MAR SÁNCHEZ El ruido y la furia de Urdaci Como a Cortázar –salvando las distancias– siempre me gustó jugar con las palabras y la semántica. Además de ser un entretenimiento mental que se puede realizar en cualquier lugar, supone un escape emocional positivo y repleto de connotaciones irónicas que fácilmente nos conduce a una sonrisa caprichosa o, incluso, a rayar en el absurdo. Y nada más gratificante en algunos momentos del día que poderse evadir de la realidad o transformarla en moneda de cambio hacia un universo lleno de paradojas, ironías, sutilezas, chistes mentales o sonrisas malintencionadas. El título del libro de Alfi:edo Urdaci, Días de ruido y furia, me ha provocado multitud de momentos irónicos, donde la sonrisa ha dado pie a la carcajada pura y dura. Un estado de ánimo que, sin lugar a dudas, comprenderán los telespectadores que hayan sufrido los informativos partidistas que Urdaci realizó en su etapa como director de este área de TVE. ¿O no es de risa que alguien que ha perdido la credibilidad, por el abuso de poder que demostró, quiera, a estas alturas, reivindicar su labor periodística? ¿ No será, más bien, que el señor Urdaci, después de perder su puesto de manipulador relevante, desea hacer mucho ruido debido a la furia que le ha producido la pérdida de su puesto? Por otra parte, al ser este un título ambiguo, se puede analizar desde otro punto de vista: el ruido y la furia que en determinados días sentimos muchos y expresamos a viva voz. ¿O no fuimos numerosos los que, furiosos, pedimos la dimisión de Urdaci a gritos en las manifestaciones, con el consiguiente ruido y subida de decibelios? Más de una oportunidad nos dio para hacerlo, en masa y hasta en solitario. Sin ir más lejos, y por destacar algunas, su entrevista de guante blanco al señor Aznar, sus noticias sesgadas en el caso del Prestige, la manipulación de la información de la huelga general –que le costó la denuncia de CC.OO. y que perdió RTVE ante los tribunales–, las informaciones manipuladas sobre las manifestaciones del "no a la guerra", y, como guinda del pastel, la ínfima profesionalidad que demostró durante el periodo comprendido entre el 11 y el 14-M. La lista de actuaciones alfombra –¿o quizás sería mejor denominarlas felpudo?– han dado para mucho y hasta es cansino realizar esta ardua tarea mental. Son tan conocidas y evidentes que es mejor omitirlas para no aburrir. Ahora bien, en cuestión de alfombra y peloteo sólo un inciso: el capítulo dedicado a Letizia Ortiz. No es que esté ni mal ni bien que ensalce a una compañera, pero es más que curioso que la elegida sea precisamente la actual Princesa de Asturias. Disculpen, pero despide un tufillo a "genio y figura" con la firma y la rúbrica de Alfredo Urdaci. Si el objetivo del autor ha sido hacer mucho ruido con su furia, tendremos que admitir que lo ha conseguido incluso antes de salir su obra a la venta en las librerías. La mayoría de los medios más próximos a la derecha recalcitrante ya se han encargado de darlo a conocer ampliamente: La Razón ha publicado un capítulo completo y Luis María Anson le ha dedicado un artículo en su columna "canela fina"; El Mundo ofreció una amplia entrevista a Alftedo Urdaci en su Magazín dominical. Y si ustedes se dan una vuelta por internet, verán páginas y páginas dedicadas al libro. Lo que a todos
nos gustaría saber es lo que se ha quedado Urdaci en el tintero y si es
capaz de hacer una autocrítica seria. Por lo que sabemos hasta ahora,
tendremos que añadir su nombre a tantos otros personajes pertenecientes a
las filas del PP que continúan queriendo hacer mucho ruido, cargados de
furia, por los resultados de las elecciones del 14-M. Resultados que les han
llevado a quedarse sin sus cargos, sillones o despachos. Una circunstancia
previsiblemente transitoria en Alftedo Urdaci, que no tardará mucho en
conseguir otro puesto relevante. Ahora, la pregunta es: ¿qué contrato
conseguirá, y en qué medio, como penúltimo pago a sus "servicios prestados"?
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