|
|
LETICIA A. CISNEROS
Zapatero acepta el “diálogo” con Batasuna para que ésta acepte las “reglas
del juego político” “Alcanzar el fin de la violencia va a ser una tarea que nos lleve su tiempo. Eso no va a impedir que el diálogo político empiece”. Así lo aseguró el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante el Debate sobre el estado de la Nación y, frente a una primera jornada que pasó de puntillas por el proceso de paz, en esta segunda sesión la negociación con ETA se convertía en el asunto estrella del día. La sesión comenzaba con la intervención del portavoz del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Josú Erkoreka, que era escuchada con atención por todos los diputados. El movimiento de Zapatero fue más que una sorpresa, la confirmación del anuncio que realizó la noche antes Patxi López, secretario general del PSE, cuando habló de “negociación incluyente” con la ilegalizada Batasuna que suponga “un proceso de diálogo multipartito”
Rodríguez Zapatero desatascaba así el proceso de paz tras últimos momentos
tensos que hacían temer una ruptura, si bien este anuncio supone también un
alejamiento del PP, que ya ha mostrado su indignación y asegura que de
producirse estos contactos quedaría “liberado de apoyar al Gobierno”. Para Erkoreka el proceso para lograr la paz y acabar con la violencia debería haber sido “el asunto central” del Debate sobre el estado de la Nación y, por este motivo, desde el comienzo de su intervención abordó de lleno el tema impidiendo que Zapatero pudiera rehusarlo como ocurrió durante la primera jornada. Y si hubo un punto que el portavoz vasco quiso dejar claro desde el principio fue la diferencia que hay entre su grupo y Batasuna. “Esa gente quiere monopolizar la relación con usted y con su partido, incluso con su Gobierno. Pero téngalo en cuenta, señor presidente, no nos representan ni a nosotros ni a los miles de ciudadanos que nos han votado”, precisó. “En las conversaciones que mantengan con usted y su Gobierno –añadió- les expondrán sus aspiraciones, sus problemas, sus inquietudes; las suyas, no las nuestras”. El portavoz peneuvista hizo una mención expresa al tema de la autodeterminación pero Zapatero aclaró con rotundidad que este punto no verá la luz e invitó a Erkoreka a abandonar conceptos “míticos”. No obstante, pese a ciertos desacuerdos, Erkoreka demostró su conformidad con la manera en que el Ejecutivo está llevando el proceso de paz, e incluso precisó que, por su parte, si Zapatero “lo desea, puede omitir el trámite de la comparecencia parlamentaria” para decir que va a empezar el diálogo con ETA porque ya se ha verificado la voluntad de la banda de abandonar las armas.
Pero Rodríguez Zapatero no quiso adelantas las ideas sobre cómo será el
proceso de diálogo en el País Vasco porque, tal y como viene diciendo desde
hace tiempo, “primero la paz y luego la política”. Y es por este motivo por
lo que no dejó de sorprender cuando a continuación aseguraba que “la tarea
de ver la paz, de alcanzar el fin de la violencia, va a ser una tarea que
nos lleve su tiempo. Eso no va a impedir que el diálogo político empiece,
pero va a condicionar las expectativas para ese diálogo, que exigirá tiempo,
sensatez, prudencia, máxima sinceridad por todas las partes y una voluntad
de acuerdo sin prejuicios (...). Es una ventana a la esperanza”.
Tanto Gaspar llamazares, líder de Izquierda Unida (IU), como Joan Herrera,
portavoz de Iniciativa per Catalunya Verds, mostraron su apoyo y lealtad al
Gobierno para acabar definitivamente con el terrorismo pero pidieron que en
esa tarea “colaboren todos los poderes del Estado”. Así, ambas formaciones
aplaudieron que el Gobierno abra un “escenario de diálogo para conseguir que
no hay ni más muertos ni más miedo” por que, dijo Herrera, “ésta es la mejor
manera de profundizar en la democracia y el mejor homenaje a las víctimas”.
Llamazares centró el duelo con Zapatero en los problemas que afronta la ciudadanía a diario y en la crítica a la “contrarreforma fiscal” pues, dijo, “no sería un Debate del estado de la Nación si no hiciésemos una referencia a cuestiones tan importantes”. Asimismo, arremetió contra el discurso de Zapatero de la primera jornada por “triunfalista” y le recordó aspectos muy negativos de la situación actual de España como las dificultades para acceder a una vivienda, así como los problemas con la sanidad o con el empleo. Respecto a la reforma fiscal, Llamazares se mostró contundente: “No aceptaremos un Gobierno ambidiestro, en el que las dos manos tiene la misma fuerza; nosotros queremos un Gobierno ambiizquierdo, es decir, que las dos manos tengan, sobre todo, sensibilidad y voluntad de cambio”. Por su parte, Joan Herrera centró parte de su intervención en tratar el asunto catalán y elogió el proyecto de Estatuto de Cataluña que ha aprobado el Congreso de los Diputados porque se mostró convencido de que mejorará la vida de los ciudadanos y hará avanzar “hacia un Estado más federal y solidario”. En cuanto a
los inminentes cambios que se avecinan en el Gobierno catalán tras el
referéndum del 18 de junio y el adelanto de elecciones autonómicas,
Herrera se mostró consciente de que “la política de alianzas se va a
determinar bastante en las próximas elecciones en el Parlamento catalán”
pero precisó que su formación está tranquila porque “en el resto de
España, y también en Cataluña, lo que pide la gente es una mayoría de
izquierdas”. El debate entre Rodríguez Zapatero y el portavoz de Coalición Canaria en el Congreso, Paulino Rivero, giró principalmente en torno a las repatriaciones de los inmigrantes irregulares que han llegado a Canarias. Y fue en su turno de réplica cuando el presidente anunció que “Senegal ha aceptado la repatriación de los inmigrantes irregulares que han llegado a las Islas, que a día de hoy hay identificados 623, que pueden llegar a los 800 (...) y que esos 623 ciudadanos senegaleses empezarán a ser repatriados hasta el día 6 de junio y continuarán las identificaciones”. Lamentablemente, el anuncio de Zapatero se vio truncado horas después cuando el Gobierno de Senegal ordenó detener dichas repatriaciones por supuestas “irregularidades”. Por otro lado, dado el enorme problema que la inmigración irregular supone para el archipiélago, Rivero planteo la posibilidad de crear un ministerio de inmigración. “Éste no es un asunto novedoso –insistió- pues ya hay países que tiene un ministerio de inmigración: Alemania es un ejemplo, Suecia, Dinamarca, Austria, Canadá...”. Pero la propuesta fue rechazada con innegable mano izquierda por el presidente que recurrió a alabar la figura de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega y su papel como coordinadora de distintos ministerios que se ven afectados por este tema. “La vicepresidenta del Gobierno –apuntó Zapatero- representa más que un ministerio, por la autoridad política que le da el carácter de vicepresidenta. Además, su dedicación y su eficacia son notables. Así, ha venido coordinando cuando tuvimos las dificultades con los asaltos a las vallas de Ceuta y Melilla y también cuando se ha producido este incremento notable de la presión (de inmigrantes), especialmente a partir del mes de abril”.
Asimismo, el jefe del Ejecutivo central trato de apaciguar los ánimos al
pedir “prudencia” a Rivero para no crear una “alarma innecesaria” y,
concluyó su intervención felicitando “a todos los empleados públicos por el
ejemplar comportamiento que están teniendo ante la presión migratoria”. Tanto la diputada de Eusko Alkartasuna (EA), Begoña Lasagabaster, como la de Nafarroa Bai (NB), Uxue Barkos, pidieron ayer al presidente del Gobierno que acerqué los presos de ETA a las cárceles vascas para hacer cumplir la ley. Para Lasagabaster, las competencias en materia de prisiones deben ser transferidas al Gobierno vasco y, en lo referente al proceso de paz, la diputado vasca aseguró que “existe una luz al final de túnel” y que “estamos en un momento crucial para el futuro”. En respuesta, Zapatero dijo “reconocer que su voz (la de Lasagabaster) en esto tiene credibilidad, más allá del proceso de paz, en donde, lógicamente, tiene una afectación como todo el mundo puede comprender” pero precisó que “cada cosa a su tiempo”. Por su parte, Uxue Barkos expresó el apoyo de la gente de su formación política al Ejecutivo como unos “compañeros firmes y empeñados en hacer este camino hacia la paz” y lamentó profundamente que se haya tratado de utilizar a Navarra presentándola como “moneda de cambio” de Batasuna porque, dijo, “el futuro de Navarra está sólo en manos de sus ciudadanos, de nadie más”. El rumbo del debate experimentó un giro de 180 grados durante las intervenciones de los diputados del Bloque nacionalista (BNG), Francisco Rodríguez, y de la Chunta Aragonesista (CHA), José Antonio Labordeta, que centraron sus discursos en intereses más concretos de sus comunidades y todo ante un hemiciclo prácticamente vacío. El portavoz gallego expresó sus sentimientos nacionalistas reivindicando el concepto de nación para Galicia. “Galicia es una nación diferente con su lengua y su trayectoria histórica cultural específica, con sus problemas socioeconómicos peculiares. Para el Estado español es marginal, siempre sometida a estrategias que no la benefician” y añadió que, “por esto mismo, Galicia es objetivamente la más interesada en cambiar la estructura del Estado, la concepción de unidad, igualdad y solidaridad en que se fundamenta”.
En su turno, Labordeta tomó un camino mucho más concreto con peticiones más
cercanas a los ciudadanos de Aragón y pidió que éstos “no se sientan
maltratados” cuando el Congreso aborde la reforma de su estatuto de
autonomía. Así, reclamó “un esfuerzo” por parte de todos los partidos para
dotar a Aragón de más autogobierno y para que “recupere la dignidad como
pueblo”.
|
![]() |
Portada Información General
y Opinión Cultura, Ciencia y Sociedad © OPIN@R. Las personas interesadas en
publicar sus colaboraciones en OPIN@R o ponerse en contacto con la Redacción, |