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CARLOS BERZOSA, RECTOR Y CANDIDATO A RECTOR DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE “Me ha tocado gestionar y resolver la crisis, ahora deseo gestionar la nueva etapa de expansión”
“Seguiremos alentando la
corresponsabilidad de los estudiantes en todas sus actuaciones, “Vamos a reivindicar la equiparación de las condiciones laborales y salariales con nuestros socios europeos”
“El activo principal de la
Complutense “Nadie garantiza más libertad que nosotros” Por ANTONIO GARCÍA DE DIEGO “Hemos cumplido casi la totalidad de nuestro programa anterior y lo hemos hecho con absoluta transparencia. Nos han faltado dos cosas: la descentralización universitaria, que es un tema complejo, y el documento de plantilla. Habrá mayor o menor consenso y contento en la comunidad universitaria en lo que concierne a algunas de nuestras actuaciones, creo que eso es lo normal; pero nadie, ni tan siquiera los más disconformes, que siempre los habrá, podrá decir que no hemos cumplido el programa con que ganamos las elecciones del 2003. Con un innegable esfuerzo, fundamentalmente, para resolver el déficit económico”. “Es la primera vez, desde hace muchos años, que la Universidad Complutense presenta unas cuentas saneadas y auditadas; porque si bien antes había auditorías, no lo eran en su totalidad. Por ello, si ganamos nuevamente las elecciones, esta etapa será de mucha mayor proyección en todos los aspectos, porque las bases están puestas”. Quien lo afirma es Carlos Berzosa, actual rector de la Universidad Complutense, uno de los cuatro candidatos que aspiran a ese cargo. Pero él no busca solamente repetir, tiene claro que serán dos etapas diametralmente diferentes. “Durante estos cuatro años me ha tocado gestionar y resolver la crisis. Ahora me gustaría tener otros cuatro para gestionar el despegue en el que estamos, la expansión, la etapa brillante que comienza, y que el esfuerzo anterior nos ha permitido encarrilar”. PREGUNTA.– ¿En la gestión de la Universidad lo más importante es la economía? RESPUESTA.– Bueno, no sé si su pregunta tendrá que ver con que yo sea profesor de Economía. Pero, mire, creo haber demostrado durante estos cuatro años, como rector, algo que expusimos en nuestro programa anterior y que eran puntos fundamentales: ser dialogante y potenciar la participación. Ambas cosas son importantísimas en la comunidad universitaria, porque cualquier persona que forma parte de nuestra comunidad ha tenido y tiene la oportunidad de exponer sus ideas y de que sean tomadas en consideración. Por lo tanto, lo más importante en la Universidad, para mí, son las personas. Y le puedo asegurar, pese a quien le pese, que desde mi condición de rector tengo el máximo respeto y consideración. Cuando una persona ha expuesto sus ideas o ha decidido participar, no he valorado otra condición que no haya sido el bien de la comunidad universitaria. ¿Qué sentido tiene que yo entre a valorar cuestiones estrictamente personales? Hemos practicado un modelo de tolerancia activa, siendo a la vez absolutamente intolerantes con los intolerantes. El rectorado no puede actuar en todas las circunstancias y está obligado a respetar las fronteras donde empieza la autonomía de las facultades; pero en el marco de nuestras competencias, nunca hemos dejado de actuar consecuentemente. Ahora bien, no debemos olvidar que la Universidad Complutense, al igual que las otras universidades públicas madrileñas, depende de la Comunidad de Madrid. Quiere ello decir que los recursos económicos son los que son para cada una. Por lo tanto, no es que lo más importante sea la economía, es que la economía es importante. Cuando surge el tema económico hay una relación simultánea con el capital. Pero el capital no solamente es el dinero, también se denomina capital al potencial humano. Y, desde luego, respondiendo a una parte de su pregunta, lo que sí sabemos hacer bien los economistas es gestionar el capital en su conjunto. P.– Sin embargo, sus valoraciones parece que van más allá de lo que realmente dice. Ha trascendido que usted no ha propiciado el nombramiento de emérito a un profesor por cuestiones personales... R.– ¡Ni hablar! Si se refiere usted al caso del profesor Amando de Miguel, está muy lejos de mi ánimo poner obstáculos a su nombramiento. Muy al contrario, desde el rectorado tenemos muy claro que se le debe conceder. Quien se ha opuesto ha sido la Junta de su facultad, que ha emitido un informe contrario. Nosotros hemos pedido que se nos den razones del por qué de ese informe. Cuando nos contesten, tomaremos la decisión pertinente. (N. de la R.: Una Junta de la facultad de Ciencias Políticas que, por cierto, preside como decano el candidato a rector señor Aldecoa). LOS DEPARTAMENTOS HABRÁN DE TENER UN PAPEL MUY IMPORTANTE EN EL ESPACIO EUROPEO P.– Lo de la economía se lo apuntaba porque otros candidatos promueven recobrar una ilusión que la universidad, dicen, ha perdido... R.– No sé exactamente a qué se refiere. Nosotros estamos muy ilusionados con el trabajo que estamos haciendo, y le puedo asegurar que en las visitas que hago a laboratorios y facultades encuentro a la gente ilusionada. Desde el rectorado se gestionan políticas generales, pero también son las facultades y escuelas las que tienen que llevar a cabo sus propuestas. El rector no debe decirle a un decano cómo debe potenciar su facultad. El rector está para convencer y para gestionar los recursos económicos, tanto los facilitados por la Comunidad como los que hemos obtenido con nuestros trámites. Consiguientemente, lograr que las propuestas que llegan al rectorado desde las diversas facultades y escuelas universitarias, con el afán de alcanzar objetivos universitarios cada más altos, tengan el mejor fin, porque en definitiva esa es nuestra meta. Puede ser que haya profesores que necesiten ser ilusionados; bien, yo estoy dispuesto a escuchar y trabajar en sus propuestas. Pero, claro, hay que saber si son de tipo individual o no. Si en las de tipo individual yo puedo hacer algo, desde luego que cuenten de antemano con mi apoyo. A veces, esa ilusión que se demanda debe ser generada desde el propio centro donde trabajan esas personas, porque no es posible hacerlo de otra manera. Estas ocasiones de campaña electoral sirven para exteriorizar situaciones en las que yo, como rector, no puedo hacer grandes cosas, aunque me las adjudiquen de forma gratuita e interesada. No obstante, en mi programa queda recogido, y por lo tanto es un compromiso: primero, lo que ya le he dicho anteriormente, que el activo fundamental de la universidad es su capital humano. Y segundo, que la Universidad Complutense hará un mayor esfuerzo por conjugar armoniosamente la máxima exigencia y calidad posible. Es decir, ofrecer las mejores condiciones de trabajo que permitan a cada individuo el desarrollo de todas sus potencialidades y de su carrera profesional. Dentro de este mismo contexto, y en relación con el denominado Espacio Europeo de Educación Superior, que nos obliga a una reforma estructural en la cual necesariamente se ha de analizar el peso relativo que tienen los centros y los departamentos, todas esas personas tienen mucho que decir y aportar, toda vez que hay que hacer un nuevo mapa, en el cual los departamentos deben tener un rol muy importante. Mi propuesta es buscar la integración y no alimentar la dispersión que empezó a producirse hace quince años. Hay que ir a lo que une más que a lo que diferencia, y ello consolidará el papel primordial de los departamentos. Tanto en la docencia como en la investigación, los departamentos deben jugar un papel central, así como en la estructuración de su plantilla. P.– ¿Todo esto tiene que ver con la propuesta de jubilaciones anticipadas? R.– Mire, hay una situación real y es que la edad de nuestros profesores e investigadores es elevada, de manera que en los próximos años se ha de producir un relevo generacional. Y esto es muy importante, porque no se pueden improvisar este relevo. Por lo tanto, hay que comenzar a trabajar en ello. Pero además, es que hay una reforma, debido a ese Espacio Europeo, que ha de acabar en el 2011 y que afecta de lleno a los títulos de grado y postgrado, lo cual obliga a un nuevo enfoque de los recursos y, por lo tanto, a garantizar una gestión óptima. Creo que aquí sí que tiene algo que ver la experiencia de gestión. Hacer cosas con el dinero de los demás es muy fácil, lo malo es que quien llega después se encuentra con la hipoteca y lo único que logra gestionar son las deudas. Nosotros no hemos generado ni un euro de deuda; sin embargo seguimos pagando las que nos dejaron. Hemos empezado a estudiar esta situación, que nos obliga a un nuevo diseño ya sea en cuanto a plantilla, espacios, etc. En definitiva, un nuevo marco normativo. Así, por ejemplo, la investigación va a adquirir cada vez un mayor peso. Por lo tanto, esto se ha de reflejar ya sea en el prestigio de la universidad como en los indicadores que hayan de regir la financiación de la misma. Hay que incorporar, pues, la investigación en la dedicación de los profesores y articular de manera adecuada la docencia y la investigación. En este sentido, ya hemos puesto en marcha algunos proyectos piloto, para ver dónde están las dificultades e ir tomando las medidas adecuadas. Por eso, está en mi programa de la próxima legislatura un amplio espacio de compromiso, que obliga a reflexionar y replantearnos qué tipo de profesor queremos para el futuro y cómo queremos organizar nuestra plantilla. Pues bien, dentro de esa propuesta está eso que usted me pregunta: que tanto el personal docente como el administrativo pueda tener, si lo desea, una prejubilación en las mejores condiciones. REFORMA DE LOS ESTATUTOS PARA PODER LLEVAR A CABO LA PROMOCIÓN DEL PROFESORADO P.– Usted hablaba antes de que esa ilusión universitaria puede ser individual y creo que ciertamente la mayoría de las veces es así, fundamentalmente por lo que se refiere a la promoción. En caso de que vuelva a ser elegido, ¿tiene planes concretos en este punto? R.– Por supuesto. En ese nuevo mapa de configuración de plantilla, por lo que se refiere al profesorado, queremos contemplar, para el desarrollo de su carrera profesional, que ésta dependa exclusivamente de los méritos y el trabajo individual de cada uno, y no de otras consideraciones externas. Si yo soy reelegido rector, estableceré planes de promoción anuales que permitan el paso de una categoría a otras, teniendo en consideración la situación de acreditación de nuestros profesores tanto en la vía laboral como funcionarial. Como usted sabe, la LOU traslada a las universidades la responsabilidad de fijar los procedimientos de selección de los profesores, una vez obtenidas las acreditaciones necesarias, siendo el claustro y el consejo de gobierno a quien corresponde aprobar los criterios objetivos de selección para la incorporación del profesorado más adecuado. Ello implica que hay que acometer la imprescindible reforma de los Estatutos. En este punto soy muy sensible a ciertas demandas, por ejemplo a la de los profesores asociados: estoy a su favor cuando dicen que se han convertido en mano de obra barata, porque efectivamente con ello la razón de ser del profesor asociado, un profesional de reconocido prestigio, se desvirtúa. Por otra parte, hay que ir creando otros tipos de figuras no precarias a las que puedan ir accediendo los asociados actuales que reúnan los requisitos necesarios. También, y dentro del marco del segundo convenio colectivo del PDI laboral de las universidades públicas de Madrid, es nuestro propósito continuar con la progresiva sustitución de los contratados administrativos por laborales, dentro del marco legal correspondiente, eliminando así las bolsas de precariedad aún existentes. Y a la vez consolidar los procesos iniciados el año pasado de evaluación de los sexenios del profesorado contratado, en igualdad de condiciones y criterios que los funcionarios. Pero no solamente esto, sino que si soy elegido de nuevo rector lucharemos por que se hagan realidad otra serie de cuestiones. Por ejemplo, la posibilidad de que se incremente la estancia de nuestros profesores en otros centros, ya sean nacionales como internacionales, y lo haremos siempre desde la legalidad y buscando las condiciones más ventajosas para el profesor. Y cómo no, vamos a reclamar mejoras en las retribuciones. Es cierto que éstas vienen fijadas por el Gobierno, pero vamos a defender que sean revisadas y que se garantice el poder adquisitivo perdido en los últimos años. Pero además, ya que nos vamos a integrar en ese Espacio Europeo, vamos a reivindicar la equiparación de las condiciones laborales y salariales con nuestros socios europeos. P.– ¿Y en lo que se refiere al personal administrativo? R.– Creo que en estos cuatro años, por lo que se refiere a este sector, se ha avanzado más de lo que parece. Ciertamente con dificultades, pero por ejemplo es necesario decir que llevaban muchos años de desatención las Relaciones de Puestos de Trabajo del PAS de régimen administrativo y de régimen laboral, y lo hemos resuelto pactando con los sindicatos. ¡Claro que hay que mejorar aspectos, como las cargas de trabajo y otros más! Pero puedo decir que en estos cuatro años hemos conseguido que el Personal de Administración y Servicios de la Universidad Complutense se encuentre, comparativamente, entre los empleados públicos mejor situados en lo que se refiere a condiciones salariales, sociales y laborales. Nuestro paso siguiente ha de ser la mejora en los procedimientos administrativos y organizativos, como la eliminación de las trabas que los dificultan. También sabemos que si bien las relaciones de puestos de trabajo han mejorado las condiciones laborales y salariales, ello no implica que se hayan tenido suficientemente en cuenta las necesidades emergentes y la necesaria adecuación al Espacio Europeo de Educación Superior. En este estamento también ha de acometerse el desarrollo de una estructura organizativa a medio plazo, que tenga en cuenta estos cambios necesarios y otros cambios deseables, así como definir las sucesivas transformaciones que conduzcan a ese objetivo. LA PARTICIPACIÓN ESTUDIANTIL, ASPECTO CENTRAL EN LA IMPLANTACIÓN DE LAS NUEVAS ENSEÑANZAS Y DE LA CONVERGENCIA EUROPEA P.– Parte no menos importante es el estudiante. ¿Hay para ellos propuestas concretas? R.– Ciertamente los estudiantes constituyen una parte fundamental de la comunidad universitaria y es uno de sus colectivos más dinámicos, en constante renovación. Y en el caso de la Complutense esto no puede ser más cierto, pues es la mayor de las universidades públicas españolas y una de las más demandadas por el sector estudiantil. Nosotros hemos alentado y seguiremos alentando la corresponsabilidad de los estudiantes en todas sus actuaciones, así como su asociacionismo y participación activa. Por que el protagonismo estudiantil es decisivo, y más en el contexto actual. De ahí que éste tiene que ser un aspecto central en el proceso de implantación de las nuevas enseñanzas y de la convergencia europea. Dentro de este contexto, y así lo destaco en mi programa, entiendo que la Universidad debe garantizar que se logren unos fines y sean alcanzados por los estudiantes. Quiero resaltar al menos cuatro de ellos: Uno, garantizar la máxima calidad en la formación académica y la inmersión de los estudiantes en el mundo de la ciencia, el conocimiento y la cultura. Dos, que la instrucción especializada vaya acompañada de una formación integral de acuerdo con los valores universitarios y democráticos. Tres, favorecer la participación de los estudiantes en las actividades extraacadémicas, así como su movilidad nacional e internacional. Cuatro, facilitar su inserción laboral y el acercamiento al mundo del trabajo. Evidentemente todo esto, si yo vuelvo a ser elegido rector, no se va a quedar en puntos programáticos. Eso lo puedo asegurar. P.– Lo del protagonismo estudiantil, ¿no será por la ocupación de un edificio en la facultad de Físicas? R.– Bueno, bueno... Mire: este problema, que comienza el día 11 de este mes, es un hecho cuando menos insólito. El mismo día 11 acudí personalmente a dialogar con los ocupantes y saber las razones de su actuación. Pero fundamentalmente lo hice para que depusieran su actitud, porque me preocupaba y me sigue preocupando muy seriamente su seguridad, ya que el edificio lleva años abandonado y por lo tanto la situación física de sus estructuras es insegura. Esto lo manifesté verbalmente y después por escrito. Hasta hace bien poco no habíamos conseguido la licencia para llevar a cabo las obras de remodelación y rehabilitación de ese edificio. Hay que cumplir una normativa de licencias de obra y de permisos. La Complutense ya no es el espacio “privilegiado” donde tan sólo el rector, digámoslo así, cuenta con competencias. Ahora hay espacios donde interviene la Comunidad y espacios donde interviene el Ayuntamiento. Por eso está previsto, y así se hará, que las obras se acometan este año. Desde luego, como usted comprenderá, no puedo estar a favor de este acto. Que además, “casualmente”, se da en el momento de la campaña electoral. Yo agradezco mucho al decano de Físicas sus propuestas y su voluntad para encontrar soluciones a esta situación, un agradecimiento que hago extensivo a los estudiantes, así como a los profesores y al personal de administración, por su predisposición favorable hacia el rectorado. Desde luego, las obras que se acometan servirán para paliar deficiencias que ahora hay. Al margen de esta preocupación por la seguridad de esos estudiantes, principal y fundamentalmente, mire usted por donde ya estaba en mi programa la propuesta de un diálogo constante con los estudiantes. Porque entre otras cuestiones se deberá acometer la revisión del Estatuto del Estudiante, la confección de un nuevo reglamento de Calificaciones y la aprobación de un Código de Buenas Prácticas, que prevenga los conflictos y establezca el marco de actuación idóneo en las relaciones de la comunidad universitaria. Pero, además, también se recoge en mi programa el deseo de finalizar ya el proyecto de la Casa del Estudiante, a fin de dotar a este sector de un espacio de encuentro, atención y realización de actividades, en el que hay que dar prioridad al aprendizaje informático y al de otras lenguas, superando las barreras que aún persisten. También somos conscientes de la creciente diversidad de perfiles, y por lo tanto se hace necesario el desarrollo de programas de acogida, de atención y orientación, al objeto de fomentar la integración de esos estudiantes y su sentido de pertenencia a esta universidad. P.– Se volverá a aquello de que tiempos pasados fueron mejores. Que la Complutense ya no es lo que era, que hemos perdido competitividad internacional, etc. En definitiva, que parece que hemos bajado a segunda división... R.– ¡No! Estamos en Primera y a la cabeza. Ya que quiere usted hacer referencia al tema futbolístico, tomemos el ejemplo. Recuerde lo que ha pasado con el Real Madrid: se gasta todo el dinero necesario para traer a lo que se dice que es lo mejor de lo mejor. Esto se hace sin un proyecto sólido de futuro, eso lo dicen ahora los expertos y analistas deportivos, tan sólo para potenciar la imagen y la posible rentabilidad económica. ¿Resultado? Al no haber éxito deportivo, que es el objetivo de ese equipo de fútbol, ha quedado endeudado –y eso que ha vendido grandes activos–, y ahora se encuentra con que tiene que seguir haciendo muchas cuentas para poder alcanzar su meta. Pues bien, tómelo como mejor le parezca, pero no es ninguna presunción decir que debido a una etapa de grandes fuegos artificiales, los agujeros que había en los tejados se hicieron muy grandes. Y que para poder seguir viviendo dentro, no ya para seguir haciendo las fiestas, había que taparlos; y que eso se ha conseguido siendo yo rector. La Universidad Complutense no ha estado nunca en segunda división ni lo estará, entre otras cuestiones porque su personal docente e investigador es de gran altura. Ciertamente, por las cuestiones varias veces enumeradas –entre otras, porque tampoco digamos que han sido las únicas, pero si las principales–, quizás esté usted en lo cierto al considerar que no hayamos tenido todo el eco internacional que la Complutense merece tener. Algo que le garantizo que estamos en disposición de tenerlo y lo vamos a tener en muy breve plazo. En este segundo mandato el brillo se hará notar, se lo aseguro. P.– Es decir, que lo suyo puede ser visto como una materia en dos cursos... R.– Hombre, tampoco es eso… P.– Lo que quiero decir es que usted insiste en que lo que ha hecho en estos cuatro años, principalmente y entre otras cuestiones, ha sido paliar todas las deficiencias económicas, algo necesario e imprescindible para acometer otras empresas de mayor calado. R.– Desde ese punto de vista, digamos que sí. Pero, tal como usted lo expone, parece que no hemos hecho otra cosa que no haya sido dedicarnos a sanear la hacienda de la universidad. Ciertamente eso lo hemos conseguido y es un gran logro, pero nosotros hemos hecho un esfuerzo enorme en infraestructura científica, invirtiendo más de 20 millones de euros en grandes equipamientos y en acondicionamiento de espacios de investigación. Una inversión que será incrementada en la siguiente legislatura si se me otorga la confianza para ello. Se han identificado y consolidado 400 grupos de investigación, interviniendo en el desarrollo de las convocatorias de financiación en colaboración con la Comunidad de Madrid por un valor de casi dos millones de euros. Hemos logrado nuevas fuentes de financiación para investigación, entre las que cabe destacar la del Grupo Santander, que ha permitido establecer nuevas acciones de investigación. Hemos conseguido incorporar dentro del Estatuto del Personal Investigador a los Becarios Predoctorales de la Complutense, incluyéndolos en el sistema de la Seguridad Social y con contrato laboral a partir del tercer año de beca. Hemos puesto en marcha el plan estratégico del Parque Científico de Madrid, incrementando el número de empresas de base tecnológica procedentes de la Universidad Complutense. Le hablaba antes de que ya se ha comenzado a trabajar en la puesta en funcionamiento del Espacio Europeo. En relación con ello, se han puesto en marcha más de 600 grupos piloto relacionados con las metodologías docentes orientadas al aprendizaje de los estudiantes. En diez titulaciones se han implantado grupos completos de primer curso. Se ha desarrollado un programa de proyectos de innovación orientado a facilitar el proceso de convergencia europea, implicando a los centros, los departamentos y los grupos innovadores. Este programa se ha dotado con 600.000 euros y se acompaña de un programa complementario para la edición de los materiales producidos. Se ha puesto en marcha una Oficina de Convergencia Europea, con el fin de coordinar las actividades encaminadas a la preparación de nuestra universidad en los aspectos relacionados con los cambios que se van produciendo en las titulaciones, las metodologías docentes..., conforme se consolida el Espacio Europeo de Educación Superior. En este mismo sentido se han impulsado las actividades, incluyendo jornadas y visitas a todos los centros de la Complutense con materiales informativos y documentos para profesores y estudiantes sobre el proceso de convergencia europea. Se han firmado nuevos convenios bilaterales de colaboración académica, científica y cultural con excelentes universidades de zonas emergentes, como China, Taiwán, Corea, Japón, Irán, Yemen, Jordania, Nueva Zelanda, Australia y la India. Hemos creado la Escuela Complutense Latinoamericana, un proyecto internacional y de cooperación universitaria que cuenta con el patrocinio del Grupo Santander. En 2006 las primeras sedes han estado en Argentina (Córdoba) y México (Puebla), donde se han impartido 26 cursos con la participación de más de 60 profesores complutenses y más de 700 estudiantes procedentes de una veintena de países. En 2007 se incorporará una tercera sede en Brasil, con el objetivo de implicar a un centenar de profesores y alcanzar la cifra de 1.000 estudiantes. Pero también hemos hecho –y mucho– en el ámbito cultural y deportivo, en el área social, el ocio, etc. En todo cuanto hemos mencionado, estamos ahora en disposición de consolidarlo y mejorar considerablemente muchas cosas. P.– Rector, parece que todos los candidatos al puesto que actualmente usted ocupa tienen un programa muy similar, esto...
R.–
No, no estoy muy de acuerdo. En primer lugar, tengo que decir que mi programa
aporta más cosas. Porque algunas de las que otros ponen como aportación, o
innovadoras, ya se están haciendo en la Complutense. Se trata de algo muy significativo,
por cierto. Esto ya pone de manifiesto que yo presento algo más; y entre esas
cosas que aportamos, está nuestra manera de gestionar. Este equipo de gobierno
ha demostrado un talante, una forma de actuar, que no era usual. Nuestras
puertas han estado abiertas, y todo aquel que ha solicitado vernos ha sido
recibido. Esa fue mi promesa en el 2003: transparencia, diálogo y
participación. La he cumplido y la seguiré manteniendo y cumpliendo, por que
no entiendo una universidad democrática y comprometida con su entorno si
ello no se da. Soy consciente de que los verdaderos protagonistas de
cualquier propuesta o perspectiva universitaria son los profesores,
estudiantes y personal de administración y servicios, y por lo tanto
necesitamos de su diálogo y participación. Por ello creemos que nuestra
gestión ha de ser transparente y así lo hemos hecho. Nosotros aportamos ya
mucho trabajo y esfuerzo para un cambio que culminará en el 2011. Y, desde
luego, digo yo que aporto alguna experiencia de gestión. No solamente como rector, sino catorce años como
decano de Económicas... |
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