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Portada Nº Abril 2005
Cultura, Ciencia y Sociedad
Sección General


TAMARA VITÓN LIQUETE


¿Qué es la moda?

Durante los últimos tiempos se ha considerado que la moda es un placer frívolo y egoísta que reafirma la vanidad del ser humano y divide las clases sociales de acuerdo con ella. Pero el mundo de la moda es mucho más que eso. Al igual que miles de costumbres, la moda habla de la sociedad y su idiosincrasia, muestra qué elementos tienen importancia en una cultura y de qué manera su gente vive y se desenvuelve en un momento histórico determinado, al mismo tiempo que éste influye mucho en el qué y cómo sea esta vestimenta.

Es cierto que sólo algunos tienen acceso a ella, pero la política, la economía, la religión e incluso las artes han pecado de elitistas a lo largo de la historia, por tanto, no es extraño que el gusto por las telas y texturas haya sido y sea hasta la actualidad, privilegio de pocos, a pesar de que existen alternativas para cualquier presupuesto, y si no ahí tenemos el ejemplo del paradigmático “fenómeno Zara” que arrasa en todo el mundo. ¿Su secreto?: popularizar moda de calidad media a precios razonables, por la sencilla razón de que no todos los bolsillos pueden acceder a un Chanel o un Armani.

Pero, ¿Qué es la moda? ¿A qué se denomina nueva modernidad? ¿Son las top models nuevos iconos de la era moderna? ¿Son los diseñadores los artistas del nuevo milenio? ¿Lo clásico sigue siendo moderno? ¿Por qué en plena cuesta de enero la gente se agolpa en las calles para comprar desenfrenadamente? ¿Por qué el consumo de productos de lujo crece cada año? ¿Qué es lo que nos impulsa a comprar y seguir las tendencias? ¿La moda avanza o vuelve al pasado?

Precisamente todas las publicaciones de moda coinciden, la nueva modernidad es una vuelta al pasado mezclado con lo actual: la belleza de un estampado gráfico con el romanticismo de una muselina de flores, lo efímero mezclado con lo duradero, pero todo esto supone un coste, en muchos casos elevadísimo, al que solo una minoría puede acceder, pero lo cierto es que ese consumo de lujo aumenta cada año, sobre todo en países asiáticos donde la manera de demostrar poderío se basa en exhibir estos objetos de deseo, de esta manera se rompe con el mito de la crisis del lujo y de la moda siendo esta industria la segunda en Francia y la primera en Italia, ¿qué es lo que está pasando? Según un artículo publicado en el especial “colecciones otoño-invierno 2003-04” de la revista Telva, las clientas fieles a la alta costura en todo el mundo no supera las 300, pero lo cierto es que tiendas de la categoría de Etro, Valentino o Cartier han abierto sus puertas en nuestra capital, tiendas que no se pueden contentar con ese público fiel que siempre viste Chanel y lleva joyas de Carrera y Carrera, sino que aspiran a echar las redes hacia un sector con menor poder adquisitivo pero que puede concederse un capricho.

Es ahí cuando llega la pregunta del millón ¿por qué consumimos lujo? El lujo es una obra de arte creada artesanalmente para un público exclusivo en el que el precio es lo menos importante, la clave esta en su valor, en el prestigio de poseer un bien único, escaso y tremendamente deseado en todos los rincones del planeta fashion, para alcanzar un determinado estatus en la sociedad, en las emociones que se asocian a marcas de prestigio y a la calidad de los diseños y materiales utilizados. Pero este lujo está cambiando, se está democratizando, por lo que para sobrevivir a la exclusividad, la personalización de estos exclusivos artículos es la única salida.

Según Tomas Maier, director creativo de Bottega Veneta”el cliente lo que busca es comprar algo que le haga sentirse especial” de ahí que las mejores firmas del sector ofrezcan a sus clientes, como es el caso de Gucci, un sinfín de tipos de pieles en distintas tonalidades para personalizar los bolsos a su gusto.

El lujo es solo un pequeño punto dentro del mundo de la moda, esa institución que nos rodea en todos los momentos de nuestras vidas y nos enmarca, aunque no queramos, dentro de una de las muchas “tribus urbanas” que existen. Podemos decir que la moda es un fenómeno de masas del que nadie puede escapar.

Otro de los fenómenos que estamos observando en estas últimas temporadas es una constante vuelta al pasado: los 50 ; con la época dorada del cine de Hollywood, con Grace Kelly las estolas de piel y los twin set ,los 60 o “sixties”; con las prendas de fieltro o satén doble y ese aire inocente-cursi que propusieron Cardin o Courreges; los 70 y el power flower de los hippies y los 80 con la moda “punk” han sido las décadas más repetidas en las últimas colecciones de los grandes maestros de este nuevo arte, pero ¿qué es lo que pasa? ¿Es que no hay innovación en los nuevos talentos de la moda? ¿O es la nostalgia al pasado lo que hace recrear otras épocas? Son interrogantes algo complicados de responder, lo que sí es cierto es que en la calle vemos chicas con abrigos muy “sixties” que los llevan, según palabras textuales, porque es tendencia o porque la moda sesentera les gusta.

Ante esto se nos puede presentar la duda del retroceso de la moda en vez de su avance, lo cierto es que a este dilema le podemos adjudicar el siguiente planteamiento: se toman modelos del pasado pero sin renunciar al futuro, esto lo podemos ver en los múltiples grafismos, muchos ciertamente inspirados en los 60 o 70, pero con un toque que les aleja del pasado al mezclarlos con prendas nuevas, cortes innovadores, tejidos ergonómicos y diseños de vanguardia.

Estas nuevas prendas y nuevos diseños los tenemos gracias a los artistas del nuevo milenio: los diseñadores, que nos muestran cada temporada sus nuevas propuestas en las grandes pasarelas internacionales, espectáculos dignos de presenciar con actores, y principalmente actrices, de carne y hueso: las tops models, iconos de la moda y belleza de esta “new age”.

Dos de estos grades iconos son Giorgio Armani, maestro de la costura desde hace casi 30 años e Inés Sastre, una de nuestras modelos más cotizadas, que comparten dos cosas en común: la primera que son amigos íntimos, de esos que salen a cenar cuando coinciden en algún punto del planeta y segundo, que son dos clásicos sin fecha de caducidad. La pregunta es ¿por qué son dos clásicos que siguen en primera fila en un negocio tan cambiante como la moda? Un reportaje publicado en la revista Elle España en septiembre del 2000 les muestra juntos y aborda esta cuestión. Las conclusiones a las que se llega es que lo verdaderamente revolucionario, moderno y vanguardista es el esfuerzo por no provocar y llevar lo que realmente te siente bien y no la tendencia “te quede como te quede”, que es precisamente la máxima que Giorgio e Inés llevan a rajatabla.

Según declaraciones de la propia Inés “la moda es tu mejor aliado, tu carta de presentación, una manera de respetar a los demás, pero nunca debes dejar que te anule” “con el tiempo vas descubriendo lo que te va, lo que debes esconder y cómo sacarte el mejor partido”.Armani por su parte agrega que “la mujer debe aprender a controlarse frente al espejo y ver qué moda le ayuda a estar más favorecida. La clave es control”.

Pero Armani no es el único mago de la moda ni Inés la única súper modelo. Los diseñadores y las modelos se han convertido en la última década en los grandes protagonistas del fascinante mundo de la moda.

A principios de los 90 el boom de las top models sacudió el planeta con la llegada a las pasarelas de unas jovencísimas Linda Evangelista, Christy Turlington, Claudia Schiffer, Judit Mascó, Inés Sastre, Carla Bruni...y los diseñadores tomaban cada vez más protagonismo, antes casi inexistente, del que poseían dentro de esta gran industria. Las páginas de las revistas de moda, y las que no lo eran, las llenaba la vida, entrevistas, reportajes y opiniones de los diseñadores y las modelos. Buen ejemplo de ello, y como pequeña muestra, lo podemos observar en la misma revista de enero de 1996 que ofrece un amplísimo reportaje sobre algunos de los grandes diseñadores de occidente como Jean Paul Gautier, Thierry Mugler , Christian Lacroix o el tunecino Azzedine Alaia uno de los creadores más subversivos, eclécticos y admirado por muchos de sus compañeros de profesión (además de haber sido uno de los favoritos de Greta Garbo). Según Jonh Galliano en un número publicado en años posteriores”su influencia sobre los diseñadores es evidente en todas partes”,otro de sus colegas que se atreve a calificarle es Calvin Klein que le define simplemente como “un genio” o la revista semanal del Diario 16 “Gente” del 4 de noviembre de 1990 que publica una entrevista a una recién estrenada modelo Inés Sastre que con tan sólo 17 años declaraba que “las modelos españolas están de moda” y no le faltaba razón.

El impulso de la moda española en estos últimos años está siendo tan grande que está llegando a todos los rincones del planeta, y no precisamente solo la de los grandes diseñadores como Roberto Torreta o Adolfo Domínguez, sino la moda de la de la calle, la que todo el mundo compra: la moda de Inditex o más conocida como la todopoderosa y omnipresente Zara.

Desde Madrid a Tokio pasando por Emiratos Árabes y Nueva York, la compañía Inditex registra, según datos de la revista Elle de septiembre de 2002, una inauguración cada dos días y medio entre Zara, stradivarius, Massimo Dutti, Pull and Bear, Oysho, Kiddys Class y Berschka, y es que según un estudio llevado a cabo por la compañía, publicado en la misma revista, sus clientas visitan estas tienda una media de 17 veces al año frente a 4 que acuden a otros establecimientos.

Y es que el “fenómeno Zara” arrasa allá por donde pasa, pero ¿cómo es esto posible? La respuesta es simple: según las respuestas de varias estudiantes encuestadas, Zara es el comercio que más se adapta a sus necesidades por varios motivos, el primero es que la relación calidad precio es inmejorable, y el segundo es que “Zara siempre tiene lo que se lleva, lo que pasa es que te arriesgas a que todo el mundo lleve lo mismo”. Podemos pensar que existe este gran inconveniente y es que la existencia de este gran número de tiendas puede conducir a la masificación, pero eso ya esta pensado , según José María Castellano, consejero delegado de Zara, asegura que ”si la compañía tiene éxito, se debe a que trata de reducir el tiempo de respuesta ante las demandas” lo que quiere decir que si una prenda no se vende y la gente lo que busca es otra cosa ellos se ponen en marcha y en pocos días, sin esperar a la siguiente colección, es más que posible que esa demanda se encuentre en esas tiendas que no venden lo que en principio ofrecía, por eso tiene tanto éxito, ese es el motivo de que todo el mundo compre en Zara, desde una estudiante a Chelsea Clinton o Claudia Schiffer que, según los mallorquines, hace que de su tarjeta salga humo cada vez que entra en Zara, por eso según Castellano “Zara aún no ha llegado a la cúspide y en cuatro años habrá crecido al menos dos veces más” y es en parte por esa razón por lo que en rebajas Zara está lleno hasta la bandera, siendo prácticamente imposible penetrar en su interior donde es posible ver gente comprar frenéticamente.

El fenómeno Zara ha revolucionado la moda, pero no solo ha sido ella sino que en la moda influyen también aspectos tan importantes como la publicidad los anuncios de marcas y establecimientos de moda, que marcan tendencia cada temporada.

Para saber que es lo que la moda propone cada nueva temporada hemos de estar atentos y asomarnos a las pasarelas internacionales para ver las propuestas que los grandes modistos nos proponen, y así saber lo que se lleva y lo que no, cuales son los hits de la temporada y qué es lo que los cool hunters (o cazadores callejeros de tendencias) han detectado que será un boom entre los miles de seguidores de las últimas tendencias.
8 febrero 2005     

 


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