El ministro
británico del Interior, John Reid, informó hoy de que el nivel de alerta por
amenaza terrorista sigue siendo “crítico” para su país, mientras prosiguen
las investigaciones sobre la conspiración para cometer atentados contra
aviones comerciales, abortada ayer.
En conferencia de
prensa, Reid adelantó que se reunirá con sus homólogos europeos en los
próximos días para debatir “asuntos de interés común” sobre estos
acontecimientos, al tiempo que confirmó que son 24 las personas que están
siendo interrogadas por la policía londinense y que se efectúan registros en
varios puntos del país.
El titular de
Interior, que preside las reuniones del comité de emergencia “Cobra” del
Gobierno británico, agradeció la cooperación de las autoridades de otros
países, en particular las de Pakistán, en una investigación con
ramificaciones internacionales.
Las autoridades
paquistaníes confirmaron hoy la detención en ese país de varios sospechosos,
todos de nacionalidad británica, cuyas declaraciones contribuyeron al
desmantelamiento de la trama londinense.
En la misma rueda
de prensa antes citada, el ministro de Transporte, Douglas Alexander, indicó
que las medidas de seguridad introducidas en los aeropuertos británicos y
que han causado serios transtornos a los pasajeros continuarán vigentes
“tanto tiempo como sea necesario”.
La ONU insiste en sus advertencias
sobre la gravedad de la situación en Darfur y el Congo
La ONU insistió hoy
en sus advertencias sobre el aumento de la violencia y el agravamiento de la
situación humanitaria en la región de Darfur (oeste de Sudán) y la República
Democrática del Congo (RDC), donde tienen lugar las peores crisis del
continente africano de los últimos años.
El subsecretario
general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Jan Egeland, afirmó que el
número de ataques contra civiles y los enfrentamientos entre facciones
rebeldes en Darfur se ha duplicado con respecto al año anterior.
“La situación ha
pasado de mala a catastrófica”, aseguró Egeland, quien sostuvo que “la
actual situación es la peor desde que se desató el conflicto”.
Darfur había
entrado en una fase de estabilización en 2005, tras dos años de un conflicto
que había provocado unos 200.000 muertos, otros tantos refugiados en la
vecina Chad y más de dos millones de desplazados internos.
Los enfrentamientos
se iniciaron tras el alzamiento de dos grupos rebeldes contra la pobreza y
marginación que sufría Darfur, a pesar de ser la región más rica en recursos
naturales de Sudán.
Sobre la República
Democrática del Congo (RDC), Egeland sostuvo que dos semanas después de
haberse celebrado las primeras elecciones generales en cuarenta años, la ONU
ha constatado un recrudecimiento de la violencia, que se remonta a seis
meses atrás.
Egeland indicó que
entre enero y junio pasado se contabilizaron 500.000 nuevos desplazados, es
decir “una media mensual de 84.000 personas que abandonan sus casas a causa
de la violencia”.
“El 90 por ciento
de ellos se desplazaban a causa de ataques militares”, señaló, tras lamentar
que eso ocurra justamente cuando la comunidad internacional trabaja para que
la democracia se instale en ese país.
Según el
responsable humanitario de la ONU, el volumen de desplazados internos
prácticamente ha triplicado el que se registró en el mismo periodo de 2005.
La RDC, donde dos
guerras sucesivas han causado más de cuatro millones de muertos, celebró el
pasado 30 de julio elecciones generales, cuyos resultados oficiales se
conocerán el próximo día 20.
9 agosto
2006
El gabinete de seguridad israelí
aprobó ampliar la ofensiva en el Líbano
El gabinete de
seguridad de Israel aprobó hoy los planes militares de lanzar una ofensiva a
gran escala contra los milicianos de Hizbulá en el Líbano, cuya fecha tendrá
que ser fijada por el primer ministro, Ehud Olmert, y el titular de Defensa,
Amir Peretz.
La decisión fue
aprobada un día antes de la reunión de los quince miembros del Consejo de
Seguridad de la ONU en Nueva York, que debatirán un borrador de resolución
destinada a exigir a las partes en conflicto un alto el fuego.
Apoyaron la
resolución nueve miembros del gabinete, mientras que tres se abstuvieron.
Entre otros, forman parte de esta instancia, que preside el primer ministro,
el viceprimer ministro Simón Peres, el titular de Defensa y la ministra de
Asuntos Exteriores, Tzipi Livni.
Según informó la
radio pública israelí, entre las abstenciones registradas estuvo la de Simón
Peres.
La operación
incluye un avance de las fuerzas terrestres hasta el río Litani, a unos
treinta kilómetros de la frontera israelo-libanesa, a fin de alejar a los
guerrilleros de la organización chií Partido de Dios (Hizbulá) de las zonas
donde suelen disparar cohetes contra Israel.
Fuentes militares
citadas por la emisora estimaron que la operación duraría unos treinta días.
La iniciativa aprobada también recoge planes para la evacuación de civiles
de las localidades del norte de Israel afectadas por los ataques de la
milicia libanesa.
Antes de la reunión
del gabinete de seguridad israelí, altos mandos militares informaron a los
ministros de la situación sobre el terreno y los combates que se libran en
el Líbano desde el comienzo de las hostilidades el pasado día 12 de julio.
Mientras el
gabinete estaba reunido, Hizbulá lanzó más de 160 cohetes contra unas veinte
localidades israelíes, que causaron tres heridos y considerables daños
materiales.
8 agosto
2006
Grave catástrofe ambiental se suma a
la tragedia humana en Líbano
Una catástrofe
medioambiental de graves consecuencias, provocada por el vertido de más de
30.000 toneladas de combustible tóxico en aguas libanesas, viene a sumarse
al desastre humanitario generado por el conflicto entre Israel y el Líbano,
según un informe difundido hoy en Roma.
El Centro de
Información y Comunicación de la Convención de Barcelona (Info/RAC),
organismo dependiente del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA),
presentó hoy un documento en el que advierte del “cóctel tóxico” que causó
el bombardeo israelí contra la central eléctrica de Jieh, a unos 30
kilómetros de Beirut.
De la central y sus
depósitos salieron unas 30.000 toneladas de un combustible que contiene
sustancias tóxicas como benceno, tolueno y cantidades menores de otros
compuestos muy peligrosos, como benzopirenos, que han causado “una marea
negra que actualmente se extiende sobre al menos 120 kilómetros”, señala la
organización.
“La catástrofe es
más peligrosa de lo que se creía en un principio”, alertó en una conferencia
de prensa en Roma la representante de Info/RAC, Simonetta Lombardo, ya que
amenaza a cerca de tres millones de habitantes de las zonas más afectadas
por la marea negra.
Según el informe,
las sustancias que salieron de la central eléctrica son “de alto riesgo”, ya
que son altamente cancerígenas y pueden provocar daños en el sistema
endocrino y en el inmunitario.
En la presentación
del informe intervino también el ministro italiano de Medio Ambiente,
Alfonso Pecoraro Scanio, que consideró que “bombardear una central eléctrica
es probablemente un objetivo estratégico, pero se infravaloran las
consecuencias que eso puede tener para la población civil”.
Para el ministro,
la comunidad internacional “debería establecer la prohibición total de
atacar objetivos que puedan causar desastres ambientales”, así como también
debería equiparar estos ataques “a los realizados contra los grandes
monumentos que son Patrimonio de la Humanidad”.
Pecoraro Scanio
recordó además que el Mediterráneo “es un mar cerrado”, por lo que los
países de la cuenca “no pueden ser indiferentes a esta catástrofe”,
concluyó.
Sobre las
consecuencias para el ambiente marino, el documento subraya que la marea
negra ha afectado, entre otros lugares, la Reserva Natural Marina de las
islas Palm, Sanani y Ramine, a una decena de kilómetros al noroeste de
Trípoli, catalogada como “área especialmente protegida del Mediterráneo”.
Según los
responsables de Info/RAC, el combustible derramado “actúa como una auténtica
cámara de gas para la vida submarina”, con consecuencias “desastrosas” para
especies protegidas como las tortugas marinas “Caretta caretta” y “Chelonia
mydas”, las dos únicas que se reproducen en el Mediterráneo.
Aumentan los asesinatos de empleados
humanitarios en la región sudanesa de Darfur
La ONU alertó hoy
del incremento de la violencia en la región sudanesa de Darfur, al denunciar
que sólo en las dos últimas semanas han muerto allí más trabajadores
humanitarios que en los dos años precedentes, lo que pone en peligro las
acciones de ayuda.
La portavoz de la
Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria de la ONU (OCHA), Elizabeth
Byrs, dijo en una conferencia de prensa que los riesgos que corren los
encargados de dispensar la ayuda internacional “aumentan cada día”.
En julio pasado,
ocho trabajadores humanitarios fueron asesinados mientras se encontraban de
servicio, en medio de una situación de aumento de la violencia que está
afectando igualmente a las poblaciones locales y que la ONU considera “sin
precedentes”.
El representante
especial de Naciones Unidas para Sudán, Manuel da Silva, reclamó a todos los
grupos involucrados en el conflicto armado “que respeten la neutralidad de
los trabajadores humanitarios”.
Darfur también ha
sido escenario en semanas recientes del ataque y saqueo de vehículos de
organizaciones no gubernamentales, incluidos varios que transportaban
alimentos, además de numerosos intentos de emboscada, indicó Byrs.
La portavoz sostuvo
que, como consecuencia de estos incidentes, los empleados de varias
entidades de socorro, tanto sudaneses como expatriados, temen por su
seguridad cuando entran a los campamentos de desplazados.
Darfur había
entrado en una fase de estabilización en 2005, tras dos años de un conflicto
que provocó lo que la ONU calificó entonces de mayor catástrofe de la
Historia, con unos 200.000 muertos, otros tantos refugiados en la vecina
Chad y más de dos millones de desplazados internos.
El origen de los
enfrentamientos fue el alzamiento en armas de dos grupos rebeldes a
consecuencia de la pobreza y marginación que sufría Darfur, a pesar de ser
la región más rica en recursos naturales de Sudán.
7 agosto
2006
Asesinados 15 cooperantes de la ONG
Acción Contra el Hambre en Sri Lanka
Quince cooperantes
de la organización humanitaria Acción Contra el Hambre (ACF) fueron
asesinados en el noreste de Sri Lanka, según informó hoy un portavoz de esta
ONG francesa.
Los hechos tuvieron
lugar en la ciudad de Muttur, que ha vivido graves enfrentamientos durante
casi dos semanas entre las tropas del Ejército de Sri Lanka y la guerrilla
de los Tigres de Liberación de la Patria Tamil (LTTE).
Los cuerpos de 11
hombres y 4 mujeres de etnia tamil, vestidos con camisetas de ACF,
aparecieron en la oficina de la organización. El director de ACF en Sri
Lanka, Benoit Miribel, confirmó la muerte de sus empleados y afirmó,
conmocionado, que esta ONG “no ha sufrido una pérdida similar en sus más de
25 años de existencia”.
“Hemos intentado
enviar un equipo a Muttur para averiguar lo que está pasando ahí, pero los
soldados no nos han permitido entrar en la ciudad, que está totalmente
bloqueada”, afirmó. Por el momento, las autoridades de Sri Lanka no han
confirmado los hechos ni aclarado lo sucedido en esta ciudad.
Los violentos
enfrentamientos se iniciaron en esa zona el pasado 26 de julio, cuando las
tropas aéreas del Gobierno bombardearon las posiciones de la guerrilla
después de que los rebeldes mantuvieran bloqueada una presa situada en su
territorio durante más de una semana, impidiendo el suministro de agua a
tierras bajo control gubernamental.
Ayer, el LTTE
ofreció el alto el fuego a cambio de abrir de nuevo la presa, pero el
Gobierno rechazó la oferta y lanzó una nueva ofensiva sobre la zona, de
donde más de 15.000 civiles se han visto obligados a huir en la última
semana.
El enviado especial
de Noruega para la paz en Sri Lanka, Jon Hanssen-Bauer, llegó la pasada
semana a la isla y ha mantenido diferentes reuniones con las partes en el
intento de reducir la tensión y evitar la vuelta a una guerra civil.
Bombardeo israelí contra Hula provoca
40 muertos, según el primer ministro libanés
El primer ministro
libanés, Fuad Siniora, anunció hoy que los bombardeos israelíes contra Hula,
localidad situada en el sector este de la frontera entre Líbano e Israel,
causaron ña muerte a más de cuarenta personas.
En la apertura de
la reunión de emergencia de los ministros de Exteriores de la Liga Arabe en
Beirut, Siniora aseguró que la “última de las masacres israelíes fue en Hula,
donde más de cuarenta personas han sido asesinadas”.
El primer ministro
libanés acusó a Israel de perpetrar actos de “terrorismo de Estado”" y dijo
que la situación en la que se encuentra su país hace necesario un “alto el
fuego inmediato e incondicional”.