La Conferencia
sobre el Líbano, celebrada hoy en Roma con la participación de una veintena
de países y organismos internacionales, pidió la urgente autorización de
“una fuerza internacional bajo el mandato de la ONU” para dar asistencia a
la población libanesa.
En el documento
final del encuentro, los participantes en la Conferencia expresan su
determinación de trabajar inmediatamente para lograr un alto el fuego, que
debe ser “duradero y permanente”.
En una conferencia
de prensa al término de la reunión, el ministro italiano de Exteriores y
anfitrión de la conferencia, Massimo D'Alema, transmitió el compromiso de
los participantes a “dar ayuda humanitaria inmediata al pueblo libanés” e
invitó a Israel “a permitir entrada de ayuda humanitaria en Líbano”.
El ministro
italiano de Exteriores también subrayó la determinación de los asistentes de
alcanzar “con la mayor urgencia” un alto el fuego “permanente, duradero y
sostenible” que ponga fin a las hostilidades.
En la misma rueda
de prensa, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, insistió en la
importancia de “encontrar un marco político de entendimiento”, y subrayó la
necesidad de “implicar a Irán y Siria” para la resolución del conflicto.
También apoyó el
envío de una fuerza internacional “que ayude a estabilizar el Líbano y al
Gobierno del Líbano a preparar su tropas y extender su autoridad en el
territorio”.
Por su parte, la
secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, coincidió en que Siria
también tiene “responsabilidad” a la hora de solucionar a la crisis, e
insistió en que este país debe respetar las resoluciones de la ONU que
establecen el respecto de la soberanía e independencia política de Líbano.
Rice agregó que
Arabia Saudí y Jordania, presentes en la conferencia de Roma, pueden tener a
su vez “un importante papel” en la resolución del conflicto.
También apoyó la
creación de una fuerza internacional “bajo mandato de la ONU”, para
contribuir al restablecimiento de la paz y facilitar la asistencia
humanitaria.
25 julio
2006
Bush acuerda con el primer ministro
iraquí redistribuir las tropas estadounidenses para reforzar Bagdad
El presidente de
EE.UU., George W.Bush, y el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki,
acordaron hoy redistribuir las tropas estadounidenses en Iraq para reforzar
su presencia en Bagdad y tratar de atajar así la actual espiral de
violencia.
Los nuevos
efectivos que se enviarán a la capital iraquí en la próximas semanas
proceden “de otras partes del país”, según precisó el presidente
estadounidense en rueda de prensa tras su encuentro con el primer ministro
iraquí en la Casa Blanca.
También aclaró que,
al menos de momento, no va a haber una reducción de la presencia militar de
EE.UU. en Iraq: “El primer ministro fue muy claro esta mañana. Dijo que no
quería que las tropas estadounidenses dejasen el país hasta que su Gobierno
pueda proteger al pueblo iraquí y yo le aseguré que EE.UU. no abandonará a
los iraquíes”, precisó.
La razón está,
añadió, en que Al Maliki “cree y yo creo que tiene que haber más fuerzas en
Bagdad” para frenar los continuos episodios de violencia sectaria que, sólo
el pasado fin de semana, se cobraron la vida de unas 200 personas.
También opina lo
mismo el máximo responsable militar de la fuerza estadounidense en Iraq, el
general George Casey, que fue uno de los promotores de esta iniciativa.
Además de reforzar
la presencia militar de EEUU en Bagdad, los dos mandatarios también
acordaron hoy mejorar el equipamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes
para que puedan cumplir con más eficacia su misión.
El primer ministro
iraquí dejó claro en la misma conferencia de prensa que “no habrá una guerra
civil en Iraq”, pese a los crecientes temores de que la situación actual
pueda desembocar en un enfrentamiento generalizado entre chíies y suníes.
Otro de los asuntos
que figuraron en la agenda del encuentro fue la crisis entre Israel y la
guerrilla libanesa Hizbulá, un asunto sobre el que los dos responsables
políticos mantienen posiciones muy distintas.
Bush comparó la
situación del Líbano con la de Iraq, porque los dos países tienen que hacer
frente a grupos terroristas que “tienen miedo de la democracia”, y mantuvo
su negativa a respaldar un alto el fuego sin resolver antes “las raíces del
conflicto”.
Sin embargo, Al
Maliki destacó la importancia de un alto el fuego “inmediato” y apeló a la
comunidad internacional para que ayude al pueblo y al Gobierno libanés a
superar el daño y la destrucción de la ofensiva israelí.
24 julio
2006
Suspendidas las negociaciones para
liberalizar el comercio global
Ante la incapacidad
de las grandes potencias para ponerse de acuerdo en la reducción de
aranceles para productos agrícolas e industriales, se suspendieron hoy en
Ginebra las negociaciones para la liberalización global de los intercambios
comerciales que se desarrollan en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
EE.UU., la Unión
Europea (UE), Brasil, India, Australia y Japón, conocidos como el Grupo de
los Seis (G-6), rompieron hoy las negociaciones iniciadas el domingo ante la
imposibilidad de lograr un acuerdo que hubiera permitido cumplir los plazos
para que la Ronda de Doha concluyera en el plazo previsto de fines de 2006.
Para el comisario
europeo de Comercio, Peter Mandelson, la responsabilidad de este fracaso
recae en Estados Unidos, un país que, a su juicio, fue “incapaz” de mostrar
flexibilidad alguna “en la reducción de los subsidios internos" a la
agricultura.
La Ronda de Doha,
que se pretendía concluir en 2006, se lanzó en 2001 para profundizar en la
liberalización de la agricultura, la industria y los servicios, entre otros.
Las profundas
divergencias entre los principales actores de la negociación en materia
agrícola, sobre todo en los capítulos de reducción de subsidios internos y
ampliación del acceso a los mercados agrícolas, ha llevado a la suspensión
de estas negociaciones después de múltiples aplazamientos y fracasos.
Según Mandelson,
“lo que nos ha faltado para lograr un acuerdo sobre las modalidades no eran
demasiados números ni tampoco cifras enormes”.
Por su parte, la
representante de Comercio de EE.UU., Susan Schwab, defendió la posición de
Washington y pidió que “nadie cayera en la tentación de apuntar con el dedo
a otro por este fracaso”.
“Nos sentimos muy
decepcionados después de no haber logrado un acuerdo la pasada noche entre
el G-6”, dijo Schwab, que también pidió que “nadie retire las ofertas que
hay encima de la mesa”.
La posición del
ministro de Comercio de Japón, Shoichi Nakagawa, fue la de expresarse a
favor de finalizar con éxito la negociación, al tiempo que mostró la
disposición del Gobierno de Tokio para “superar las dificultades y no caer
en una ola de pesimismo”.