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ARCADI ESPADA, PERIODISTA “La situación política en Cataluña se caracteriza por la corrupción intelectual, moral y económica”
Por LETICIA ALONSO Nos encontramos a casi 600 kilómetros de Cataluña, ese dulce hogar que tantos quebraderos de cabeza le provoca, que tanto ama pero por el que tanto sufre. El Real Sitio y Villa de Aranjuez acoge a Arcadi Espada para escuchar sus palabras dentro de los cursos de verano que la Fundación Universidad Rey Juan Carlos organiza en esta localidad madrileña. Acude para expresar su opinión acerca de la relación entre los blogs y el periodismo tradicional, invitación motivada por la experiencia que le da la escritura diaria de su blog personal, un refugio internauta que le sirve para plasmar sus pensamientos sobre la actualidad y el mundo en general. Nos encontramos a casi 600 kilómetros de Cataluña, ese dulce hogar que tantos quebraderos de cabeza le provoca, que tanto ama pero por el que tanto sufre. El Real Sitio y Villa de Aranjuez acoge a Arcadi Espada para escuchar sus palabras dentro de los cursos de verano que la Fundación Universidad Rey Juan Carlos organiza en esta localidad madrileña. Acude para expresar su opinión acerca de la relación entre los blogs y el periodismo tradicional, invitación motivada por la experiencia que le da la escritura diaria de su blog personal, un refugio internauta que le sirve para plasmar sus pensamientos sobre la actualidad y el mundo en general. Nacido en Barcelona en 1957, inició su carrera periodística en 1977 en las páginas de Mundo Diario. Desde entonces han sido varios los medios que han contado con sus palabras, como El Noticiero Universal, Diari de Barcelona, La Vanguardia, El País y un buen número de publicaciones culturales. En la actualidad es colaborador de El Mundo y profesor de Periodismo en la Universidad Pompeu Fabra. La búsqueda incansable de la verdad es el leitmotiv de este eterno periodista que en los últimos tiempos ha visto cómo su nombre ocupaba portadas de periódicos y abría informativos de radio y televisión. Este interés informativo encuentra su razón de ser en el “hartazgo” que dice sentir por la situación que vive desde hace años su comunidad, Cataluña, y que le llevó, junto a otros amigos de la esfera intelectual catalana (Albert Boadella entre ellos), a impulsar la plataforma 'Ciutadans per Catalunya', que hace pocos días se convertía en partido político (al que él se refiere como Ciudadanos), lo que motivaba la desvinculación de Espada y, como él mismo comenta, la “vuelta a sus actividades cotidianas”. Son muchos los retos que se le plantean en el futuro inmediato, no sólo profesionales, sino también sentimentales, pues aunque sostenga no ser un político, lo cierto es que Arcadi vive la política muy de cerca y, ante las próximas elecciones a la Generalitat del 1 de noviembre, no puede negar que, a su juicio, el panorama pinta muy oscuro. PREGUNTA.– Tras la iniciativa de Ciutadans per Catalunya, muchos han mantenido que respondía a un interés por tener un papel más activo en la política. Sin embargo, usted siempre ha asegurado que es periodista ante todo. ¿De dónde parte entonces la idea de impulsar esta plataforma? RESPUESTA.– Básicamente del hartazgo, porque uno se harta al final hasta de su propio hartazgo. Durante un año o más varios amigos del mundo del periodismo, de la literatura..., nos reuníamos a cenar y analizábamos la situación política del momento, pensábamos qué podíamos hacer para frenar el acoso ético y estético del nacionalismo y cada noche acababa igual. Siempre era lo mismo, que si todo está muy mal, que no se puede hacer nada y eso dejaba como un mal sabor de boca, hasta que llega un momento en que dices que esto no puede seguir así. En fin, es la típica conversación que se tiene tantas veces hasta que al final decidimos hacer algo y dejar de hablar. P.– Ahora esa plataforma que ustedes impulsaron se ha convertido en partido político y se presenta a las próximas elecciones autonómicas en Cataluña. ¿Ven así cumplidos los objetivos que se marcaron al comienzo? R.– Por supuesto. La formación del partido político era un objetivo claro. Cuando surgió esta idea y decidimos ponerla en marcha hicimos un manifiesto con unos compromisos claros. Para empezar, nos parecía que en Cataluña había un déficit de representatividad de ciudadanos que no se veían reflejados en el Parlament, lo que ha tenido una espectacular confirmación con el resultado del referéndum sobre el estatut, que sólo obtuvo un 35 por ciento de apoyo. Así, hicimos un llamamiento a la población catalana para que examinara la posibilidad de crear un partido político que lograra paliar ese déficit y la respuesta fue inmediata y masiva. Y por último, nos comprometimos a generar ese debate que queríamos representase a nuestra fundación, para lo cual durante muchos meses recorrimos Cataluña explicando cuál era nuestro punto de vista. Pero ahora, una vez que está formado el partido político, es el momento de que cada uno de nosotros regrese a donde ha estado siempre. P.– ¿Qué respondería a todos aquellos que critican que siendo catalanes se declaren abiertamente antinacionalistas? R.– El nacionalismo es un artefacto muy fácil de definir y muy difícil de combatir. El nacionalismo es muy sencillo, pues no es más que decirle a un ciudadano: usted es catalán y, como tal, es el mejor ciudadano que puede haber, tiene la mayor suerte por haber nacido en Cataluña, es el mejor... Pero, además, tiene otra faceta que es decirle que tiene más derechos que otro porque llegó aquí antes que otro. Eso es el nacionalismo. P.– ¿Y qué es Cataluña? R.– Cataluña es una región de España, porque el concepto de nación sólo puede ser entendido desde un punto de vista político. La nación cultural es una simpleza y una estupidez que no existe y no tiene ningún uso práctico. Una nación es un Estado y aquí hay un Estado que es el español, que tiene un pacto constitucional interesante y que ha dado la mejor etapa de la modernidad. Por supuesto entiendo que haya gente que quiera gastar su vida y sus energías, que normalmente suelen ser pocas y escasas, en conseguir que Cataluña tenga un Estado, pero yo estoy en mi derecho de luchar para que esa estupidez no acabe de esterilizar por completo la vida de los ciudadanos de Cataluña. Una construcción nacional, como lo llaman, es un territorio moral donde bastantes veces lo que se hace es contar mentiras, inventarse un pasado, unos mitos... P.– El 1 de noviembre es la fecha escogida para el adelanto de las elecciones autonómicas en Cataluña y aunque se haya desvinculado de este partido tengo entendido que seguirá vinculado a través de la Fundación. ¿Piensa participar de alguna forma en la campaña que realice Ciudadanos? R.– No sé que papel tendré. Ciudadanos es un partido político, aunque sí es posible que si se hace la fundación participemos en ella. Pero ante todo quiero dejar claro que Ciudadanos es una cosa que ya no es una asociación. Es un partido y, sencillamente, es el partido en el cual nos sentimos representados, por lo que daremos nuestro apoyo a sus propuestas en la medida en que sean acordes a lo que ha sido la formación hasta ahora, de lo cual no me cabe ninguna duda. En definitiva, lo apoyamos pero ya tiene una vida independiente de nosotros. P.– Ha sorprendido la elección del candidato de Ciudadanos a la Generalitat, un joven abogado de tan sólo 26 años. ¿Qué esperan de la persona de Albert Rivera? R.– Es una persona muy formada y un excelente candidato, del que por supuesto destaca su juventud, pero que ante todo representa no sólo ese mensaje contra el nacionalismo, sino otro más importante que es la lucha por la renovación de la clase política catalana, porque la que hay ya ha dado todo lo que tenía que dar. Además, una persona joven liga muy bien con esa idea de renovación. Los jóvenes votan y seguramente muy buena parte de los problemas de la sociedad de hoy les afectan, por lo que me parece el candidato más idóneo. Es un hombre de una gran valía técnica y un idealista como sólo lo puede ser un joven, por lo que tenemos puestas en él las máximas esperanzas. P.– ¿Y se han planteado unos objetivos concretos a alcanzar por el partido, un índice deseado de votos? R.– Para ser sincero y optimista, creo que vamos a tener una representación parlamentaria modesta. Pero también quiero decir que si no la obtenemos, lo que ya ha conseguido Ciudadanos al poner en el debate político de Cataluña los temas que antes no estaban en el debate, ya creo que es fundamental. Y además, ha forzado al PSOE a la decisión insólita de cambiar al presidente de la Generalitat y a su candidato. De todas formas, es muy complicado hacer un pronóstico porque somos un partido modesto. Hacer un estudio sobre las posibilidades electorales es para hacerlo bien, es caro y nosotros no disponemos de los recursos necesarios. Aún así, las expectativas reales y basadas en el interés que la propuesta de Ciudadanos ha despertado en Cataluña nos llevan a pensar que pronto va a haber en Cataluña una nueva fuerza parlamentaria. P.– Y del resto de opciones, entre Montilla, Maragall, Mas... ¿a quién prefiere? R.– A ninguno. No tengo confianza en ninguno de ellos. P.– ¿Y qué ve más factible como resultado electoral? Se ha rumoreado sobre una posible alianza entre el PSOE y CiU, una reedición del tripartito... R.– La verdad es que no lo sé y me interesa muy poco porque pertenece a un mundo que para mi representa la decadencia y, en cualquier caso, si he de ser franco, casi me da igual. Quiero decir que no tengo ningún grado de confianza mayor en un gobierno que en otro. Me parece que todos ellos son representantes de algo que no me gusta. Nosotros vemos todo mal, a no ser una opción bastante difícil en estos momentos que es que gobierne Ciudadanos. Yo creo que la situación política en Cataluña se caracteriza por una palabra que es corrupción, no sólo económica, que también, sino que ésta va unida a una profunda corrupción intelectual y moral a la que nos han llevado 23 años de gobierno de CiU y el estrambótico tripartito. Lo cual, naturalmente, provoca que cualquier situación que se pueda plantear en las próximas elecciones, desde un pacto PSC-CiU a un repetición del grotesco tripartito, son alternativas como para echarse a temblar. Además, no creo que sea más fácil un pacto con CiU por estar Montilla, como se ha dicho, pues éste ha sido uno de los principales responsables del fiasco monumental y más grande de Cataluña en estos años, que ha sido la redacción del estatuto, por lo que es corresponsable y él sabrá cómo explicar ese fracaso de la política socialista y de la política del Gobierno. Accede a esta entrevista tras su intervención en el curso sobre Periodismo digital que tiene lugar en Aranjuez. El encuentro se desarrolla en el hall de un hotel, en un ambiente tranquilo y afable que contrasta con la tensión y controversia generados durante su ponencia en al aula. Siempre polémico, no deja indiferente a ninguno de los asistentes y, a pesar de hablar sobre un tema tan poco controvertido en principio como es el periodismo digital, Espada logra con sus palabras generar un profundo debate entre los alumnos asistentes al curso y todo por una sencilla –aunque contundente– afirmación: “Yo escribo por dinero y estaría dispuesto a vender mi silencio”. Espada reivindica el coste del saber y afirma con vehemencia que el conocimiento no es algo gratuito, sino que el hecho de compartirlo debe ser algo que cueste dinero. Varios alumnos no dudaron en mostrar su indignación por estas palabras, pero Espada, en un tono mezcla de provocación y de sarcasmo, se muestra inflexible: “Si un médico no opera gratis, ni un abogado te defiende por nada, ¿por qué tengo yo que escribir sin recibir dinero a cambio?”. Incluso llega a asegurar estar dispuesto a vender su silencio y dejar la pluma guardada en un cajón para siempre, para lo cual llega a barajar la cifra de 9.000 euros mensuales. “Ese es el precio de mi silencio”. A lo largo de esta entrevista matizará sus palabras, dejando claro que vender su silencio es muy distinto a vender sus ideas, así como defenderá la provocación como una forma de hacer pensar a la juventud. “Tienen que ser inconformistas y exigir que su esfuerzo se vea compensado, aunque les molesten mis palabras”, reivindicaba con una media sonrisa en los labios. P.– En la actualidad, colabora como columnista del diario El Mundo, así como también tiene un blog donde opina y comenta acerca de la actualidad. ¿Qué es lo mejor de poder expresar sus ideas a la sociedad? R.– Lo que quiero dejar claro es que yo soy curioso y tengo una curiosidad intelectual muy notable. Para mi la política, el periodismo, la literatura… son ciencias, ramas de una curiosidad diría genética. Por eso, todo el trabajo intelectual para mi es lo mismo, son expresiones del ser, expresiones de esa curiosidad. P.– Durante su ponencia ha mantenido que estaría dispuesto a vender su silencio, lo cual ha generado cierta polémica. Supongo que la pregunta obligada es si también estaría dispuesto a vender sus ideas, a decir algo en lo que no cree por dinero. R.– Nunca jamás aceptaría decir algo que no pienso por que me pagaran. Lo que yo quería decir, y más ante gente joven, es alertarles sobre los peligros de la hipocresía. El talento, el esfuerzo, son energías que no pueden ser gratis ni deben serlo. Nada de lo que tenga valor en la vida es gratis, todo cuesta el esfuerzo de alguien y es muy hipócrita pensar que todo cae del cielo. La vida cuesta dinero y las cosas también y debo reconocer que escribir no es algo que me apasione, pero si algo me lleva a escribir, además del dinero, es la búsqueda de la verdad. Yo lo que hago bien es leer. Si yo tuviera el azar absurdo de no tener que trabajar para vivir, no escribiría nunca, pero lo que no perdería jamás es la curiosidad. A mi escribir no me ha gustado nunca porque siempre encuentro cosas más interesantes que hacer que escribir y, aún así, escribo cada día. He escrito miles de páginas más que todos aquellos que dicen que les encanta escribir y lo he hecho porque tengo que ganarme la vida. P.– ¿Se plantea qué influencia pueden tener sus escritos en los lectores? R.– Es algo en lo que no pienso nunca. Si no, no escribiría nunca. Yo no tengo esa sensación y no lo pienso, por eso puedo permitirme escribir sobre lo que pienso. Reconozco que es inevitable que puedas influir, pero no hay una posición premeditada. Ahora bien, si quisiera trasmitir ideas, una fundamental para mí es la importancia de los hechos. P.– Posee un libro, Diarios, que recoge los artículos de su blog a lo largo de varios años y que recibió el Premio Espasa de Ensayo 2002. Ahora publica una segunda parte con lo escrito desde entonces. Personalmente, encuentro una fuerte similitud con El cuaderno gris, el diario de Josep Pla, escritor por el que siempre ha manifestado su más profunda admiración. ¿Qué encuentra en este escritor que no ve en los demás? R.– Era un trabajador extraordinario. No estoy seguro de que le gustara realmente escribir. Pero casi diría que lo que más me gusta de él es su fracaso. Hay un libro de Pla muy bonito que son los diarios del 67, 68 y 69 y ahí te das cuenta de que tenía un problema y es que sabía que la descripción de la intimidad era el principal problema literario. Entonces, el desarrollo de ese fracaso me parece tremendo. Además de que cuando le lees, luego te pones a escribir y escribes como él. P.– Y tras escribir sus artículos, ¿cómo se relaja? R.– Cocinando, uno de mis placeres, y luego me gusta mucho nadar. P.– ¿Cómo se plantea el futuro?
R.– Pues aunque debería planteármelo y tengo
algunos proyectos, tampoco llego a plantearme nada. Pero lo cierto es que
tengo que pensar, quiero escribir algunos libros y, bueno, aunque debería,
he de reconocer que no me lo he planteado. |
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