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CECILIO
URGOITI
Neoliberalismo: ideología
del mercado

Con el fin de
opinar sobre lo que hoy llamamos neoliberalismo se nos hace necesario
analizar el contexto histórico en el que surge, quizá el principal fin del
neoliberalismo ha sido la potenciación de un elemento ya existente como lo
es el mercado, mitificándolo y sacralizándolo pero a la vez olvidándose de
consecuencias negativas y su camino hacia la incertidumbre total del mundo.
Este cambio de ideología está totalmente basado en el ámbito económico,
dejando de lado las facultades políticas de las naciones. No dramatizo, si
digo, que lo político hoy en día está supeditado a lo económico. La
situación depende sustancialmente de la zona de la Tierra en la que te haya
tocado nacer.
En cuanto al mercado laboral, hace años, lo que era un sueldo digno,
seguridad en el trabajo, derechos sindicales, se ha convertido hoy en día,
para las nuevas generaciones que entran a este mercado en auténtico
privilegio en Occidente, y por lo tanto en una utopía para el Tercer Mundo.
El problema es que los jóvenes que acceden al mercado de trabajo no solo ven
su situación como natural, perdiéndose de esta manera toda lucha, y a su vez
la afrontan de manera individual. Únicamente el propio esfuerzo de uno y
buscando perfeccionarse por encima del resto para ser elegido, debido a una
competitividad máxima, se puede alcanzar el éxito relativo del trabajo, es
evidente que el precio de esta competitividad no se puede costear por
cualquier clase social y en cualquier país.
Según algunos autores las relaciones laborales de buena parte de la juventud
y debido a su eventualidad, en vez de basarse en la solidaridad se basan en
la desconfianza a consecuencia de precaria situación en la que se encuentran
y el miedo a perder el trabajo.
Porque quizás y en algunas zonas del mundo el sistema económico actual,
basado en la incuestionable religión del mercado, este generando empleo,
pero ¿qué tipo de empleo?, ¿Cuáles son las condiciones de los nuevos
trabajadores?, ¿Cuánta seguridad tienen?... Además los costes sociales y
medioambientales son terroríficos, la brecha social entre ricos y pobres
cada día se amplifica, por no hablar del impacto medioambiental que la
producción mundial y en masa está generando.
A la hora de definir el “Neoliberalismo” topamos que las corrientes de este
tipo no se definen a sí mismas como neoliberales, el padre de esta corriente
y fundador de la Escuela de Chicago de Economía, Milton Friedman le llamaba
“Monetarismo”. El liberalismo de Hayek, uno de sus antecesores más ilustres
la llamaba Escuela del Análisis de la Búsqueda de Rentas, esto nos muestra
que el término “Neoliberalismo”, está construido por sus críticos y con el
se designa un conjunto de políticas, sus argumentos están ligados a una
corriente intelectual.
El neoliberalismo se enmarca en la tendencia que considera el estado como un
obstáculo a la libertad, el neoliberalismo es la realización política de la
creencia en los intercambios mercantiles, la manifestación esencial en la
libertad humana y además considera al mercado libre de cualquier tipo de
traba, así como fundamento de lo social, de ahí su sacralización.
Más allá de la aplicación estricta de las políticas económicas neoliberales,
éstas se estructuran en el intento de difundir las instituciones del mercado
hasta los límites de lo políticamente posible, este tipo de instituciones
internacionales son: el FMI el BM, el G7, el GATT..., de esta forma se
asienta en la sociedad y casi a base de repetición una inquebrantable fe en
los mercados.
El capitalismo surge en el Siglo XX allá por 1944 cuando Hayek escribe
“Camino de Servidumbre”, Buchanan y Tullock en 1962 “el Cálculo del
Consentimiento”, y sobre todo Milton Friedman en 1962 “Capitalismo y
Libertad”, sin embargo sus ideas no empiezan a resurgir hasta finales de los
años setenta, coincidiendo con un cambio de la coyuntura económica debido a
incidentes internacionales como la crisis del petróleo...
En los ochenta los gobiernos Reagan en los EE.UU. y Tatcher en Gran Bretaña
consolidaban en los países capitalistas el neoliberalismo, un pensamiento
económico que tenía como adversario principal el Estado del Bienestar, cuyos
principios básicos pueden resumirse en los siguientes cuatro puntos: que el
déficit del presupuesto estatal es negativo para la economía, puesto que
absorbe el ahorro nacional, aumenta los tipos de interés y disminuyen las
tasas de inversión financiadas por los ahorros domésticos; la intervención
estatal regulando el mercado de trabajo añadiría una rigidez que dificulta
el libre juego del mercado, no permitiendo el desarrollo económico y la
creación de nuevos empleos; una protección social garantizada por el Estado
del Bienestar aumenta el consumo disminuyendo la capacidad de ahorro de la
población; y por último que el Estado no debe regular el comercio exterior
ni los mercados financieros
He utilizado reiteradamente el término "mercado" como actitud de identidad
de esta corriente. Es necesario pararse brevemente a analizar cual es la
definición que subyace en estos términos. El mercado, según aparece en
algunos manuales de economía, es “un sistema de asignación de recursos
escasos en el cual los individuos en competencia persiguen sus propios
intereses. Los agentes, provistos con mercancía y dinero, expresan sus
preferencias, sus deseos y necesidades, sus demandas, e intercambian
dotaciones, productos, trabajo, dinero. En su interacción se genera un
sistema de precios que actúa como un sistema de señales para la coordinación
de actividades. No hay ninguna instancia central ocupada en investigar quien
o que se quiere. Los precios se convierten por esa vía en un modo de
transmitir información”. Se sabe qué hay que producir, para quién y en qué
cantidad. Nadie está interesado en satisfacer las necesidades de nadie, pero
cuando persigue sus propios intereses se ve obligado a atender la demanda de
los demás y a hacerlo de modo eficiente, pues, de otro modo, la competencia
se encargará de expulsarlo. En ese marco competitivo la distribución del
producto social aparece vinculada con la aportación de cada uno. El
empresario contrata trabajadores hasta que el costo de incorporar una unidad
de trabajo adicional iguala el posible beneficio. De modo que el ingreso del
trabajador parece relacionarse directamente con su aportación. En suma, que
el buen orden social emerge de la acción de todos, sin que sea el resultado
de la voluntad de nadie.
Este esquema se basa en la idea-fuerza de que todos los problemas económicos
tienen que ver con una ausencia del mercado correspondiente o con la
existencia de una traba o interferencia a éste. De esta forma, el trabajo se
concibe como una mercancía más, que está sujeta a las oscilaciones de la
oferta y de la demanda y cuyo equilibrio determina el salario justo y evita
el desempleo. Este último vendría determinado por un salario superior al de
equilibrio provocado por cualquier interferencia ajena al funcionamiento
natural del mercado de trabajo.
En los Países Industrializados, los motivos se pierden ante las
consecuencias de la mundialización. Para el empleo han sido dos, aunque
están relacionados entre sí, y provienen de la configuración del comercio
internacional y de la inversión extranjera directa. Existe la impresión de
que el crecimiento de las importaciones procedentes de países con bajos
niveles salariales ha causado la destrucción de empleos industriales,
especialmente en los sectores económicos que requieren un alto coeficiente
de mano de obra. Este mismo proceso se considera a la vez responsable del
agravamiento de la desigualdad salarial que se observa en algunos países
industrializados Se cree que la progresiva desaparición de empleos en los
sectores con alta densidad de mano de obra ha ocasionado un descenso de la
demanda de trabajadores poco calificados, lo cual se ha traducido, a su vez,
en una disminución relativa de sus salarios respecto de los que perciben los
trabajadores más calificados.
La principal preocupación de los Países en Vía de Desarrollo es que la
liberalización económica, motivada por el afán de beneficiarse del
crecimiento del comercio mundial y de los flujos de inversión, ocasione un
auge considerable del desempleo y una agravación de la desigualdad. La
pérdida de puestos de trabajo en las empresas que no son competitivas se
produce de manera inmediata, mientras que la creación de empleos en las
nuevas industrias competitivas puede demorarse por la incapacidad del
sistema financiero para atender a las necesidades de inversión de las
empresas, por la carencia de infraestructuras básicas como son la energía y
el transporte, y por la escasez de mano de obra calificada
El desempleo estructural es un problema mundial, la de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) cifra en casi un tercio de los 3.000
millones de personas, que componen la población activa, el número de
desempleados o de personas que trabajan en condiciones precarias. Al
finalizar el 2000, el desempleo en el mundo afectaba a 160 millones de
trabajadores (ambos datos son fruto de la OIT). El número de personas sin
trabajo, en vez de descender, creció en relación al momento más agudo de la
crisis internacional iniciada en Asia a mediados de 1997. Los efectos
negativos en materia de empleo no se han modificado. Con el agravante, que
la economía mundial en el 2001 se desacelero.
El trabajo dentro de Europa se ha convertido también en un problema crónico,
no solo debido a las altas tasas de desempleo, sino porque además este
desempleo es de larga duración, (se trata de parados que lo han estado 12
meses o más), el desempleo de larga duración varía entre el 28 y el 67% del
total de desempleados. En Estados Unidos, Japón y Canadá el desempleo de
larga duración abarca el 11 y 18% del total, pero aunque el mercado laboral
de Estados Unidos haya sido más dinámico y con menores tasas de desempleo se
ha dado una considerable dispersión salarial, en otras palabras, el poder
adquisitivo de los trabajadores ha perdido importancia. Sin embargo y
salvando las diferencias regionales el desempleo se ha convertido en un
problema central de todo el mundo, problema que afecta de manera más aguda a
jóvenes, mujeres y trabajadores con menor nivel de cualificación. Estados
Unidos manifiesta abiertamente mantener el pleno empleo (5% de desempleo
estructural) y a su vez mantiene una cuota de pobreza superior al 15%, si el
desempleo se mide sobre la población activa y la tasa de pobreza se haya
sobre el total de la población los datos resultantes son muy alarmantes.
Por otro lado se han observado cambios importantes en la naturaleza del
empleo, en el tipo de trabajo, se ha dado un importante aumento de los
trabajadores a tiempo parcial, con contratos de corta duración. Un estudio
de la OCDE muestra que los trabajadores a tiempo parcial involuntarios
pueden llegar a 8 millones (en los países de la OCDE), es decir del 20 al
30% de los trabajadores a tiempo parcial se cambiarían a tiempo completo. A
su vez hay estudios que muestran como hay un sector de los desempleados que
dejan de buscar trabajo después de largos períodos de búsqueda infructuosa.
Aquí radica una cuestión muy importante porque además de darse unos altos
índices de desempleo en todo el mundo las condiciones del empleo existente
cada día son peores, existe menos seguridad a la hora de mantener el empleo
y yo creo que este es el gran olvidado de todo el problema, esto es, cada
vez que descienda el paro ha de hacerse de forma automática la pregunta
sobre las condiciones de los nuevos trabajadores, su seguridad en el trabajo
y si existe la posibilidad de continuación, así como el número de horas que
se emplea en él. Debido a este problema, la percepción social del trabajo es
clara, sobre todo cuando estás empezando, ya que se da por sentado el hecho
de que en el primer empleo serás explotado o por lo menos trabajarás más
horas de las reglamentarias.
En esta perspectiva, los sindicatos son vistos como una interferencia, la
flexibilidad se convierte en la nueva ortodoxia y se reforman la mayoría de
las leyes que protegían el mercado de trabajo.
El último informe del Banco Central Europeo se hace eco de esta postura
cuando considera que el desempleo es causado por la "existencias rígidas en
los mercados de bienes y trabajo que son el resultado, en parte, de una
regulación excesiva e inadecuada". Curiosamente, los mercados laborales de
la Unión Europea, en general, están actualmente bastante más flexibilizados
que en los años sesenta y setenta y el desempleo es mayor.
La Globalización totalmente impregnada de las ideologías neoliberales tiene
efectos perversos, la brecha social entre ricos y pobre crece cada día, los
derechos de los trabajadores caen en espoleado, el principal problema es que
culturalmente están bien vistas prácticas laborales que antes parecían
impensables, las victorias sindicales han ido desapareciendo poco a poco,
porque esto es una dinámica que se retroalimenta: Como hay poco empleo uno
se afianza a lo primero que puede, incluyendo bajo salario y malas
condiciones y encima no se queja porque por lo menos tiene empleo, esto se
ha ido inyectando en nuestras mentes hasta soportar situaciones que cuanto
menos se tornan desagradables.
Después de un repaso teórico sobre el Neoliberalismo y la incidencia de esta
ideología en la estructural laboral mundial, sólo se puede decir de manera
rotunda que este tipo de pensamiento está limando desde los años 80 todas
las victorias sindicales acaecidas hasta el momento, porque el empleo está
disminuyendo y además el empleo actual cada vez es más precario, las
condiciones han empeorado en sobremanera, y lo que quizá sea peor es que
“nos da igual”. Con esta expresión coloquial quiero mostrar como hemos
asumido que el mercado laboral está en malas condiciones y estamos
dispuestos a lo que sea con tal de conseguir trabajo, por ejemplo: trabajar
muchas más horas que las debidas recibiendo sueldos irrisorios, que no es
sino explotación, para mí y olvidando los gravísimos problemas que está
acarreando la mundialización, que muestran la irracionalidad del propio
sistema (problemas de índole social, ecológica...) quizá este cambio
cultural en la concepción del trabajo, o mejor dicho de nuestro primer
trabajo es lo más significativo que hay a nivel micro sociológico de la
influencia del neoliberalismo en nuestras mentes, o por lo menos sus
consecuencias directas. Otro de los fenómenos que he observado en los
últimos tiempos, es la falta de solidaridad que se crea en los trabajadores
de las empresas cuando se decide contratar personas de otras empresas, para
que presten servicios en ellas, los trabajadores fijos de la primeras se
lanzan contra los de la segunda en reclamo de ese trabajo que en la mayoría
de las ocasiones no harían. Lo peor de esto es cuando “los sindicatos de
clases” siguen e impulsan las consignas contra esos trabajadores de las
segundas empresas, llegando incluso a los insultos y las vejaciones. Si la
solidaridad es perdida por quien la debe propiciar mal papel le quedad hoy a
los sindicatos.
El neoliberalismo es perverso por naturaleza, defiende lo económico por
encima de cualquier otra dimensión, esto se lleva por delante lo político,
porque las industrias transnacionales tiene tanto poder de influencia que
pueden presionar para alcanzar sus fines por encima del beneficio colectivo,
o sea de la política.
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