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La escritura
como medio de detección precoz de actitudes violentas en niños y
adolescentes

El tema de
la violencia en las aulas ocupa actualmente lugares destacados en todos
los medios de comunicación. No es para menos, ya que se trata de una
auténtica preocupación social que nos afecta a todos.
Más allá del debate que suscita en la opinión pública, o tal vez gracias a
eso, comienza a surgir una razonable predisposición para buscar soluciones.
Estas soluciones abarcan –o deberían abarcar– todos los factores
implicados en el problema y, en este sentido, el libro Manual de
Diagnóstico Infantil por la Escritura (Editorial Lasra, 2006) de la
profesora María Luz Zamora Loureiro aporta algunos datos sobre actitudes y
comportamientos potencialmente violentos en los niños desde edades muy
tempranas, así como las señales que indican la consolidación de dichas
actitudes y comportamientos en la adolescencia.
La escritura es una manifestación de la personalidad global del individuo,
igual que lo son los gestos, las palabras o el tono de voz, porque todos
ellos son el resultado de la integración de los mismos mecanismos
fisiológicos o psicológicos. De hecho, los Tribunales de Justicia admiten
habitualmente los documentos manuscritos como prueba pericial, que
contribuye a demostrar la inocencia o responsabilidad de los autores de
dichos documentos en los procesos civiles o penales. Sin embargo, en estos
tiempos en que la prevención –del cáncer, de la obesidad, del tabaquismo,
etc.– se está convirtiendo en una prioridad, parecería lógico que, antes
de llegar a los Tribunales de Justicia, utilizásemos todos los medios a
nuestro alcance para prevenir, también, las conductas violentas.
¿Qué padre o docente no dispone de documentos manuscritos de sus hijos o
alumnos? Precisamente, en la infancia y en la adolescencia las nuevas
tecnologías no han sustituido aún a la escritura ejecutada sobre el papel
con instrumentos como el bolígrafo, el lápiz o el rotulador y es esa
escritura la que contiene las posibles señales de alerta que facilitan la
prevención de diversos trastornos.
La profesora Zamora Loureiro ha explorado, durante más de 25 años, los
secretos más recónditos de la escritura, desde los primeros garabatos
hasta el declive propio de la senilidad, ejerciendo la docencia en
universidades y otros centros públicos y privados, como Licenciada en
Psicología y Perito Grafólogo. El fruto de esa experiencia aparece
cristalizado y resumido ahora en este Manual de Diagnóstico Infantil por
la Escritura, que es una guía extremadamente útil para padres, educadores
e, incluso, abogados o médicos, por ejemplo, ya que expone claramente
rasgos gráficos que indican desviaciones indeseadas actuales o futuras,
así como algunos métodos para convertir la escritura en un medio de
prevención y corrección de las alteraciones de la motricidad o de la
personalidad.
Pero la escritura no es solamente una especie de “máquina de la verdad”,
sino que también se encuentran reflejadas en ella las capacidades de las
personas, como es el caso de la creatividad, tan necesaria para afrontar
las exigencias de una sociedad en constante cambio y ese es, precisamente,
el tema que aborda el próximo libro de la autora -“Arte, Creatividad y
Grafología”, también de la editorial Lasra- cuya publicación es inminente.
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