AMANDA MUÑIZ GARCÍA Trabajos con los días contados Una vez terminadas las navidades, quizás pudimos hacer recuento de las tarjetas que tradicionalmente por esas fechas se venían recibiendo en cualquiera de los hogares españoles. Postales que en ocasiones colgaban del abeto del salón, o que se amontonaban a lo largo del marco que circunda el espejo de la entrada. Ahora eso está pasado de moda. Lo que se lleva son las ciber-tarjetas que colapsan nuestro correo electrónico, y que hacen que el oficio de cartero tenga cada día un futuro más desalentador. Y es que, al final, los sellos solo servirán para ser coleccionados. Pero este no es el único trabajo en vías de extinción. Incluso la función del profesorado está en peligro. Las aulas virtuales, los múltiples cursos online que ofrecen las universidades y, por si fuera poco, las recién instaladas ciber-pizarras, eliminan el tan importante compromiso de educar a las nuevas generaciones que los docentes tenían a su cargo. ¿Acaso no nos damos cuenta de que mientras las peonzas ya no saben ser bailadas, multitud de programas informáticos y las más inimaginables herramientas de internet son empleados por los más pequeños de la casa?
¿Y qué va a ocurrir con los médicos, si ya se puede analizar a un paciente
a través de un telediagnóstico? ¿Los agentes de viajes? Reservar un
billete, tanto de avión como de hotel, hoy es tan sencillo y cómodo como
rellenar un formulario indicando el número de personas y el destino
escogido... Asimismo, desaparecerán las bibliotecas, las compañías
discográficas y, por qué no, las oficinas de prensa. Definitivamente, el
mundo está hecho sólo para unos pocos afortunados, cuyas vidas se verán
beneficiadas por todos estos cambios sin que los mismos perturben sus intereses.
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Portada Portadilla Nº Enero 2005 Cultura, Ciencia y Sociedad Sección General © OPIN@R. Las personas interesadas en
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