Tras cumplirse hoy
el plazo del ultimátum dado por los secuestradores de un soldado israelí,
que exigen un canje con presos palestinos, el Gobierno de Hamás ha pedido un
nuevo plazo para buscar una solución a la crisis, mientras Israel aumenta la
presión sin lanzar por el momento una ofensiva a gran escala.
Al finalizar esta
mañana el plazo fijado para que Israel acepte liberar a las mujeres y los
menores palestinos detenidos en sus cárceles, así como a otro millar de
presos, uno de los tres grupos responsables del secuestro anunció que, a
partir de ahora, no se dará más información sobre el soldado israelí.
Horas después, el
primer ministro palestino, Ismail Haniye, se reunió con su gabinete en sus
oficinas, bombardeadas hace dos días por el Ejército israelí, y desde ese
lugar hizo un llamamiento a los secuestradores para que respeten la vida del
soldado, de 19 años, y pedirles un nuevo plazo para negociar.
Mientras tanto, el
primer ministro de Israel, Ehud Olmert, reafirmó su determinación de no
ceder a grupos terroristas, porque esto les animaría a perpetrar acciones
similares y declaró que lo que le suceda al soldado será responsabilidad de
sus captores.
De momento, la
política israelí ha sido la de presionar con bombardeos y pequeñas
incursiones dentro del territorio de Gaza, sin llegar a zonas habitadas.
Olmert ha prometido
que el Ejército israelí va a impedir dormir a los habitantes de Gaza, como
los cohetes de las milicias palestinas impiden descansar a los israelíes que
habitan cerca de la frontera, y desde la pasada noche se oyen con mayor
frecuencia y proximidad los misiles.