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CECILIO URGOITI


La interculturalidad implica coexistencia de distintos tipos de expresión cultural

 La interculturalidad es la expresión de una realidad social compleja, en la que los sujetos deben convivir entre una diversidad de códigos y una multiplicidad de lenguajes (foto: A. Alejandre)

¿Qué es la interculturalidad? Esta pregunta me desvío a pensar muchas definiciones, sin embargo me he quedaremos con una: la coexistencia de culturas diversas, o códigos diversos en un mismo lugar y que comparten muchas personas con desiguales intereses y posiciones sociales apartadas. La interculturalidad es la expresión de una realidad social compleja, en la que los sujetos deben convivir entre una diversidad de códigos y una multiplicidad de lenguajes. 

Quiero tomar el fenómeno de la Globalización para dar un argumento a la “interculturalidad” por dos razones: la primera, porque me parece que la globalización es lo más reciente a mi experiencia particular, como “hija de la modernidad” y de esta racionalidad occidental que nos plantea Max Weber. Creo que soy un elemento más de esa realidad social y que articulo parecer como actor de este proceso. Por esta razón, me identifico fijado en un mundo con muchísimas herramientas para comunicarse y para construir realidad ínter subjetiva entre todos. Y segundo, porque creo que es importante tratar la globalización no sólo como un proceso económico, sino como un proceso social que va mucho más allá de simples cifras macroeconómicas, que nos van aparecen a diario. La globalización es, creo, el último eslabón de la expansión de la racionalidad occidental, ¿ahora irracionalidad?, por lo que influye en todos los aspectos de la vida de las personas, como nos propone Marcuse: una unidimensionalización de esta racionalidad en la vida moderna. 

En mi exhaustiva búsqueda, encontré una definición del proceso globalizado: “la globalización no es una ideología, no es una panacea, no es una no-panacea, no es una moda, es más bien, un contexto complejo y casi totalizador en el que estamos irremediablemente inmersos y ni siquiera influye nuestra voluntad”. Este enfoque demuestra lo coercitivo que puede ser este proceso, el cual, no respeta fronteras, ni a las personas, simplemente se desarrolla y las personas debemos adecuarnos a él, creando mecanismos de adaptación a los nuevos códigos y a la transformación de los antiguos.  

Como mencioné anteriormente, la Globalización no sólo implica el aspecto económico y tecnológico, sino que también posee esta cara de Interculturalidad. Al mismo tiempo, esta globalización no supone inevitablemente “uniformidad”, ejemplo claro de esto, son las reivindicaciones de identidad de grupos indígenas en todo el planeta. 

Esto podría ser hasta contradictorio con los fenómenos de mundialización, sin embargo, es casi indiscutible que “la época actual transcurre bajo el doble signo de la armonización y desacuerdo. Nunca los seres humanos han tenido tantas cosas en común, tantos conocimientos comunes, tantas imágenes y palabras, nunca han compartido tantos instrumentos, pero ello mueve a unos y a otros a afirmar con más fuerza su diferencia”. En realidad si afirmamos con tanta pasión nuestras diferencias, es precisamente porque somos cada vez menos diferentes. 

Es innegable que estas reivindicaciones de identidad, poseen algo más profundo que reacciones violentas en contra la propiedad pública, sino que demuestran su descontento por su marginalidad, por su no integración a esta modernidad. También son parte de esta interculturalidad en que vivimos, ellos, cualesquiera que sean, nos entregan su cultura, nuestra identidad tiene como base, por decirlo de alguna forma, la sangre. Pero, ¿Su cultura tiene el mismo valor que la nuestra? ¿Existe un consenso en que ambas culturas son importantes para tener claro nuestro origen? La verdad es que no, ya que siempre ha existido una negación de la cultura original, ha existido una cultura “dominante” y expansiva que ha tratado de apagar a la otra mediante coerción y desintegración, ¿es posible una interculturalidad pacífica en estas condiciones? Al existir interculturalidad, ¿hay una valoración equivalente por cada cultura distinta que participa del todo? 

Si tomamos la idea de “diferenciación social” de Weber, que las distintas esferas de la ciencia, poseen valores distintos y muchas veces contradictorios, ¿hasta qué punto son antagónicas?, ¿Es posible que lleguen a un acuerdo de valores? Esta diferenciación social, es la que se expresa en la interculturalidad, en la que el hombre vive en distintas esferas, pasa de una a otra, cambia de valores constantemente, y no puede decir que sólo una realidad es la verdadera, ya que todas forman parte de su vida cotidiana. El hombre crea cultura de acuerdo a un sentido que aplica en cada situación de su vida particular. Y es esta vida cotidiana, en la que el hombre utiliza el lenguaje para expresarse... ¿acaso al vivir el hombre en una interculturalidad posee lenguajes diversos? De hecho así es: nos movemos entre distintas realidades, entre los lenguajes de las distintas esferas del saber, siempre según Berger y Luckmann, tomando al lenguaje de la vida cotidiana como referencia. Traduciendo lo “no cotidiano” a lo “cotidiano”.Es posible decir que vivimos una vida cotidiana intercultural en un espacio y tiempo determinados.  

Es incuestionable, que en nuestra vida cotidiana, vivimos incrustados en un sistema organizado, como lo puede ser la fuente laboral, el sistema educacional u otro tipo de organización, con una burocracia y una normativa especifica que regule los procedimientos, pero al mismo tiempo, constantemente estamos relacionándonos con personas distintas, y nos llegan estímulos e influencias a través de los medios de comunicación que nos llevan a otras partes del mundo, que nos hacen conocer realidades muy distintas a las nuestras. Vivimos en un constante mestizaje, y es ésta combinación, lo que conforma la dinámica de la interculturalidad, de la que somos parte viva. 

Es por esto que debemos tomar a la cultura como un proceso cambiante, complejo y creativo. Esta perspectiva proporciona al hombre de una mayor capacidad de adaptación a la nueva realidad compleja, que la visión que poseen algunas políticas de la cultura, que ven, en ella, un fenómeno fijo e inmutable. Es con esta última percepción de cultura que nos podemos explicar la discriminación, xenofobia y el genocidio de minorías culturales, las cuales son ,desde el punto de vista del xenófobo, “dañinas” y “anormales” para la cultura “pura”, la cultura dominante. ¿Hasta qué punto podemos decir que existe una cultura “pura” y dominante si desde el siglo XV y desde quizás, mucho antes, se produce en el mundo un mestizaje continuo, un intercambio cultural que ha afectado a la vida social de todos los países? 

Es por ello que la interculturalidad implica que no existen “mayorías” ni “minorías” culturales, sino que hay una coexistencia de distintos tipos de expresión cultural, ya que este medio social complejo nos entrega las suficientes herramientas, a través de procesos de socialización, primarios, secundarios, las cuales nos proveen de una capacidad adaptativa, nos proveen de una capacidad de movilizarnos dentro de una realidad intercultural e ínter subjetiva, en la que las relaciones con otros son determinantes para nuestro aprendizaje y nuestro mestizaje constante. Y no borrar de la memoria, que el desarrollo tecnológico ha permitido un asombroso aumento de mecanismos para comunicarnos como lo es la Internet, la gran red global. El problema es ¿hasta que punto nos sentimos realmente comunicados? La técnica ha resuelto el problema mecánico, pero ¿está el hombre tan evolucionado y en un grado equivalente en distintas partes del mundo, como para saber utilizar esta tecnología con fines humanos? ¿Está el hombre preparado para vivir en esta interculturalidad sin volverse aun más irracional?  

¿Qué sucede con las crisis de sentido que vive en el hombre posmoderno?... ¿Qué sucede con la identidad? ¿Acaso poseemos también una identidad compleja, tal como lo es el medio? ¿Hasta qué punto el hombre puede adaptarse y abarcar la realidad compleja de la interculturalidad? ¿Es realmente posible vivir en esta interculturalidad y participar en el juego de la diversidad con tanta soltura? ¿Es esta una etapa más de la evolución del Hombre como un ser social? Son todas preguntas que sólo el hombre puede responder, a mi juicio, deliberando y parando por un momento la gran máquina para mirarse al espejo.29 noviembre 2006  

 


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