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TAMARA
VITÓN LIQUETE
¿Qué es la
moda?
Durante los últimos tiempos se ha considerado que la moda es un placer
frívolo y egoísta que reafirma la vanidad del ser humano y divide las
clases sociales de acuerdo con ella. Pero el mundo de la moda es mucho más
que eso. Al igual que miles de costumbres, la moda habla de la sociedad y
su idiosincrasia, muestra qué elementos tienen importancia en una cultura
y de qué manera su gente vive y se desenvuelve en un momento histórico
determinado, al mismo tiempo que éste influye mucho en el qué y cómo sea
esta vestimenta.
Es cierto que sólo algunos tienen acceso a ella, pero la política, la
economía, la religión e incluso las artes han pecado de elitistas a lo
largo de la historia, por tanto, no es extraño que el gusto por las telas
y texturas haya sido y sea hasta la actualidad, privilegio de pocos, a
pesar de que existen alternativas para cualquier presupuesto, y si no ahí
tenemos el ejemplo del paradigmático “fenómeno Zara” que arrasa en todo el
mundo. ¿Su secreto?: popularizar moda de calidad media a precios
razonables, por la sencilla razón de que no todos los bolsillos pueden
acceder a un Chanel o un Armani.
Pero, ¿Qué es la moda? ¿A qué se denomina nueva modernidad? ¿Son las top
models nuevos iconos de la era moderna? ¿Son los diseñadores los artistas
del nuevo milenio? ¿Lo clásico sigue siendo moderno? ¿Por qué en plena
cuesta de enero la gente se agolpa en las calles para comprar
desenfrenadamente? ¿Por qué el consumo de productos de lujo crece cada
año? ¿Qué es lo que nos impulsa a comprar y seguir las tendencias? ¿La
moda avanza o vuelve al pasado?
Precisamente todas las publicaciones de moda coinciden, la nueva
modernidad es una vuelta al pasado mezclado con lo actual: la belleza de
un estampado gráfico con el romanticismo de una muselina de flores, lo
efímero mezclado con lo duradero, pero todo esto supone un coste, en
muchos casos elevadísimo, al que solo una minoría puede acceder, pero lo
cierto es que ese consumo de lujo aumenta cada año, sobre todo en países
asiáticos donde la manera de demostrar poderío se basa en exhibir estos
objetos de deseo, de esta manera se rompe con el mito de la crisis del
lujo y de la moda siendo esta industria la segunda en Francia y la primera
en Italia, ¿qué es lo que está pasando? Según un artículo publicado en el
especial “colecciones otoño-invierno 2003-04” de la revista Telva, las
clientas fieles a la alta costura en todo el mundo no supera las 300, pero
lo cierto es que tiendas de la categoría de Etro, Valentino o Cartier han
abierto sus puertas en nuestra capital, tiendas que no se pueden contentar
con ese público fiel que siempre viste Chanel y lleva joyas de Carrera y
Carrera, sino que aspiran a echar las redes hacia un sector con menor
poder adquisitivo pero que puede concederse un capricho.
Es ahí cuando llega la pregunta del millón ¿por qué consumimos lujo? El
lujo es una obra de arte creada artesanalmente para un público exclusivo
en el que el precio es lo menos importante, la clave esta en su valor, en
el prestigio de poseer un bien único, escaso y tremendamente deseado en
todos los rincones del planeta fashion, para alcanzar un determinado
estatus en la sociedad, en las emociones que se asocian a marcas de
prestigio y a la calidad de los diseños y materiales utilizados. Pero este
lujo está cambiando, se está democratizando, por lo que para sobrevivir a
la exclusividad, la personalización de estos exclusivos artículos es la
única salida.
Según Tomas Maier, director creativo de Bottega Veneta”el cliente lo que
busca es comprar algo que le haga sentirse especial” de ahí que las
mejores firmas del sector ofrezcan a sus clientes, como es el caso de
Gucci, un sinfín de tipos de pieles en distintas tonalidades para
personalizar los bolsos a su gusto.
El lujo es solo un pequeño punto dentro del mundo de la moda, esa
institución que nos rodea en todos los momentos de nuestras vidas y nos
enmarca, aunque no queramos, dentro de una de las muchas “tribus urbanas”
que existen. Podemos decir que la moda es un fenómeno de masas del que
nadie puede escapar.
Otro de los fenómenos que estamos observando en estas últimas temporadas
es una constante vuelta al pasado: los 50 ; con la época dorada del cine
de Hollywood, con Grace Kelly las estolas de piel y los twin set ,los 60 o
“sixties”; con las prendas de fieltro o satén doble y ese aire
inocente-cursi que propusieron Cardin o Courreges; los 70 y el power
flower de los hippies y los 80 con la moda “punk” han sido las décadas más
repetidas en las últimas colecciones de los grandes maestros de este nuevo
arte, pero ¿qué es lo que pasa? ¿Es que no hay innovación en los nuevos
talentos de la moda? ¿O es la nostalgia al pasado lo que hace recrear
otras épocas? Son interrogantes algo complicados de responder, lo que sí
es cierto es que en la calle vemos chicas con abrigos muy “sixties” que
los llevan, según palabras textuales, porque es tendencia o porque la moda
sesentera les gusta.
Ante esto se nos puede presentar la duda del retroceso de la moda en vez
de su avance, lo cierto es que a este dilema le podemos adjudicar el
siguiente planteamiento: se toman modelos del pasado pero sin renunciar al
futuro, esto lo podemos ver en los múltiples grafismos, muchos ciertamente
inspirados en los 60 o 70, pero con un toque que les aleja del pasado al
mezclarlos con prendas nuevas, cortes innovadores, tejidos ergonómicos y
diseños de vanguardia.
Estas nuevas prendas y nuevos diseños los tenemos gracias a los artistas
del nuevo milenio: los diseñadores, que nos muestran cada temporada sus
nuevas propuestas en las grandes pasarelas internacionales, espectáculos
dignos de presenciar con actores, y principalmente actrices, de carne y
hueso: las tops models, iconos de la moda y belleza de esta “new age”.
Dos de estos grades iconos son Giorgio Armani, maestro de la costura desde
hace casi 30 años e Inés Sastre, una de nuestras modelos más cotizadas,
que comparten dos cosas en común: la primera que son amigos íntimos, de
esos que salen a cenar cuando coinciden en algún punto del planeta y
segundo, que son dos clásicos sin fecha de caducidad. La pregunta es ¿por
qué son dos clásicos que siguen en primera fila en un negocio tan
cambiante como la moda? Un reportaje publicado en la revista Elle España
en septiembre del 2000 les muestra juntos y aborda esta cuestión. Las
conclusiones a las que se llega es que lo verdaderamente revolucionario,
moderno y vanguardista es el esfuerzo por no provocar y llevar lo que
realmente te siente bien y no la tendencia “te quede como te quede”, que
es precisamente la máxima que Giorgio e Inés llevan a rajatabla.
Según declaraciones de la propia Inés “la moda es tu mejor aliado, tu
carta de presentación, una manera de respetar a los demás, pero nunca
debes dejar que te anule” “con el tiempo vas descubriendo lo que te va, lo
que debes esconder y cómo sacarte el mejor partido”.Armani por su parte
agrega que “la mujer debe aprender a controlarse frente al espejo y ver
qué moda le ayuda a estar más favorecida. La clave es control”.
Pero Armani no es el único mago de la moda ni Inés la única súper modelo.
Los diseñadores y las modelos se han convertido en la última década en los
grandes protagonistas del fascinante mundo de la moda.
A principios de los 90 el boom de las top models sacudió el planeta con la
llegada a las pasarelas de unas jovencísimas Linda Evangelista, Christy
Turlington, Claudia Schiffer, Judit Mascó, Inés Sastre, Carla Bruni...y
los diseñadores tomaban cada vez más protagonismo, antes casi inexistente,
del que poseían dentro de esta gran industria. Las páginas de las revistas
de moda, y las que no lo eran, las llenaba la vida, entrevistas,
reportajes y opiniones de los diseñadores y las modelos. Buen ejemplo de
ello, y como pequeña muestra, lo podemos observar en la misma revista de
enero de 1996 que ofrece un amplísimo reportaje sobre algunos de los
grandes diseñadores de occidente como Jean Paul Gautier, Thierry Mugler ,
Christian Lacroix o el tunecino Azzedine Alaia uno de los creadores más
subversivos, eclécticos y admirado por muchos de sus compañeros de
profesión (además de haber sido uno de los favoritos de Greta Garbo).
Según Jonh Galliano en un número publicado en años posteriores”su
influencia sobre los diseñadores es evidente en todas partes”,otro de sus
colegas que se atreve a calificarle es Calvin Klein que le define
simplemente como “un genio” o la revista semanal del Diario 16 “Gente” del
4 de noviembre de 1990 que publica una entrevista a una recién estrenada
modelo Inés Sastre que con tan sólo 17 años declaraba que “las modelos
españolas están de moda” y no le faltaba razón.
El impulso de la moda española en estos últimos años está siendo tan
grande que está llegando a todos los rincones del planeta, y no
precisamente solo la de los grandes diseñadores como Roberto Torreta o
Adolfo Domínguez, sino la moda de la de la calle, la que todo el mundo
compra: la moda de Inditex o más conocida como la todopoderosa y
omnipresente Zara.
Desde Madrid a Tokio pasando por Emiratos Árabes y Nueva York, la compañía
Inditex registra, según datos de la revista Elle de septiembre de 2002,
una inauguración cada dos días y medio entre Zara, stradivarius, Massimo
Dutti, Pull and Bear, Oysho, Kiddys Class y Berschka, y es que según un
estudio llevado a cabo por la compañía, publicado en la misma revista, sus
clientas visitan estas tienda una media de 17 veces al año frente a 4 que
acuden a otros establecimientos.
Y es que el “fenómeno Zara” arrasa allá por donde pasa, pero ¿cómo es esto
posible? La respuesta es simple: según las respuestas de varias
estudiantes encuestadas, Zara es el comercio que más se adapta a sus
necesidades por varios motivos, el primero es que la relación calidad
precio es inmejorable, y el segundo es que “Zara siempre tiene lo que se
lleva, lo que pasa es que te arriesgas a que todo el mundo lleve lo
mismo”. Podemos pensar que existe este gran inconveniente y es que la
existencia de este gran número de tiendas puede conducir a la
masificación, pero eso ya esta pensado , según José María Castellano,
consejero delegado de Zara, asegura que ”si la compañía tiene éxito, se
debe a que trata de reducir el tiempo de respuesta ante las demandas” lo
que quiere decir que si una prenda no se vende y la gente lo que busca es
otra cosa ellos se ponen en marcha y en pocos días, sin esperar a la
siguiente colección, es más que posible que esa demanda se encuentre en
esas tiendas que no venden lo que en principio ofrecía, por eso tiene
tanto éxito, ese es el motivo de que todo el mundo compre en Zara, desde
una estudiante a Chelsea Clinton o Claudia Schiffer que, según los
mallorquines, hace que de su tarjeta salga humo cada vez que entra en
Zara, por eso según Castellano “Zara aún no ha llegado a la cúspide y en
cuatro años habrá crecido al menos dos veces más” y es en parte por esa
razón por lo que en rebajas Zara está lleno hasta la bandera, siendo
prácticamente imposible penetrar en su interior donde es posible ver gente
comprar frenéticamente.
El fenómeno Zara ha revolucionado la moda, pero no solo ha sido ella sino
que en la moda influyen también aspectos tan importantes como la
publicidad los anuncios de marcas y establecimientos de moda, que marcan
tendencia cada temporada.
Para saber que es lo que la moda propone cada nueva temporada hemos de
estar atentos y asomarnos a las pasarelas internacionales para ver las
propuestas que los grandes modistos nos proponen, y así saber lo que se
lleva y lo que no, cuales son los hits de la temporada y qué es lo que los
cool hunters (o cazadores callejeros de tendencias) han detectado que será
un boom entre los miles de seguidores de las últimas tendencias.
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