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VÍCTOR
SÁNCHEZ
Los derechos humanos… de los patos
Los patos,
esos simpáticos animalitos, que han inspirado a tantos autores y contadores
de cuentos para niños, también tienen derechos humanos.
Todavía podemos comernos tranquilamente un confit de canard sin temer que
nos miren mal. Incluso podemos pedir un foie gras producto del morboso
engorde del hígado del desgraciado pato o de la oca.
Pero si se nos ocurre viajar a Chicago (USA) a partir del próximo verano, no
nos pondrán mala cara si pedimos foie gras. Simplemente no nos lo servirán,
porque estará prohibido.
Efectivamente, desde finales de julio no se podrá comer foie gras en
Chicago. Las organizaciones de defensa de los derechos de los animales han
logrado la prohibición, en aquella ciudad, del consumo del apreciado
alimento.
Aplaudimos la muestra de sensibilidad hacia los patos y las ocas, que puede
extenderse rápidamente a otras ciudades de los Estados Unidos y del mundo
entero.
¿Podrían ahora los poderes públicos de los Estados Unidos mostrar la misma
sensibilidad hacia los derechos humanos de los humanos?
Chicago está en el Estado de Illinois, donde la pena de muerte se aplica con
el humanitario sistema de la inyección letal.
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