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XOSÉ LOIS CARRIÓN
¿18 de julio? ¡Nunca más! El 18 de julio debía haber pasado, al igual que otros muchos de los 365, como un día más del calendario. Pero por desgracia no fue así. El 18 de julio, de 1936, es la triste fecha de la confirmación del golpe de Estado iniciado el día anterior en Marruecos y que en esa jornada llegaba a la Península, auspiciado por la oligarquía, parte del Ejército y la cúpula de la iglesia católica. Comenzaba la “Longa Noite de Pedra” (larga noche de piedra), que dijo el poeta Celso Emilio Ferreiro. Por su parte, el historiador Paul Preston afirmó en las páginas de El País del 31 de marzo de 2004 que “los historiadores de las relaciones internacionales han menospreciado la tragedia española. Por eso muchos han mirado más los crímenes de Hitler y de Stalin. No pretendo compararlo con el Holocausto judío, pero creo que analizado en su conjunto el sufrimiento del pueblo español merece el nombre de Holocausto. Nunca se sabrá –mantenía en la citada entrevista– el número total de víctimas de la Guerra Civil. Entre un exilio que no tuvo un censo y las miles de personas que murieron en los frentes sin que se hayan encontrado sus cadáveres, siempre quedarán muchísimas incógnitas en relación con el número de muertos, dónde y cómo. En cuanto a las víctimas de la represión franquista, estimo que ascienden a unas 100.000. Si consideramos el horror mundial que hubo, como por ejemplo, ante los crímenes de Pinochet, que ocasionaron entre 3.000 y 4.000 muertos, la diferencia es abismal”. El golpe de Estado contra el Gobierno legítimo de la República, la Guerra Civil y la dictadura franquista acaban de ser recientemente condenados por el Parlamento Europeo. Sólo la derecha española englobada en el Partido Popular, junto a la ultraderecha polaca, prefirieron “pasar” de tal acuerdo. Dicho de otro modo: la derecha española niega el Holocausto español. El sociólogo Amando de Miguel, patrono de honor de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, presidida por un parlamentario “popular”, en un acto público contra el diálogo del Gobierno con ETA, atacó al presidente del Ejecutivo español por su defensa de la Recuperación de la Memoria Histórica, acusándolo de “querer resucitar la Guerra Civil, desenterrar a los muertos y abrir las heridas cerradas”. ¿Cómo puede decir alguien que se considera sociólogo que las heridas están cerradas, cuando hay más de 35.000 personas en el Estado español que aún están en fosas comunes, sin que sus descendentes sepan nada de ellos? ¿Es que las heridas de las familias que perdieron –perdimos– la Guerra no cuentan y no tienen –tenemos– derecho a que se recupere la Memoria Histórica? Cuando dicen que reabrimos heridas sólo ven la paja en el ojo ajeno. Heridas abiertas son los símbolos que exaltan las actitudes y personajes que traicionaron al Gobierno legítimo hace ahora 70 años y que aún diariamente encontramos dando nombre a calles y plazas de la ciudad de Ourense (y cito Ourense porque es mi ciudad, aunque este triste caso pasa en la mayoría de poblaciones del Estado). Por si las familias de las personas asesinadas, perseguidas y represaliadas no han sufrido ya bastante, encima tienen que seguir pasando por lugares en los que se festeja a los verdugos. Ahí tenemos los casos de las calles ourensanas de “General Aranda”, un militar que traicionó a sus compañeros de armas en Asturias y que fue también alta autoridad en la represión en Galicia. “Coronel Ceano”, otro militar traidor que como comandante-jefe del segundo batallón del Regimiento de Infantería de Ourense fue el responsable de la primera represión en nuestra provincia. Calle “Capitán Eloy”, miembro del ejército faccioso y que es recordado por ser uno de los primeros ourensanos muertos. O la plaza “Alzamiento Nacional”. ¡Qué decir de la barbarie que representó! ¿Será que esos son los ejemplos que el Ayuntamiento del PP quiere inculcar a los niños y niñas de Ourense? Como estoy seguro que eso no es así, ya que nadie quiere que su hijo o hija se convierta en traidor, asesino, represor, etcétera, entonces nadie –ni el PP– debería querer esos nombres en las calles, por lo que lo lógico y democrático sería que retirara del callejero local tales nombres. Tampoco quiero creer que la gente del PP apoye el grito de “¡Zapatero, vete con tu abuelo!”, aunque lo cierto es que ningún dirigente popular ha criticado tal despropósito (llegados a esta cuestión, “sin acritud”, como dijera aquél, me pregunto: Si Batasuna fue ilegalizada por no condenar el terrorismo de ETA y el PP no condena el terrorismo franquista –reconocido oficialmente como tal por los parlamentos español y europeo–, entonces, ¿hay que ilegalizar al PP?). Sea cuál sea
la fecha y el mes, y mientras aguardamos un nuevo 14 de Abril… ¿18 de
julio? ¡Nunca más!
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