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Portada Nº Abril 2005
Reportajes y Entrevistas
Sección General

 


LETICIA ALONSO


“Sí” a la Constitución Europea entre el escaso 42 por ciento
que la votó

España es ya el primer país que ha dicho sí a la Constitución Europea. El referéndum del 20 de febrero se saldó con el apoyo del 76,73 por ciento de los votantes al nuevo tratado, frente a un 17,24 por ciento que se opuso. Un total de 14,2 millones de españoles acudió a las urnas, de los casi 35 millones que estaban convocados, lo que situó la participación en el 42 por ciento, la más baja de la historia democrática española. De esos 14,2 millones de ciudadanos que decidieron acudir al colegio electoral a posicionarse sobre la Constitución Europea, 10,8 millones de ellos dijeron que sí.

La abstención se convirtió en protagonista de la jornada electoral. Durante las semanas de campaña el miedo a no alcanzar una participación razonable sobrevolaba las sedes políticas, especialmente en La Moncloa, pero nadie se atrevía a fijar lo que hubiese sido un éxito o un fracaso. El 42 por ciento de participación alcanzado es un dato de valoración relativa. Es aceptable, aunque se sitúa por debajo de la cota alcanzada en las últimas elecciones al Parlamento Europeo de 2004, con un 45 por ciento, y de la que ya se comento era preocupantemente baja.

De 33.562.825 españoles convocados a votar, sólo acudieron 14.204.663, de los cuales apoyaron el sí 10.804.464, frente a 2.428.409 que respaldaron el no.

Debe recordarse que el referéndum no era vinculante, sino consultivo, y que aún es necesaria la ratificación de la Constitución Europea en las Cortes. Además, ésta no entrará en vigor hasta que sea ratificada por todos los miembros de la Unión Europea, no antes de finales de 2006. España ha sido el primero, pero los españoles no han demostrado ser los primeros interesados.

Era el cuarto referéndum que se celebraba en España desde la Transición, tras el de 1976 para la reforma política, la de 1978 sobre la Constitución española y la de 1986 sobre el ingreso en la OTAN. De todas, la del 20-F ha sido la que ha experimentado una participación más baja.

Este baile de números, estudiados con precisión, dan muestra de que el éxito y el fracaso son relativos y que pueden hacerse múltiples interpretaciones de sus resultados, pero que la realidad es que España ha dicho sí a la Constitución Europea, lo que sería un éxito, pero que un 57 por ciento se ha abstenido de decir nada, lo que sería un fracaso.

Mientras, los partidos políticos aprovechan para resaltar o silenciar los datos que más les interesan y para seguir echándose cosas en cara, a pesar de que las dos principales formaciones políticas, PSOE y PP, defendían lo mismo, defendían el sí, aunque en numerosas ocasiones pareciese todo lo contrario.   

“GANAMOS TODOS, ESPAÑA Y EUROPA”

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, impulsor de que este referéndum sea el primero convocado en Europa, se sentía muy satisfecho ayer con el resultado y aseguraba que “hemos hecho historia de Europa, porque todos los países esperaban con mucha atención nuestra respuesta. A esos países les digo: os invitamos a seguir el camino que hemos iniciado en España”. Zapatero se expresaba así ante los medios de comunicación reunidos en el Palacio de la Moncloa, e hizo dos lecturas de los resultados salientes del referéndum: por un lado, “la clara vocación europeísta” de los españoles, y por otro, el respaldo a su propia gestión, y añadió que “el resultado confirma de forma evidente una parte muy importante de mi propio proyecto político”.

Añadió que con el sí “los españoles hemos expresado la voluntad de participar activamente en la construcción europea y de abanderar la Europa de la paz, de la solidaridad y de la tolerancia”.

Pero el presidente trató de no caer en triunfalismos y, dando muestra de su popular talante, quiso dar las gracias “a todos los partidos políticos, su contribución a la riqueza del debate democrático durante la campaña, y al desarrollo ordenado y modélico de la jornada electoral”. “Hoy nadie ha perdido; han ganado Europa, la Constitución Europea y España”, añadió el presidente.

Zapatero aseguró sentirse “muy satisfecho” con el hecho de que “14 millones de españoles hayan acudido a las urnas y, de ellos, 10 millones hayan dicho sí”.

Aprovechó también su comparecencia para hacer una mención a las elecciones portuguesas que se llevaron a cabo el mismo día y que concluyeron con la victoria del líder socialista José Sócrates, tras años de gobierno socialdemócrata, y que es comparado con la figura del presidente español. Portugal es otro de los miembros de la UE que ratificará vía referéndum la Constitución Europa, y lo más probable es que Zapatero participe en la campaña del sí que se realice en este país.    

“VOTO DE CASTIGO” A ZAPATERO

El Partido Popular hizo una lectura distinta de los resultados. Se felicitó por el sí, pero culpó al Gobierno de la alta abstención. Ángel Acebes y Mariano Rajoy fueron los líderes populares encargados de valorar la jornada electoral y sus discursos siguieron una misma línea, clara y contundente.

El secretario general del PP, Ángel Acebes se encargó de hacer las primeras críticas. Acababan de cerrarse los colegios electorales y las primeras encuestas salían a la luz. Acebes resaltó que había sido “la participación más baja en ninguna convocatoria nacional que se haya celebrado hasta ahora en España”, pero pronto encontró un claro responsable y cargó al Gobierno con todas las culpas al afirmar: “Es un fracaso de quien convocó y quien lo hizo fue el señor Rodríguez Zapatero. De cada 10 españoles a los que el presidente del Gobierno les ha pedido que fueran a las urnas, sólo han ido cuatro”.

El Partido Popular también defendió el sí durante la campaña electoral y también se comprometió a movilizar a su electorado para que acudiera el 20-F a las urnas, pero parece que ellos tampoco lo han conseguido, e incluso cabe destacar que en la comunidad de Madrid el no ha alcanzado porcentajes muy altos, especialmente en aquellos barrios considerados más de derechas, donde el PP obtiene habitualmente sus mejores resultados electorales, ya que aquí el porcentaje de noes ha sido muy superior al de la media nacional.

A las diez de la noche, con el 99 por ciento escrutado, comparecía el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, y, aunque no culpó de forma directa a Zapatero por la baja participación registrada, sí dijo que el presidente “quiso ser el primero, ser un modelo y se precipitó. Esta participación no es modelo para nadie”.

Para Rajoy la escasa participación alcanzada se debe a “la ausencia de información” y a un “cierto voto de castigo” a Zapatero, y se lamentó también de haberse desaprovechado dos objetivos. Por un lado, cree el presidente popular que se ha desaprovechado la oportunidad “de explicar el Tratado y las ventajas que tiene para España”, y por otro, la posibilidad de mostrar el “valor en sí mismo que supone que los dos principales partidos coincidan en los temas importantes”.  

VOTO CRÍTICO PARA UNA EUROPA ALTERNATIVA

El líder de Izquierda Unida se mostró anoche muy satisfecho del porcentaje de noes que se había registrado durante la jornada electoral. “Dos millones y medio de votantes han ido a votar críticamente, y lo han hecho contra viento y marea en una campaña en la que se ha intentado amordazar cualquier posición crítica”, aseguró Llamazares en la sede general de IU.

Con el 100 por cien de los votos escrutados, el porcentaje de votos a favor del no a la Constitución Europea alcanzó el 17,24 por ciento, lo que superaba los mejores pronósticos de la formación, por lo que el líder de IU felicitó a sus votantes y a todos aquellos que “quieren una Europa alternativa”.

Para Llamazares los resultados del referéndum restan legitimidad a la futura Constitución Europea , pues muestran que “la mayoría no se siente concernida por esta Constitución” y, tras escuchar que desde el Gobierno hablaban de “satisfacción” por los resultados, quiso contestar diciendo: “Hay algo peor que intentar manipular la realidad, y es negarla. Han manipulado la campaña y ahora pretenden manipular el resultado”.  

FUERTE RECHAZO DE LOS NACIONALISMOS

Los resultados por comunidades reflejaron datos dispares e interesantes de analizar. El rechazo a la Constitución Europea fue más alto en aquellas comunidades con un fuerte sentimiento nacionalista, como es el caso del País Vasco, con un 33,66 por ciento de sufragios negativos, o Navarra (29,22 por ciento) y Cataluña (28,07 por ciento).

En el país Vasco resulta significativo el alto voto negativo que se alcanzó, más teniendo en cuenta que tanto el lehendakari, Juan José Ibarretxe, como el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, hicieron campaña por el sí a la Constitución Europea.

Imaz consideró normal este resultado puesto que cuatro formaciones políticas vascas (la ilegalizada Batasuna, Eusko Alkartasuna, Ezker Batua y Aralar) habían pedido el rechazo al Tratado. Aun así, tuvo que admitir que “no era una buena noticia” y que ahora habría que “acercar el proyecto europeo y las instituciones a la ciudadanía”.

En Cataluña el no alcanzó el 28,07 por ciento, casi 11 puntos por encima del conjunto de España, por lo que es la tercera comunidad en porcentaje de votos negativos, tras País Vasco y Navarra, pero es la primera en términos absolutos, ya que 592.888 catalanas han votado en contra de la Constitución.

El líder de Ezquerra Republicana de Catalunya (ERC), Josep Lluís Carod-Rovira, valoró estos datos como la expresión de la “disconformidad con la Europa de los Estados que ignora a Cataluña” y anunció que su partido utilizará estos resultados particulares de Cataluña en las negociaciones con el Gobierno, ya que “esto no se acaba aquí”, aseguró.

Por su parte, Convergencia i Unió realizó un doble análisis de los resultados del referéndum. Su líder, Josep Antoni Durán i Lleida, se mostró alegre por la victoria del sí, pero se lamentó de la altísima abstención alcanzada en Cataluña, cercana al 60 por ciento, y culpó de ello a la “actitud” de los gobiernos central y catalán.

CiU reclamó el sí durante la campaña, por lo que se mostró feliz de que los sufragios positivos hubiesen triunfado, aunque el presidente de la formación, Artur Mas, quiso recordar que el sí de CiU era un sí con objeciones, puesto que según dijo: “Cataluña no ha sido reconocida en toda su plenitud en el proyecto europeo”.

En una jornada electoral en la que todos los ojos de Europa estaban puestos en nosotros, en el estado que iba a ratificar primero el Tratado para una Constitución Europea, cumplimos nuestra misión, dijimos que sí, pero no lo suficientemente alto. Los resultados muestran que el sí fue minoritario dentro del conjunto nacional, y que la verdadera ganadora del 20-F fue la indiferencia, la de ese 57 por ciento que, por diversas razones, no quiso acudir a los colegios electorales a expresar su opinión sobre el Tratado.

El referéndum de ayer ha mostrado lo más oscuro de la política española. Tras la campaña y la jornada electoral podemos contemplar como los dos partidos mayoritarios siguen defendiendo intereses partidistas y echándose cosas en cara, cuando la defensa común del sí les debería haber llevado a dar una imagen fuerte que defendiera los intereses del conjunto de la nación. Si España está en Europa, todos los españoles estamos en Europa, ya sean de derechas o de izquierdas, y este claro enfrentamiento político sólo muestrea que nuestros dirigentes, diputados...no están a la altura de las circunstancias.

Convendría reflexionar sobre lo ocurrido, pues a pesar de que al final se haya logrado lo que se pretendía y haya ganado el sí, también es conveniente estudiar cómo se ha logrado ese éxito, pues hay victorias que pueden convertirse en amargas. Es necesaria un dura autocrítica por parte de toda la clase política, ya que si el 57 por ciento de los españoles no acudió a las urnas es porque han hecho algo mal, no han sabido trasmitir la importancia de esta consulta o no han sido capaces de movilizar a una ciudadanía que manifiesta ignorar el contenido de esta Constitución Europea.

A la vista de los porcentajes salientes del referéndum, parece que los partidos que defendían el no han hecho mucho mejor su trabajo, porque han dado las razones por las que no están conformes con el texto constitucional y han especificado los artículos a los que se oponen, mientras que las formaciones que pedían el sí han dicho hasta la saciedad que el Tratado era lo mejor para España y, que aunque no era perfecto, había que votar para su aprobación. Quizás hubiese sido mejor que nos hubieran dicho qué artículos no eran perfectos, qué era mejorable, para de ese modo poner todo en una balanza y demostrarnos que lo positivo supera con creces a lo negativo. La trasparencia siempre es más efectiva que la ocultación, y eso es lo que parecen pensar un 57 por ciento de los españoles, que ya sea por desinformación, desconocimiento o por cualquier otro motivo, han decidido quedarse en casa en lugar de votar en el referéndum.

Cada ciudadano tiene voz, cada ciudadano tiene un voto, y está en su mano hacer uso de él y expresar con contundencia sus opiniones. La historia nos demuestra que cuando sumamos esas voces somos capaces de gritar muy alto, de gritar “Basta ya”, “Libertad”… de gritar “NO” cuando no estamos de acuerdo. El 20-F España ha dicho sí, pero lo ha dicho bajito, lo ha dicho con las suaves voces de un 42 por ciento de españoles. Esto es más un ¿sí?
21 febrero 2005   

 


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