general se trata de un barrio muy tranquilo, alejado de los agobios de las grandes urbes. Esta zona está experimentando en los últimos años un crecimiento considerable. Lo que antes era campo, ahora se ha convertido en grandes cooperativas de viviendas. Yo mismo he podido constatar este progresivo cambio. Hace dieciocho años, cuando mi familia se trasladó a esta zona, las viviendas eran escasas. La llamaban “Las Malvinas”, ya que por aquel entonces los ingleses trataban de robarles de nuevo a los argentinos las tan preciadas pero lejanas islas. Una situación parecida se vivió con estos terrenos: las constructoras se peleaban por monopolizarlos, así que se enzarzaron en una singular batalla, paralelismo que fue aprovechado por la gente para bautizar de ese modo la zona. Eran las primeras viviendas que se alejaban de los principales pueblos del Sur, como pueden ser Leganés, Getafe o Fuenlabrada. Si estas poblaciones se consideraban alejadas del centro neurálgico, que era Madrid, al nuevo barrio que estaba por construir se le tenía como una de las lejanas islas del Pacífico...   

Al principio eran pocas las familias que se trasladaron a la nueva zona. Buscaban un hogar alternativo, cambiando un pequeño piso por un chalet, formando así las primeras cooperativas de viviendas. Pero dieciocho años son mucho tiempo, y los cambios no se hicieron esperar. Lo que empezó siendo una pequeña “isla”, a base de construir nuevas viviendas se ha convertido en un puente que une una ciudad con otra, casi sin llegar a diferenciar dónde termina una y comienza la otra.  

Una vez ubicado el lugar del estudio, sólo falta por decir que mis observaciones se centrarán en la calle donde vivo, puesto que es donde mejor conocimiento tengo de las diversas especies. Dieciocho años conviviendo con ellos es tiempo más que suficiente para extraer alguna que otra conclusión acerca de las costumbres y las formas de vida que adopta cada uno. Mi casa se encuentra exactamente en la mitad de la calle, lo que me permite tener una posición privilegiada para observar todos los movimientos a ambos lados.  

El análisis se basará en las especies que considero más destacables para poder realizar la siguiente clasificación, que seguro que alguno de los lectores reconocerá a la perfección.

HABLUS POR LOS CODUS

Esta especie proviene de la familia de las aves tropicales. Su descendiente más próximo es la cotorra. Se adapta muy bien a cualquier tipo de hábitat, siempre atento a cualquier suceso y dispuesto a contarlo. Su alimento preferido, por extraño que parezca, no son las pipas, sino los cafés después de comer. Y a ser posible, tomarlo junto a las de su especie. Suelen vivir en parejas, y cuantas más parejas se unan más peligro acarrean al resto de los nidos.  

TRABAJUS A DESTAJUS

Especie invertebrada que se asemeja a la hormiga. Es su falta de vértebras la que le permite agacharse una y otra vez a recoger cualquier objeto que esté mal colocado. Su peor enemigo es el polvo, el cual no lo puede ni ver. Para combatirlo emplea cualquier spray de última generación. Suele emitir alguna que otra melodía mientras realiza sus labores. No descansa ningún día del año, y se dedica plenamente al cuidado de su hormiguero.  

HOMIS HÁBILIS

Esta especie se estancó en el proceso evolutivo. Siempre tratando de superarse con el empleo de algún tipo de herramienta. Propenso a reventar las apacibles mañanas de los fines de semana con insoportables ruidos. Tiene un gran número de utensilios que a veces provocan los celos de la manada. Sus habilidades suelen desarrollarse a edades avanzadas, cuando dispone de un gran tiempo libre, puesto que ya no tiene que salir a cazar.   

CANIS LUPUS

Esta especie se caracteriza por su alto grado de soledad. Siempre permanece al margen del resto del grueso de la manada. No le gusta la compañía de los de su propia especie, por ello siempre le acompaña alguna que otra mascota. Es totalmente autosuficiente y no necesita ningún tipo de ayuda. Es difícil de verlo por las mañanas, aprovecha las noches, a ser posible de luna llena, para dar largos paseos en compañía de su mascota.   

SOLUS TRASNOCHUS

Esta especie sólo se puede apreciar de noche, cuando abandona la cueva para salir a cazar. Al igual que los murciélagos, no soporta la luz del sol. Su vida comienza cuando la luz se pone, volviendo a la cueva con los primeros rayos. Cuando regresa de su salida nocturna realiza extraños movimientos en forma de zig-zag hasta dar con la entrada de la cueva. También duerme colgado boca bajo; sus motivos se deben a extraños mareos. Su peor enemigo no es el ajo, sino el trabajo.    

DEVORUS HOMINIS

Especie considerada muy peligrosa. Tiene un cierto parecido con la mantis religiosa, que tras aparearse termina con la vida del macho. Se reconoce por su aspecto exterior, pero son sus colores llamativos los que resultan irresistibles. De esta forma es como llama la atención de sus víctimas. Posee un olfato muy desarrollado y es capaz de oler el dinero a varios kilómetros de distancia. Suele ausentarse largas temporadas fuera de su hogar. Cuando regresa lo hace acompañada, pero curiosamente siempre sale sola.  

FAMILIS NUMEROSIS

Especie en peligro de extinción. Son pocos los ejemplares que podemos encontrar a lo largo de la geografía española. A pesar de ser tantos componentes, la manada vive en aparente comunidad. Sólo cuando la madre abandona la madriguera, las crías aprovechan para montar una jauría. Lo que más llama la atención de esta especie son las numerosas camadas que tiene a lo largo de su ciclo de vida. La madre llega un momento en el cual es incapaz de reconocer a sus crías, pero a éstas tampoco les importa mucho.   

VAGUS ALCOHÓLICUS

Es una especie híbrida, mezcla entre el perezoso y el orangután. Su alimentación se compone básicamente de líquidos. Al igual que los camellos, posee una capacidad asombrosa para poder ingerirlos en grandes cantidades. Pasa largas horas buscando cobijo entre las barras de los bares. Emplea su horrible aliento como defensa ante posibles ataques. Destacan sus colores rojizos en la nariz, así como en sus mofletes. Su visión según avanza el día se va volviendo más borrosa, hasta el punto de quedarse "ciego". Cuando regresa a la leonera lleva una trompa más grande que la de los elefantes.  

DINERUS AMONTONIS

Especie protegida. Su singular aspecto nos permite diferenciarlo con claridad. Su plumaje engominado hacia atrás, junto al intenso olor que desprende a perfume francés, le hace inconfundible. Utiliza un mecanismo para llamar la atención de las hembras muy similar al del pavo real. Muestra el fajo de billetes entre los dedos abriéndolos en forma de abanico, igual que el plumaje de la cola del pavo. Su madriguera muestra un aspecto más sofisticado que el del resto de los de su hábitat. A lo largo del año realiza numerosas migraciones hacia climas tropicales: Cancún, Miami..., son sus preferidos. Se alimenta a base de caviar y ostras.   

* * * * * *

Sin duda, más de uno habrá identificado alguna, varias o todas las especies citadas con alguno de sus vecinos. La conclusión final a la que he llegado es que vivir en comunidad no resulta tan fácil como parece. Cada persona tiene sus propios hábitos y costumbres.

Nuestros vecinos, tan próximos, pero a la vez tan distintos y distantes. 5 febrero 2005     

 


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