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LETICIA A. CISNEROS


Rodríguez Zapatero establece los límites
y Rajoy reitera la inconstitucionalidad del texto

El Congreso admite a trámite el nuevo Estatuto de Cataluña, con la única excepción del PP
 

El proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña dio ayer un importante paso dentro del largo camino que aún tiene por recorrer para su aprobación definitiva. Fue un nuevo paso hacia delante tras más de 10 horas de intenso debate en el Congreso de los Diputados. Ya de madrugada, pasada la 1.15, el Pleno procedía a la votación para la admisión a trámite del texto, paso previo a la discusión en la Comisión Consultiva, y daba como resultado 197 votos a favor, 146 en contra, todos del Partido Popular, y una abstención. 

La jornada comenzaba pasada la una de la tarde con las intervenciones de Artur Mas (CiU), Manuela de Madre (PSC) y Josep Lluís Carod Rovira (ERC) que acudían a Madrid a defender el proyecto de reforma estatutaria aprobado en el Parlamento catalán el pasado 30 de septiembre.  

CATALUÑA DEFIENDE SU ESTATUTO

Tres discursos pero una misma defensa. A pesar de representar a partidos distintos los tres dirigentes defendieron la toma en consideración del proyecto de nuevo Estatuto por el Congreso en base a que cumple los dos requisitos marcados por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero: un amplio consenso y respetar la Constitución. 

Asimismo, recalcaron que Cataluña es una nación e invitaron al Congreso a no tener miedo de aceptar esta definición que, a su juicio, es reflejo de la plurinacionalidad que posee España. 

El líder de Ciu, Artur Mas, fue el encargado de abrir el debate y, en el tono dialogante y moderado que le caracteriza, pidió no confundir las “peticiones” del texto con “la solicitud de privilegios”, para lo cual solicitó a la Cámara abordar la cuestión con “auténtico sentido de Estado”. Así, instó a “no engañar a la gente diciendo que el Estatuto rompe España” y “no presentar a los catalanes como pedigüeños e insolidarios”. “Estas imputaciones son injustas y falsas”, añadió. 

“Cataluña es y quiere seguir siendo solidaria. Por eso tenemos derecho a proponer una revisión de los mecanismos de solidaridad, pues ésta puede dejar de ser solidaridad para ser abuso”, recalcó Mas. 

La representante del PSC, Manuela de Madre, centró su intervención en los benéficos que dicha reforma tendrá tanto para Cataluña como para España. “Aquí no se rompe nada, ni España, ni la caja única de la Seguridad Social, ni la unidad jurisdiccional, ni el partido socialista. No se rompe nada. No por nuestra parte. No en nombre de Cataluña”, aseguró. 

De Madre explicó que la defensa de la nación catalana no implica que se niegue la nación española pues, agregó, “España es una nación de naciones”. 

Por su parte, el líder de ERC, Josep Lluís Carod Rovira, afirmó que no venían “a plantear problemas sino a buscar soluciones” y añadió que “el Estatuto es un elemento imprescindible para el bienestar de la sociedad actual”. 

Aunque en una actitud más serena y dialogante de la que le caracteriza, Carod Rovira no dejó pasar la oportunidad de señalar la “decepción” y la “fatiga” de una permanente lucha contra el “centralismo y la catalanofobia” y dejó una pregunta y una petición en el aire: “Si nos cierran esta puerta, ¿qué otra nos dejan abierta? Les tendemos la mano, no la rechacen”. 

Aunque fueron éstos los elegidos por el Parlamento catalán para defender el proyecto de reforma en el Congreso, estuvieron arropados desde la tribuna de invitados por políticos catalanes como el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, el ex presidente Jordi Pujol, el alcalde de Barcelona, Joan Clos, miembros del tripartito y diputados de todos los grupos del Parlamento autonómico. 

ZAPATERO APOYA EL TEXTO PERO MARCA LOS LÍMITES

El presidente del Gobierno intervenía pasadas las cuatro de la tarde, al reanudarse el Pleno tras la sesión de la mañana y un receso de cerca de dos horas para comer y dar los últimos repasos a los discursos. 

Zapatero apoyó la toma en consideración del proyecto de reforma estatutaria porque “sería contrario al interés nacional de Cataluña y a la cohesión de España responder con un portazo a la demanda que democráticamente nos trae Cataluña”, si bien precisó los aspectos que a su juicio es necesario cambiar o ajustar del texto. 

En primer lugar, se refirió al polémico término de “nación” que utiliza el estatuto para referirse a Cataluña y optó por hablar de la “identidad nacional” de esta comunidad, lo que en su opinión es “perfectamente compatible” con el artículo 2 de la Carta Magna, que define la “Nación española como patria común e indivisible de todos los españoles”. 

En este sentido, calificó de “impecable” el apartado 2 del artículo primero del Estatuto que dice que Cataluña ejerce su “autogobierno constituida como comunidad autónoma de acuerdo con la Constitución y el Estatuto”. 

Abordó también los asuntos referidos a la distribución competencial y, aunque admitió que el Estado puede delegar competencias exclusivas en base al artículo 150.2 de la Constitución, puntualizó que los estatutos no pueden obligar o forzar a que este traspaso se lleve a cabo.

En torno al modelo de financiación –asunto que se prevé como principal escollo en el proceso de negociación que se inicia ahora– el presidente reiteró que “debe existir un tronco común” en el sistema fiscal de toda España y añadió que éste “no se podrá establecer en el Estatut”. 

El turno de réplica estuvo cargado de un tono mucho más duro por parte de Zapatero, que acusó a Mariano Rajoy de tratar de enfrentar al Parlamento de Cataluña con las Cortes y de meter miedo a los españoles cuando afirma que este proyecto de reforma supone una reforma de la Constitución, así como le instó a atreverse a pedir al ex presidente José María Aznar a que “cese en sus declaraciones alarmistas”. “La Constitución está muy bien custodiada por quienes la apoyamos”, sentenció. 

RAJOY INSISTE EN LA INCONSTITUCIONALIDAD DEL PROYECTO

El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, centró su discurso en la defensa de la nación española y en poner de manifiesto el peligro y la ruptura que el proyecto de reforma supone para el país. Para el líder del PP, la inconstitucionalidad del texto es similar a la del plan Ibarretxe (cuya toma en consideración fue rechazada por el Congreso el pasado 2 de febrero), por lo que se preguntó por qué en este caso la reforma sí iba ser admitida a trámite. 

Pero para Rajoy la respuesta era clara y evidente y así se lo hizo saber al presidente Rodríguez Zapatero. “El trámite del Estatuto es parte del precio que el presidente debe pagar para que le permitan seguir gobernando”, aseguró. 

En este sentido, Rajoy le acusó de ser “el principal mecenas de este delirio” que es el Estatuto y, afirmó que “Cataluña no es más que una coartada para que Zapatero lleve adelante sus fantasías federalistas y camine hacia la España plurinacional”. 

Expresó también su desconfianza en las enmiendas y cambios anunciados por el presidente al proyecto ya que, a su juicio, “se conformará con un poquito de pintura” y, así, planteó tres alternativas a la toma en consideración que finalmente fue aprobada.  

Para empezar propuso devolver el texto a sus autores con el objetivo de que lo ajusten a la Constitución. Lo segundo, tramitarlo como una reforma constitucional, para lo cual el PP presentó a la misma hora en que comenzaba el debate un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, por el que solicita que éste sea el trámite a seguir. Y por último, planteo un pacto de Estado en materia territorial entre PP-PSOE. 

Ante el anunciado voto favorable que todos los grupos iban a dar a la tramitación del proyecto, Rajoy anunció que “no nos vamos a detener” y que, ante los trabajos que ahora iniciará el Consejo Consultivo, su partido no prestará su “acuerdo a ningún remiendo” y que estarán presentes porque “los españoles tienen derecho a que alguien les cuente la verdad de lo que allí se haga”. 

CiU: FRUSTRAR EL ESTATUTO TENDRÁ CONSECUENCIAS IMPREVISIBLES

El portavoz de Convergencia i Unió en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, recurrió al pasado en su apoyo del nuevo estatuto catalán cuando reprochó al PP que ahora defienda enérgicamente la Constitución y el Estatuto de Cataluña de 1979 cuando dos líderes populares como José María Aznar y Manuel Fraga se opusieron a ambos textos.  

Hizo especial hincapié en reiterar que la propuesta no es “radical, antiespañola, irresponsable e insolidaria”, así como en que no busca crear un Estado propio. 

No obstante, Duran advirtió de que si las Cortes “frustraran o amputaran la reforma del Estatuto, las consecuencias serían imprevisibles en el orden político y electoral” y abogó por “moderar y serenar el clima político y social” porque, dijo, “se está calentando exageradamente el ambiente”. 

ERC: “NI UN MILÍMETRO POR DEBAJO DE LA CONSTITUCIÓN”

El portavoz en el Congreso de ERC, Joan Puigcercós, se convirtió en la voz inflexible de su partido y, aunque aceptó que el nuevo estatuto no debe ir “ni un milímetro por encima de la Constitución”, precisó que “tampoco por debajo”. 

“Si este texto es admitido a trámite –afirmó– lo será porque se acepta sustancialmente lo que se propone. Si lo que se propone es desnaturalizar el texto, no lo hagan, no engañen a sus ciudadanos, voten contrariamente hoy y no creen falsas expectativas”. 

Se refirió también durante su comparecencia al término nación cuando aseguró que “somos una nación porque somos capaces de configurar una sola comunidad, una catalanidad forjada con aportaciones humanas diversas y de toda procedencia”. 

EL PNV ARREMETE CONTRA LOS “TALIBANES DE LA CONSTITUCIÓN”

El escenario era el mismo. El motivo, una reforma estatutaria, similar. Pero el resultado fue completamente opuesto. A diferencia de lo ocurrido el pasado 2 de febrero, cuando el proyecto de reforma del Estatuto vasco, conocido como plan Ibarretxe, no fue admitido a trámite por el Congreso, en esta ocasión el proyecto presentado por Cataluña si iba a ser apoyado por la Cámara Baja. 

El portavoz del PNV, Josu Erkoreka, se solidarizó con “los compañeros” catalanes por asumir el papel de “chivo expiatorio” que en su opinión les fue asignado a ellos hace unos meses, si bien durante su intervención eludió referirse de una manera directa al plan Ibarretxe. 

Con palabras muy duras, Erkoreka recomendó ignorar a los “talibanes de la Constitución”, en referencia a populares y socialistas, y criticó que ambos grupos hayan hecho que la Carta Magna “deje de ser un instrumento flexible al servicio de la convivencia para convertirse en una especie de libro sagrado”.

IU: TODO VALE PARA EL PP

El resto de los grupos de la Cámara expresaron igualmente su apoyo a la tramitación del texto. Así, por Izquierda Verde (IU-ICV), Gaspar Llamazares y Joan Herrera, centraron su intervención en una crítica a la actitud adoptada por el PP, del que afirmaron su única preocupación es “volver a La Moncloa” para lo cual, “todo vale”. 

El presidente de Coalición Canaria, Paulino Rivero, expresó como “legítimo y lógico” que cada comunidad defienda en sus estatutos sus singularidades, pero precisó que su partido no va a consentir que existan “autonomías de primera y de segunda”. Por tanto, aunque votó a favor de la toma en consideración del texto, puntualizó que éste debe respetar los principios de igualdad entre ciudadanos y de solidaridad entre regiones. 

En la misma línea de apoyo, aunque con ciertas reservas, se expresaron los integrantes del Grupo Mixto, en cuyo nombre hablaron por la Chunta Aragonesista, José Antonio Labordeta; por Nafarroa Bai, Uxue Barkos; por el Bloque Nacionalista Galego, Francisco Rodríguez; y por Eusko Alkartasuna, Begoña Lasagabaster. 

LARGO Y LABORIOSO CAMINO POR DELANTE

Comienza ahora un camino largo y laborioso para el proyecto catalán de reforma estatutaria, y lo ocurrido ayer en el Congreso fue un paso más hacia su meta final. Conviene recordar por tanto, que aún quedan muchos trámites y muchos aspectos del texto que deberán ser cambiados para ajustarse a los dos límites fijados por el presidente del Gobierno para cualquier reforma de un Estatuto de Autonomía. El proyecto catalán cuenta con una de ellas, pues viene de un apoyo de casi el 90 por ciento de los diputados del Parlamento de Cataluña, es decir, que posee el “amplio consenso” requerido. El otro límite, el respeto al marco constitucional, es posible y, sobre todo, imprescindible. 

La Constitución Española rige la convivencia de todos los españoles y a ella deben acomodarse todos los estatutos de las diferentes autonomías.  3 noviembre 2005   

 


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