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CECILIO
URGOITI
La ambigüedad de la globalización dentro de la Unión Europea
 La Unión
Europea y los diversos bloques económicos que se conformaron después de la
Segunda Guerra Mundial fueron producto de los diversos cambios que se
promovieron a nivel internacional. Tomaremos a la Globalización como el
proceso fundamental que dio como resultado la alineación de estos diversos
bloques económicos y los paralelos a esto, así como sus problemáticas.
Guiándonos desde la formación de la UE plantearemos a la Globalización como
uno de los principales procesos que afecta a la problemática alineación de
este bloque económico.
Consideramos que la Globalización, es uno de los procesos que, junto con la
Globalización han provocado el "reordenamiento" tanto estructural, como
político y económico del mundo. Por ese motivo vamos a exponer las
problemáticas de la Unión Europea como producto del proceso de globalización
y fragmentación.
Como primer punto, hay que destacar que la Globalización, que ha existido
siempre con diferentes nombres, no sólo es un proceso de integración
político, social, y económico, sino que éste también trae aparejado una
serie de desventajas las cuales dan origen a un nuevo proceso paralelo a
éste, denominado por algunos autores “Fragmentación” y por otros
“Globalización”.
Este proceso, paralelo a la Globalización, es el que tomaremos como uno de
los procesos principales. El cual, da origen a las problemáticas de la Unión
Europea como bloque económico.
Muchos autores han creído que la Fragmentación es un movimiento
independiente, o producto del fracaso de la Globalización, cuando en
realidad, es un proceso que se desenvuelve en forma conjunta con la ésta.
Para demostrar que la fragmentación es el proceso por el cual se provoca
estos conflictos dentro del bloque económico, vamos a regirnos por éstos y a
relacionarlos con los procesos paralelos fundamentales; la Globalización y
la Glocalización dentro de la Unión Europea.
Hay que destacar que el termino “Globalización” apareció por primera vez en
1961, a partir de este momento comenzaron a formularse diferentes conceptos
de este término, de ellos tomaremos el de Anthony Gyddens.
En realidad, el concepto de Globalización viene siendo utilizado de forma
imprecisa, para descubrir diferentes aspectos y tendencias de la realidad,
que conocemos por modernidad. Sintetiza el dinamismo, las múltiples
dimensiones y las implicaciones políticas, económicas, sociales y culturales
de una situación aún no estructurada, para su distinción entre los riesgos y
las oportunidades, la separación entre factores internos y externos se
convierte en algo cada vez más difícil de delimitar. Este es el caso de la
aceleración de la innovación tecnológica del espacio, de la velocidad de la
comunicación, la cual aceleró el tiempo y diluyó la importancia de las
fronteras.
Tomando siempre como eje la Unión Europea podemos decir que la Comunidad
Económica Europea no es sino la fase final de un largo proceso de
cooperación e integración económica, un proceso de tipo global que trajo
aparejado, una serie de problemáticas, de “fragmentación” tanto en los
aspectos sociales, políticos y culturales.
El proceso de unificación de la Unión Europea, se puede distinguir en dos
etapas: la primera de cooperación y la segunda de integración económica. El
proceso de integración económica en Europa se ha consolidado principalmente
sobre la cooperación económica.
Ya antes de la Segunda Guerra Mundial se hicieron estudios e intentos para
unificar los países europeos entre sí, pero estos intentos se vieron
frustrados por los nacionalismos y por comienzo de la Segunda Guerra
Mundial. Después de ésta, la necesidad de una Unión en Europa se hizo más
evidente.
A partir de este momento se realizaron diversos intentos para la unificación
de Europa pero debido al fracaso de éstos y a la desastrosa situación
económica europea en la época de la posguerra, se desarrolló el
bilateralismo, por el que se instauró un sistema de comercio internacional
muy rígido.
Europa estaba sumergida en una gran crisis después de la Segunda Guerra
Mundial debido a la destrucción de sus industrias y a las grandes deudas
contraídas. Esto, sumado al gran descontento social, provocó un
resurgimiento de los partidos de izquierda los cuales presionaban para
conseguir la instauración del socialismo. Europa ante estos acontecimientos
tenía dos salidas: recurrir a la ayuda de Estados Unidos o la planificación
socialista. La primera fue la salida adoptada por Europa occidental y la
segunda por Europa oriental.
La ayuda a Europa le interesaba a los Estados Unidos por los siguientes
motivos: por un lado para evitar una recesión en su país y por otro lado
para evitar el aumento de la propagación socialista en los países europeos.
Esta ayuda americana fue un factor fundamental para la conformación
económica de Europa. Podemos decir que sin el plan Marshall (plan de ayuda
económica de los Estados Unidos para estabilizar la economía de los países
europeos durante la posguerra), no habría habido primero cooperación y luego
integración económica en Europa.
El anuncio del plan Marshall puso en marcha el primer convenio intraeuropeo
de pagos y la liberación del tráfico de mercaderías. Esa integración seria
la formación de un único y gran mercado dentro del cual desaparecerían las
diversas restricciones a la circulación de mercancías y a las barreras
monetarias de pagos para luego suprimir los aranceles.
Estas diversas formas de integración se vieron reflejadas en varias
categorías económicas: zona de libre comercio, uniones aduaneras, formas de
integración limitadas, etc.
El 10 de febrero de 1953 en el Tratado de París se fijaron las bases para el
establecimiento de un mercado común. En el proyecto del Tratado estaba
claramente establecido que las franquicias de los países miembros se
concediesen y estas, no se extendieran a terceros.
Ante esto, Europa se dio cuenta de que la unidad sectorial solamente no era
del todo productiva, había que encaminarse a una integración multi-sectorial,
uno de estos sectores es por ejemplo la Comunidad Europea de Carbón y Acero
(CECA). Al mismo tiempo la incertidumbre militar de los países limítrofes
aceleró la unión militar de los países europeos.
Hacia 1955 se comenzaron a elaborar las pautas más importantes para lograr
la conformación del tratado de la Comunidad Económica Europea. Para la
conformación de éste, se tomaron como base el Plan Beyen, el Memorando del
Benelux, la conferencia y resolución de Mesina y el informe Spaak. Tras
muchas reuniones entre los distintos países se logro conformar la Comunidad
Económica Europea (CEE) y el Euratom como producto del Tratado de Roma.
El Euratom, es la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Este organismo
fue fundado el 1 de enero de 1958 con el objetivo de establecer las
condiciones necesarias para la formación y desarrollo de industrias
nucleares con fines pacíficos, la coordinación de esfuerzos de los países
miembros y la difusión de conocimientos en materia nuclear. El Euratom
surgió también del Tratado de Roma el 25 de Marzo de 1957, y constituido en
un principio por los miembros de la CECA, integrándose en 1967 la CEE.
El Tratado de Roma firmado por Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, Países
Bajos y la República Federal de Alemania el 25 de marzo de 1957, tenía como
objetivo principal la creación de un “ente supranacional” con personalidad
propia, la CEE. Los pilares básicos que establece el Tratado de creación de
la Comunidad Económica Europea son: el derribo progresivo de las barreras
arancelarias entre los países miembros, es decir, una unión aduanera, y la
armonización de sus estrategias en materia económica, es decir, una política
económica común. Esto se lograría a través de la creación de diversos
organismos europeos: El Consejo, La Comisión, La Asamblea, y el Tribunal
Superior Europeo.
Estas instituciones comunitarias tuvieron una influencia variada a lo largo
del proceso de integración europea. El poder del Consejo fue predominante
por los primeros años de la Comunidad Europea. Como consecuencia de la
crisis de los años 70, la instituciones comunitarias perdieron fuerza
política ya que los gobiernos nacionales se negaban a perder soberanía. En
la década del 80 se refuerza el poder de la Comisión y del Parlamento. La
Comisión asumió un papel fundamental en la conducción y en la proposición de
nuevas medidas ocupado el rol que había tenido el Consejo en años
anteriores.
Actualmente la Unión Europea tal como la conocemos hoy en día, está
conformada por Alemania, Francia, Bélgica, Italia, Holanda, Luxemburgo,
Reino Unido, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Grecia, España, Portugal,
Austria, Suecia, Polonia, Estonia, Lituania, Eslovaquia, Malta, Hungría,
Letonia, Republica Checa, Eslovenia y Chipre.
La disolución del bloque del Este creo nuevas perspectivas de apertura y
ampliación de la Unión Europea. No obstante el ingreso de cualquiera de
éstos Estados, del bloque del Este, requeriría un tiempo prolongado, ya que
ante todo, estos países deberían reunir las características necesarias para
pertenecer a la UE, es decir: ser un País Europeo, responder al modelo de
las democracias occidentales y tener una economía de mercado que funcione,
es decir, que tenga la capacidad de enfrentar las competencias dentro del
bloque económico.
El 13 de marzo de 1979 entró en vigor el Sistema Monetario Europeo (SME), lo
que suponía el primer paso para la consecución de una unión económica y
monetaria. Pero los planes iniciales (alcanzar la total unión monetaria en
1980) fueron demasiado optimistas; las monedas de los estados miembros
fluctuaban y la devaluación de algunas de ellas limitaba el crecimiento
económico y favorecía el aumento de la inflación. El SME pretendía
estabilizar los tipos de cambio y frenar la inflación, al limitar el margen
de fluctuación de cada moneda miembro en una pequeña desviación desde un
tipo de cambio central. Se introdujo una unidad de cuenta europea común
(ECU) mediante la cual se podía establecer el tipo de cambio central. A
partir de ese momento comenzaron a manifestarse las problemáticas de esta
unificación económica.
Al conformarse la CEE comenzaron a surgir una serie de problemáticas,
problemáticas globales, es decir, problemas de dimensión mundial. Hablando
específicamente de la economía, de los mercados de capital, es necesario que
se desarrollen reglas internacionales para la estabilización de la economía
mundial. Para encuadrar institucionalmente “bienes y males globales” se
necesitan, por un lado, regímenes internacionales y convenios obligatorios,
con el fin de establecer estrategias y reglas obligatorias a nivel mundial.
Los “problemas globales comunes” tocan a la comunidad como un todo, los
cuales exigen una gran cooperación a nivel internacional y en muchas áreas
requieren una política de normas a nivel mundial.
En el contexto de la Unión Europea, la migración laboral, sobrepasan el
alcance de las políticas nacionales y ponen en peligro la soberanía del
estado, porque las actividades o los descuidos de un país tienen
repercusiones en otros, aún cuando no adquieran dimensiones mundiales. Estos
problemas exigen una cooperación creciente entre los estados y la voluntad
de ellos para encontrar soluciones comunes, más allá de la política exterior
clásica. Muchos de los problemas transfronterizos pueden tratarse en el
contexto de los proyectos de integración regional.
La incapacidad de gobernar de las grandes ciudades, la crisis de grandes
organizaciones jerárquicas o los procesos de fragmentación social creciente,
son problemas que aparecen a nivel mundial sin que, necesariamente, sean
producto de las relaciones de interdependencia transfronterizas.
En el marco de la Unión Europea, el intento de evaluar las políticas de
empleo del los países, miembros, y las asociaciones entre ciudades, son un
ejemplo de la estructura de la gobernabilidad global para la solución de los
problemas.
Las crisis económicas de algunos países que conforman el bloque económico
pueden desencadenar corrientes migratorias; las crisis del medio ambiente
pueden llegar a originar guerras; las corrientes del comercio mundial
aumentan la prosperidad de las naciones, pero a su vez puede generar una
carga excesiva sobre el medio ambiente a causa de los transportes, por poner
un ejemplo.
Las organizaciones con gran poder de acción por ejemplo la OMC y el FMI son
clásicas organizaciones que no toman en cuenta las complejas repercusiones
de su accionar.
Actualmente, tanto en la UE como en todo el mundo, faltan instituciones que
trabajen en los puntos de intersección entre áreas problemáticas, que
observen los efectos recíprocos, que cumplan funciones de coordinación y
generen iniciativas para la solución de problemas.
La globalización de la economía y los impulsos de liberación a nivel
mundial, han penetrado en la competencia, entre los estados nacionales. No
solo las instituciones económicas, sino también los sistemas de
reglamentación social y ecológico compiten entre si, en la economía mundial.
A causa de la competencia mundial por las inversiones es difícil lograr
políticas exitosas para limitar la competencia entre los estados; además las
relaciones de poder se desplazaron de las instituciones políticas a los
actores privados móviles (propietarios del capital) los cuales tienen la
facultad de trasladar los centros de producción o la exportación del
capital.
Una de las características esenciales de la globalización es el desarrollo
de un proceso de “desterritorialización”; la globalización desarraiga las
cosas, la gente, y las ideas. Sin prejuicio de sus orígenes, marcas de
nacimiento, determinaciones patrimoniales, todo adquiere algo genérico,
indiferente. Todo tiende a desenraizarse: mercancías, mercados, monedas,
capital,…
El proceso de desterritorialización y fragmentación no solo se aplica a las
corporaciones transnacionales y mercados monetarios, sino también a los
grupos étnicos, ideologías y movimientos políticos, éstos trascienden las
fronteras e identidades territoriales especificas.
La desterritorialización se manifiesta tanto en la economía como en la
política y la cultura. Todos los niveles de la sociedad, de alguna manera
son alcanzados por la disolución de las fronteras, las raíces, etc.
El fenómeno que toca en forma masiva a los ciudadanos europeos en la
actualidad, y el cual constituye la principal preocupación de los gobiernos,
es la paro. Hay actualmente, en los veinticinco países de la Unión Europea,
alrededor de 30 millones de desocupados, millones de trabajadores pobres
(habrá que sumar los pobres de la población no activa). Ante esta situación,
las culpas recaen en: las nuevas tecnologías que suprimen empleos, la
mundialización que enfrenta los salarios enormemente bajos de los países no
industrializados, la rigidez de las legislaciones laborales, la búsqueda
desesperada de beneficios por parte de las empresas, el hecho de que las
mujeres demandan cada día cuesta más tener acceso al empleo. Los regímenes
fiscales que vuelven el trabajo demasiado caro, sin que ello repercuta en
ese Estado de Bienestar que tan necesario y eficaz fue en tiempos no muy
pretéritos.
Existen también otras causas que fundamentan esta problemática como por
ejemplo: la falta de una política europea coherente en el campo de la
justicia, en el de la política social, así como la competencia entre los
mismos Estados europeos. La preocupante situación actual no es producto de
una sola causa, ni tiene fácil solución. Intervienen todos esos factores, se
mezclan, se refuerzan unos a otros, y se ve que algunos son más importantes
que otros. El neoliberalismo aparece entonces como un elemento determinante
del problema, pero no es el único.
En Europa occidental las alineaciones económicas e ideológicas actuales
están fuertemente inspiradas por el liberalismo, incluso en los numerosos
países en que la coalición política es socialdemócrata o de centro-derecha.
La Comisión europea, que tiene una importante influencia, es
mayoritariamente tecnocrática y liberal. El neoliberalismo marca las pautas:
introducción de la concurrencia y de la privatización en los servicios
públicos, aboliendo el monopolio de las empresas públicas (correos,
telecomunicaciones, ferrocarriles, electricidad...), imposición de mayor
flexibilidad en los contratos de trabajo, vigilancia de las condiciones
estrictas de competencia y limitación de las posibles intervenciones de los
Estados para sustentar las empresas, etc. El neoliberalismo, sin embargo, no
está triunfante: ya que el predominio de los elementos del modelo social
europeo siguen siendo elevados.
Hay otro ámbito importante en el que la ideología neoliberal está limitada
por una gestión política y económica comunitaria: la práctica de los fondos
estructurales, cuyo objetivo es reducir la diferencia existente entre el PIB
por habitante de los países y regiones menos favorecidas y la media europea.
Se trata de una política de transferencias financieras más importantes de la
Comunidad hacia Irlanda, Portugal, a ciertas regiones de España e Italia, y
de manera menos eficaz hacia Grecia, así como a los de nueva integración.
Estas transferencias han contribuido fuertemente al desarrollo económico de
esos países y regiones, reduciendo así las desigualdades interregionales.
Las ideas neoliberales circulan y debilitan en Europa los consensos
sociales, adquiridos con gran esfuerzo a lo largo de un período de fuerte y
excepcional crecimiento económico. El movimiento que reducía las
desigualdades se ha invertido, la distancia entre ricos y pobres ha crecido
de nuevo. Un número cada vez mayor de personas y de grupos sociales se
encuentran abandonados, marginados, excluidos de la participación y del
bienestar. Algunos grupos han sido más tocados que otros: los jóvenes que no
encuentran empleo, los trabajadores de mayor edad que pierden el suyo, las
mujeres, los extranjeros. Algunos acumulan todas las desventajas. Las
estructuras de la solidaridad institucional (seguridad social, seguro de
desempleo, jubilación, etc.) están siendo socavadas, puesto que sus costos
explotan, y tiende a imponer el discurso que proclama que cada cual busque
la salida por sus propios medios.
Actualmente los países integrantes de la UE se encuentran en un gran dilema,
ya que deben definir el modelo de la Unión que desean construir y a la vez
la ampliación de la comunidad.
Desde el punto de vista de España, país este con un crecimiento superior a
la media europea y con una economía que puede calificarse de fuerte y de los
países menos desarrollados, esta ampliación significaría ratificar
nuevamente el centro de gravedad en el norte como lo fue mientras existió el
telón de acero. Actualmente y desde la caída del comunismo, el nuevo eje
está surgiendo de Oeste a Este.
En el presente no existe un común acuerdo entre los países de la Comunidad,
tanto sobre los objetivos que se pretenden, como el modelo institucional de
la comunidad. Esto atrae un clima de incertidumbre, que podría llegar a
contribuir a una crisis socioeconómica y de deslegitimación política de los
estados miembros, a que se paralice el actual proceso de integración y una
vez paralizado este proceso, podría provocar una descomposición del
conjunto, la no ratificación de la mal llamada “Constitución Europea” (no
pasa de ser un tratado), por miembros destacados de la UE, como son Francia
y Holanda nos pueden dar una idea de esta afirmación, para ello tan solo
debemos pensar que estos países han sido y siguen siendo auténticos motores
de la Europa Comunitaria. Ello, nos puede llevar a una paralización política
de la UE, con las consiguientes consecuencias y la total perdida del camino
recorrido. Si bien se avanzo en la Globalización económica con una moneda
“casi única”, pues faltan aun países para la holista integración, en la
Globalización de la política social, el andar es mas lento, algo que no debe
extrañarnos, ya que los estados en lo tocante a “soberanía” tienden a
prolongar los procesos y huir de la perdida de la misma.
Otro factor que podría, habernos hecho pensar en desintegrar al bloque,
sería la implementación del Euro como única moneda, ya que en estos últimos
tiempos las economías europeas han tenido grandes caídas, las cuales
seguramente se les adjudicarán a la moneda única, la cual fue creada por una
clase política que ha prometido que no existirían fisuras, creando la
desconfianza de los alemanes y de los franceses, provocando tensiones las
cuales podrían acabar también con el bloque económico.
Hemos visto durante el desarrollo de esta descripción y a través de la
investigación del tema, que la conformación de los bloques económicos es sin
duda producto de la Globalización. Como tal, adquiere las ventajas y
desventajas que ésta trae aparejada, una de las desventajas que hemos
destacado como la causante de los conflictos dentro del bloque económico, ha
sido la fragmentación. Sin lugar a dudas esto nos muestra claramente la
ambivalencia de la Globalización. Por un lado, intensificó los procesos de
integración regional e interregional, así como los flujos transnacionales y
las negociaciones para la liberación del comercio internacional. Por otro
lado, permitió el crecimiento del proteccionismo, de las barreras
arancelarias y no arancelarias, obstaculizando la entrada a dichos mercados
de productos provenientes de los países en desarrollo.
La exclusión social y el desempleo, por un lado, el terrorismo, el crimen
organizado y el narcotráfico, por otro, etc.
Por eso, sin lugar a dudas, la Globalización dentro del ámbito que nos
ocupa, no va a dejar de llevar consigo un proceso paralelo y contradictorio
a la vez. Este no es otro, sino, la fragmentación y la UE. Esta, como
producto de la mundialización, no va a poder liberarse de este proceso el
cual le trae ventajas, como hemos visto y que son los económicos e
inconvenientes, difícilmente de superadas como son las políticas.
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