El ex jefe del
Gobierno español, José María Aznar, que se encuentra desde hace varios días
en la capital estadounidense para ofrecer una serie de conferencias y
debates, suspendió un acto público hoy en Washington debido a la presencia
de la prensa española.
Aznar, profesor
asociado de la Universidad de Georgetown y presidente de la Fundación para
el Análisis y los Estudios Sociológicos (FAES), tenía previsto asistir a una
comida en el restaurante Nathans y responder a las preguntas de su
propietaria, la periodista Carol Joynt, quien trabajó en la revista Time, la
cadena CBS y CNN, entre otros medios, y que desde hace cinco años organiza
este tipo de encuentros con relevantes personajes.
En un correo
electrónico, Joynt, a la que dos periodistas españoles comunicaron ayer su
deseo de asistir a la comida y de que preguntara a Aznar, entre otras
cuestiones, sobre la visita de policías españoles a la base de Guantánamo
durante su gobierno, muestra su sorpresa y dice que nadie había cancelado
hasta ahora un encuentro.
“Le debe disgustar
la prensa española tanto como a George W. Bush la estadounidense”, señala
Joynt, quien señala que le indicó al asesor de Aznar, Rafael Bardají, que en
caso de que el ex presidente no quisiera responder a alguna pregunta podría
decir “no quiero contestar a eso”.
La periodista
recordó que sus encuentros “están abiertos a todo aquel que haga una
reserva” y que los medios “suelen estar en casi todas las sesiones”, y
agregó que se esforzó “arduamente” por intentar que el ex presidente
reconsiderara su decisión.
Policías españoles interrogaron a prisioneros de Guantánamo en julio de 2002
Policías españoles
estuvieron en julio de 2002 en la base estadounidense de Guantánamo, situada
en la isla de Cuba, para interrogar a una veintena de prisioneros, sobre
todo marroquíes, según publica hoy el diario El País.
En esta operación,
efectuada durante el gobierno de José María Aznar, los policías acudieron a
Guantánamo en compañía de agentes estadounidenses para interrogar a los
prisioneros “sin la autorización de ningún juez español”, según el diario.
Entre otros,
interrogaron a Hahmed Abderraman, originario de Ceuta y apodado el “talibán
español”, así como a Lahcen Ikassrien, un marroquí residente en España
capturado en 2001 en Afganistán y enviado luego a Guantánamo a comienzos de
2002.
Ambos detenidos
fueron puestos a disposición de la justicia española en 2004 y 2005, que
decidió su puesta en libertad con cargos relacionados con el terrorismo.
Según declaró
Lahcen Ikassrien a El País, los policías españoles realizaban una
investigación sobre una célula española de Al Qaeda sospechosa de estar
relacionada con los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados
Unidos.
Los agentes le
ofrecieron dinero y un estatuto de “testigo protegido” a cambio de una
posible colaboración, y le mostraron una foto del marroquí Jamal Zougam,
acusado luego de ser uno de los autores de los atentados del 11 de marzo de
2004 en Madrid, cuya vista oral se inicia mañana jueves.
El portavoz del
PSOE en el Congreso, Diego López Garrido, pidió a Mariano Rajoy y a Ángel
Acebes que expliquen la supuesta presencia de policías españoles en la base
de Guantánamo en 2002, ya que el presidente y el secretario general del PP
eran entonces miembros del Gobierno.
Para López Garrido,
de ser cierto lo publicado por el diario se trataría de un asunto “de
extrema gravedad”, ya que son personas detenidas ilegalmente, como “así se
ha señalado por organismos internacionales, por otros países e incluso por
los propios tribunales de Estados Unidos”.
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